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viernes, 1 de agosto de 2025

La fuente de la valentía

La fuente de la valentía
Josué 1.8-9

El mensaje de Josué, capítulo 1, es para todos los hijos de Dios. Los principios eternos de la Palabra de Dios son tan pertinentes para nosotros hoy como lo fueron para el antiguo pueblo hebreo. La orden del Señor de esforzarnos y ser valientes sigue estando vigente, ya que su promesa está con nosotros en todas las circunstancias. Además, sigue siendo cierto que la fe y la valentía se desarrollan en los creyentes que meditan con regularidad en la Palabra.

El temor, la antítesis de la valentía, nace de la desobediencia al Señor, de la falta de fe en Él, y de las dudas acerca de su voluntad o sus caminos. El peso y el inhibidor poder del temor pueden paralizar a una persona como los grilletes a un preso. Pero la Biblia contiene verdades, promesas y principios que rompen esas cadenas.

¿Ha notado usted alguna vez que enfocar la mente en la Palabra de Dios sosiega su espíritu? En ese silencio, la fe hace que el temor se esfume. Las revelaciones de Dios en cuanto a sí mismo en la Biblia son capaces de agudizar nuestra percepción en cuanto a todo lo que estemos enfrentando. Podemos ver la verdadera naturaleza de un asunto, que no es más grande que nuestro Dios. Como resultado, nos quitamos el peso de nuestras cargas y, en vez de eso, desarrollamos una confianza arraigada profundamente en la bondad y la soberanía de Dios. Esa es la definición de valentía.

La exhortación de Dios a Josué: “Esfuérzate y sé valiente” (Jos 1.9), es también para los creyentes de hoy. Al igual que los israelitas, luchamos contra enemigos poderosos. No ceda al temor, sino rompa su control con las poderosas palabras de la Biblia, y viva con confianza.

martes, 26 de noviembre de 2024

Valentía en tiempos difíciles

Valentía en tiempos difíciles
Romanos 8.28-34

Hace algún tiempo, dos mujeres chinas contaron la historia de su padre. Éste fue arrestado en una redada a miembros de la iglesia que se reunía en una casa, y le fue dada una opción: negar a Cristo o ir a la cárcel. El hombre pasó veinte años recluido en prisión por su fe.

Me sentí conmovido hasta las lágrimas por el fiel testimonio de este hermano. Él entendió que Dios tenía el control de su vida, y esa conciencia le dio la valentía para agradar a su Padre celestial, sin importar las consecuencias.

Romanos 8.28 enseña que “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien”. Las primeras palabras del versículo: “Y sabemos” ofrece un indicio en cuanto a cómo debemos confiar en que el Señor cumplirá su promesa.

Podemos enfrentar la adversidad con valentía cuando desarrollamos el hábito de encontrar las huellas de Dios en situaciones de nuestro pasado.

Aunque Dios hace que nuestras experiencias sean para bien, Él no origina necesariamente las pruebas. El Salmo 103.19 dice que “su reino domina sobre todos”. Hay otras fuerzas en actividad en el mundo, pero el poder del Padre es el que predomina. Satanás puede tocar nuestra vida con sufrimientos, pero solo porque el Señor le permite hacerlo. Y Dios le da permiso solo cuando una situación se ajusta a su propósito final.

No importa las tragedias que enfrentemos, el compromiso de Dios sigue siendo el mismo: sacar bien del mal. Pablo sabía que la promesa era verdadera, y yo también.

Examine su vida para encontrar evidencias de la actividad del Señor, y tendrá también esta seguridad.

miércoles, 30 de octubre de 2024

No tema

No tema
Mateo 14.22-34

Podemos esperar en algún momento de la vida ser sacudidos por las turbulencias. Tal vez ya hemos experimentado algunas, y podemos estar seguros de que vendrán más. Nuestra situación puede ser tan grave que nos preguntamos: ¿Cómo voy a salir de esto?

Piense en la vez que los discípulos se encontraban en las turbulentas aguas del Mar de Galilea. La Biblia nos dice que las olas golpeaban su embarcación, y que el viento les era contrario. En medio de la tormenta, los discípulos pensaron que veían a un fantasma que se les acercaba. Estos hombres adultos, algunos de los cuales eran experimentados pescadores, gritaron atemorizados. Su temor no disminuyó hasta que se dieron cuenta de que era Jesús caminando hacia ellos.

¿Qué sucedió cuando reconocieron que era el Señor? Recibieron . . .

• Consuelo en medio de la crisis. Se tranquilizaron cuando se dieron cuenta de que Jesús estaba con ellos y de que Él los cuidaría.

• Valentía para enfrentar la prueba. Pedro encontró la valentía para obedecer a Jesús y salir de la barca.

• Confianza para su futuro. Entendieron que la presencia de Jesús no podía alejarse por los severos vientos.

¿Qué olas o vientos le están azotando? ¿Tiene temor? Pídale al Señor que le muestre su presencia en su situación y que llene sus sentidos con esa conciencia. Cierre sus ojos, e imaginelo a su lado sosteniendole fuertemente. Deje que sus oídos escuchen su susurro de confianza y amor. Llene su mente con el conocimiento de sus promesas y sea fortalecido por la fuerza, el consuelo y el valor que Él ofrece.

sábado, 20 de enero de 2024

Esfuércese y sea valiente

 

Esfuércese y sea valiente

Deuteronomio 31.1-8

¿Alguna vez enfrentó usted un desafío que le dejó con sentimientos de incompetencia y temor? Los grandes hombres y mujeres en la Biblia no fueron sobrehumanos, por lo que sin duda experimentaron las mismas debilidades que nosotros. Aunque Josué era un fuerte líder militar, es probable que se sintiera incompetente para ocupar el lugar de Moisés. Después de todo, Moisés había hablado con Dios cara a cara, hecho milagros impresionantes y sacado a los israelitas de la esclavitud en Egipto.

No obstante, recordemos que Moisés no empezó siendo un poderoso hombre de fe. Cuando Dios lo llamó a liberar a los hijos de Israel, dirigió su atención a su propia insuficiencia, y le rogó al Señor que enviara a otra persona (Ex 4.10-13). Pienso que Moisés sabía exactamente cómo se sentía Josué. Es por eso que animó a su sucesor a esforzarse y ser valiente.

Pero la fortaleza que Josué necesitaba no iba a venir del pensamiento positivo o de la confianza en sí mismo. Lo que necesitaba era la seguridad de que el Señor iría delante de él en todo momento, y que le daría a la nación la tierra que les había prometido. La confianza frente a los desafíos que nos plantea el Señor nunca viene de nosotros mismos. Pero cuando le creemos al Señor y confiamos en su Palabra, y no en nuestros sentimientos, Él nos da la capacidad y la valentía para hacer su voluntad.

Si su vida fuera fácil siempre, usted nunca necesitaría esforzarse y ser valiente. Pero desaprovecharía oportunidades maravillosas de conocer a Dios. Solo cuando enfrentamos desafíos a nuestra fe y experimentamos la fidelidad de Dios, aprendemos a depender de Él en vez de nosotros mismos.