martes, 31 de mayo de 2022

Seguros eternamente en Cristo


 Seguros eternamente en Cristo


Colosenses 2.13, 14


Aunque muchos cristianos saben que son salvos, tienen preguntas en cuanto a su seguridad eterna. ¿Nuestra salvación depende de nuestra conducta? Examinar lo que sucedió cuando recibimos a Jesús como nuestro Salvador nos dará garantía de la seguridad que tenemos en Él.


Antes de ser salvos teníamos un problema espiritual. Nacimos con una naturaleza inclinada a rebelarse contra Dios. Por nuestra condición pecaminosa estábamos muertos espiritualmente (Ef 2.1), bajo el juicio de Dios y destinados a la separación eterna de Él. Ninguna cantidad de buenas obras, de arrepentimiento o de buena conducta podrían haber cambiado nuestra condición pecaminosa. Era necesaria una solución divina. Sabiendo esto, nuestro Padre celestial proveyó lo que necesitábamos por medio de su Hijo Jesucristo (He 9.11-14).


El día que pusimos nuestra fe en Cristo, nuestra situación cambió de condenación y muerte a perdón y vida (Jn 5.24). Recibimos una nueva naturaleza deseosa de agradar a Dios y fuimos adoptados en su familia (2 Co 5.17). El regalo divino de la salvación nos libró de la muerte eterna, y nos dio vida espiritual y vida eterna. Nuestra nueva condición de hijos de Dios es permanente porque se basa en lo que el Señor Jesús ha hecho.


Aunque nuestra conducta no reflejará siempre nuestra nueva naturaleza, los errores que cometamos no ponen en peligro nuestra salvación. Recuerde que no son nuestras acciones sino la obra de Cristo en la cruz lo que cambió nuestra condición. Y nada puede deshacer un renacimiento espiritual producido por la fe en Cristo (Jn 6.37). A no ser que nosotros mismos nos volvamos voluntariamente al pecado y rechacemos a Cristo (1 Pedro 2.21).


Enviado desde el Templo Cristiano Pasos de Fe,


Av. Fermín Errea 1386

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martes, 24 de mayo de 2022

Un gozo contagioso

 


Un gozo contagioso

1 Juan 1.1-4

Jesús nos llama a ser sus testigos. Pero hay cristianos que piensan que necesitan habilidad o carisma excepcionales para poder comunicar las buenas nuevas a los demás. Sin embargo, testificar no es simplemente hablar del plan de salvación con alguien. La palabra significa literalmente ver, escuchar, o conocer por presencia y percepción personales; dar testimonio de; dar u ofrecer evidencia de algo. Cuando Juan escribió que lo que estaba compartiendo, lo había experimentado por sí mismo, estaba diciendo: “¡Estoy lleno de gozo por la experiencia de conocer a Jesús, y quiero invitarles a participar de ese gozo!”

Cuando usted está enamorado de alguien, se siente entusiasmado por la relación y el tiempo que pasan juntos. Asimismo, cuando usted está enamorado de Cristo, no se guarda para sí el gozo que surge de conocerle; este gozo se desborda, dando testimonio y fortaleciendo a otros creyentes. En realidad, al dar usted testimonio de quién es Dios y de qué manera está Él obrando en su vida, no importa si lo dice en voz baja o con gran exuberancia: en su espíritu, los cristianos estarán conscientes de un regocijo genuino y profundo que va más allá de la felicidad natural. Y las personas que todavía no conocen al Señor ansiarán tener la relación que usted tiene. De esa manera, se sentirán atraídas por el Espíritu de Dios en usted.


Ser testigo de Cristo no es asunto de elocuencia o talento. Es un desborde de su relación con Dios que le conforma a imagen de Él. Cuando usted permite que el Espíritu Santo muestre la vida y el poder del Señor por medio de usted, un gozo contagioso será el fruto de la presencia de Dios en su vida.


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miércoles, 11 de mayo de 2022

El modelo a seguir

 


El modelo a seguir

Mateo 20.25-28

Según la manera de pensar del mundo, los hombres importantes son los que tienen autoridad, prominencia y poder. Aunque Jesucristo tenía todo eso, lo dejó a un lado para convertirse en siervo (Is 42.1).

El Señor Jesús se entregó por completo para cumplir el plan de redención de su Padre, a pesar de que nosotros no éramos dignos. Dios es santo y justo, y no puede estar en presencia del pecado (Hab 1.13). Eso incluye a toda la humanidad (Ro 3.23). Toda persona nace cautiva a los deseos de la carne (Ro 6.16-18). Cuando alguien dice que está viviendo de acuerdo con “sus propias reglas”, en realidad está al servicio de lo que apetece su naturaleza humana. El castigo por ese falso sentido de libertad es la muerte (Ro 6.23).

El supremo acto de servicio del Señor Jesús fue dar su vida en rescate por muchos (Mt 20.28). La palabra “rescate” se refiere al precio pagado para liberar a un esclavo —Cristo compró voluntariamente nuestra libertad. Había solo una manera de que Dios pudiera quitar nuestra culpa y permanecer fiel a su propia ley: que alguien sin pecado tuviera que pagar nuestra deuda de pecado.

El sacrificio de Cristo nos salvó de la condena que merecíamos. En vez de eso, recibimos el regalo de la gracia, y hemos sido declarados inocentes. Además, pasamos de ser esclavos, a ser hijos del Todopoderoso.

Cristo cumplió el propósito del Padre con fidelidad y no se reservó nada para sí, dándonos el mejor ejemplo de lo que significa ser siervo.


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martes, 10 de mayo de 2022

CRISTO REFLEJADO EN NOSOTROS

 


CRISTO REFLEJADO EN NOSOTROS

Romanos 8:28, 29

El mercurio es un mineral que se usa para la fabricación de termómetros y espejos. Se cuenta que en la China tenían, hace años, un método bien simple para preparar el mercurio para los espejos. En la fundición donde lo trabajaban, un obrero con un cucharón especial iba sacando del caldero en el que hervía la materia prima, toda la espuma que flotaba en la superficie hasta que eliminaba toda la escoria que salía a flote. Si su imagen se reflejaba nítida como en un espejo, sabía entonces que el mercurio estaba listo para ser usado. Ahí apagaba el fuego.
Parece que Dios usa también este método al mirarnos desde arriba. Después de que hemos pasado por diversas pruebas y tribulaciones en el crisol de la vida, mira si la imagen de su Hijo se refleja nítida en nosotros. Si es así, es indicación de que "su tarea se está completando en nuestras vidas.

Equipados para hacer la voluntad de Dios

 


Equipados para hacer la voluntad de Dios


Éxodo 3.1-14


He conocido a personas que saben que el Señor las ha llamado a hacer algo, pero están tan centradas en su aparente incapacidad, que siguen diciéndole: “No puedo”. ¿Se ha dado cuenta de que esto es una forma de rebelión? Equivale a decirle a Dios que Él no tiene la capacidad suficiente para equiparnos, y que llevar a cabo su voluntad dependerá de nuestras propias habilidades naturales.


Al ser llamado a sacar a los israelitas de la esclavitud, Moisés se quejó de que él no era la persona adecuada para esa tarea, y presentó la excusa de que no podía hablar bien (Éx 4.10). La respuesta de Dios puso de relieve que no solo era más que capaz de equipar a su líder escogido, sino que también había hecho planes para lograr sus propósitos con o sin Moisés.


El Señor es quién nos da la capacidad para vivir dentro de su voluntad. Tenemos esta promesa divina: Si le creemos y seguimos adelante con obediencia, Él nos mostrará lo que debemos hacer, y después nos capacitará para hacerlo. Filipenses 2.13 dice que Dios “es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad”. No hay nada que temer, usted nunca tendrá que hacer con sus propias fuerzas lo que Él le diga, y Dios no le dirá que haga algo sin su ayuda. El Padre se ha comprometido a equipar a sus hijos para que hagan lo que Él les pida.


Como seguidor de Cristo, usted tiene una responsabilidad personal: primero, decirle “sí” a Dios cuando Él le llame; y segundo, permitir que Él logre sus propósitos por medio de su vida. Él no le fallará. Ver la actividad de Él en su vida, fortalecerá su fe e impulsará el proceso de transformarle a la imagen de su Hijo.


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lunes, 9 de mayo de 2022

Cómo enfrentar el resentimiento


Cómo enfrentar el resentimiento

Mateo 18.21, 22

La Biblia enseña claramente que debemos perdonar a quienes nos agravien. Entonces, identifiquemos las maneras prácticas de encarar la falta de perdón. Tal vez quiera mantener esta lista en su Biblia o en un lugar accesible para una revisión sencilla.
Tome el asunto en serio; perdonar es algo muy importante.
Asuma la responsabilidad. No culpe a nadie más por sus sentimientos o acciones. Confiéselos sinceramente. Sea específico y directo con Dios acerca de lo que siente, y reconozca que dejar de perdonar es pecado.
Deponga su ira. Si usted no enfrenta su resentimiento, la amargura podrá entrar otra vez en su vida más adelante.
Ore por la otra persona. Esto podrá parecerle imposible o anormal, pero hágalo de todos modos. Orar es la decisión de actuar con amor, sin tener en cuenta la manera en que le traten. Esto tendrá una influencia positiva en su relación con esa persona.
Pídale a esa persona que le perdone. Si la otra persona sabe que usted ha estado albergando resentimiento, necesita pedirle que le perdone.
Haga algo amable por esa persona. Deje que un gesto afectuoso demuestre su deseo de restablecer la relación.
No permita que Satanás le haga retroceder a la falta de perdón. Después que la cuestión se resuelva, tenga cuidado de no ponerse a pensar en cómo le agravió la otra persona.
Este proceso no es fácil, pero funciona. Si usted pone en práctica estos pasos cada vez que sea agraviado, Dios obrará milagros en sus relaciones interpersonales.

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sábado, 7 de mayo de 2022

En busca de dirección

 


En busca de dirección


Mateo 7.7 - 8


Como hemos visto, hay un patrón para buscar la dirección de Dios. El primer paso —la limpieza— es realmente importante en todo el proceso. De hecho, casi todos los pasos restantes no tienen ningún orden en particular, y pueden articularse en muchos aspectos.


La excepción es la entrega. El Señor no puede compartir sus planes para nuestra vida hasta que nos comprometamos a seguirle, pase lo que pase. Él sabe si estamos buscando su dirección para obedecer, o simplemente para pensar en lo que Él dice.


Por tanto, la entrega antecede al momento de pedir. Primera de Juan 5.14, 15 dice que el Señor nos escucha y concede nuestras peticiones cuando pedimos conforme a su voluntad. Es posible hacer peticiones que no son de Dios, pero los creyentes que se rinden a Él sabrán cómo pedir correctamente, por lo que recibirán la mejor respuesta posible.


La mayoría de las veces, Dios guía a los creyentes a una respuesta por medio de su Palabra; por esta razón animo a las personas a meditar en ella (Sal 119.105). Nuestra lectura puede llevarnos al pasaje que trata nuestra situación, o revelarnos un principio aplicable. A veces, Dios da un mensaje clarísimo al corazón de una persona, que nadie más encontraría en ese pasaje específico. La clave es creer que el Señor le guiará, y tener esa fe (Mr 11.24).


El proceso de buscar dirección suele ser lento, por lo que debemos esperar. Adelantarse y manipular las circunstancias puede ser un error costoso. El omnisciente Soberano del universo actúa a favor de quienes esperan en Él (Is 64.4). Si usted busca su dirección, la recibirá.



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viernes, 6 de mayo de 2022

Para experimentar el amor de Dios

 


Para experimentar el amor de Dios


Efesios 3.14-19


La Biblia dice que Dios nos ama, y la cruz es prueba de ello. Por desgracia, esta es una verdad intelectual, no experimental para muchos creyentes. El problema no es con el Señor, sino con la incapacidad de las personas de reconocer ese amor.


Un obstáculo puede ser la inclinación a medir el amor divino por las circunstancias de la vida. Cuando el Señor permite el dolor y las tragedias, algunos piensan que es insensible. La antigua pregunta se convierte entonces en muy personal: “¿Cómo puede un Dios de amor dejar que yo o las personas que amo suframos?” Nunca entenderemos plenamente sus caminos, pero sí podemos saber que su compasión y su cuidado son más grandes que todo el sufrimiento del mundo, y que en el cumplimiento del tiempo lo arreglará todo.


Un sentimiento de desmerecimiento personal puede también impedir la aceptación del amor de Dios. El concentrarse en pecados del pasado y en los fracasos morales, o compararse con otros, producirá sentimientos de culpa y desaliento. Satanás se especializa en fomentar estos pensamientos y sentimientos autocondenatorios. El Señor nunca dice: “Límpiate primero, y después te amaré”. Recuerde que el amor divino está basado en el carácter de Dios, no en nuestros méritos. El origen de todos los obstáculos para experimentar el amor de Dios es la incredulidad. Cuando negamos su interés y preocupación por nosotros, dudamos de la verdad de la Biblia


El Señor quiere que cada uno de nosotros experimente su gran amor. Cuando surjan las dudas, confíe en la verdad de la Palabra de Dios. Él le ama.


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jueves, 5 de mayo de 2022

FORMA DE COMBATIR EL ERROR

 


FORMA DE COMBATIR EL ERROR

Cuando tengamos la tentación de atacar las supersticiones de la gente y las costumbres religiosas tan inútiles de muchos,
recordemos lo siguiente:
Si vemos por la calle a un perro hambriento y enflaquecido, pero que lleva en su boca un hueso sucio y viejo que encontró en un vertedero, no podremos convencerle de que lo suelte regañándole por buscar huesos entre la basura o razonándole que aquel hueso
sucio y viejo no tiene alimento que satisfaga su hambre. Si lo intentamos, y aún más pretendemos quitárselo por la fuerza, lo único que conseguiremos es que nos ladre y nos muerda.
No puede desechar aquel hueso, aunque sea viejo y sucio, porque es lo único que tiene. La única manera de quitárselo es echándole una chuleta fresca y apetitosa. El perro notará la
diferencia y él sólo abandonará el hueso.
Así ocurre con las supersticiones y costumbres religiosas equivocadas de los hombres. No les regañemos, ni les razonemos, ni intentemos quitárselas por la fuerza. Echémosles una buena chuleta del evangelio de Jesucristo, demostrémosles que a nosotros nos 
alimenta y sostiene y ellos solos abandonarán sus huesos sucios y viejos.

Los deseos de su corazón

 


Los deseos de su corazón


Salmo 37.1-5


Cuando las personas hablan de sus necesidades y sus deseos, citan a menudo Salmo 37.1-5, a pesar de tener poca comprensión del pasaje. Nos encanta la idea de que el Padre nos dará los deseos de nuestro corazón. Lamentablemente, cuando nos enfocamos solo en recibir cosas buenas, desaprovechamos el contexto del salmo, que es una promesa divina con obligaciones humanas.

Lo que más le interesa a Dios es darnos más de sí. Las oraciones autocomplacientes pasan por alto el primer requisito para el cumplimiento de la promesa: deleitarnos en el Señor. Tenemos que regocijarnos por el tiempo que pasamos con Él y por servirle. Al leer la Palabra de Dios y orar experimentaremos su obra en nuestra vida, y nuestra fe en Él se profundizará.

Con el tiempo, nuestra creciente confianza en el Señor significa que empezamos a apropiarnos de su manera de pensar. El segundo requisito es encomendar nuestros planes a Él y ajustar los deseos de nuestro corazón hasta que parezcan lo que Él prefiere para nuestra vida. Aun así, a veces lo que Dios da puede parecer muy distinto a lo que habíamos pedido. Pero cuando Él escucha nuestras peticiones imprudentes, responde según su conocimiento infinito y su gran amor por nosotros. En vez de darnos lo que pensamos que necesitamos, nos da la respuesta perfecta a nuestra oración.

A Dios le encanta concedernos nuestras peticiones, pero su mayor gozo es oírnos expresar nuestro sincero deseo de conocerle más. El subproducto de deleitarse en Dios y encomendar nuestros planes a Él es recibir los deseos de nuestro corazón. Nuestra mayor recompensa es la relación que tenemos con el amoroso Dios que ofrece darse a la humanidad.


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miércoles, 4 de mayo de 2022

Cómo manejar la soledad

 


Cómo manejar la  soledad

Salmo 102.1-7

La soledad puede ser un problema para toda la vida, o algo que dure poco tiempo. La duración la determina, muchas veces, la manera como la manejemos. Volvernos al Señor puede ayudarnos a encontrar la manera de superarla.

Admita sus sentimientos de soledad. Ser creyentes no nos impide experimentar la sensación de soledad. De hecho, muchos salmos de David hablan de su anhelo de tener compañerismo. Si le expresamos nuestros sentimientos al Padre celestial y clamamos por su toque, Él nos responderá (Sal 91.15). Yo le digo a Dios con frecuencia que necesito su abrazo. Y su respuesta es tan real, como si un ser humano me estrechara  entre sus brazos.

Cultive amistad con personas que aman a Dios. Debemos pedir a Dios que nos dé personas que nos dirijan a Él en los buenos y en los malos momentos. Son esos amigos que ven nuestras faltas y nos siguen queriendo. 

Ancle su vida a las Sagradas Escrituras. Si  nos aferramos a la Palabra de Dios en nuestros momentos de soledad,  terminaremos teniendo un mejor conocimiento del Señor.

Si usted está luchando con sentimientos de soledad, clame a Dios por ayuda. Él estará con usted para acompañarle.


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Cuando nos sintamos solos

 


Cuando nos sintamos solos

Hebreos 4.14-16

A pesar de que la tecnología nos permite mantenernos conectados, no hemos resuelto el problema de la soledad. Muchas personas se sienten aisladas de quienes las rodean. La verdadera solución para sanar el profundo dolor de la soledad es una relación íntima con Dios.

Cuando Dios iba a crear a Adán, dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” (Gn 1.26). Un punto de semejanza con el Señor es el deseo y la capacidad de relacionarnos con otros. Además, fuimos creados para tener comunión con Dios.

Adán y Eva tenían una estrecha relación con el Señor, quien pasaba tiempo con ellos en el huerto del Edén. Pero la desobediencia de la pareja creó un distanciamiento en la relación, porque Dios es santo. Él no puede permitir nada pecaminoso en su presencia. Después que el pecado entró en el mundo por medio de la primera pareja, toda persona está manchada por él y, por tanto, separada del Señor. Por esa razón, Dios hizo un puente para salvar la brecha que había entre Él y la humanidad.

Jesucristo tomó sobre sí nuestras transgresiones y murió en la cruz, lavando así la mancha del pecado. Todo el que confía en su sacrificio para perdón de pecados cruza ese puente formado por la cruz. Todo nuevo creyente es reconciliado, es decir, restaurado de inmediato a una correcta relación con Dios.

Tener una relación con el Señor significa que nunca estamos solos (Dt 31.6). Es posible que, en ocasiones, sintamos un poco de soledad, pero siempre tendremos un amigo con quien podemos hablar.


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