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domingo, 24 de enero de 2016

Para heredar las promesas divinas

Leer | HEBREOS 6.11, 12
El Señor no habría hecho todas las promesas que hay en la Biblia si no hubiera querido dar a sus hijos grandes bendiciones. Sin embargo, no podemos ser presuntuosos y dar por hecho que tales beneficios nos pertenecen de manera automática. Entonces, ¿cómo podemos apropiarnos de las promesas de Dios con la expectativa de que Él responderá nuestras peticiones?

Hay ciertas preguntas que debemos hacernos para evaluar las necesidades que traemos a nuestro Padre celestial:

• ¿Esta promesa atiende mi necesidad o deseo personal?

• ¿Estoy pidiendo con un espíritu de sumisión a su voluntad?

• ¿Puede Dios cumplir esta petición sin perjudicar a otra persona?

• ¿Le agrada mi petición a Dios?

• ¿Será Dios honrado con el cumplimiento de mi petición?

• ¿Mi petición contradice de alguna manera a la Palabra de Dios?

• Si Dios cumple esta promesa, ¿ayudará ello a mi crecimiento espiritual?

Una vez que hayamos respondido estas preguntas, heredar las promesas divinas dependerá de tres requisitos: Primero, necesitamos tener fe. Nuestro Padre quiere que confiemos en Él, y el Señor premia a quienes lo hacen (Gn 15.6; He 11.6). Segundo, debemos ser obedientes a todo lo que sabemos que es su voluntad para nosotros —nunca recibiremos lo mejor que Él da si lo desobedecemos deliberadamente. Tercero, debemos tener paciencia para esperar el tiempo perfecto del Señor.

Hacer estas cosas bien vale la pena, considerando las bendiciones que Él anhela darnos.

martes, 3 de marzo de 2015

Devocional

Lectura 3 de Marzo -   "Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción."
Salmo 16: 10. 

Esta palabra tiene su adecuado cumplimiento en el Señor Jesús; pero se aplica también, con una variación, a todos los que están en Él. Nuestra alma no será dejada en el estado de separación, y nuestro cuerpo, aunque vea la corrupción, se levantará de nuevo. Es a este significado general, más bien que a la aplicación específica, que queremos atraer los pensamientos de nuestros lectores en este momento en particular.  Podríamos descender muy hondo en espíritu, hasta parecer que nos sumergimos en el abismo del infierno; pero no seremos dejados allí. Podría parecer que estamos a las puertas de la muerte en el corazón y la conciencia; pero no podemos permanecer allí.  Nuestra muerte interna en cuanto a gozo y esperanza puede progresar muy lejos; pero no puede continuar hasta sus últimas consecuencias, hasta alcanzar la plena corrupción de la negra desesperación. Podremos descender muy bajo, pero no más bajo de lo que el Señor permita; podremos detenernos en el más profundo calabozo de la duda por un tiempo, pero no pereceremos allí. La estrella de la esperanza sigue todavía en el cielo cuando la noche es más negra.
El Señor no nos olvidará ni nos entregará al enemigo.  Descansemos en la esperanza. Tenemos que tratar con uno cuya misericordia permanece para siempre. Ciertamente, de la muerte, y de la oscuridad, y de la desesperación, hemos de levantarnos a la vida, a luz y a la libertad. 

miércoles, 18 de febrero de 2015

Devocional

Lectura 18 de Febrero -  
"Cumplirá el deseo de los que le temen; oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará."
Salmo 145: 19.  

Su propio Espíritu ha obrado este deseo en nosotros, y por tanto, lo satisfará. Es Su propia vida interior la que incita el clamor, y, por ello, lo oirá. Los que le temen son hombres que están bajo la más santa influencia, y, por ello, su deseo es glorificar a Dios, y gozar de Él para siempre. Como Daniel, son hombres de deseos, y el Señor los conducirá a cumplir sus aspiraciones.  Los deseos santos son gracia en la hierba, y el Labrador celestial los cultivará hasta que lleguen a ser grano lleno en la espiga. Los hombres temerosos de Dios desean ser santos, ser útiles, ser una bendición para otros, y así honrar a su Señor. Ellos desean provisiones para sus necesidades, ayudas cuando están bajo el peso de sus cargas, guía en medio de la perplejidad, liberación en la calamidad; y algunas veces este deseo es tan fuerte, y su caso es tan apremiante, que claman en agonía, como niños pequeñitos que sufren dolor, y entonces el Señor obra de una manera sumamente integral, y hace todo lo que es necesario, de conformidad a Su palabra: "Y los salvará" .  Sí, si tememos a Dios, no debemos temer nada más; si clamamos al Señor, nuestra salvación es cierta.  El lector ha de poner este texto en su lengua, y ha de conservarlo en su boca todo el día, y será para él como"una rebanada de pan con miel" . 

Enviado desde el Templo Cristiano Pasos de Fe
Av. Fermin Errea
1386
Mar del Plata - Argentina
E-mail : pasosdefe@hotmail.com.ar

viernes, 13 de febrero de 2015

Devocional

Lectura 13 de Febrero  -  
"Y bendito tú en el campo."
Deuteronomio 28:3.  

Así fue bendecido Isaac cuando salió al campo a la hora de la tarde para meditar. ¡Cuán a menudo se ha reunido el Señor con nosotros cuando hemos estado solos! Los vallados y los árboles pueden dar testimonio de nuestro gozo. Ansiamos tal bendición de nuevo.  Así fue bendecido Booz cuando segó su cosecha y sus segadores lo recibieron con bendiciones. ¡Que el Señor prospere a todos los que llevan el arado! Cada agricultor puede argumentar esta promesa ante Dios, si en verdad obedece la voz del Señor Dios.  Salimos al campo a trabajar como lo hizo nuestro padre Adán; y como la maldición cayó sobre la tierra a través del pecado del primer Adán, es un gran consuelo encontrar una bendición a través del segundo Adán.  Salimos al campo para ejercitarnos, y somos felices en la creencia de que el Señor bendecirá ese ejercicio, y nos dará salud, la cual usaremos para Su gloria.  Vamos al campo para estudiar a la naturaleza, y no hay nada en el conocimiento de la creación visible que no pueda ser santificado para los usos más elevados por la bendición divina.  Por último, tenemos que ir al campo para enterrar a nuestros muertos; sí, y otros a su vez nos llevarán al camposanto; pero somos benditos, ya sea llorando junto a la tumba, o durmiendo en ella.

jueves, 12 de febrero de 2015

Devocional

Lectura 12 de Feb -   "Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre." Génesis 13:14,15.   Una bendición especial para una ocasión memorable. Abram había resuelto una disputa familiar. Había dicho:"No haya ahora altercado entre nosotros dos, porque somos hermanos" ; y por esto él recibió la bendición que pertenece a los pacificadores. El Señor y dador de paz se deleita en manifestar Su gracia a quienes buscan la paz y la siguen. Si deseamos una comunión más íntima con Dios, hemos de mantenernos muy cerca de las vías de paz.  Abram se había portado muy generosamente con su pariente, dándole lo que eligiera de la tierra. Si nos negamos a nosotros mismos por causa de la paz, el Señor nos compensará con creces. El patriarca puede reclamar todo aquello que pueda ver, y nosotros podemos hacer lo mismo por la fe. Abram tuvo que esperar la posesión real, pero el Señor le legó la tierra a él y a su posteridad. Bendiciones ilimitadas nos pertenecen por el don del pacto. Todas las cosas son nuestras. Cuando complacemos al Señor, nos pide que miremos a todos lados, y que veamos todo como nuestro, sea lo presente, sea lo porvenir, todo es nuestro, y nosotros de Cristo, y Cristo de Dios. 

domingo, 8 de febrero de 2015

Devocional

Lectura 8 de Febrero -   "Siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia."
Isaías 41: 10.  

El temor de caer es saludable. Ser osado no es un signo de sabiduría. Nos llegan tiempos cuando sentimos que debemos desplomarnos a menos que tengamos un muy especial sustento. Aquí lo tenemos. La diestra de Dios es un grandioso apoyo. Observen que no sólo dice Su mano, aunque mantenga el cielo y la tierra en sus lugares, sino Su diestra : Su poder unido a la habilidad, Su poder donde es más diestro. Pero esto no es todo; está escrito:"Siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia ." Esa mano que Él utiliza para mantener Su santidad, y para ejecutar Sus reales sentencias, es la que será extendida para sostener a los que confían en Él. Estar temerosos es nuestro peligro, pero estar gozosos es nuestra seguridad. Los diablos no pueden derribar al hombre a quien Dios sostiene.  Nuestros pies pueden ser débiles, pero todopoderosa es la diestra de Dios. El camino puede ser áspero, pero la Omnipotencia es nuestro sustento. Podemos seguir adelante valerosamente. No caeremos. Apoyémonos continuamos en el apoyo de todas las cosas.  Dios no retirará Su fortaleza, pues Su justicia está también allí: Él será fiel a Su promesa, y fiel a Su Hijo, y, por tanto, fiel a nosotros. ¡Cuán felices deberíamos estar! ¿No lo estamos?

viernes, 30 de enero de 2015

Devocional

Lectura 30 de Enero  - 
"He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres."
Génesis 28: 15.  

¿Necesitamos misericordias para el camino? Aquí tenemos unas muy especiales: la presencia de Dios y Su preservación. En cualquier lugar necesitamos ambas, y en cualquier lugar las tendremos si acudimos al llamado del deber y no vamos meramente siguiendo nuestra propia fantasía. ¿Por qué habríamos de mirar el cambio de domicilio a otro país como una triste necesidad cuando nos es asignado por la voluntad divina? En todas las tierras el creyente es igualmente un peregrino y un extranjero; y, sin embargo, en cualquier región el Señor es la morada del creyente, como lo ha sido para todos Sus santos en todas las generaciones. Podríamos echar de menos la protección de un monarca terrenal, pero cuando Dios dice:"te guardaré" , no estamos expuestos a ningún peligro real. Este es un bendito pasaporte para un viajero, y una escolta celestial para un emigrante.  Jacob no había abandonado nunca antes su hogar paterno: había estado siempre bajo la protección de la madre, y no había sido un aventurero como su hermano. Sin embargo, se fue lejos, y Dios fue con él. Llevaba poco equipaje, y no contaba con ayudantes; sin embargo, ningún príncipe viajó jamás con un protector personal más noble. Aun cuando dormía al aire libre, los ángeles lo cuidaban, y el Señor Dios le habló. Si el Señor nos ordena que vayamos, digamos con nuestro Señor Jesús:"Levantaos, vamos de aquí."