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jueves, 24 de marzo de 2011

TESOROS DE DAVID "SALMO 12" Charles Spurgeon


Este Salmo está encabezado con el título «Al músico principal; sobre Seminit. Salmo de David», título que es idéntico al del Salmo seis, excepto que aquí se omite «Neginot». El tema será más gráfico silo llamamos «Buenos pensamientos en tiempos malos». Se supone que fue escrito cuando Saúl perseguía a David y a los que favorecían su causa.

Vers. 1. Salva, oh Jehová. El Salmista ve el peligro extremo de su posición, porque para un hombre es mejor estar entre leones que entre mentirosos; siente su propia incapacidad para tratar con estos hijos de Belial, porque «el que los toque debe estar rodeado de hierro». Por tanto, se
vuelve a su Ayudador del todo suficiente: el Señor. Su ayuda nunca es negada a sus siervos, y su ayuda es bastante para todas las necesidades.
Así como los navíos pequeños pueden navegar en puertos en que otros mayores, por calar más profundo, no pueden entrar, así también nuestras breves exclamaciones y cortas peticiones pueden navegar al cielo cuando nuestra alma es privada por el viento, o por los asuntos, de ejercicios de devoción más prolongados, y cuando la corriente de la gracia parece demasiado baja para que flote en ella una suplica mas elaborada.C. H. S.
Ya era hora de pedir ayuda al cielo, cuando Saúl había dicho: «íd, matadme los sacerdotes de Jehová» (que se supone es la ocasión en que fue escrito este Salmo), y por ello cometió el pecado contra el Espíritu Santo, en opinión de algunos solemnes teólogos. John Trapp
Porque se acabaron los compasivos. La muerte, la partida o la declinación de los hombres piadosos debería ser un trompetazo que llame a más oración.
Porque han desaparecido los leales de entre los hijos de los hombres. Cuando se ve la piedad, inevitablemente le sigue la lealtad; sin el temor de Dios los hombres no aman la verdad. David, en medio del desorden general, no se armó complots y ediciones, sino que presentó peticiones solemnes; ni se juntó con la multitud para obrar mal, sino que echó mano de las armas de la oración para resistir los ataques de ellos contra la virtud. C. H. S.
¿Te encuentra tu amigo o vecino fiel con respecto a él? ¿De qué da testimonio nuestro trato diario? ¿No resulta a expensas de la verdad, con frecuencia, lo que decimos con ánimo de ser agradables? Charles Bridges
Vers. 2. Habla mentira cada uno con su prójimo. Los cumplimientos y halagos son odiosos para las personas sinceras; éstas saben que silos aceptan deben devolverlos, y desprecian una y otra cosa.
Hablan con labios lisonjeros, y con doblez de corazón. El que hincha el corazón de otro no tiene nada más que viento en el propio. C. H. S.
No hay una cosa más apropiada para hacer una capa de ella que la religión; no hay nada más de moda, nada tan provechoso; es una librea con la cual el prudente puede servir a dos señores, a Dios y al mundo, y ganar en el servicio de ambos. Yo sirvo a los dos, y con ello a mí mismo, prevaricando a los dos. Ante el hombre, no hay nadie que sirva a su Dios con una devoción más severa; por lo cual, entre los mejores de los hombres, busco y alcanzo mis objetivos, y me sirvo a mí mismo. En privado, sirvo al mundo; no con una devoción tan estricta, pero con más deleite; cuando cumplo los deseos de sus siervos, procuro mis propios objetivos y me sirvo a mí mismo.
La casa de la oración, ¿quién la frecuenta más que yo? En todos los deberes cristianos, ¿quien se halla más a la vista que yo? Ayuno con los que ayunan y como con los que comen. Hago luto
con los que lo observan. No hay mano más abierta a la causa que la mía, y en sus familias no hay nadie que ore más tiempo y más alto. Así, cuando la opinión de una vida santa ha proclamado la bondad de mi conciencia, mi tienda es frecuentada por los parroquianos, mi mercancía tiene buen precio, mis palabras merecen crédito, mis acciones no carecen de alabanza.
Soy avaro, pero se interpreta que soy providente; soy ruin y mezquino, esto es, templado; si melancólico, se me interpreta como piadoso; si amo el jolgorio, se entiende que es gozo espiritual; si soy rico, son las bendiciones de una vida piadosa; si soy pobre, se supone que es el fruto de una conciencia estricta en los tratos; si se habla bien de mí, lo merezco por mi santa conducta; si mal, es malicia de envidiosos.
Así que navego con todos los vientos, y consigo mis fines en todas condiciones. Esta capa en verano me mantiene fresco, caliente en invierno, y esconde el costal de todos mis secretos deseos carnales. Bajo esta capa ando en público en medio del aplauso frecuente, y en privado peco sin temor a ofensa; actúo astutamente sin que se me descubra. Busco cielo y tierra para hacer un prosélito; y una vez lo hago, él me hace a mí. En el ayuno proclamo Ginebra; en una fiesta, Roma.
Si soy pobre, hago ver que tengo abundancia, para salvaguardar mi crédito; si soy rico, lo disimulo, y presento pobreza para que no me echen cargas. Las opiniones más cismáticas son las que hallo más provechosas, pues de ellas aprendo a divulgar y mantener nuevas doctrinas; ellas me sostienen con la cena tres días a la semana. Hago uso de alguna mentira a veces, como una nueva estratagema para defender el evangelio; y execro la opresión con los juicios de Dios ejecutados sobre los malos. La caridad la tengo por un deber extraordinario; por tanto, no la ejecuto de ordinario. Lo que repruebo de cara al público, para mi propio provecho, lo hago
secretamente en casa, para mi propio placer. Pero, alto, veo un escrito en mi corazón que hace desfallecer mi alma. Las palabras del mismo son: «¡Ay de vosotros, hipócritas!» (Mateo 23:13).
Francis Quarles en Soliloquio del hipócrita.
El mundo verdaderamente dice que la sociedad no podría existir si hubiera una veracidad y una sinceridad perfectas entre hombre y hombre; pero, ¡qué cuadro presenta el edificio social, cuando sus paredes parecen tener por argamasa sólo halagos y la falsedad! Barton Bouchier
El filósofo Bion, cuando se le preguntó qué animal consideraba como el más dañino, contestó:
«De todas las criaturas salvajes, el tirano; de las domesticadas, el halagador. » El libro de los símbolos Hablan con labios lisonjeros, y con doblez de corazón. El original dice: «un corazón y un corazón»; uno para la iglesia, otro para lo demás; uno para los domingos, otro para los días de entre semana; uno para el rey, otro para el papa. Un hombre sin corazón es una maravilla, pero un hombre con dos corazones es un monstruo. Se dice de Judas «Había muchos corazones en un
hombre»; y leemos de los santos: «Y la multitud de los que habían creído eran de un solo corazón» (Hechos 4:32). ¡Una bendición especial! Thomas Adams
Cuando un hombre cesa de ser fiel a su Dios, el que espera que sea fiel a los otros quedará decepcionado. George Horne
Vers. 3 Arranque Jehová todos los labios lisonjeros, y la lengua que habla jactanciosamente. Es extraño que el yugo fácil del Señor sea tan duro para los hombros del orgulloso, en tanto que las cadenas de Satanás que los atan les parezcan de oro.

Uno se imagina generalmente que los halagadores son parásitos despreciables, que se arrastran y lamen, y que no pueden ser orgullosos; pero el sabio te dirá que si bien todo orgullo es verdaderamente mezquino, hay mucho orgullo en la mezquindad extrema. El caballo de César está más orgulloso de llevar al César que éste de cabalgar en él. Nadie es tan detestable como dominador como las criaturas ruines que se encaraman a los cargos de importancia aferrados a la levita de los grandes; son tiempos malos, verdaderamente, aquellos en que estos seres nefastos son numerosos y poderosos. C. H. S.
Vers. 4. A los que han dicho: Por nuestra lengua prevaleceremos. Desde el tiempo de Tertuliano al de Juliano el Apóstata toda clase de oratoria, conocimientos e ingenio fueron usados pródigamente contra la Iglesia de Dios. Michael Ayguan en Comentario de J. M. Neale
Nuestros labios por nosotros; ¿quién va a ser amo nuestro? Si tenemos que ver con Dios, hemos de dejar de decir que somos nuestros y considerar a Dios como nuestro amo. John Howe
Vers. 5. Por la opresión de los humildes. La pobreza, la necesidad y la miseria deben ser motivos para la compasión; pero los opresores hacen de ellas las piedras afiladoras de su crueldad y severidad, y por tanto el Señor defiende la causa de sus pobres y oprimidos, contra sus opresores, sin honorarios ni temor; sí, El defenderá su causa con pestilencia, sangre y fuego. Thomas Brooks
Vers. 6. Las palabras de Jehová son palabras sinceras, como plata refinada en horno de tierra, purificada siete veces. Las palabras del hombre son sí y no, pero las promesas del Señor son sí y amén. En el original hay una alusión al proceso purificador más estricto conocido por los antiguos, por medio del cual la plata pasaba al grado de pureza máximo deseado; la escoria era consumida totalmente, y sólo quedaba el metal precioso y reluciente; así, limpio y libre de toda aleación de error o infidelidad es el libro de las palabras del Señor. La Biblia ha pasado por
medio del horno de la persecución, el criticismo literario, la duda filosófica, los descubrimientos científicos, y no ha perdido nada sino las interpretaciones humanas que se adhieren a ella como aleación al precioso mineral. C. H. S.
Los que purificaban la plata, para conseguirlo la introducían en el fuego una y otra vez, hasta que quedaba totalmente probada. La doctrina de la gracia gratuita de Dios ha sido puesta a prueba una y otra vez y mil veces. Pelagio empieza y mezcla con ella su escoria: dice que la gracia no es nada más que la naturaleza del hombre. Bien, su doctrina fue purificada, y una gran parte de la escoria fue eliminada.
Luego vienen los semipelagianos, que dicen que la naturaleza no puede hacer nada sin la gracia, pero hacen que la naturaleza concurra con la gracia, y tenga su influencia, lo mismo que la gracia; y esta escoria también fue quemada. Los papistas emprenden la misma cuestión, y no serán ni pelagianos ni semipelagianos, pero siguen mezclando todavía escoria.
Vienen los arminianos y refinan el papismo sobre este punto una vez más; con todo, aún siguen mezclando escoria. Dios hace que su verdad sea probada siete veces en el fuego, hasta que puede presentarse pura, como debe ser. Y digo esto porque esta verdad es preciosísima. Thomas Goodwin

La Escritura es el sol; la iglesia es el reloj. El sol sabemos que es seguro, y regular de modo constante en sus movimientos; el reloj puede adelantarse o bien atrasarse. Por ello, hemos de condenar como loco al que profesa confiar en el reloj más bien que en el sol, y también no podemos por menos que echar de ver la credulidad de los que prefieren confiar en la iglesia a confiar en la Escritura. Obispo Hall
«Cuando Voltaire lee un libro, saca de él lo que quiere, y luego escribe contra lo que él se ha imaginado», dice Montesquieu de Voltaire. Gardiner Spring
«La palabra de Dios es limpia, es escudo a los que en él esperan» (Proverbios 30:5); así como el oro no sufre pérdida al ser sometido al fuego, tampoco las promesas sufren pérdida cuando son puestas a prueba, sino que siguen válidas aun en nuestras mayores tribulaciones. Thomas Manion
Vers. 8. Los malvados nos cercan, porque la vileza es exaltada entre los hijos de los hombres.
Así como el sol caliente trae moscas nocivas, lo mismo el pecador puesto en honra estimula el vicio por todas partes. C. H. S.

domingo, 13 de febrero de 2011

TESOROS DE DAVID "SALMO 7" Charles Spurgeon


El título es «Shigaion de David». Por lo que podemos colegir de las observaciones de los entendidos y de una comparación de este Salmo con el otro único Shigaion de la Palabra de Dios (Habacuc 3), este título parece indicar «Cánticos variables», con los que se asocia la idea de solaz y de placer.
Parece probable que Cus el benjaminita había acusado a David ante Saúl de una conspiración traicionera contra la autoridad real.
Esto puede entenderse como el «Cántico del santo calumniado». Aun esta penosa aflicción es ocasión para un Salmo.
Vers. 1. Jehová, Dios mío, en Ti he confiado. El caso se inicia aquí con una confesión de confianza en Dios. Sea cual sea la premura de nuestra condición, nunca debemos olvidar el retener nuestra confianza en Dios. «Oh Señor. Dios mío» -mío por un pacto especial, sellado por la sangre de Jesús, y ratificado en mi propia alma por un sentimiento de unión a Ti- en Ti, y en Ti solamente, he puesto mi confianza ahora en mi penosa aflicción. Yo tiemblo, pero la roca no se mueve. Nunca está bien desconfiar de Dios, y nunca es en vano el confiar en El. C. H. S.
Vers. 2. No sea que desgarren mi alma cual león. Había un enemigo de David que era más poderoso que los demás. Es de este enemigo; que con urgencia busca liberación. Quizás se trataba de Saúl su enemigo real; pero en nuestro caso hay uno que va dando vueltas alrededor como un león, que intenta devorarnos, con respecto al cual hemos de clamar: «líbranos del maligno».C. H. S.
He leído de algunas naciones bárbaras que, cuando el sol calienta demasiado, disparan flechas contra él; de la misma manera los malvados disparan a la luz y calor de la piedad. Jeremiah Burroughs
Y me destrocen sin que haya quien me libre. Este es un retrato conmovedor de un santo
entregado a la voluntad de Satanás. Esto hará conmover las entrañas de Jehová. Un padre no puede permanecer en silencio cuando su hijo está en un peligro semejante.
Haremos bien aquí en recordar que ésta es una descripción del peligro al cual se ve expuesto el Salmista por lenguas calumniadoras. La calumnia deja su baba, por más que pueda desmentirse.
Si Dios fue calumniado en el Edén, nosotros no sufriremos menos en esta tierra de pecadores. Si queremos vivir sin ser calumniados, hemos de esperar hasta llegar al cielo. C. H. S.
Vers. 3. Jehová, Dios mío, si yo he hecho esto, si hay en mis manos iniquidad. Josefo nos cuenta de Apolinario que decía respecto a los judíos y cristianos que eran más necios que los bárbaros.
Y Paulus Fagius cuenta una historia de un egipcio que decía con respecto a los cristianos: «Son un hato de gente traicionera y asquerosa»; y respecto a guardar el sábado dice: «Tenían una enfermedad, y querían reposar el séptimo día a causa de la misma.» Jeremiah Burroughs
El aplauso de los malos generalmente implica algún mal, y su censura implica algún bien. Thos.Watson
Vers. 4. Si he dado mal pago al que estaba en paz conmigo. El devolver mal por bien es una corrupción humana; el hacer bien por bien es una retribución cívica; pero el hacer bien por mal es una perfección cristiana. Aunque no sea la gracia de la naturaleza, con todo, es la naturaleza de la gracia. Wm. Secker
Vers. 6. El juicio que has convocado. David, para orar debidamente, reposa en la Palabra y promesa de Dios; y el resultado de su ejercicio es éste: Señor, no soy llevado por la ambición, o la pasión voluntariosa y necia, o el deseo corrompido, desconsiderado, de pedirte todo lo que agrada a mi carne; sino que es la clara luz de tu Palabra la que me dirige, y en ella me fundo con firmeza. Juan Calvino
Vers. 8. En los dos últimos versículos procuraba que Jehová se levantara, y ahora que se ha levantado, David se prepara para mezclarse con «la congregación del pueblo» que le rodea. C. H.S.
Vers. 9. Que cese ya la maldad de los inicuos; afianza, en cambio, Tú al justo. ¿No es éste el anhelo universal de toda la compañía de los elegidos? C. H. S.
Vers. 10. Mi escudo está en Dios, que salva a los rectos de corazón. La verdad, como el aceite, siempre surge por encima; nuestros enemigos no tienen poder para ahogaría. C. H. S.

Vers. 11. Dios está airado contra el impío todos los días. No tenemos a un Dios insensible e impasible ante quien presentarnos; El puede estar airado, es más, está airado hoy y cada día contigo, con los inicuos y los pecadores impenitentes. El mejor día que amanece sobre un pecador, con todo, le es causa de maldición. C. H. S.
Dios está enojado. La expresión original aquí es muy expresiva. La verdadera idea de la misma es «echando espuma por la boca» a causa de su indignación. Richard Mant
Vers. 12. Si no se arrepiente, Él afilará su espada. La espada de Dios ha sido afilada en la piedra que gira de nuestra maldad diaria, y si no nos arrepentimos, con presteza nos hará pedazos. El pecador no tiene otra alternativa. C. H. S.
¡Cuán pocos son los que creen que Dios llamará a cuentas al malvado! Si lo creyéramos, temblaríamos como el que está dentro de una casa que se derrumba; nos esforzaríamos por «salvarnos de esta generación depravada». C. H. S.
Armado tiene ya su arco, y lo ha preparado. Y ¿estamos a salvo allí donde las flechas de Dios van a caer pronto como gotas de lluvia? «¡Apártate!» dijo Dios a Moisés- «de las tiendas de Coré, Datán y Abirán, para que no seas consumido en todos sus pecados.» ¡Cómo se han deteriorado las buenas manzanas al estar en el cesto con las malas! ¿No es perjudicial para el oro estar unido con la escoria? Lewis Stuckley
Vers. 13. Instrumentos de muerte. Recuerda, las flechas de Dios nunca yerran, y siempre son «instrumentos de muerte». C. H. S.
Ha templado al fuego sus saetas. La palabra «templado» significa lo mismo que arder en ira contra los impíos; y la palabra «preparado» significa que ha puesto a punto sus flechas; El no las dispara al azar, sino que las dirige a los inicuos. Un tal Félix, conde de Wartenberg, uno de los capitanes del emperador Carlos V, juró, en la presencia de varios en una cena, que antes de morir cabalgaría donde le llegara la sangre de los luteranos hasta las espuelas. Este hombre ardía en malicia, pero observemos cómo Dios dirige sus saetas contra él: aquella misma noche la mano de
Dios le hirió de tal forma que fue estrangulado y se ahogó en su propia sangre; no cabalgó, sino que se bañó él mismo; no hasta las espuelas, sino hasta la garganta; no en la sangre de los luteranos, sino en su propia sangre. Jeremiah Burroughs
Vers. 14. Concibió maldad, gestó iniquidad. Una mujer encinta proporciona la metáfora: gestó iniquidad. El impío está lleno de ella, de tal modo que no la puede llevar; quiere hacer su voluntad; está lleno de dolores hasta que es ejecutado su malvado intento. C. H. S.
Concibió maldad. Nadie le fuerza a ello; él mismo lo hace voluntariamente. Richard Sibbs El orden natural es primero concebir y después gestar, pero aquí el gestar va primero; la razón de ello es que el malvado va con tanto ardor en persecución de su intento, que va a actuar inmediatamente si supiera cómo hacerlo, incluso antes de concebir con qué medios lo hará. J.Mayer
Vers. 15. Pozo ha cavado, y ha ahondado. Había astucia en sus planes y diligencia en su labor.
Ha condescendido a la penosa tarea de cavar. No teme ensuciarse las manos con la tierra; está dispuesto a hacer un hoyo para que otros caigan en él. ¡Qué cosas tan indignas es capaz de hacer el hombre para vengarse de los fieles!
Vers. 16. Su iniquidad se volverá sobre su cabeza. Las cenizas siempre van a parar a la cara de aquel que las echa al aire. C. H. S.

viernes, 11 de febrero de 2011

TESOROS DE DAVID "SALMO 6" Charles Spurgeon


Este salmo es llamado comúnmente el primero de los «Salmos penitenciales», y ciertamente su lenguaje corresponde a los labios de un penitente, porque expresa a la vez la pena (vers. 3, 6, 7),la humillación (vers. 2, 4) y el aborrecimiento del pecado (vers. 8), que son las marcas infalibles del espíritu contrito que se vuelve a Dios.
Vers. 1. Jehová, no me reprendas en tu enojo. El Salmista se da cuenta de que merece ser reprendido, y no pide que la reprensión sea suprimida totalmente, porque podría perder una bendición escondida, sino: «Señor, no me reprendas en tu enojo.» Si Tú me recuerdas mi pecado, está bien; pero, ¡oh!, no me lo recuerdes cuando estés enojado contra mi, para que el corazón de tu siervo no desmaye. Así dice Jeremías: «Oh Señor, corrígeme, pero con moderación; no en tu ira, para que no me destruyas.» C. H. S.
Vers. 2. Ten misericordia de mí, oh Jehová. Para huir y escapar de la ira de Dios, David no ve ningún medio en el cielo ni en la tierra, y por tanto se acerca a Dios, aunque le haya herido, para que pueda sanarlo. Huye, no como Adán a la espesura, ni como Saúl a la hechicera, ni como Jonás a Tarsis; sino que apela a un Dios misericordioso en defensa de uno enojado y justo, o sea que va de El a El mismo, la mujer que fue condenada por el rey Felipe va «del Felipe borracho al Felipe sobrio». Pero David va de una característica, la justicia, a otra, la misericordia. Archibald
Symson
Porque desfallezco. No arguyas tu bondad o tu grandeza, sino que has de apelar a tu pecado y tu pequeñez. Un sentido de pecado había abatido el orgullo del Salmista, había eliminado su jactanciosa fuerza, de modo que se hallaba débil incluso para obedecer la ley, débil a causa de la aflicción que sentía, demasiado débil, quizá, para echar mano de la promesa. «Desfallezco». El original puede traducirse como «Caigo sin fuerzas», como se marchita una planta con tizoncillo.C. H. S.
Al presentarte delante de Dios, el argumento más poderoso que puedes usar es tu necesidad, tu pobreza, lágrimas, miseria, impotencia y confesarías delante de El, lo cual te abrirá la puerta y te proveerá de todas las cosas que El tiene. El mendigo echado muestra sus llagas a la vista del mundo para moverles a, compasión. Así deploremos nuestras desgracias ante Dios, para que El, como el compasivo samaritano, a la vista de nuestras heridas, pueda ayudarnos a su tiempo debido. Archibald Symson
Oh Señor, sáname, porque mis huesos se estremecen. Su terror había aumentado tanto que sus mismos huesos se estremecían; no sólo sentía estremecimientos en la carne, sino en los huesos; las columnas del edificio humano estaban temblando. ¡Ah!, cuando el alma tiene el sentimiento de pecado, basta con él para que los huesos se estremezcan; basta para que se ericen los cabellos de su cabeza, y pueda ver las llamas del infierno debajo, un Dios enojado arriba y el peligro y la duda que le rodean. C. H. S.
El término huesos algunas veces se aplica literalmente al cuerpo humano de nuestro Señor, al cuerpo que colgó de la cruz. A veces también ha hecho referencia al cuerpo místico, la iglesia.
En algunos pasajes se aplica al alma y no al cuerpo, al hombre interior del cristiano individual.
Entonces implica la fortaleza del alma, el coraje animoso que la fe en Dios da al justo. Este es el sentido en el que se usa en el segundo versículo de este Salmo. Agustín, Ambrosio y Crisóstomo Vers. 3. Mi alma también está muy turbada. El alma está turbada, lo cual es el mismo centro de la turbación. C. H. S.
Los compañeros de yugo en el pecado son los compañeros de yugo en el dolor; el alma es castigada por dar los informes; el cuerpo, por la ejecución; tal como el que informa y el que ejecuta, la causa y el instrumento, el que azuza al pecado y el ejecutor del mismo son castigados. John Donne
Y Tú, Jehová, ¿hasta cuándo? Esta sentencia termina abruptamente, porque las palabras fallan y la pena ahoga el poco consuelo que había asomado.

La exclamación favorita de Calvino era «Domine usuequo»: ¿Señor, hasta cuándo?» Y éste debería ser el clamor de los santos que esperan la gloria milenial. ¿Por qué los carros del Señor tardan tanto en venir?; Señor, ¿hasta cuándo? C. H. S.
En esto hay tres cosas que hemos de observar; primero, que hay un tiempo designado que Dios ha medido para las cruces de todos sus hijos, antes de cuyo tiempo no serán librados, y que deben esperar con paciencia, no pensando en prescribir a Dios el tiempo para su liberación o limitar al Santo de Israel. Los israelitas permanecieron en Egipto hasta que completaron el número de cuatrocientos treinta años. José estuvo tres años y algo más en la cárcel, hasta que llegó el tiempo designado para su liberación. Los judíos permanecieron setenta años en Babilonia. Dios conoce el tiempo conveniente para nuestra humillación y nuestra exaltación.
Luego, vemos la impaciencia de nuestra naturaleza en nuestras desgracias; nuestra carne todavía se rebela contra el Espíritu, que con frecuencia se olvida de sí misma hasta el punto de entrar en argumentaciones y altercados con El, como leemos de Job, Jonás, etc., y aquí también de David.
En tercer lugar, aunque el Señor demora su venida para aliviar a sus santos, con todo, tiene su causa si queremos considerarla; porque cuando estábamos en el calor de nuestros pecados, muchas veces El clamaba por la boca de sus profetas y siervos: «Oh insensatos, ¿hasta cuándo seguiréis en vuestra locura?» Y nosotros no queríamos escuchar; y, por tanto, cuando estamos en el calor de nuestros dolores, pensando que cada día es un año hasta que somos librados, no es de extrañar si Dios no nos escucha; consideremos la forma justa en que Dios nos trata; que cuando
El nos llamaba, nosotros no queríamos escuchar, y ahora nosotros clamamos y El no nos
escucha. A. Symson
Vers. 4. Vuélvete, oh Jehová, libra mi alma. Dijo un antiguo matemático que podía hacer mover el mundo si se le daba una palanca suficientemente grande y un punto para apoyarla. Así también, cuando una petición ha alcanzado a Dios, obra sobre Dios, mueve a Dios, prevalece para con Dios enteramente para todo. David, pues, teniendo este punto de apoyo que es Dios, se acerca más a Dios; pasa de la deprecación a la petición; no sólo que Dios no haga nada en contra de él sino que quiera hacer algo en favor suyo. John Donne
Sálvame por tu misericordia. Si apelamos a la justicia, ¿qué Podemos decir? Pero si apelamos a la misericordia podemos todavía clamar, a pesar de la inmensidad de nuestra culpa: «Sálvame, por tu misericordia.» C. H. S.
Observa que con frecuencia David invoca el nombre de Jehová, que el que se indica cuando se usa el nombre Señor en mayúsculas. En cuatro versículos lo usa cinco veces. ¿No es esto una prueba de que el glorioso nombre está lleno de consolación para el santo atribulado? C. H. S.
Vers. 5. Porque en la muerte no queda recuerdo de Ti; en el Seol,¿quién te alabará? Es por la gloria de Dios que es salvado el pecador. La misericordia honra a Dios. C. H. S.
Vers. 6. Me he consumido a fuerza de gemir. El pueblo de Dios puede gemir, pero no puede refunfuñar. C. H. S.
Puede parecer un cambio maravilloso en David, siendo un hombre de una mente tan grande, que se vea así abatido y deprimido. ¿No prevaleció contra Goliat, contra el león y el oso, con su fortaleza y magnanimidad? Pero ¡ahora está sollozando, suspirando, llorando como un niño!

Cuando los hombres y las bestias están frente a él, David es más que vencedor; pero cuando tiene que entendérselas con Dios, contra el cual ha pecado, queda reducido a menos que nada.
Todas las noches inundo de llanto mi lecho. Riego mi cama con mis lágrimas; o sea, inundo de lágrimas mi cama. Así como la mujer con el flujo de sangre que tocó el borde del vestido de Cristo no fue menos bien recibida por Cristo que Tomás, que puso sus dedos en la marca de los clavos, así Dios no mira la cantidad, sino la sinceridad de nuestro arrepentimiento.
Vers. 6, 7. Mis ojos están gastados de sufrir; se han envejecido a causa de mis angustiadores. La convicción de pecado a veces tiene tal efecto sobre el cuerpo que incluso los órganos externos tienen que sufrir. C. H. S.
Mis angustiadores o enemigos. Si un hombre no tiene la gracia consigo, Satanás no tiene mucho interés en él; pero si está lleno de gracia, como del amor de Dios, su temor y otras virtudes espirituales, puede tener la seguridad de que Satanás sabe que esto está en él, de modo que no dejará de intentar robárselas si puede. Archibald Symson
Vers. 8. Apartaos de mí, todos los hacedores de iniquidad. El arrepentimiento es una cosa práctica. No basta lamentar la profanación del templo del corazón; hemos de azotar a los que compran y venden y derribar las mesas de los cambistas. Un pecador perdonado va a aborrecer los pecados que costaron al Salvador su sangre. C. H. S.
Que los miembros de la iglesia no tengan demasiada familiaridad con los pecadores
impenitentes. Sé que el hombre es una criatura sociable, pero esto no excusa a los santos a ser descuidados en la elección de sus compañías. Lewis Stuckley
Los malvados son llamados «hacedores de iniquidad» porque están dispuestos a pecar. Tienen una fuerte inclinación en el espíritu para hacer lo malo, y lo hacen a conciencia, no a medias; no un poco aquí y un poco allá (como es posible que lo haga el hombre bueno), sino que lo engullen en grandes cantidades; están llenos de él y lo hacen plenamente; lo hacen en cantidad, y son «hacedores de iniquidad». Jos. Caryl
Porque Jehová ha oído la voz de mi llanto. ¿Habla el llanto? ¿En qué lenguaje expresa lo que dice? Pues en esta lengua universal que es conocida y entendida en toda la tierra, incluso en los cielos arriba. El llanto es la elocuencia de la pena. Aprendamos a pensar en las lágrimas como oraciones líquidas, y en el llanto como una intercesión constante e insistente que se abrirá paso directamente hasta el mismo corazón de la misericordia, a pesar de las dificultades y obstáculos que se interpongan en su camino. C. H. S.
No es tanto el ojo lleno de lágrimas que Dios respeta como el corazón contrito; con todo, no me atrevería a detener las lágrimas del que llora. Dios estuvo mirando las lágrimas de Ezequías (Isaías 38:5): «He visto tus lágrimas». Las lágrimas de David eran músicas a los oídos de Dios. T. Watson

El lloro tiene una voz, y como la música sobre el agua suena a mayor distancia y más
armoniosamente que sobre la tierra, así también las oraciones, unidas a las lágrimas, claman más alto a los oídos de Dios, y suenan más dulces que cuando están ausentes las lágrimas.
Spencer, Cosas nuevas y viejas Tal como Dios ve el agua de la fuente en las venas de la tierra antes de que burbujee sobre su faz, también ve Dios las lágrimas en el corazón del hombre antes de que asomen a sus ojos. John Donne
Bien decía Lutero: «La oración es la sanguijuela del alma que succiona el veneno y la hinchazón de la misma.» Bernardo dijo: «¡Con qué frecuencia la oración me ha hallado casi desesperado, pero me ha dejado triunfante y seguro del perdón!» C. H. S.
Vers. 9. Jehová ha escuchado mi ruego. Ha acogido mi oración. Aquí hay una periencia pasada usada para el aliento futuro. El ha escuchado, El escuchará. C. H. S.
Vers. 10. Se avergonzarán y se turbarán mucho todos mis enemigos; retrocederán y serán avergonzados de repente. Los romanos acostumbraban a decir: «Los pies de los dioses vengadores van calzados de lana.» Con pasos sin ruido se acerca la venganza a su víctima y, de súbito y de modo abrumador, la destruye de un golpe. Si esto fuera una imprecación, hemos de recordar que el lenguaje de la antigua dispensación no es el de la nueva. Nosotros oramos por nuestros enemigos, no contra ellos. C. H. S.

viernes, 28 de enero de 2011

TESOROS DE DAVID "SALMO 3" Charles Spurgeon


Un Salmo de David cuando huía de delante de Absalón su hijo. Podemos recordar la triste historia de la huida de David de su propio palacio, cuando en plena noche cruzó el vado del Cedrón y se escapó con unos pocos fieles servidores, para esconderse durante un tiempo de la furia de su hijo rebelde. Recordemos que David en esto era un tipo del Señor Jesucristo. El también huyó; El también pasó el vado del Cedrón cuando su propio pueblo se rebeló contra El, y con un grupito de seguidores se dirigió al jardín de Getsemaní. El también bebió las aguas del arroyo en su camino, y por tanto levantó su cabeza. Muchos estudiosos, titulan este Salmo «el
Himno matutino». ¡Ojalá nos despertemos siempre con la santa confianza en nuestros corazones y un cántico en nuestros labios!
Este Salmo puede ser dividido en cuatro partes de dos versículos cada una. En los primeros dos versículos tenemos a David presentando una queja a Dios contra sus enemigos; luego, declara su confianza en el Señor (3, 4), canta su seguridad en el sueño (5, 6) y se siente corroborado para el conflicto futuro (7, 8). C. H. S.
Vers. 1. Jehová, ¡Oh cuánto se han multiplicado mis adversarios! Los adversarios vienen en grupo. La aflicción tiene una familia numerosa. Muchos son los que se levantan contra mí. Las legiones de nuestros pecados, los ejércitos de enemigos, la muchedumbre de dolores corporales, la hueste de aflicciones espirituales, y todos los aliados de la muerte y el infierno, se han dispuesto en batalla contra el Hijo del hombre. C. H. S.
¡Qué engañosos y peligrosos son todos ellos! ¡Y qué poca fidelidad y constancia se halla entre los hombres! David tenía el afecto de sus súbditos tanto como puede haberlo tenido cualquier otro rey, y, con todo, de repente, ¡los perdió todos! MATHEW HENRY
Vers. 2. Muchos son los que dicen de mí: No hay para él salvación de Dios. David se queja delante de su Dios amante de la peor arma de sus enemigos en sus ataques, y la gota más amarga de sus penas. Este era el comentario más hiriente de todos, pues declaraban que no había salvación para él en Dios. Con todo, David sabía en su propia conciencia que había dado base hasta cierto punto para esta exclamación, porque había cometido pecado contra Dios a la misma luz del día.
Si todas las pruebas que nos vienen del cielo, todas las tentaciones que ascienden del infierno, y todas las cruces que se levantan de la tierra pudieran mezclarse y oprimirnos, no podrían hacer una prueba tan terrible como la que está contenida en este versículo. Es la más amarga de todas las aflicciones: temer que no haya ayuda ni salvación para nosotros en Dios. No obstante, recordemos que nuestro bendito Salvador tuvo que sufrir esto el grado sumo cuando exclamó: «¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has desamparado?» C. H. S.
Cuando el creyente pone en duda el poder de Dios, o su interés en él, su gozo desaparece como la sangre sale de una arteria cortada. Este versículo es, verdaderamente, una herida dolorosa. WM. GURNALL

Un hijo de Dios se sobresalta ante el mismo pensamiento de desesperar de la ayuda de Dios; no puedes afligirle con algo peor que el intentar persuadirle de que «No hay salvación para él en Dios». MATTHEW HENRY
Selah. La palabra ocurre setenta y tres veces en los Salmos, y tres veces en el libro de Habacuc. ALBERT BARNES
Vers. 3. Tú eres mi gloria. ¡Oh, que tengamos la gracia de ver nuestra gloria futura en medio del oprobio presente! Hay una gloria presente en nuestras aflicciones, si podemos discerniría, porque no es algo sin importancia el tener la comunión de Cristo en sus sufrimientos. David fue honrado cuando ascendió al Olivete, llorando, con la cabeza cubierta; porque en todo fue hecho como su Señor.
¡Nosotros podemos aprender, a este respecto, a gloriarnos también en las tribulaciones! C. H. S.
Vers. 4. Con mi voz clamé a Jehová. Cuando la oración va en vanguardia, a su debido tiempo la liberación cubre la retaguardia. Thos. Watson
Y El me respondió. Con frecuencia he oído que algunas personas dicen en oración: «Tú escuchas la oración, y la respondes, oh Dios»; pero la expresión contiene algo superfluo, puesto que para Dios escuchar es, según las Escrituras, lo mismo que responder. C. H. S.
Vers. 5. Yo me acosté y dormí. Hay un sueño de presunción; ¡Dios nos libre de él! Hay el sueño de la santa confianza; ¡Dios nos ayude a cerrar los ojos para disfrutarlo! C. H. S.
Tiene que haber sido verdaderamente una blanda almohada la que pudo hacer que David olvidara su peligro cuando un ejército rebelde estaba avanzando en su búsqueda; con todo, tan trascendente es la influencia de esta paz, que puede hacer que la criatura se acueste tan alegremente para dormir en la tumba como si fuera la cama más blanda. Se puede decir que el niño que llama para que le pongan en la cama está dispuesto; algunos de los santos han deseado que Dios les pusiera a descansar en sus camas de polvo, y esto, no como resultado de una desazón o aflicción presente, como hizo Job, sino por un dulce sentido de esta paz en su pecho.
«Ahora despide a tu siervo en paz, porque mis ojos han visto tu salvación», fue el cántico del anciano Simeón. Wm. Gurnall
Una buena conciencia puede dormir en la boca de un cañón; la gracia es una cota de malla para el cristiano, el cual no teme la flecha ni la bala. Thos. Watson
Jehová me sostenía. Nos sería muy útil considerar el poder sustentador manifestado en nosotros en tanto que estamos durmiendo. En el flujo de la sangre, en el dilatarse y contraerse los pulmones, etc., en el cuerpo y en la continuidad de las facultades mentales, en tanto que la imagen de la muerte está sobre nosotros.C. H. S.
Cristo, en las palabras de este versículo, da a entender su muerte y su sepultura. Martin Lutero
Vers. 6. No temeré a diez millares de gente, que pongan sitio contra mí. El Salmista confiará a pesar de las apariencias amenazadoras. El Salmista no temerá aunque haya diez mil enemigos que le rodeen. Los creyentes débiles ahora están dispuestos a excusarse, y nosotros mismos estamos demasiado dispuestos a hacer uso de excusas; en vez de sobreponernos a las debilidades de la carne, nos refugiamos bajo la misma y la usamos como una excusa. El confiar solamente cuando las apariencias son favorables, es navegar sólo con el viento y la marea, creer sólo cuando podemos ver. ¡Oh!, sigamos el ejemplo del Salmista y busquemos esta fe sin límite que nos permitirá confiar en Dios, venga lo que venga. Philip Bennett Power en «Yo quiero» en los Salmos»
No importa quiénes sean nuestros enemigos, por más que sean legiones en cuanto al número; en cuanto al poder, principados; en sutileza, serpientes; en crueldad, dragones; en ventaja de emplazamiento, príncipes del aire; en cuanto a malicia, maldades espirituales; más fuerte es el que está con nosotros que los que están contra nosotros; no hay nada que nos pueda separar del amor de Dios. En Cristo Jesús nuestro Señor seremos más que vencedores. Wm. Cowper
Vers. 8. La salvación es de Jehová. Este versículo contiene la suma y sustancia de la doctrina calvinista. Escudriña las Escrituras, y si las lees con la mente abierta y sincera, te persuadirás de que la doctrina de la salvación, por la gracia solamente, es la gran doctrina de la Palabra de Dios.
Este es un punto con respecto al cual estamos en pugna constante. Nuestros oponentes dicen: «La salvación pertenece a la voluntad libre del hombre; sino al mérito del hombre, por lo menos a la voluntad del hombre»; pero nosotros sostenemos y enseñamos que la salvación desde el principio al fin, en cada punto y detalle de la misma, pertenece al Dios Altísimo. Es Dios el que escoge a su pueblo. Él los llama por su gracia; Él los aviva por medio de su Espíritu, y los guarda con su poder. No es del hombre ni por el hombre; «no es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que muestra misericordia». Todos hemos de aprender esta verdad experimentalmente,
porque nuestra carne y sangre orgullosas nunca nos permitirán aprenderla de otra manera. C. H.S.
Sobre tu pueblo sea tu bendición. Aquellos cristianos de primera magnitud, de los cuales el mundo no era digno, «experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles.
Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada» (Hebreos 11:36, 37).
¡Cómo! ¿Y durante todo este tiempo de sufrimiento eran bienaventurados? Un hombre carnal podría pensar que si esto es bendición, que Dios le libre de ella.
Pero, sea cual sea la opinión que tengamos del hecho, nuestro Cristo Salvador, dijo que el hombre piadoso es bienaventurado; aunque lleve luto, aunque sea un mártir, es bienaventurado.
Job, sentado en las cenizas de la basura, era bienaventurado. Los santos son bienaventurados cuando son maldecidos. Los santos, aunque sean magullados y heridos, son bienaventurados. Thos. Watson

miércoles, 29 de diciembre de 2010

TESOROS DE DAVID "SALMO 2" Charles Spurgeon


No vamos a ir descaminados en nuestro sumario de este sublime Salmo si lo llamamos el «Salmo del Mesías Príncipe», porque presenta, como en una visión maravillosa, el tumulto o motín de los pueblos que se levantan contra el Señor ungido, el propósito decidido de Dios de exaltar a su propio Hijo, y el reinado final de este Hijo sobre todos sus enemigos. Leámoslo con los ojos de la fe, contemplando, como en un espejo, el triunfo final de nuestro Señor Jesucristo sobre todos sus enemigos.
Tenemos en los tres primeros versículos una descripción del odio de la naturaleza
humana en contra del Cristo de Dios. No se puede hacer mejor comentario sobre ello que el cántico apostólico de Hechos 4:27, 28: «Porque verdaderamente se aliaron en esta ciudad contra tu santo Siervo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, para hacer cuanto tu mano y tu designio habían predestinado que sucediera.» C. H. S.
Vers. 1. ¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas? El Salmo empieza abruptamente con una interrogación airada; y con razón: no es para menos que asombrarse a la vista de las criaturas en actitud hostil en contra de su Dios, y esto es lo que deja' atónito al Salmista. C. H. S.
Cosas vanas. En España hay dos columnas monumentales que fueron erigidas en el
pasado, en las cuales se halla escrito:
I. «A Diocleciano Joviano Maximiano Hercúleo César Augusto, por haber extendido el
Imperio Romano en el este y en el oeste, y por haber extinguido el nombre de los cristianos, que trajo la ruina a la República.»
II. «A Diocleciano Joviano Maximiano Hercúleo César Augusto, por haber adoptado a
Galerio en el este, por haber abolido por todas partes la superstición de Cristo, por haber extendido el culto a los dioses.»
«Tenemos aquí un monumento erigido por el paganismo sobre la tumba de su enemigo
vencido, pero en esto "el pueblo se imaginaba cosas vanas". Ni en España ni en parte alguna puede señalarse la tumba del cristianismo; "no existe, porque los vivos no tienen tumbas".»
Vers. 2. Se levantan los reyes de la tierra. Con malicia decidida se organizaron en oposición contra Dios. No era un alboroto y furia pasajeros, sino que era un odio profundo, porque habían resuelto de modo claro resistir al Príncipe de Paz. C. H. S.
Y los príncipes conspiran juntamente contra Jehová y contra su ungido. Se preparan para su campaña de guerra con astucia, no con prisas e improvisación, sino de modo sistemático y deliberado. Hacen uso de todas las artes de la guerra. Como Faraón exclaman: «Los trataremos con astucia y prudencia.» Ojalá que los hombres sirvieran a Dios con la mitad del cuidado y tesón con que sus enemigos atacan su reino astutamente. Los pecadores son sagaces en esto, y los santos son lentos y torpes. C. H. S.
¿Por qué se juntaron en armas en contra del Señor y en contra de su Ungido? ¿Querían derramar su sangre? Sí, «hicieron consejo» – dice Mateo – «y decidieron darle muerte». Tenían al demonio en su mente, que no se satisfacía sino con la muerte. ¿Y cómo se las ingeniaron? Dice: «conspiraron juntamente contra Él». Henry Smith.
Vers. 3. Rompamos sus ligaduras. Seamos libres para cometer toda clase de abominaciones.
Seamos nuestros propios dioses. Desembaracémonos de todo freno y restricción.
Echemos de nosotros su yugo. Hay monarcas que han hablado de esta manera, y todavía hay algunos que son este tipo de rebeldes sentados en tronos. Por loca que sea la resolución de rebelarse contra Dios, el hombre, desde la creación, ha perseverado en ella y continúa en ella hasta este día. El glorioso reinado de Jesús en los últimos días no quedará consumado hasta que una lucha terrible haya convulsionado las naciones. Para la cerviz sin la gracia, el yugo de Cristo es intolerable, pero para el pecador salvado es fácil y ligero. Podemos juzgarnos a nosotros mismos en esto: ¿Amamos este yugo o procuramos echarlo lejos de nosotros? C. H. S.
Vers. 4. El que mora en los cielos se reirá. Según nuestra capacidad, el profeta describe a Dios presentándole, lo mismo que nosotros haríamos en este caso, en una actitud de desprecio, burlándonos de los vanos intentos. Se ríe, pero con desprecio. Desprecia, pero con venganza. Él permite que su templo sea saqueado, que sean profanados los santos vasos y se emborrachen bebiendo de ellos; pero, ¿no hizo temblar la sonrisa de Dios a Belsasar cuando vio el mensaje en la pared. ¡Oh que terrible ha de ser su ceño cuando su sonrisa es tan severa! THOS. ADAMS.
El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos. Esta tautología, o repetición de la misma cosa es un signo de que la cosa ha quedado establecida: según la autoridad del patriarca José (Génesis 41:32), cuando, habiendo interpretado los sueños de Faraón, dijo: « Y e suceder el sueño a Faraón dos veces, significa que la cosa es firme de parte de Dios, y que Dios se apresura a hacerla.» Y, por tanto, aquí también «se reirá» y «se burlará de ellos». Y es una repetición para mostrar que no hay duda posible de que estas cosas van a suceder. MARTIN LUTERO.
Vers. 5. Luego les hablará en su furor. Después de haberse reído, les habla; no les hiere; pero con el aliento de sus labios basta. C. H. S.
Y les turbará con su ira, sea por medio del horror en su conciencia o por medio de plagas corporales; de una forma u otra Él les hará comprender bien lo que Él piensa de ellos, como siempre ha hecho a los que han perseguido a su pueblo. JOHN TRAPP
Vers. 5, 9. Es fácil para Dios destruir a sus enemigos. De los treinta emperadores romanos, gobernadores de provincias, y otras personas con cargos elevados que se distinguieron por su celo y malicia en perseguir a los cristianos primitivos, uno de ellos se volvió loco después de cometer una crueldad terrible a otro le dio muerte su propio hijo; uno se volvió ciego; a otro se le salieron los ojos de la cabeza; otro murió ahogado; otro, estrangulado; uno murió en la cautividad abyecta; otro cayó muerto; otro murió de una enfermedad asquerosa, de modo que sus médicos tuvieron que darle muerte porque no era posible resistir el hedor que llenaba la
habitación; dos se suicidaron; un tercero lo intentó pero tuvo que pedir ayuda para poder hacerlo; cinco fueron asesinados por sus siervos u otros; cinco murieron en circunstancias de extremo sufrimiento: varios de ellos de complicaciones de enfermedades; ocho murieron en batalla o después de haber caído prisioneros
Entre ellos se hallaba Juliano el Apóstata. En los días de su prosperidad, se dice que amenazó con su espada al cielo, desafiando al Hijo de Dios, a quien llamaba comúnmente el «galileo».
Pero cuando fue herido en una batalla y vio que todo había terminado para él, echó un grumo de su propia sangre al aire y exclamó: «Has vencido, "galileo".» Wm. S. PLUMBER
Vers. 6. Yo mismo he ungido a mi rey sobre Sión, mi santo monte, a pesar de vuestra malicia, a pesar de vuestras algaradas, a pesar de la sabiduría de vuestros consejos y a pesar de la astucia de vuestros legisladores. Él ha hecho lo que sus enemigos intentaban impedir. En tanto que ellos estaban proponiendo algo, Él ya había decidido la cuestión. La voluntad de Jehová se hace, y el hombre se revuelve y agita en vano. C. H. S.
Cristo es un Rey por encima de todos los reyes. ¿Qué son todos los hombres poderosos, los grandes y honrados de la tierra, al lado de Cristo Jesús? No son más que una burbuja de agua; porque si todas las naciones, comparándolas con Dios, son como una gota de agua en un cubo, o el polvo en unas balanzas, de que habla Isaías 40:15, ¡qué poco han de ser los reyes de la tierra! Wm. DYER en Los títulos famosos de Cristo.
Vers. 7. Yo publicaré el decreto. Contemplando el rostro airado de los reyes rebeldes, el Ungido parece decir: «Si esto no basta para reduciros al silencio, yo publicaré el decreto. Ahora bien, este decreto está en conflicto directo con los planes del hombre, porque su intento es el establecimiento del mismo dominio contra el cual las naciones están haciendo planes. C. H. S.
Tú eres mi Hijo. Ésta es la noble prueba de la gloriosa divinidad de nuestro Emmanuel. Yo te he engendrado hoy. Si esto se refiere a la divinidad de nuestro Señor, no intentemos sondearla, porque es una gran verdad, que ha de ser recibida con reverencia, pero no ha de ser investigada con irreverencia. Al intentar definir la Trinidad, o desvelar la esencia de la divinidad, muchos hombres se han perdido; aquí grandes navíos han naufragado. ¿Qué hemos de conseguir en este mar con nuestros frágiles esquifes?
La discusión referente a la filiación eterna de nuestro Señor no hace más que manifestar curiosidad presuntuosa, no fe reverente. Es un intento de explicar aquello que es mucho mejor adorar. Podríamos dar exposiciones opuestas de este versículo, pero no vamos a hacerlo. La controversia es una de las tareas menos provechosas en que se han ocupado las plumas de los teólogos. C. H. S.
Vers. 9. Los quebrantarás con cetro de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás. Los que no se doblan han de ser quebrantados. La vasija del alfarero no puede ser restaurada una vez ha sido desmenuzada, y la ruina de los pecadores será sin esperanza si Jesús los hiere y desmenuza.
C. H. S.

Vers. 10. Sed sensatos. ¡Oh, qué sabiduría infinita es la obediencia a Jesús, y qué espantosa es la locura de aquellos que siguen siendo sus enemigos! C. H. S.
Vers. 11. Servid a Dios con temor. Temor sin gozo es tormento; y gozo sin santo temor sería presunción. C. H. S.
Vers. 12. Besad al Hijo para que no se enoje. Judas traicionó a su Maestro con un beso, y, con todo, Dios lo manda, y expresa amor en esto; aquello de que es posible abusar no por eso tiene que ser abandonado; el que se pueda tergiversar una cosa no significa que tenga que ser abandonada, sino que las cosas buenas que han sido desviadas para usos impropios por algunos pueden ser vueltas a su bondad primitiva. Por tanto, consideremos y engrandezcamos la bondad de Dios, que nos ha traído a este punto en que podamos besar al Hijo; y que el expresar este amor se halla en nuestras manos.
Dios, que es amor, puede estar airado; y, entonces, este Dios que está airado aquí es el Hijo de Dios, el cual ha hecho tanto por nosotros, y por tanto y por tanto está airado justamente; Él es nuestro juez, y por tanto con razón hemos de temer su ira; y, finalmente, podemos ver lo fácilmente que se aparta su ira: basta con un beso.
Si eres despreciado por amar a Cristo en su evangelio, recuerda cuando David fue mirado con desprecio porque danzaba tras el arca. «Cuanto más afligido te veas por los demás por causa de Cristo, mayor será la paz que tendrás en Cristo.» De los sermones de JOHN DONNE
Para hacer las paces con el Padre hay que besar al Hijo. «¡Oh, si él me besara con besos de su boca!», era la oración de la iglesia (Cantares l:2). Besémosle, que ésta sea nuestra empresa. En realidad, hay que ser besado por el Hijo primero, antes que nosotros le besemos a El en nuestra piedad. Señor, concédenos, en estos besos mutuos y en estos abrazos ahora, que podamos entrar en la fiesta de las bodas plenamente más adelante, cuando el coro de los cielos, incluso las voces de los ángeles, cantarán el cántico de boda, el epitalamio, en las bodas de la esposa del Cordero.
THOS. ADAMS
Y perezcáis en el camino; pues se inf1ama de pronto su ira. Es algo terrible perecer en medio del pecado, en los caminos de la rebelión; y con todo ¡qué fácilmente puede destruirnos su ira súbitamente! No es necesario que su ira se caliente siete veces más que de ordinario; basta con que se encienda un poco para que seamos consumidos. ¡Oh pecador! Vigila y teme los terrores del Señor; «porque nuestro Dios es un fuego consumidor» C. H. S.
La ira de Dios ha de ser indescriptible, si se enciende plenamente ya que la perdición puede sobrevenir con sólo que se encienda un poco. JOHN NEWTON
En el primer Salmo vimos al malvado arrebatado como si fuera tamo; en el segundo vemos que es quebrantado y desmenuzado como una vasija de alfarero. En el primer Salmo contemplamos al justo plantado como un árbol junto a corrientes de agua; y aquí contemplamos a Cristo, la Cabeza Ungida de los justos, hecho mejor que un árbol plantado junto a corrientes de agua, porque es hecho rey de todas las islas, y todos los paganos se inclinan ante El y besan el polvo, en tanto que el mismo da su bendición a todos los que han puesto su confianza en Él. C. H. S.

sábado, 18 de diciembre de 2010

TESOROS DE DAVID "SALMO 1" Charles Spurgeon


El Tesoro de David
CHARLES SPURGEON
SALMO 1
Este Salmo puede ser considerado como el Salmo prefacio, puesto que en él hay una idea del contenido de todo el libro. El deseo del Salmista es enseñarnos el camino a la bienaventuranza y advertirnos de la destrucción segura de los pecadores. Éste es, pues, el asunto del primer Salmo, que puede ser considerado, en ciertos aspectos, como el texto sobre el cual el conjunto de los Salmos forma un sermón divino. C. H. S.
El Salmista dice más, y de modo apropiado, sobre la verdadera felicidad, en este corto Salmo, que ninguno de los filósofos, o que todos ellos juntos; éstos no hacen más que andarse por las ramas; Dios va certeramente al punto y dice lo esencial. John Trapp.
Vers. 1. Bienaventurado. ¡Obsérvese cómo este Libro de los Salmos empieza con una
bendición, lo mismo que el famoso Sermón de nuestro Señor en el monte. La palabra traducida como «bienaventurado» es una palabra muy expresiva. En el original es plural, y es una cuestión discutida si se trata de un adjetivo o de un sustantivo. De ahí podemos colegir la multiplicidad de las bendiciones que reposan sobre el hombre, a quien Dios ha justificado, y la perfección y grandeza de las bendiciones de que gozará.
Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos. Este hombre sigue el
consejo prudente, y anda en los mandamientos del Señor, su Dios. Para él los caminos de la piedad son caminos de paz y bienandanza. Sus pisadas son ordenadas por la Palabra de Dios y no por la astucia y argucias del hombre carnal. Es una señal cierta de gracia interior el hecho de que el modo de andar ha cambiado y que la impiedad es apartada de nuestras acciones. C.H.S
La palabra haish es enfática este hombre; uno entre mil que vive para el cumplimiento del fin para el cual Dios le ha creado. Adam Clarke
Ni estuvo en camino de pecadores. El pecador tiene un camino o modo particular de
transgredir; el uno es un borracho, el otro es poco honrado o de mala fe, el otro impuro. Hay pocos que se entreguen a toda clase de vicios. Hay muchos avaros que aborrecen la embriaguez, y muchos borrachos que aborrecen la avaricia; y así respecto a otras cosas. Cada uno tiene su pecado dominante; por lo tanto,.como dice el profeta: «Deje el impío su camino» (Isaías 55:7).
Ahora bien, bienaventurado el que no anda por un camino semejante. Adam Clarke
Ni en silla de escarnecedores se ha sentado. Que los demás se mofen del pecado, de la
eternidad, del infierno y del cielo y del Dios eterno; este hombre conoce una filosofía mejor que la de los infieles y tiene un sentido demasiado claro de la presencia de Dios para permitir que su nombre sea blasfemado.
Cuando los hombres viven en el pecado, van de mal en peor. Al comienzo andan
meramente en el consejo de los descuidados e impíos, que no se preocupan de Dios – el mal es más bien de carácter práctico que habitual –, pero después de esto se habitúan al mal y andan en el camino de los pecadores declarados que voluntariamente quebrantan los mandamientos de Dios; y si se les deja solos, van un paso adelante y se vuelven maestros y tentadores deplorables respecto a los demás, y con ello se sientan en la silla de los escarnecedores. Se han graduado en el en e vicio, y como verdaderos doctores de condenación, se les ha concedido el título, y los demás les consideran como maestros en Belial. Pero el hombre bienaventurado, el hombre que posee todas las bendiciones de Dios, no puede tener contacto con personajes de esta clase, Se mantiene puro y libre de estos leprosos; aparta las maldades de él como vestidos manchados por la carne; sale de entre los perversos y se va fuera del campamento llevando el reproche de Cristo.
¡Oh, si pudiéramos tener gracia para mantenernos separados así de los pecadores! C. H. S.
Vers. 2. Sino que en la ley de Jehová. «La ley de Jehová» es el pan diario del creyente verdadero. Y, con todo, en el día de David, ¡qué reducida era la cantidad de inspiración, porque apenas había nada más que los cinco primeros libros de Moisés! ¡Cuánto más, pues, deberíamos alabar toda la Palabra escrita que tenemos el privilegio de poseer en nuestras casas! Pero, ¡hay!, qué trato tan pobre damos a este ángel del cielo. No somos como los escudriñadores de Berea en cuanto a las Escrituras. ¡Cuán pocos hay entre nosotros que pueden reclamar la bendición de este texto! C. H. S.
La «voluntad» a la que se alude aquí, es el deleite del corazón, y el placer cierto en la ley, que no mira a lo que la ley promete, ni a lo que amenaza, sino sólo a esto: que «la ley es santa, justa y buena». De ahí que no sólo es amor a la ley, sino que es un deleitarse amoroso en la ley que ni la prosperidad, ni la adversidad, ni el mundo, ni el príncipe del mundo pueden quitar o destruir; porque se abre camino victoriosamente en medio de la pobreza, la mala fama, la cruz, la muerte y el infierno, y en medio de las adversidades es cuando brilla más. Martín Lutero.
Y en su ley medita de día y de noche. En este versículo tan sencillo hay todo un mundo de santidad y espiritualidad; y si en oración y dependencia de Dios nos sentamos y lo
estudiamos, podremos contemplar mucho más de lo que se nos presenta a la vista. Es posible que cuando leamos o miremos veamos poco o nada; el siervo de Elías fue a mirar una vez y no vio nada; por lo que se le dio la orden de ir a mirar siete veces. «¿Qué ves ahora?» – le preguntó el profeta –. «Veo una nube que asciende, como la palma de la mano», y, antes de poco, toda la superficie de los cielos se hallaba cubierta de nubes. Igualmente es posible que eches una mirada a la ligera sobre un pasaje y no veas nada; medita sobre él con frecuencia; pronto verás luz, como la luz del sol. Jos. Carvil.
«La boca de los justos meditará sabiduría.» Por ello Agustín tiene en su traducción
«charlar»; lo cual es una hermosa metáfora, puesto que indica un conversar constante, familiar, con la ley del Señor, que es aquello en que debería ocuparse el hombre, porque el hablar es peculiar del hombre. Martin Lutero
El hombre piadoso lee la Palabra de día para que, viendo los demás sus buenas obras,
puedan glorificar a su Padre que está en los cielos; lo hará de noche para no ser visto de los hombres; de día, para mostrar que no es uno de los que temen la luz; de noche, para mostrar que es uno de los que pueden brillar en la sombra; de día, porque es la hora de obrar, y así obra mientras es de día; de noche, para que su Señor no venga, como ladrón en la noche, y le encuentre ocioso. Richard Baker.
No tengo descanso, como no sea en compañía del libro. Thos. A Kemps.
Vers. 3. Será como árbol plantado; no un árbol silvestre, sino «un árbol plantado», escogido, considerado como propiedad, cultivado y protegido de ser desarraigado, porque «toda planta que no ha plantado mi Padre celestial, será desarraigada».
Junto a corrientes de aguas. De modo que incluso si falla una corriente, hay otra
disponible. Los ríos del perdón y los ríos de la gracia, los ríos de la promesa y los ríos de la comunión con Cristo, son fuentes de provisiones que no fallan nunca.

Que da su fruto a su tiempo. El hombre que se deleita en la Palabra de Dios, recibe
instrucción de ella, dispone de paciencia en la hora del sufrimiento, fe en la de la prueba y gozo santo en la hora de la prosperidad. El dar fruto es una calidad esencial del hombre que posee gracia, y su fruto será en sazón. C. H. S.
Los impíos tienen sus días marcados, sus ocasiones, sus obras y sus lugares
determinados, a los cuales se adhieren estrechamente; de modo que si su vecino muriera de hambre, no por ello se apartarían de su costumbre. Pero el hombre bienaventurado, siendo libre en todos los momentos, en todos los lugares, para todas las obras y para todas las personas, acude a servir y ayudar siempre que haya una necesidad.
Y su hoja no cae. Describe antes el fruto que la hoja, y, por ello, se intima al que profesa la palabra de doctrina que dé primero los frutos de vida si no quiere que su fruto se marchite, porque Cristo maldijo la higuera que no daba fruto. Martín Lutero.
Y todo lo que hace, prosperará. Así como hay una maldición envuelta en la prosperidad
del malvado, hay también una bendición escondida en las cruces, pérdidas y aflicciones del justo.
Las pruebas y tribulaciones del santo pertenecen a la administración divina, y por medio de ellas crece y da fruto en abundancia. C. H. S.
La prosperidad externa, si sigue al hecho de andar con Dios, es muy dulce; como el cero, que cuando sigue a un dígito aumenta el valor del número, aunque él mismo, en sí, no es nada.
John Trapp
Ver. 4. No así los malos. Nota el uso de la palabra, «malos» o impíos, porque, como
hemos visto al comienzo del Salmo, éstos son los principiantes en el mal y son los pecadores que ofenden menos. Éstos son los que prescinden de Dios, aunque continúan sin alterarse en su moralidad. Si éste es su triste estado, ¿cuál será la condición de los pecadores francos y declarados, los infieles y reprobados? C. H. S.
Que son como el tamo. Éste es su carácter: intrínsecamente sin valor, muertos, inútiles, sin sustancia y llevados por el viento. C. H. S.
Que arrebata el viento. Aquí vemos su destino y condenación: la muerte los arrebatará con sus ráfagas terribles de fuego, en el cual serán totalmente consumidos. C. H. S.
Aquí, de paso, podemos ver que los malos tienen algo de que dar gracias, sin que lo
sepan; que pueden agradecer a los piadosos por los días buenos que viven en la tierra, puesto que es por ellos y no por sí mismos que gozan de lo que gozan. Porque como el tamo, en tanto que está unido al trigo, goza de algunos privilegios por causa del trigo, puesto cuidadosamente en el granero, pero tan pronto como es ido y separado del trigo es echado y desparramado por el viento, así los malos, en tanto que se hallan en compañía de los buenos, en medio de ellos, participan por su causa de algunas de las bendiciones prometidas a los buenos; pero si los buenos los abandonan o son apartados de ellos, entonces cae sobre ellos como un diluvio de fuego, como ocurrió a Sodoma cuando Lot la abandonó y se fue de la ciudad. Sir Richard Baker
Vers. 5. Por tanto, no se erguirán en la congregación de los justos. Toda la iglesia tiene un demonio en ella. La cizaña crece en los mismos surcos que el trigo. No hay ninguna era que haya sido limpiada del todo del tamo. Los pecadores se mezclan con los santos, y la escoria con el oro.
Los preciosos diamantes de Dios se hallan todavía en el mismo terreno que los guijarros.
Los pecadores no pueden vivir en el cielo. Estarían fuera de su elemento. Sería más fácil para un pez vivir encaramado en un árbol que para un malvado vivir en el Paraíso. C. H. S.

Vers. 6. Porque Jehová conoce el camino de los justos, o como el hebreo aún de modo más pleno: «El Señor es conocedor del camino de los justos.» Él está observando constantemente su camino, y aunque el camino pueda pasar por entre la niebla y la oscuridad, todo, el Señor lo conoce.
Más la senda de los malos conduce a la perdición. No sólo van perecer ellos mismos, sino que también perecerá su camino. El justo: cincela su nombre en la roca, pero el malo escribe su recuerdo sobre la arena. C. H. S.