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martes, 20 de enero de 2015

Devocional

Lectura 20 de Enero  -  
"Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios."
Apocalipsis 2: 7.  

Ningún hombre puede dar la espalda en el día de la batalla, ni rehusar ir a la guerra santa. Debemos luchar si hemos de reinar, y debemos continuar la guerra hasta que venzamos a todo enemigo, pues de lo contrario esta promesa no es para nosotros, pues es únicamente para"el que venciere" . Hemos de vencer a los falsos profetas que han venido al mundo, y a todos los males que acompañan su enseñanza. Hemos de vencer nuestra propia languidez de corazón y la tendencia a perder nuestro primer amor. Lean toda la palabra del Espíritu a la iglesia de Éfeso.  Si por gracia salimos airosos, como saldremos si en verdad seguimos a nuestro Líder victorioso, entonces seremos admitidos al propio centro del paraíso de Dios, y se nos permitirá pasar junto al querubín y su espada de fuego, y acercarnos al árbol protegido, del cual, si un hombre comiere, vivirá para siempre. Escaparemos así de esa muerte sin fin que es la condena del pecado, y ganaremos esa vida eterna que es el sello de la inocencia, el resultado de los principios inmortales de la santidad semejante a Dios. ¡Vamos, corazón mío, ten valor! Huir del conflicto sería perder los gozos del nuevo y mejor Edén; combatir hasta la victoria es caminar con Dios en el Paraíso.  

viernes, 9 de diciembre de 2011

¿Donde esta el cielo?


En el sentido general, el cielo designa la atmósfera que rodea la tierra, allí donde vuelan “las aves del cielo”. En una segunda acepción el cielo abarca el vasto espacio donde se encuentra el conjunto de los cuerpos físicos celestes, como las estrellas. Pero estos dos sentidos no agotan la extensión del término.

“Los cielos” también corresponden al conjunto de las realidades invisibles del mundo espiritual. La epístola a los Efesios designa cinco veces el cielo como “los lugares celestiales”. Mas la palabra “lugares”, agregada por los traductores, no debe inducir a error (en griego es literalmente: “los celestiales”), no se trata de un lugar geográficamente determinado, detrás de una galaxia. Hay metáforas utilizadas en la Biblia que no deben entenderse en un sentido literal.
El Señor resucitó en un cuerpo real, pero calificado de “cuerpo espiritual”, lo que parece una contradicción para la inteligencia humana. Lo mismo ocurre cuando dice que Jesús “se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos” (Hebreos 8:1); esto significa que el Señor recibió una posición de honor y poder junto a Dios. Este último sentido de la palabra cielo abarca tres conceptos: –“Los lugares celestiales”, que es la posición de la que deberíamos gozar por la fe (Efesios 2:6). –“El paraíso”, adonde van las almas de los creyentes después de su muerte. –“La casa del Padre”, el lugar de la eterna morada de los cristianos nacidos de nuevo.