viernes, 13 de febrero de 2026

Experiencias en el valle de la aflicción


Experiencias en el valle de la aflicción
Salmo 23

Donde hay montañas, también debe haber valles. Lo mismo es cierto en nuestra vida espiritual. Para llegar al lugar donde el Señor nos está guiando, a veces debemos atravesar “el valle de sombra de muerte” (Sal 23.4).

Las cimas espirituales son lugares maravillosos para descansar. En esos momentos, nos sentimos cerca de Dios y seguros de su amor. Pero llegamos a esos lugares elevados esforzándonos en el valle, donde descubrimos el carácter de Dios, la verdad de sus promesas y nuestra propia debilidad. Hay aspectos del Señor que vemos solo cuando viajamos a través de las sombras.

Dios es un pastor celoso. Quiere que sus seguidores dependamos completamente de Él. Nos lleva a través de los valles para eliminar lo que nos pueda estar impidiendo confiar en Él. 

Ahí es donde descubrimos si nuestra fe, coraje y sabiduría son creados por nosotros mismos o por el Señor.

Aunque caminar por los valles de la aflicción es una parte inevitable de la vida, los creyentes no se quedan sin consuelo. El versículo 5 trata sobre tener necesidades satisfechas, incluyendo el deseo de ser consolado. 

Aquí está la imagen de un tierno pastor que frota aceite sobre la piel de un animal. Dios promete seguridad, sanidad y seguridad, incluso en las dificultades.

Los creyentes pueden gritar: “¡Confío en Dios!” desde la montaña porque han aprendido a vivir por fe en el valle. Caminar a la sombra del mal es un trabajo difícil y aterrador. 

Pero cuando nos rendimos a todo lo que el Señor tiene que enseñarnos en este lugar oscuro, nuestro espíritu se calma y nuestra fe se fortalece.

Dos caminos a través de un valle


Dos caminos a través de un valle
Salmo 27

¿Qué hace usted cuando las presiones de la vida parecen imposibles de soportar? Los viajes a través del valle de la aflicción son inevitables y dolorosos, pero Dios no los desaprovecha. Las pruebas de la vida pueden ayudarnos a conocerlo mejor.

• En nuestra impotencia, descubrimos el poder de Dios para sostenernos.
• En nuestra desesperación, Dios nos invita a experimentar su paz.
• En nuestro dolor, Él se convierte en nuestro consolador y protector.
• En nuestra desesperanza, Él levanta nuestros ojos para ver su bondad.

Además, en medio de las crisis descubrimos asuntos que tienen que ver con nosotros mismos. 

Los tiempos terribles prueban nuestra fe y revelan nuestro verdadero carácter. Cuando una crisis golpea por primera vez, la mayoría nos alarmamos. Pero en ese punto, podemos tomar uno de dos caminos muy diferentes.

El camino del temor. Si nuestra relación con el Señor es débil, el temor puede hacernos entrar en pánico, buscar consejo incorrecto, culpar a las personas o a Dios por el problema, o tratar de encontrar una salida por nuestra cuenta.

El camino de la fe. Por otro lado, si nuestra fe es fuerte, pasaremos de la alarma a la confianza, buscando al Señor por medio de la oración y su Palabra. Lo logramos teniendo fe en que Él cumplirá sus promesas a pesar de las supuestas evidencias de lo contrario, y recordando cómo nos ayudó en el pasado. De esta manera, nuestra entereza y confianza en el Señor se fortalece.

Cada adversidad que Dios permite en nuestra vida está diseñada para ayudarnos a madurar, no para destruirnos. Cuando nos rendimos al Señor en medio de una crisis, Él nos faculta para esperar con paciencia y esperanza.


Es necesario nacer de nuevo


Es necesario nacer de nuevo
Juan 3.1-16

La vida es como una escalera que subimos hasta el día que morimos. Sería una pena si nos detuviéramos y nunca progresáramos. Pero podría ser aún más desastroso si colocáramos nuestra escalera en la pared equivocada y después de toda una vida escalando descubriéramos que hemos perdido los años que nos fueron dados.

Nicodemo pudo haberse sentido así después de hablar con el Señor. Había llegado a lo más prestigioso del judaísmo, y era conocido como “el maestro de Israel” (Juan 3.10). Sin embargo, el Señor le dijo que vería el reino de Dios solo si nacía de nuevo. Todas sus buenas obras, sus amplios conocimientos y sus grandes logros no servían de nada.

Nicodemo se dio cuenta de inmediato de que, así como no había hecho nada para provocar su primer nacimiento, tampoco podía hacer nada para volver a nacer. Sus esperanzas de vida eterna se desvanecieron.

Antes de que Nicodemo estuviera listo para escuchar la buena nueva, tenía que vaciarse de la confianza en sí mismo y de sus logros para reconocer su necesidad de un Salvador. Su escalera se vino abajo, y tenía que nacer del Espíritu si esperaba alcanzar el reino de los cielos.

¿Dónde ha colocado usted su escalera? ¿Le ha vaciado Dios para poder llenarle de nuevo?

Aunque no hay nada que podamos hacer para nacer de nuevo —ninguna buena obra o servicio religioso— hay algo que podemos creer. Dios quiere que veamos su santidad y nos demos cuenta de lo lejos que estamos de su estándar perfecto. Entonces, si venimos quebrantados y contritos a Cristo, con fe en que su muerte pagó la deuda de nuestro pecado, naceremos de nuevo y un día veremos el reino de los cielos.

Jesucristo es el Señor


Jesucristo es el Señor
Romanos 14.7-9

“Jesucristo es el Señor” es la confesión de todo cristiano, pues tal declaración es fundamental para nuestra fe. El apóstol Pablo afirma que debemos confesar con nuestra boca a Cristo como el Señor de nuestra vida, para ser salvos (Ro 10.9). Esta doctrina es central para el cristianismo, y quienes seguimos a Jesucristo creemos que Él es Señor de todo y por siempre.

Sin embargo, cuando decimos “todo”, significa también de nosotros. Si Cristo es en realidad el soberano Señor del cielo y la Tierra, entonces es también el amo de nuestra vida. El señorío de Cristo no se limita a gobernar el vasto universo; también es un asunto personal. Él es el Señor de nuestras decisiones, prioridades, actividades, actitudes y palabras.

El apóstol Pablo captó esta verdad en Romanos 14.8 cuando escribió: “Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos”. El apóstol consideraba imposible segmentar el señorío de Cristo. Sabía que su vida pertenecía por completo a Dios.

Jesucristo no quiere ser solo parte de nuestra vida; lo dejó claro por medio de sus discípulos. 

Cuando le damos al Señor solo una porción, entonces le estamos diciendo que hay otras cosas que consideramos tan importantes como Él. ¿Sabe usted cómo le llama la Biblia a esto? Idolatría.

El Señor nunca nos llamó a hacer un experimento con Él. Nos exigió nuestra entrega plena: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lc 9.23). No podemos convertir a Cristo en un segmento de nuestra vida y seguir viviendo como nos plazca. Si de verdad somos suyos, entonces Él es nuestra vida.

jueves, 12 de febrero de 2026

La penetración de la metafísica en la iglesia cristiana

La penetración de la metafísica en la iglesia cristiana


Introducción:

Lo que en adelante voy a exponer está sucediendo desde hace unos 30 años. Me sentí motivado a hacerlo al ver apartes de predicaciones de algunos líderes cristianos reconocidos en el ámbito americano en donde enseñaban principios metafísicos con ropaje cristiano sacando textos bíblicos de su contexto y violando de manera absurda los principios hermenéuticos que guían la interpretación de los mismos. Tengo que confesar la profunda tristeza que hay en mi corazón por estas cosas.

Antes de iniciar con el análisis, quiero delinear los objetivos de este documento, aclarando que lo que aquí se va a exponer no es producto de un fanatismo malsano, ni de un cristiano que ve la herejía en todas partes. Añado además que lo que manifestare no es nuevo, pero preocupa que por muchos años y ahora en este tiempo con más fuerza desde los pulpitos cristianos se enseñen estos pilares de la metafísica como si fueran verdades bíblicas, manipulando de manera (Intencional o no, no lo sé), increíble la Escritura. No cuestionare a nadie en especifico ni daré nombres para no herir susceptibilidades, solo me limitare a decir lo que está ocurriendo y a demostrar con las escrituras (O con la ausencia de estos principios metafísicos de la misma), la falsedad de las “verdades” que hoy se enseñan como principios divinos. Al terminar de leer este documento la conclusión a la que Ud., querido lector debería llegar es la de desechar todas estas enseñanzas por no ser Bíblicas, mentiras y muchas veces medios de manipulación para la oveja ingenua que esta confiando en el maestro que tiene al frente y lo tiene por digno de confianza. Los objetivos de este documento son:

  1. Dar una breve explicación de lo que es la metafísica y sus principios o pilares (Así lo llaman los metafísicos) fundamentales.
  2. Como llegaron estas enseñanzas a la Iglesia cristiana.
  3. Analizar lo que hoy se enseña por parte de algunos predicadores y confrontarlo con las Escrituras.
  4. El efecto de estas enseñanzas en la Iglesia cristiana Hoy.
    En el propósito de cumplir los objetivos antes trazados, se desarrollara el documento en el mismo orden propuesto.

I. Explicación de lo que es la metafísica y sus principios o pilares fundamentales

Mis pretensiones en los siguientes párrafos no es dar una cátedra sobre metafísica, sino exponer en forma breve lo que esta dice para después comparar. Antes de iniciar quiero decir que la metafísica tiene alrededor de 300 años.

La metafísica es una filosofía de carácter esotérico. En su esencia busca que el hombre se rija por los siguientes principios básicos:

  • El hombre en si es un dios, con la misma capacidad creadora de Dios.
  • El hombre debe ir escalando o descendiendo posiciones en el mundo espiritual de acuerdo al comportamiento aquí en la tierra. Para esto cuenta, según la metafísica con la posibilidad de reencarnar para así ir en el proceso durante toda la eternidad. Ejemplo si Ud. en esta vida ha sido malo, recibirá el castigo en la próxima reencarnación la cual será seguramente en un animal horrible (Serpiente, camaleón, sapo, etc.).
  • Existen formulas para cambiar la realidad.
¿Que usa la metafísica para según ellos utilizar la capacidad creadora que hay en el ser humano y cambiar la realidad?

Me referiré aquí a los principios metafísicos que creo más arraigados en algunas iglesias cristianas hoy. Lo digo, porque he escuchado predicadores enseñándolos.

  • En primer lugar está el mentalismo:
    ¿Qué es el mentalismo?: El mentalismo es el principio metafísico según el cual el ser humano con solo pensar puede crear, es decir imagino, pienso algo, sueño y eso se debe materializar. Lo anterior se refiere a lo que sea. Ud. puede pensar lo que sea, desear lo que sea, soñar lo que sea y eso se tiene que hacer realidad. Por otro lado está el pensamiento positivo.
  • En segundo lugar está el poder del decreto:
    ¿Qué es el poder del decreto?: Es el principio metafísico según el cual mis palabras tienen poder creativo. Con solo decirlo y repetirlo varias veces ya esta, tiene que suceder.
  • En tercer lugar está el poder de la afirmación:
    ¿Qué es el poder de la afirmación?: Es el principio metafísico según el cual por el solo hecho de repetirle a alguien muchas veces una cosa, está en primer lugar va a ser creída por la persona que lo oye y en segundo lugar, luego de ser creída se va a hacer realidad en el oyente. Tiene que ver con el segundo.
  • En cuarto lugar la ley de causa y efecto.Todo lo que haces tiene un efecto que se manifiesta en tu vida.
Los Cuatro principios metafísicos antes descritos, tienen un mensaje básico: “El hombre está en capacidad de cambiar su realidad por lo que piensa y por lo que dice. Esto se debe a que el hombre es un semidiós y por ende tiene su misma capacidad creadora de Dios”.

Ud. puede comprobar todo lo que estoy diciendo leyendo un libro de metafísica, pero mi consejo es que si quiere hacerlo, lo haga en compañía de una persona formada en las escrituras porque el espíritu de error es muy sutil y puede terminar confundido.

II. Cómo llegaron a estas enseñanzas a la iglesia cristiana

Pasamos a analizar algunas de las causas que impulsaron el auge de la metafísica en la Iglesia, y que ingenuamente las ovejas no se han dado cuenta.

El afán del liderazgo americano por innovar con el fin de atraer y mantener la gente.

– Todas estas enseñanzas son originarias de Estados Unidos. El liderazgo americano en su afán de mantener el fervor en las iglesias, cada cierto tiempo impulsa una nueva ola o moda. Se pueden mencionar varias en los últimos 30 años. La entrada de la metafísica a la Iglesia hace unos 25 años (Tuve en mis manos hace 18 años por primera vez el libro “Lo que dices recibes” de un escritor americano, por lo menos hasta donde yo sé), luego vino el movimiento profético (Aun hoy en día hay cristianos reconocidos que se dicen ser profetas autorizados por parte de Dios, lo interesante es que sus profecías nunca se cumplen y cuando hay indicios de algo que dijeron se atribuyen la profecía como cierta, es mas justifican sus falsas profecías diciendo que son bastantes acertados, pregunto ¿Pueden ser estos hombres verdaderos profetas de Dios?), el de liberación, Principios de liberación de Marzullo y otros entraron en auge, después vino el movimiento de la teología de la prosperidad y ahora el movimiento apostólico. Lamentablemente hoy hay una revoltura impresionante donde todos estos ingredientes de alguna otra forma intervienen en ministerios reconocidos. Buen numero de líderes latinoamericanos han tomado todo este cumulo de enseñanzas como ciertas provocando una confusión de grandes proporciones. Es más han surgido innovaciones dentro de la Iglesia de corte latino. Lo que encontramos entonces es que el afán de innovar contagio al liderazgo de la región. Hay que añadir que si eso lo hicieron porque la gente se iba y no se mantenía en las Iglesias, no es el caso nuestro y segundo estuvo mal hecho.

El afán por ganar gente para demostrar su poder ministerial.

Se da hoy una competencia velada entre los diferentes ministerios. Aunque en su gran mayoría usan un lenguaje común (El de moda), cada cual busca la forma de sobresalir. Sea con una nueva revelación, con la publicación de un libro, con la capacidad de convocatoria, etc. Se recurre a las más diversas estrategias para llenar las iglesias, estadios o parques. De ahí que algunos no se conformen con el humilde llamado a ser pastores ascendiéndose ellos mismos a apóstoles. En ese afán de sobresalir se echa mano de lo que sea para sacar un nuevo mensaje. Eso fue lo que ocurrió con la metafísica y el peligro sigue latente hoy. La cuestión no consiste en tener discípulos sino tener números. Nuevas revelaciones están a la orden del día.

El afán por tener control sobre la gente para que esta apoye sus ministerios.

Con el fin de controlar de alguna forma a la gente para que esta aporte para sus ministerios, estos enseñan lo que la gente quiere oír y además manipulan con sus enseñanzas a las ingenuas ovejas para que suelten el dinero. (Aquí no voy a decir nada sobre que hacen con el dinero). Eso paso y pasa con la metafísica, veamos porque: En primer lugar la metafísica tiene un mensaje yoista (Basado en el hombre), y no en Dios. Dios no es necesario según la metafísica, debido a que el hombre todo lo controla con su mente, cambia la realidad con su mente y cambia la realidad con sus palabras. En otras palabras el hombre es un dios. Imagínense semejante mensaje, si Dios no es necesario ¿Para que le obedezco, para que me comprometo con El?, ¿Si ven el malévolo mensaje detrás de todo esto? Lea esto: “Nunca, jamás el hombre podrá ser igual a Dios. Es cierto que el hombre fue hecho a imagen y semejanza de Dios pero en sus virtudes morales, jamás esto se puede aplicar a la condición de Dios mismo”. El mensaje de hoy es el que la gente quiere oír, es un mensaje que promueve el egoísmo y me aleja del principio divino de amar a mi prójimo. Consiga para Ud. y listo. Si Ud. es prosperado aleluya, no tiene que darle al hermano necesitado ni al pobre por que este también está en la capacidad de ser prosperado y si no lo es esta en pecado y bajo maldición por que no le da dinero a ciertos ministerios. ¿Puede Ud. concebir y creer que esto es cierto? ¿Estará Dios de acuerdo con semejante barbaridad? Le invito a que lea la parábola de los talentos y el juicio a las naciones en Mateo 25. Por último, el que no esté de acuerdo con estos hombres de nuevas revelaciones, no van a prosperar, serán malditos y se quedaran estancados. Eso dicen ellos.

III. Qué se enseña hoy en algunos púlpitos

Cuatro palabras que tienen que ver con la metafísica.

  • Visualización o Soñar:Basta con mirarlo en tu mente por fe, y se hará realidad lo que esperas. Ahora pregunto: ¿En que esta puesta la fe?, en lo que estoy viendo en mi mente y soñando despierto. La visualización es una técnica metafísica que también usan los de la nueva era. ¿Cómo es posible que semejantes herejías sean enseñadas en nuestros pulpitos? Fe en el hombre y no en Dios. En el principio de los años 90, dos ministros americanos denunciaron las cosas que estaban sucediendo, en el libro la “Seducción de la Cristiandad” (Dave Hunt y T.A.McMahon), de editorial portavoz. Ante esto tengo dos cosas que decir: En primer lugar la palabra visualización no aparece en la Biblia. En segundo lugar, la utilización de textos bíblicos fuera de su contexto y con interpretaciones totalmente amañadas para apoyar esta técnica, constituye una falsedad inmensa y una violación a la integridad de las Escrituras y por ende una total falta de respeto, reverencia y temor hacia Dios, además de un crimen contra la Iglesia del Señor. Hebreos 11:1, Isaías 26:3 y otros han sido utilizados fuera de toda consideración hermenéutica. No puedo estar de acuerdo con esto. En cuanto a soñar todavía es más inaudito. Mejor dicho Dios no tiene el control, Yo lo controlo con lo que pienso (Visualizo y sueño), que tal Dios como un medio y no como un fin.
  • Imaginación: Solo con imaginarlo es suficiente. Por demás absurdo al igual que el anterior.
  • Positivismo: No es mi deseo afirmar que ser positivo es malo. Yo soy positivo porque creo y amo a Dios que es todopoderoso, soy su hijo y El tiene cuidado de mi y sé que las cosas que estén sucediendo y sucedan en mi vida El las usara para sacar el mejor provecho para mí. El es Dios fiel y eso es lo que me hace ser positivo. El positivismo en la metafísica es pensar positivo para que te vaya bien. Otra vez el hombre determinando o cambiando la realidad como si tuviera la virtud para hacerlo. (Ejemplo: Si alguien tiene cáncer, para ser sano solo tiene que pensar que va a vivir muchos años, que no se va a morir y además de eso hacer un decreto (Oración o párrafo completo, donde lo exprese.). La solución está en el hombre, otra vez lo repito. Y si esta en el hombre Dios que?
  • El Poder Del Decreto:Han oído estas palabras en alguna parte:
    • Yo Decreto.
    • Yo Declaro.
    • Yo Profetizo.
No me mal interprete todavía. Lea. En primer lugar la palabra decreto en la Biblia tiene dos usos: El primero tiene que ver con lo que Dios ha mandado y se usa en el antiguo testamento para referirse a ley. En segundo lugar se utiliza como una figura jurídico-legal para que los gobernantes le dieran órdenes a sus gobernados. Por ejemplo los decretos de Ciro y Artajerjes en el antiguo testamento y los del cesar en el nuevo. Nunca se menciona en las Escrituras la palabra decreto como una orden que yo puedo dar para que Dios haga algo o yo determine que algo se haga realidad. En el caso de declarar es igual. Nuevamente nunca se usa la palabra declarar en las Escrituras en estos términos. El caso de la profecía es igual por el tratamiento que hoy se le da. Algunos asumen que lo que ellos profeticen eso sucederá, es igual a las otras dos. El término que se usa también es soltar la palabra y ya está. Pregunto qué clase de atrevimiento es este?. Quien soy yo para que lo que yo diga suceda?. Porque mejor no oramos de manera más humilde y decimos a Dios:

Padre tu palabra dice o Padre con base en tu palabra. Aquí lo importante es: Lo que Dios ha dicho, no lo que yo diga. Ud. me puede decir es que yo soy hijo de Dios, y yo le digo eso es cierto, pero ser hijo no lo hace igual a Él.

  • El poder de la afirmación: En cuanto esto, en estos últimos días me dio mucha tristeza oír a un ministro que aprecio mucho enseñar sobre esto. Créanme que en lo profundo de mi corazón pienso y creo que él no sabe lo que está diciendo. Dos cosas pudieron haber sucedido: La primera, lo escucho de alguien a quien él considera superior a él y lo tomo como cierto, y dos lo leyó en algún libro. Su error fue no haberlo comprobado con las Escrituras. A ver, imagínese a Ud. en la tarea de decirle a su hijo todos los días tu vas a ser presidente de Argentina, intendente de tu ciudad, etc, lo repites una y otra vez. De acuerdo a esta enseñanza, llegara un día que estarás hablando con tu hijo y el te dirá: “Papi cuando yo sea o intendente”. Listo ya quedo, suficiente, seguro sucederá. El se lo creyó y sucederá. Qué cosa más absurda. Si mis intereses son los del Reino mi interés debe ser el Reino, más bien oro al Señor y le digo Jesús es el deseo de mi corazón que mis hijos se preparen tanto secular como espiritual y teológicamente y después gasten su vida en servirle. Sobra decir que las Escrituras jamás enseñan estas cosas. Todas estas cosas tienen un denominador común el positivismo. Hay que ser positivos. Este no es el fundamento para la fe. Veamos a Jesús:
En el mundo tendréis aflicción pero confiad yo he vencido al mundo. Juan 16:33.

Algunas de las bienaventuranzas. Mateo 5:1-12.

Lea Mateo 16:21-28.

Lea Mateo 24.

Lea Mateo 25:31-46.

Los metafísicos consideran a Jesús como uno de ellos y toman algunas de sus enseñanzas para acomodarlas a lo que ellos creen. Si lo anterior fuera cierto, Jesús hubiera ejecutado la obra de la salvación sin ir a la cruz, solo pensando, hablando y afirmando un decreto más o menos así: “Son limpios de pecado, son salvos, heredaran la vida eterna, serán fieles y verdaderos discípulos, son libres de la esclavitud y ahora consumado es”. Lo hubiera repetido unas 100.000 veces y listo la humanidad hubiera sido salva. Entonces ¿Por qué Jesús fue a la cruz si tenía otra alternativa?, lo anterior también mete a Dios en la misma cesta y a los hombres con la misma capacidad creadora. Que absurdo y que falsedad. Como pretende la metafísica igualarnos a Dios. Por eso es tan grave que predicadores muy conocidos y con mucha fama enseñen estas cosas, desviando a las ingenuas ovejas de la verdadera fe, no hay derecho.

Veamos a Pablo:
– 2 De Timoteo 2:1-13.
Veamos a Pedro:
– 1 De Pedro 2:21-25.
Estas son solo algunas citas para mostrar que Jesús, Pablo y Pedro utilizaron lenguaje que para los predicadores de hoy se puede considerar negativo. Sera que las advertencias de Jesús de tinte negativo, al igual que Pablo y Pedro, no tienen que ser tenidas en cuenta por nosotros los cristianos. Hay que sacarlas de la Biblia o que hacemos con ellas. Fíjense la enseñanza de Jesús en Mateo 7:24-29. El fundamento que aquí se presenta para que la casa (El discípulo, el cristiano), no se caiga es la roca (Jesús, La palabra y su enseñanza, es decir las Escrituras). Cualquier otro fundamento no resiste la dificultad. Le aconsejo no se arriesgue a colocar la base de su fe sobre arena (Todas estas enseñanzas mencionadas aquí), a menos que se quiera exponer a que su fe se derrumbe. Hoy todo puede estar bien, pero que pasara cuando venga la dificultad. Me pregunto: ¿Sera que Jesús, Pablo y Pedro calificarían para miembros de estas iglesias que predican metafísica?

La versión evangélica de la ley de causa y efecto es la ley de la siembra y la cosecha. Tal ley no existe en la Biblia y los textos utilizados para respaldarla son mal interpretados, sacados fuera de contexto y su aplicación esta lejos de toda hermenéutica seria. No hay antecedentes históricos en la Iglesia Cristiana de que alguna vez se haya practicado. Desafortunadamente estas enseñanzas son utilizadas para sacar dinero de las ovejas sea intencional o no, Dios lo sabe, lo que si es cierto es que tendrán que dar cuenta por ello.

Conclusión:

  1. Todo esto fue profetizado por Jesús y Pablo también se lo escribió a Timoteo.
  2. Cada uno responderá ante Dios por el uso indebido de las Escrituras y por introducir herejías en la Iglesia.
  3. No necesitamos innovar. Nuestra fe y nuestro fervor tienen que estar sostenidos en primer lugar por nuestra relación con Jesús. Amarlo, obedecerlo y seguir fielmente sus enseñanzas contenidas en las escrituras es suficiente. Nada de técnicas de mercadotecnia para usar en evangelismo.
  4. No necesitamos las iglesias abarrotadas de gente sin compromiso y sin una verdadera conversión. Tenemos que producir discípulos fieles que permanezcan hasta la muerte. La Palabra dice que el Espíritu Santo Convencerá al mundo de pecado, de juicio y de justicia. El que atrae a la gente hacia Jesús es El, nosotros solo somos instrumentos. Dejemos de lado las estrategias humanas y oremos a Dios que nos de la gracia de ser usados por El para hacer verdaderos discípulos.
  5. Nadie puede pretender controlar a la Iglesia de Cristo para alcanzar sus objetivos particulares. El objetivo de la Iglesia es el establecimiento del Reino De Los Cielos y no el de alguien en particular.
  6. Como cristianos estamos en la obligación de defender la verdad bíblica. Cuantos murieron por la causa de Cristo, cuantos alzaron su voz para combatir las herejías y sufrieron por ello. Seamos dignos de aquellos que fueron pioneros de la fe y pusieron su sangre para defenderla. No seamos indiferentes ante la herejía.
Por último, espero que disculpe si he sido fuerte en algunos términos. Me apasiona el tema de las Escrituras y para mi es inadmisible que sucedan las cosas descritas en este documento. En ningún momento ha sido mi pretensión que este sea considerado un tratado sobre la materia, esto solo es un pequeño bosquejo de la situación. Solo espero que le sirva y que Dios le aclare atraves de él lo que sea necesario aclarar.

Que Dios le bendiga.

Fuente: Templo Cristiano Pasos de Fe 

lunes, 9 de febrero de 2026

Fundamentos inconmovibles


Fundamentos inconmovibles
Romanos 8.35-39

Nuestro mundo es un lugar cambiante e incierto. Mucha gente busca seguridad en la riqueza, las personas y el poder. 

Sin embargo, nada de eso está garantizado de un día para otro. Ver las noticias es evidencia de que tales cosas pueden desaparecer en cualquier momento. No es de extrañar que haya tanta desesperación y temor.

Para los creyentes, la realidad no se basa en lo que vemos. Ni nuestro fundamento se encuentra en este mundo. Construimos nuestra esperanza y confianza en el Señor, y creemos la verdad de su Palabra.
Incluso en tiempos caóticos, nuestra certeza se encuentra en la amorosa relación de Dios con nosotros como hijos suyos. El pasaje de hoy nos dice que nada puede separarnos de nuestro Señor Jesucristo.

Por lo tanto, en medio de la turbulencia y las pruebas, tenemos la seguridad de que nuestra vida está en las manos del Todopoderoso. 

Podemos confiar no solo en su amor y presencia, sino también en su atención constante, su fidelidad y su cuidado perfecto.

Cuando surgen dificultades y las circunstancias parecen abrumadoras, podemos responder con confianza y fortaleza gracias a Jesucristo. Junto con el salmista, que también vivió en tiempos de guerra y persecución, podemos llamar al Señor “mi refugio, mi fortaleza, el Dios en quien confío” (Salmo 91.2).

Piense en dónde encuentra su seguridad. ¿Está construido el fundamento de su vida sobre la sólida roca de Cristo? ¿O está plantado en algo tan inestable como la arena —como son el dinero o la fama? Poner la esperanza y la confianza en cualquier cosa aparte del Señor le dejará sintiéndose golpeado y derrotado.


viernes, 6 de febrero de 2026

Dios y el uso de nuestro dinero


Dios y el uso de nuestro dinero
Jueces 6.1-6

Uno de los aspectos más difíciles de nuestra vida de entregar a Dios es el uso de nuestro dinero. 

Cuando experimentamos un gran período de bendiciones materiales es fácil pensar que no necesitamos al Señor para nuestro éxito. En esos tiempos, Dios puede llamar nuestra atención de una manera dolorosa.

Vemos esto en el pasaje de hoy. El pueblo de Israel se había vuelto rebelde y se alejó de Dios. Por lo tanto, llamó su atención al darles donde sabía que lo sentirían: en el sustento de la nación. 

Específicamente, permitió que naciones hostiles arruinaran por completo sus cultivos durante siete años. Esta agresión casi destruyó su modo de vida.

¿Cuál fue el resultado? Jueces 6.6 dice que “los hijos de Israel clamaron a Jehová”. Es decir, se volvieron a Dios y le suplicaron que su relación con Él fuera restaurada. 

¿Qué provocó este arrepentimiento? La intervención directa del Señor y la paralización de su economía, pues fueron recordatorios de que dependían de Él.

A lo largo de los años, he hablado con muchas personas que han pasado por una experiencia similar. Dios les concedió un gran éxito, pero luego se alejaron de Él.

Entonces eliminó el obstáculo: el dinero que tenían. Y a menudo, el resultado fue una pasión renovada por conocer a Dios.

Recuerde que nuestro Señor es un Dios celoso (Ex 20.5-6). Él no permitirá que ni siquiera las bendiciones que da le alejen de Él. Considere en oración sus prioridades. Pídale a Dios que gobierne sus bienes materiales, y le dé sabiduría para administrar su dinero con humildad.

Las consecuencias de un mal consejo


Las consecuencias de un mal consejo
Génesis 16

Cuando enfrentamos situaciones difíciles es natural acudir a familiares y amigos en busca de ayuda. A veces, sus palabras amables y alentadoras pueden ser el catalizador que nos dirija al Señor. Sin embargo, siempre debemos examinar los consejos que recibimos. Aunque el consejo esté motivado por el amor y parezca bueno, si no coincide con la Palabra de Dios, debemos ignorarlo con gentileza.

En Génesis 16, Sarai enfrentó una situación difícil. Aunque el Señor le había prometido un hijo a Abram, ambos estaban envejeciendo, y Sarai no había podido concebir. 

Como era estéril, se impacientó y sugirió a Abram que tuviera un hijo por medio de su criada Agar.

En vez de esperar y confiar en Dios, Sarai trató de cumplir la promesa divina a su manera. Abram decidió seguir el consejo de su esposa sin buscar la dirección del Señor. 

Después de todo, parecía tener sentido porque Dios le había prometido un hijo (Génesis 15.4) pero no había mencionado de manera específica a Sarai (véase Génesis 18.14). 

Sin embargo, la imprudente decisión de Abram de no esperar ni confiar en Dios, provocó tensiones y circunstancias difíciles.

Al igual que Abram, tendemos a prestar atención a los consejos que queremos escuchar. 

Sin embargo, cuando consultamos a nuestros seres queridos para obtener ayuda con decisiones trascendentales, es importante distinguir entre nuestros deseos carnales y la verdad bíblica. El consejo sabio siempre está acorde con la Palabra de Dios y nos señala los deseos y caminos de Dios.

La próxima vez que busque una opinión de amigos o familiares, recuerde que ningún ser humano conoce todos los factores invisibles. Por lo tanto, siempre es mejor confiar en la Biblia y la sabiduría de Dios.


jueves, 5 de febrero de 2026

Nuestras recompensas eternas


Nuestras recompensas eternas
Apocalipsis 4.9-11

A lo largo de la Biblia, encontramos referencias a coronas. Echemos un vistazo a cómo revelan ellas las recompensas eternas de amar a Jesucristo y seguirle con obediencia.

• La corona de victoria. Para terminar bien la vida, los creyentes necesitamos resistencia olímpica. Los atletas en esos antiguos juegos eran coronados con una guirnalda perecedera de hojas de laurel. Pero cuando nos concentramos en nuestro ministerio dado por Dios y triunfamos sobre el pecado, se nos dará una corona imperecedera (1 Co 9.25-27).

• La corona de regocijo. Cualquier creyente a quien ministramos por el poder de Jesucristo será “nuestra gloria y gozo” ante el Señor (1 Ts 2.18-20). Solo imagine cómo se regocijará en el cielo al ver y hablar con las personas por las que se preocupó, que aprecian su inversión espiritual en ellas.

• La corona de justicia. Seguir a Cristo no es fácil, pero hay una gran recompensa por vivir con rectitud ante la tentación o las dificultades. Los creyentes que procuran la vida de santidad pueden esperar lo que ha de venir y encontrarse con Dios con una conciencia limpia (2 Ti 4.6-8).

• La corona de la vida. La angustia y el dolor son inevitables en esta vida, pero podemos animarnos porque en la adversidad se logra mucho crecimiento espiritual. Soporte con paciencia para recibir la corona de vida que el Señor prometió a los que le aman (Stg 1.12).

¿Qué haremos en el cielo con las coronas que Dios nos ha dado? Las colocaremos a los pies del Señor como tributo a Aquel que nos salvó, nos dio dones, nos capacitó y vivió en nosotros (Ap 4.10). Todo lo bueno y justo nos llega a través del Señor, y por eso merece nuestras coronas.

Un fundamento de valor


Un fundamento de valor
Mateo 7.24-27

El director de un seminario comentó una vez que construir algo que valga la pena requiere un fundamento firme. Por eso, un gallinero no necesita mucha base, pero a un edificio de oficinas de gran altura hay que erigirlo sobre toneladas de acero y concreto.

Lo más valioso que usted puede construir es su vida, que podría compararse a un rascacielos. Ningún fundamento es más fuerte o más firme que Jesucristo; por tanto, para construir de una manera sabia, usted debe...

• Poner en práctica la Palabra de Dios. Los creyentes construyen una estructura bíblica duradera mediante el estudio y la aplicación de la Palabra de Dios. Los principios y los mandamientos del Señor son el plano para una vida abundante.

• Dar con sacrificio, perdonar de buena gana y amar sin medida (Hch 2.45; Ef 4.32; 1 P 1.22). El orgullo y el egoísmo no tienen cabida en esta edificación. El uso de estos como materiales de construcción da como resultado una choza que se tambalea, y que es susceptible al fuego.

• Usar sus dones para glorificar a Dios. El Espíritu Santo ha equipado a cada creyente para servir al Señor. Necesitamos utilizar nuestro tiempo en esta Tierra con valentía, glorificando a nuestro Padre con nuestros talentos y recursos.

• Compartir el evangelio. Hablar a otros de Jesucristo es el servicio más grande que podemos ofrecer a Dios y a nuestros semejantes. El Señor mismo nos ha llamado a esta tarea (Mt 28.19).

Los constructores del reino no crean monumentos para el placer del mundo. Más bien, levantan rascacielos espirituales que reflejan la gloria de Dios. La verdad es que muchos actos de obediencia son vistos solo por el Señor, pero Él recuerda y recompensa cada palabra y acción llena de gracia.

Todo cristiano es recompensado


Todo cristiano es recompensado
1 Corintios 3.5-15

Las Sagradas Escrituras son muy claras acerca del hecho de que a los creyentes que obedecen y dan gloria a Dios les esperan beneficios maravillosos. 

En el Salmo 19, David escribió que hay una gran recompensa en guardar los preceptos del Señor (Salmo 19.11). Es más, la promesa de los dones celestiales viene directamente de la boca de Jesucristo en el Sermón del monte. (Véase Mateo 5.12).

Lea el pasaje de hoy, y observe la afirmación del apóstol Pablo de que él y Apolos recibirían recompensas por su servicio a los corintios (1 Corintios 3.8). Dios no ofrece premios grupales ni reserva tesoros solo para aquellos que trabajan en el ministerio. 

Todos somos ministros del evangelio, cuyas buenas obras almacenan tesoros en el cielo. Dios ve nuestras decisiones y acciones guiadas por el Espíritu como dignas de recompensa. Es posible que usted no se sienta importante o esencial en este mundo inmenso, pero todas sus acciones y palabras son importantes para Dios.

Lo que motiva nuestras acciones también es importante; a veces las buenas obras se realizan por razones equivocadas. 

Por ejemplo, Cristo reveló que algunos líderes religiosos estaban ayunando para llamar la atención, no para agradar a Dios (Mt 6.16). Cuando una persona busca agradar a los hombres, la adulación de ellos es la única recompensa. Aunque esto puede hacernos sentir bien por un tiempo, la adulación no es eterna.

Algún día todos derramaremos lágrimas por los actos de justicia que descuidamos o por el trabajo que hicimos para nuestra gloria personal. Nos daremos cuenta de cuánto más podríamos haber hecho por el Señor. Pero entonces Él secará nuestras lágrimas y nos hará nuevos, como lo prometió (Ap 21.4-5).


Cómo ponerle límites a la tentación

Cómo ponerle límites a la tentación
2 Timoteo 2.20-22

¿Batalla usted con algún pecado que odia y ama al mismo tiempo? En realidad quiere vencerlo, pero tan pronto como es tentado, el placer que espera borrará su fuerza de voluntad. Estas tentaciones de amor y odio son las que nos causan la mayor lucha, pero a veces parte del problema es nuestra falta de límites.

Aunque nunca dejaremos de ser tentados por completo, podemos tomar medidas para protegernos; es decir, podemos establecer prácticas y límites para  evitar ir en dirección al peligro. 

Cuando las Sagradas Escrituras tratan este tema, presentan dos instrucciones contrastantes.

• Huir de las pasiones y seguir la justicia, la fe, el amor y la paz (2 Ti 2.22). El objetivo no es solo resistir la tentación, sino moverse lo más lejos posible en la dirección opuesta, hacia el comportamiento piadoso.

• Someterse a Dios y resistir al diablo (Stg 4.7). Tratar de resistir la tentación es inútil, a menos que primero nos comprometamos a vivir con obediencia ante Dios. 
Con la sumisión viene el poder para resistir.

• No conformarse al mundo, sino ser transformados por la renovación de la mente (Ro 12.2). Si nos llenamos la cabeza con las ideas y prioridades del mundo, seremos blancos fáciles para la tentación. Pero Efesios 6.17 llama a la Palabra de Dios nuestra “espada del Espíritu”, un arma que podemos utilizar para defendernos de los ataques del enemigo.

Dios nos mostró los límites detrás de los cuales estamos a salvo. 

Él ha advertido que si jugamos con nuestros antojos y nos colocamos en el camino de la tentación, caeremos. Acérquese a Dios (Stg 4.8) y la protección de su Palabra, sabiduría y poder.

jueves, 29 de enero de 2026

Límites a la tentación



Límites a la tentación
1 Corintios 10.1-13

A pesar de lo que podamos sentir, los cristianos no somos impotentes ante la tentación. Tampoco estamos solos en esta lucha. Incluso Cristo fue tentado, pero a diferencia de nosotros, nunca pecó (He 4.15). Puesto que el Señor entiende nuestra lucha, podemos acercarnos a Él en busca de ayuda en cada tentación.

La ayuda de Cristo viene en una variedad de formas. Primero, podemos aprender una lección de cómo usó las verdades bíblicas para refutar las mentiras de Satanás (Mt 4.1-11). Luego, podemos ser instruidos por el ejemplo negativo de los israelitas, que “codiciaron cosas malas” y sufrieron las consecuencias (1 Co 10.6). La Biblia nos advierte que no pensemos que no podríamos caer cuando seamos tentados (1 Co 10.12). Por último, es alentador saber que Dios ha puesto límites a las tentaciones que permite que experimentemos (1 Co 10.13). Considere lo que revela esta promesa en cuanto a Él:

Dios es fiel. Como nuestro Padre amoroso, Él vela por nosotros. Sabe justo a qué nos enfrentamos, y nos proporciona una manera de salir victoriosos.

Dios es poderoso. Satanás no tiene vía libre para atacarnos y tentarnos. Cada seducción que viene en nuestro camino es controlada por el Señor, quien no nos dejará ser tentados más allá de lo que seamos capaces de soportar.

Dios es todo lo que necesitamos. El Señor nos proporciona una vía de escape, por lo general a través de su Palabra, el Espíritu Santo y la oración, para que podamos soportar la tentación sin caer.

Cuando se sienta tentado y quiera darse por vencido, recuerde a quién pertenece, lo que Él ha prometido y lo que ha provisto para darle la victoria.

miércoles, 28 de enero de 2026

La lucha con la tentación


La lucha con la tentación
Santiago 1.13-15

De todas nuestras luchas,  quizás la más perturbadora y perjudicial sea la tentación. Esta puede variar, pero la presión nunca disminuye. Antes de que nos demos cuenta, una pequeña mentira sale de nuestra boca, una mirada casual se convierte con rapidez en una mirada lujuriosa, o un ansia abrumadora nos hace incapaces de resistir.

Las tentaciones pueden surgir de tres fuentes: de nuestra tendencia carnal y humana a envolvernos en el pecado incluso después de la salvación; de la mentalidad del mundo que nos rodea, con sus promesas de satisfacción y placer; y de las fuerzas demoníacas que buscan alejarnos de las decisiones correctas. 

Pero la lectura de hoy nos asegura que las tentaciones nunca provienen de Dios. 

Cuando somos tentados, y lo buscamos, Dios nos fortalecerá para que podamos resistir y seguir adelante en obediencia. 

Nuestro Padre no quiere que fracasemos. Por el contrario, desea que sus hijos salgamos aprobados después de la prueba.

Es conveniente entender cómo se origina la tentación. El primer paso en el proceso es un pensamiento. En esta etapa, el pecado aún no se ha producido, pero si comenzamos a regodearnos en el pensamiento, entonces el deseo echa raíces e imaginamos los placeres que podrían producirnos. 

Según Mateo 5.28, en este punto el pecado ya ha ocurrido. En el Sermón del monte, Jesucristo amplificó la interpretación de la ley de Dios para incluir no solo acciones sino también pensamientos, motivos y deseos pecaminosos (véase Mateo 5.17-48).

El momento para detener una tentación es el primer pensamiento. Dios quiere que lo dejemos pasar, que lo invoquemos en oración, y permanezcamos firmes en obediencia a Cristo.

martes, 27 de enero de 2026

Nuestro compañero incomparable


Nuestro compañero incomparable
Juan 14.15-17

Tener un amigo fiel es una de las mayores bendiciones de Dios. No importa lo que esté pasando en su vida, puede contar con que esa persona estará a su lado. Sin embargo, no hay garantía de que no perderá a ese amigo. 

Circunstancias inevitables como mudarse, la enfermedad o la muerte pueden llevarse a su compañero, pero si usted es cristiano, tiene un amigo que nunca le abandonará.

Ese amigo es el Espíritu Santo, a quien el Señor llamó Consolador o Ayudador. No es un amigo que entra y sale de nuestra vida cuando le conviene. Cuando Él viene a morar en nuestro ser se queda para siempre (Jn 14.16).

En la mayoría de las relaciones humanas, tratamos de evitar el uso de afirmaciones negativas como: “Siempre llegas tarde” o positivas como: “Siempre puedo contar contigo”. Sin embargo, en el caso de las positivas, son declaraciones apropiadas cuando se aplican al Espíritu Santo. 

Observe cómo lo describió el Señor Jesús:
• “Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Jn 14.26).

• “Él dará testimonio acerca de mí” (Jn 15.26).

• “Él os guiará a toda la verdad” (Jn 16.13).

• “Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber” (Jn 16.15).

A lo largo de las epístolas del Nuevo Testamento, encontramos más descripciones de este maravilloso compañero. Su ministerio en nuestra vida es diverso, y sus logros en y a través de nosotros son muchos. ¡Cuán ricos somos al tener el Espíritu Santo! Él es un amigo más unido que un hermano.


Las prácticas de madurez


Las prácticas de madurez
Hebreos 5.12-14

Los creyentes estamos en un camino de crecimiento continuo.  Cada uno tiene la responsabilidad de seguir adelante hacia la madurez. 

Aunque mucha gente piensa que aquellos que saben mucho acerca de la Biblia son espiritualmente maduros, Hebreos 5.14 añade el elemento de la práctica a la ecuación del crecimiento. Esta palabra significa una costumbre o hábito. El crecer espiritualmente requiere hábitos piadosos que se llevan a cabo cada día.

La práctica más importante a cultivar es un tiempo devocional personal. Ya que Dios es la fuente de todo desarrollo espiritual, usted no puede desatender a Dios y esperar madurar. La transformación comienza con el tiempo en su Palabra y la oración.

La obediencia es otro elemento esencial para el progreso. Cuando nuestro deseo de obedecer al Señor es más fuerte que nuestra atracción por el pecado, sabremos que estamos progresando en nuestra vida espiritual.

En términos de desarrollo físico, el objetivo es ser más independientes a medida que envejecemos. 

Pero en el ámbito espiritual, debe ocurrir todo lo contrario. Quienes son maduros en Cristo reconocen su propia insuficiencia y dependen del Espíritu Santo, cuya tarea es transformar nuestro carácter y capacitarnos para realizar lo que el Señor nos llama a hacer.

A los ojos de Dios, la madurez no es lo mismo que envejecer. Al profundizar en las Sagradas Escrituras y desarrollar hábitos agradables a Dios, podemos usar nuestros años para crecer más fuertes en el Señor, en vez de perder el tiempo con pasividad. Nadie madura por accidente. El crecimiento espiritual requiere una búsqueda diligente de Dios.

viernes, 23 de enero de 2026

Un barómetro para el crecimiento espiritual


Un barómetro para el crecimiento espiritual
1 Corintios 13.11-13

Ya que nuestro Padre quiere que maduremos en la fe,  debemos examinar nuestra vida para ver si estamos progresando en este aspecto. El crecimiento físico es bastante fácil de evaluar; todo lo que se necesita es una cinta métrica. 

Pero, ¿cómo  podemos saber si estamos creciendo espiritualmente? Comencemos por considerar cómo se desarrollan los niños.

Deseos. ¿Ha notado que los juguetes de su infancia ya no le interesan? El proceso de maduración también cambia nuestros deseos en el ámbito espiritual. Cuando estamos creciendo, los placeres del mundo pierden su atractivo, mientras que nuestra hambre por Dios y su Palabra aumentan. Estamos ansiosos de estar con Él y compartir con otros lo que está haciendo en nuestra vida.

Entendimiento. Cuando usted era un niño, su percepción del mundo era muy limitada. De la misma manera, nos falta entendimiento espiritual cuando somos creyentes nuevos. Pero, con el tiempo, comenzamos a ver la vida desde la perspectiva de Dios. Las pruebas y las tentaciones se convierten en oportunidades de crecimiento, y el servicio al Señor llega a ser un honor en vez de una carga.

Abnegación. La señal más evidente de la inmadurez de un niño es su egoísmo. ¡Quiere lo que quiere, y lo quiere ya! Espero que usted ya no actúe de esa manera. Un creyente maduro es sumiso al Señor y se interesa más por los demás que por sí mismo.

La mayor evidencia de madurez es el amor. Cuando el Señor y otras personas tienen el primer lugar en nuestro corazón, es entonces cuando más nos parecemos a Cristo.

miércoles, 21 de enero de 2026

La verdad le hará libre


La verdad le hará libre
Juan 8.31-36

La libertad es algo que nos encanta a todos, pero ¿de verdad sabemos lo qué es? Algunas personas piensan que significa no tener límites, restricciones o responsabilidades. Pero eso, en realidad, es a lo que Dios llama rebeldía, pues es rechazar la autoridad, ya que cada quien hace lo que bien le parece (1 S 12.14-15). 

La verdadera libertad es ser libre de la esclavitud del pecado, y eso solo es posible por medio de Jesucristo.

El primer paso hacia la libertad es reconocer donde estamos encarcelados. Las personas que no han recibido a Cristo como Salvador son esclavos del pecado y de la incredulidad. No pueden creer en Dios ni en las promesas de la Biblia, debido a que el pecado les impide ver que necesitan un Salvador.

Incluso los seguidores de Cristo pueden estar esclavizados por el pecado, a pesar de los constantes intentos por dejarlo. Pero, para algunos de nosotros, la lucha es con un tipo de esclavitud más sutil. Los sentimientos de inferioridad, inseguridad, rechazo o inutilidad pueden enturbiar nuestras respuestas ante los desafíos de la vida al alterar nuestra capacidad de pensar o actuar, mientras socavan nuestra fe y nuestra obediencia a Dios.

El Señor quiere que andemos en libertad, y por ello describe el camino. Él dice que si nos mantenemos en la Palabra de Dios, conoceremos la verdad, y ella nos hará libres (Jn 8.31-32). Antes que nada, somos liberados del pecado y de su condenación por medio de la fe en Cristo. Luego, a medida que leamos y meditemos en la Biblia, nuestra mente, voluntad y emociones cambiarán. Los pecados que una vez nos atrajeron se volverán repugnantes, y las cárceles emocionales se abrirán al descubrir nuestra identidad en Cristo.


martes, 20 de enero de 2026

El amor incondicional de nuestro Padre celestial


El amor incondicional de nuestro Padre celestial
Romanos 5.8

Muchos hemos escuchado desde la niñez que el Señor nos ama. 
Sin embargo, no es hasta que empezamos a entender la verdadera naturaleza de su amor interminable, que nuestras vidas comienzan a cambiar drásticamente; la ansiedad es sustituida por la paz, la depresión por el gozo, y el temor por la confianza.

El versículo bíblico de hoy nos dice que mientras vivíamos en rebelión contra Dios, por su amor envió a Cristo a la cruz para pagar el precio final por nuestra redención. En otras palabras, Dios no esperó nuestras disculpas, ni siquiera nuestro reconocimiento de Él. No. 

El Todopoderoso nos amó tanto que envió a su Hijo a morir en nuestro lugar mientras estábamos hundidos en el pecado.

Esto no encaja con nuestra comprensión humana del amor. Gran parte de nuestra preocupación por los demás es condicional, quizás con la excepción del cuidado de nuestros hijos y familia. A menudo proyectamos esta imagen imperfecta sobre el Señor. Es difícil imaginar que exista un amor más grande que el que podemos dar.

Por fortuna, Dios no está restringido por nuestra visión de Él. De hecho, su cuidado es tan grande que cuando confiamos en Él, ¡nos llama sus hijos y nos adopta! Y nuestro Padre promete que nada puede separarnos de Él (Ro 8.38-39).

Al leer la Biblia, enfóquese en versículos que hablan del amor del Padre celestial. Pídale que le ayude a comenzar a comprender cuán grande es su amor.

Ponga por escrito lo que aprenda, para que lo tenga a mano cuando la culpa o la duda se cuelen en su mente. ¡Qué paz tan grande hay para los cristianos en el amor infalible e incondicional del Todopoderoso!

lunes, 19 de enero de 2026

El punto de vista de Dios en cuanto a la humanidad


El punto de vista de Dios en cuanto a la humanidad
Hebreos 2.16-18

Para entender los caminos del Señor, debemos comprender su perspectiva en cuanto a la humanidad. A menudo, confiamos en nuestro punto de vista humano en vez de tratar de vernos a través de sus ojos. Consideremos tres elementos de la perspectiva de Dios acerca de la humanidad:

Creada a imagen de Dios. De toda la creación, solo el hombre y la mujer fueron hechos a imagen de Dios (Gn 1.26-27). Tenían mente, voluntad y emociones, así como un espíritu que les permitía adorar y relacionarse con Dios. Siendo sin pecado y perfectos, fueron diseñados para relacionarse de manera personal con el Creador.

Corrompida por el pecado. Pero un acto de desobediencia rompió la relación que tenían con el Señor (Is 59.2). La imagen divina fue desfigurada por el pecado, que se infiltró en la naturaleza humana y corrompió a cada persona nacida desde entonces. La humanidad estaba espiritualmente muerta, sin esperanza, y condenada ante un Dios santo.

Digna de redención. A pesar de todo, el Señor los consideró dignos de restauración. Por medio de la obra redentora de su Hijo, todos los que creen en Cristo son nacidos de nuevo espiritualmente, y la relación rota entre Dios y el hombre es reparada (Col 1.13-14).

Entre el ritmo y las pruebas de la vida, perder de vista la perspectiva divina es muy fácil. Cuando somos abrumados por la crítica, los problemas o el sufrimiento, es vital reconocer nuestro valor a los ojos del Señor. Esa conciencia puede vigorizar nuestro servicio y renovar nuestro amor por Aquel que se entregó para reconciliarnos con Dios.

viernes, 16 de enero de 2026

Lo que necesitan los discípulos


Lo que necesitan los discípulos
Colosenses 1.25-29

Todos estamos familiarizados con las últimas instrucciones del Señor a sus seguidores; Mateo 28.19 dice que hagamos discípulos y los bauticemos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Pero el versículo que sigue contiene un segundo aspecto del mandato: 

“Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado”. Por lo general, asociamos la Gran Comisión con la evangelización, pero el bautismo y la obediencia a Cristo también son importantes porque son expresiones públicas de la fe de un discípulo.

En el pasaje de hoy, el apóstol Pablo explica la razón para proclamar a Cristo y amonestar y enseñar a los creyentes: 

“A fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre” (Colosenses 1.28). Guiar a alguien a la salvación sin enseñarle la Palabra de Dios es equivalente a dejar que un bebé recién nacido se las arregle solo. 

La salvación da inicio al proceso de aprendizaje de obediencia y crecimiento hacia la madurez espiritual, el cual dura toda la vida.

Además, no podemos limitar la tarea de enseñar a pastores y misioneros, como tampoco podemos decir que solo ellos están llamados a evangelizar. A toda la iglesia se le ha dado la tarea de hacer discípulos y enseñarles a obedecer al Señor. En vez de sentarse en los servicios de la iglesia, la escuela dominical y los estudios bíblicos para beneficiarnos del conocimiento obtenido, pasemos a los demás lo que hemos aprendido.

La enseñanza no es el rol exclusivo de aquellos que se paran en el púlpito. Es algo que puede hacerse de manera individual. Piense en todo lo que usted ha aprendido desde que fue salvo. ¿Qué puede compartir con alguien más, que ayudará a esa persona a crecer en Cristo?


jueves, 15 de enero de 2026

Esperanza en medio del sufrimiento


Esperanza en medio del sufrimiento
2 Corintios 12.7-10

Todos pasamos por momentos angustiosos en la vida. Pero, como hijos de Dios, podemos animarnos con la seguridad de que nuestro dolor no es en vano.

Algunas veces, nuestro dolor es para el beneficio eterno de otros; Dios lo usa para revelar la autenticidad de nuestra fe, para que otros puedan verla y ser atraídos a su Hijo (1 P 1.7). Según la manera en que respondemos ante la adversidad, nuestra fe en Cristo se vuelve visible para quienes nos rodean. 

Los creyentes cobrarán ánimo, y los interesados en los asuntos espirituales nos harán preguntas sobre nuestra fe.

Otras veces, Dios usa las pruebas para enseñarnos a obedecer; Hebreos 5.8 nos dice que aun nuestro Salvador aprendió la obediencia por lo que sufrió. Otro propósito de las dificultades es ampliar nuestro ministerio. El encarcelamiento del apóstol Pablo le permitió ministrar entre los guardias, lo que resultó en la salvación de muchos.

Las dificultades pueden ser la herramienta del Señor para evitar que suceda un problema, como la dolencia de Pablo no identificada que impedía que se volviera orgulloso. 

Cuando la desobediencia amenaza nuestro andar con Dios, Él tomará las medidas necesarias para que volvamos a Él. El Señor puede permitir que una necesidad permanezca insatisfecha o que perdamos algo que apreciamos. Su plan es que confesemos nuestro pecado y volvamos a Él.

Puede que no sepamos las razones para nuestros sufrimientos, pero la elección más sabia que podemos tomar es confiar en el Padre celestial. Después de todo, Aquel que nos salvó mediante el sacrificio de su Hijo, ha prometido usar nuestro sufrimiento para producir bien (Ro 8.28).

miércoles, 14 de enero de 2026

Dios usa nuestro sufrimiento


Dios usa nuestro sufrimiento
Hebreos 12.10-11

La vida de José implicó mucho sufrimiento. El joven fue traicionado por sus hermanos, vendido como esclavo, encarcelado injustamente y olvidado. 
Pero cuando se reveló el plan de Dios, José declaró que era bueno (Gn 45.7-8).

La Biblia nos dice que el Señor tiene diversos propósitos para el dolor que experimentamos. Uno de ellos es desarrollar rectitud en nosotros. Por desear que caminemos en santidad delante de Él, Dios utiliza la disciplina para alejarnos del pecado y hacernos más fructíferos. Utilizará personas y circunstancias difíciles para eliminar cualquier “madera muerta” —actitudes, comportamientos y relaciones que no corresponden con un hijo de Dios (Ef 4.25, 29, 31). 

A pesar de que el sufrimiento no sea agradable, puede entrenarnos de manera efectiva para producir una vida de santidad.

Dios también usa el sufrimiento para que se manifieste la vida de Cristo en nosotros. Para que eso suceda, debemos aprender a depender de Él, tanto en palabras como en hechos. Si las circunstancias no nos presionaran, es probable que seguiríamos nuestro propio camino. Pero debemos ser como el Señor Jesús, que confió en su Padre, sin importar qué tan fácil o difícil se volviera la situación. Como embajadores de Cristo, debemos ser ejemplos vivientes de su carácter. 

Esto puede significar perdonar a nuestros enemigos, soportar nuestras cargas con paciencia o encontrar gozo en medio de la tristeza como lo hacia Él. Nuestro testimonio no será perfecto, pero debemos demostrar un creciente “parecido” con el Señor.

La vida está llena de problemas. Pero en las manos del Dios amoroso, nuestro sufrimiento es utilizado para propósitos eternos.

martes, 13 de enero de 2026

Poner la otra mejilla


Poner la otra mejilla
Mateo 5.38-42

El pasaje bíblico que habla de poner la otra mejilla puede desconcertarnos. ¿Debemos ser indiferentes mientras alguien nos golpea física o emocionalmente? Ese no es el mensaje que Cristo estaba dando. Cuando dio el Sermón del monte, expandió la obediencia externa a la Ley para incluir actitudes y motivos.

El refrán “ojo por ojo y diente por diente” viene de Éxodo 21.23-25, una ley del Antiguo Testamento que describe las penas apropiadas por lesiones. Algunos interpretaron que esto permitía tomar represalias por parte del gobierno civil. Pero Cristo estaba presentando una mejor opción: el camino del amor.

El orgullo, sin duda, provocará un deseo de venganza si un compañero de trabajo se atribuye el mérito de nuestro esfuerzo, o si un miembro de la familia nos humilla una y otra vez. Sin embargo, “ No devuelvan mal por mal ni insulto por insulto. Al contrario, devuelvan bendición, (1 P 3.9 DHH).

En la práctica diaria, la reacción correcta depende de la situación. Es posible que tengamos que ignorar las acciones de la otra persona, alejarnos del abuso o enfrentarnos a nuestro enemigo. En vez de tratar de vengarnos, debemos tratar de entender a la persona y la razón de cualquier animosidad.

Dios tiene lecciones que debemos aprender en situaciones difíciles como estas. Cuando sufrimos un trato injusto, seguimos los pasos de Cristo. 
Nadie fue tratado más injustamente que el impecable Hijo de Dios. 

Sin embargo, Él “no replicaba con insultos” y “no amenazaba”, sino que seguía confiando en su Padre, sabiendo que juzga con justicia (1 P 2.20-23). Sin duda, Dios puede también manejar nuestros agravios si reaccionamos a la manera de  Cristo.


lunes, 12 de enero de 2026

Bendecir a nuestros enemigos

Bendecir a nuestros enemigos
Lucas 6.27-28

A medida que nos llegan las historias de la iglesia perseguida, sabemos de cristianos que responden con gracia y dignidad inimaginables a encarcelamientos, golpizas y acoso. Estos santos han aprendido a obedecer el mandato de Cristo de “amad a vuestros enemigos” (Lc 6.27), aun en las circunstancias más duras.

Puede que nunca enfrentemos persecución física por nuestra fe, pero nos encontraremos con personas que nos odian y nos maltratan. La reacción más natural es tenerle aversión a cambio, pero albergar mala voluntad y amargura ahoga nuestro testimonio y envenena nuestras almas. 

Por el contrario, el Señor nos dice que amemos a nuestros adversarios y los tratemos bien.

La palabra en griego para este tipo de amor es agape; no se trata de un sentimiento basado en la simpatía o el favor de la otra persona hacia nosotros, sino es un acto voluntario en el que decidimos hacer lo que es mejor para la otra persona. Es el tipo de amor que Dios tiene y, por tanto, no es algo que podamos generar. Pero mientras el Espíritu Santo produce su fruto, el amor ágape fluirá a través de nosotros, aun a nuestros enemigos.

Cuando alguien nos hace mal o nos lastima, es una oportunidad de ser testigos de Cristo. En vez de albergar animosidad o buscar venganza, se nos dice que oremos por nuestro adversario. En vez de rogarle al Padre que derrote a nuestro enemigo, podemos pedirle la fortaleza para expresar amor cristiano. Esa es la clase de oración que Dios se complace en responder. Y cuando tenemos el privilegio de satisfacer la necesidad de alguien que nos desprecia, podemos ver un cambio asombroso en la vida de esa persona.

viernes, 9 de enero de 2026

La oración efectiva

La oración efectiva
Juan 15.7-11

Nunca he conocido a un cristiano que no desee tener una vida de oración efectiva. Todos anhelamos ver al Señor responder nuestras oraciones e intervenir en las preocupaciones y necesidades que le presentemos, pero ¿estamos dispuestos a hacer lo que se requiera? 

La promesa de Cristo está ligada a dos prerrequisitos que encontramos en el versículo 7 del pasaje de hoy.

“Si permanecéis en mí”. Permanecer significa perseverar, morar o continuar, y de acuerdo con 1 Juan 3.24, permanecer en Cristo se caracteriza por guardar sus mandamientos. Por consiguiente, si queremos orar con efectividad, debemos comprometernos a obedecer a Dios. 

Cualquier rebelión nos roba la sabiduría que necesitamos para saber cómo orar y dificulta nuestra comunión con el Padre, impidiendo que Él nos escuche y responda a nuestras peticiones.

“Y [si] mis palabras permanecen en vosotros”. Debemos preguntarnos: ¿La Palabra de Dios permanece, habita y continúa en mí? ¿Me interesa más hablar con Dios en oración, que escuchar lo que Él ha dicho en su Palabra? La Biblia es la base para la oración efectiva. Cuando leemos y meditamos en la Palabra de Dios, ella nos convence de pecado para que nos arrepintamos y seamos limpiados. 
Las Sagradas Escrituras ajustan nuestro enfoque, de las prioridades terrenales a las celestiales. También da forma a nuestros pensamientos para alinearlos con los de Dios, para que sepamos cómo orar de acuerdo con su voluntad.

No hay atajos para una vida de oración fructífera. Debe ser cultivada por medio de un estilo de vida de obediencia y dedicación a la Palabra, las cuales se cultivan durante toda la vida, y glorifican a Dios al dar frutos duraderos.


jueves, 8 de enero de 2026

Andar en la luz

Andar en la luz
Efesios 5. 6-16

Cuando andamos en santidad, cambiamos la dirección de nuestra vida vieja y dejamos una huella dondequiera que vamos. Consideremos ahora un aspecto más de esta nueva vida: caminar en la luz. (1 Juan 1.5-7).

En 2 Corintios 6.14, el apóstol Pablo nos desafía a considerar esta pregunta: “¿Qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?”. Nos dice que, así como Cristo y Satanás no pueden tener comunión el uno con el otro, tampoco pueden tener compañerismo el bien y el mal. En otras palabras, el pecado debe convertirse en algo extraño para todos los que conocen a Cristo como Salvador. Su Espíritu Santo nos ayuda a ser sensibles a la presencia del pecado.

La Biblia dice que antes de venir a Cristo, no solo estamos en tinieblas, sino que somos tinieblas. Los impíos tienen oscurecido su entendimiento, son ignorantes de la verdad, y están encallecidos en sus corazones y endurecidos en su espíritu; se han entregado al pecado. Todo esto cambia cuando una persona pone su fe en el Señor. El creyente experimenta el perdón y la redención, y sucede algo maravilloso: la oscuridad es reemplazada con la luz y la justicia de Dios.

A todos los que eligen seguir a Dios se les da una nueva naturaleza (Efesios 5.17), pero los patrones del viejo yo permanecen. Usted puede pensar que, debido a que a veces lucha con el pecado, la vida de santidad es un objetivo inalcanzable. Pero no son sus propias fuerzas las que le hacen santo, sino el Espíritu Santo que mora en su corazón. 

Cuando usted hace de Cristo el centro de su vida y decide andar en su luz, Él le da poder para vivir en santidad.


Un estilo de vida de obediencia

Un estilo de vida de obediencia
Génesis 6.9-22

Un estilo de vida de obediencia requiere compromiso y perseverancia. Noé necesitaba ambas cosas mientras obedecía las instrucciones del Señor de construir una gran barca con techo, puertas y tres cubiertas. Dios explicó las medidas exactas, el tipo de madera a usar, y la manera de hacer hermética la embarcación. Era esencial que Noé obedeciera todos los detalles si el arca albergaría a todos los animales y mantenerse a flote.

Las Sagradas Escrituras no describen cómo reaccionó ante el proyecto, pero podemos imaginar la incredulidad y el rechazo que experimentó Noé. Pero él trabajó fielmente hasta el final y “Noé hizo todo exactamente como Dios se lo había ordenado." (Gn 6.22 NTV).

El Señor quiere que sigamos sus instrucciones con precisión. Pero nos gusta agregar algunos de nuestros deseos y preferencias a su plan. 

Somos como un niño cuyo padre le asigna tres tareas. La primera la hace de manera satisfactoria, la segunda la posterga hasta otro día, y la tercera la omite porque la considera innecesaria. Esto no es obediencia. En nuestro caso, sabemos que estamos llamados a mostrar compasión y bondad, perdonando a otros como el Señor nos perdonó (Col 3.13). Pero nuestra naturaleza humana quiere escoger qué partes de la Biblia obedeceremos. Como creyentes, debemos tener presente que Dios honra a aquellos que le siguen de verdad (Jn 12.26).

Muchas personas de la Biblia vieron la obediencia como su objetivo. Abraham decidió ir adonde Dios lo guiara. Moisés se sentía inadecuado, pero aun así obedeció el plan de Dios. Pablo cambió para convertirse en discípulo de Cristo. Pídale al Espíritu Santo que le dé poder para obedecer la senda de la rectitud.

La prioridad de la obediencia

La prioridad de la obediencia
Lucas 6.46-49

El Creador dio a Adán y Eva dos mandamientos: primero, llenar la tierra y gobernarla; y, segundo, no comer de cierto árbol del huerto (Gn 1.28; 2.17). 

Debido a que escogieron desobedecer, su relación con Dios se rompió, y tuvieron que dejar el Edén.

La rebelión de la primera pareja no solo afectó sus vidas, sino también tuvo implicaciones mucho más amplias: todas las generaciones futuras sufrirían. En Romanos 5.12-19, el apóstol Pablo explica por qué. Por la transgresión de un hombre, Adán, el pecado hizo su entrada al mundo, y resultó la muerte para toda la humanidad. Debido a que Adán era la cabeza de la humanidad, su desobediencia afectó a todos los que nacieron después de él. Cada persona comienza con un alejamiento del Señor y un deseo de rebeldía.

En contraste, Jesucristo hizo de la conformidad con la voluntad del Padre celestial la prioridad de su vida. Obedeció a Dios tanto en palabra como en obra. (Véase Juan 8.28-29). Habiendo tenido una vida perfecta, sin pecado, cumplió con todo lo necesario para ser nuestro Salvador (2 Co 5.21). Por la muerte de un hombre, Cristo Jesús, se pudo pagar por las transgresiones de toda la humanidad. La aceptación de Dios del sacrificio del Hijo nos trajo el perdón y la libertad del poder del pecado.

La desobediencia de Adán trajo juicio y muerte, mientras que la obediencia de Cristo resultó en nueva vida para todos los que creen en Él (Ro 6.4). Nuestro Salvador nos llama a renunciar a deseos egoístas, sacrificarnos y seguirle (Mt 16.24). La vida consagrada de un creyente honrará a Cristo y guiará otros hacia Él.


Cómo expresar gratitud a Dios


Cómo expresar gratitud a Dios
Salmo 100

Si usted es cristiano, uno de los métodos mencionados con más frecuencia para dar gracias es el canto. Las canciones a menudo pueden decir lo que siente nuestro corazón pero le resulta difícil expresar. A medida que las palabras de nuestros himnos o canciones de alabanza favoritos fluyen de nuestros labios, se nos recuerda quién es Dios y la magnitud de su salvación y su amor por nosotros. Pero cantar no está reservado solo para el templo. Cuando estamos llenos de gratitud, podemos encontrarnos tarareando canciones que magnifican al Señor dondequiera que estemos.

Otra manera de expresar gratitud es servir a Dios, ya sea por medio de actos de bondad, al enseñar en la escuela dominical o en el estudio bíblico, al servir en un ministerio, al cuidar de los desamparados, al compartir el evangelio con quienes no conocen a Cristo, al ayudar a alguien en necesidad, o al dar para los necesitados. 

Cada una de estas cosas puede ofrecerse a Dios con una actitud de acción de gracias por todo lo que Él ha hecho por nosotros.

En última instancia, mostramos al Señor nuestra gratitud mediante la obediencia. Una vida de santidad fluye de un corazón lleno de agradecimiento por la gracia, la misericordia, el amor y la salvación de Dios. En vez de vivir para nosotros y para nuestros placeres, desearemos exaltar a Cristo en todo lo que hagamos, digamos y pensemos. Y al permitir que el Espíritu de Dios nos controle, nos capacitará siempre para vivir de una manera agradable y que le honre.


martes, 9 de septiembre de 2025

Jugando con fuego

Jugando con fuego
Proverbios 6.20-35

El respeto por la autoridad no siempre es automático. La historia acerca de un nuevo entrenador de fútbol ilustra lo que quiero decir.

Un día, antes de la práctica, el entrenador colocó un letrero que decía: “No pisar el césped”. Alrededor de la mitad del equipo obedeció la orden, mientras que la otra mitad no lo hizo; el aviso no tenía sentido para ellos, ya que la práctica siempre se celebraba en ese campo. Más tarde, el entrenador explicó que había puesto a prueba a los jugadores para ver quiénes probablemente seguirían su plan de juego, y quienes no. Él aprendió mucho en esos pocos minutos.

El Señor nos enseñó específicamente a no ceder a los deseos de la carne.

La Biblia también nos advierte claramente acerca de los peligros de ir más allá de los límites de la voluntad protectora de Dios. En el Sermón del monte, Jesús explicó con más detalle las enseñanzas del Antiguo Testamento, diciendo que no solo nuestras acciones sino aun la actitud del corazón, pueden transgredir los límites fijados por Dios (Mt 5.28).

Si usted se hace regularmente un “chequeo del corazón”, eso le revelará cuál es su situación, y le ayudará a mantenerse a salvo. Pregúntese: ¿Cuál es mi reacción a los límites fijados por Dios?, y recordar después que son para su propio bien.

¿Pone usted a prueba los límites del Señor para ver qué tan fuertes son? ¿Cuestiona usted los preceptos de Dios antes de aceptarlos? Someterse al plan de Dios brinda seguridad y bendición (Dt 11.27). Confiese cualquier resistencia, y pídale a Dios que le dé las fuerzas para someterse a Él.