lunes, 21 de agosto de 2017

Cuando las cargas nos agobian


Cuando las cargas nos agobian

Leer | Salmo 37.5-7
Cuando estamos preocupados, el mundo parece un lugar más frío. El sol puede estar brillando, pero nos resulta difícil apreciarlo.
Las aves cantan, pero nuestros oídos se saturan con los gritos de dolor, pesar y abatimiento. Ponemos distancia entre nosotros y los demás cuando nuestros problemas absorben nuestro tiempo y nuestra atención. Tal vez estamos apesadumbrados por sueños que nunca se consolidaron, heridas emocionales, la muerte de un ser querido, o simplemente el exceso de responsabilidades. Otra posibilidad es que el pecado sea la causa de nuestra pesadumbre. Sin embargo, cualquiera sea la causa, el resultado es que estamos agobiados por un gran peso.
En nuestra tristeza nos llega la voz de Dios todopoderoso invitándonos a acercarnos y a encontrar descanso en Él. “Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma” (Jer 6.16).
¿No le gustaría levantar su mirada al Padre celestial ahora mismo? Jesús le ofrece agua viva para fortalecer su alma. Con la ayuda del Espíritu, dé un paso, y luego otro por esa senda antigua de obediencia, y Él le dará paz.
Jeremías 6.16 termina señalando la respuesta de Dios a los israelitas: “Mas dijeron: No andaremos”. Es solamente si confiamos en el plan del Padre celestial que encontraremos alivio de nuestras cargas. Levantémonos, miremos, preguntemos y andemos, para que podamos encontrar el descanso que el Señor ha prometido para nuestras almas.

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