domingo, 30 de octubre de 2011

Salmo 30; Tesoros de David; Charles Spungeor


Título: «Salmo cantado en la dedicación de la Casa. Salmo de David», o un cántico de fe, puesto que la casa de Jehová, en su proyecto, fue algo que David nunca vio realizado. Un Salmo de
alabanza, puesto que había sido detenido un penoso juicio y perdonado un gran pecado.

Vers. 1. Te ensalzaré, oh Jehová. Tendré una concepción de Ti alta y honrosa, y la expresaré con mi música mejor. Otros pueden olvidarte, murmurar de Ti, despreciarte, blasfemar tu nombre, pero «Yo te ensalzaré», porque he sido favorecido por encima de los demás.
Porque tú me has puesto a salvo. Aquí hay una antítesis. «Te ensalzaré, porque tú me has ensalzado.» La gracia nos ha sacado del foso del infierno, de la zanja del pecado, del pantano del
abatimiento, del lecho de enfermedad, de la esclavitud de las dudas y temores; ¿no tenemos cántico que ofrecer por todo esto? ¿Hasta dónde nos ha ensalzado nuestro Señor? Nos ha ensalzado al lugar de hijos, para adoptarnos en su familia; nos ha ensalzado a una unión con Cristo, «para estar juntos con Él en lugares celestiales». Ensalzad el Nombre de nuestro Dios, porque El nos ha ensalzado por encima de las estrellas. C.H.S.
El verbo usado en el original denota «movimiento recíproco de cubos en un pozo, uno que desciende y otro que sube, y viceversa; y es aplicado aquí con propiedad admirable para indicar la reciprocidad y cambio en las fortunas de David según se describen en este Salmo, como la prosperidad y la adversidad. Samuel Chandler

Vers. 2. Dios mío, a Ti clamé, y me sanaste. Si se nos para el reloj lo llevamos al relojero; si nuestro cuerpo o alma están en una situación difícil, recurrimos al que los ha creado, y a su habilidad infalible, para ponerlos de nuevo en condiciones. En cuanto a nuestras enfermedades espirituales, no hay nada que las sane excepto el toque del Señor Jesucristo; si tocamos el borde de su túnica seremos sanados, en tanto que si abrazamos a otros médicos no nos van a ser muy útiles.

Vers. 3. Oh Jehová, hiciste subir mi alma de la tumba. Nota bien, no es «Espero que», sino «Tú has», tres veces. David está seguro, sin la menor duda, que Dios ha hecho grandes cosas para él, por lo que está contento sobremanera.

Vers. 4. Cantad a Jehová, vosotros sus santos. David no quería llenar su coro de réprobos, sino de personas santificadas que cantaran de corazón. Te llama, oh pueblo de Dios, porque vosotros sois santos; y silos pecadores están silenciosos en su maldad, que vuestra santidad os constriña a cantar. Sois sus santos, escogidos, comprados con sangre, llamados y puestos aparte para Dios; santificados para que ofrezcáis el sacrificio diario de alabanza. Sed abundantes en el cumplimiento de este deber celestial. C. H. S.

Vers. 5. Su ira. Oh, admirad y maravillaos para siempre ante la gracia de Dios soberana. ¿Sois vosotros los que poseéis abundancia mejor que muchos de su pueblo que ahora son echados en el horno de fuego? ¿Tenéis menos escoria que ellos? ¿Han pecado ellos con mayor frecuencia que vosotros? El está airado con ellos por su tibieza, porque se han vuelto atrás; ¿arden vuestros corazones siempre de amor? ¿Han guardado siempre vuestros pies sus caminos sin vacilar? ¿Habéis salido del camino? ¿Os habéis desviado hacia la derecha o hacia la izquierda? Sin duda lo habéis hecho; y, por tanto, qué misericordia es que Él no esté tan airado con vosotros como lo
está con ellos. Timothy Rogers
En su favor hay vida. Si un alma condenada fuera admitida a gozar de los placeres de la vida eterna sin el favor de Dios, el cielo sería un infierno para él. No es el lugar hórrido y tenebroso de sufrimiento lo que hace desgraciada al alma en el infierno, sino el desagrado de Dios.
Si un alma elegida fuera echada allí y retuviera el favor de Dios, el infierno sería un cielo para él, y su gozo no podrían quitárselo todos los demonios del infierno; la noche para él sería transformada en día. Edward Marbury
Por la noche nos visita el llanto, pero a la mañana viene la alegría. Cuando viene el Sol de justicia, nos enjugamos los ojos, y la alegría echa fuera a la pena. ¿Quién no está gozoso
conociendo a Jesús? Los primeros rayos de la mañana nos traen consuelo cuando Jesús viene con el alba, y todos los creyentes lo saben. El duelo sólo dura hasta la mañana; cuando la noche se va se desvanece la tristeza. Esto es aducido como una razón para cantar santamente, y es de peso; las noches cortas y los días alegres llaman al salterio y al arpa. C. H. S.
¡Qué peso tiene una tribulación durante la noche! Nuestros nervios y cerebro, cansados, parece que no pueden resistir la presión. El pulso late furioso, y el cuerpo, febril, inquieto, rehúsa ayudar en la tarea de la resistencia. Después de una noche así de lucha, y del sueño pesado del agotamiento, nos despertamos con un sentimiento vago de alteración. ¿Por qué nos sentíamos tan abatidos? Las cosas no se ven igual ahora: tristes, cierto, pero tolerables; duras, pero ya no imposibles; malas quizá aún, pero no desesperamos ya. El llanto nos visita por la noche, pero a la mañana viene la alegría.
Y así, cuando la vida, con sus luchas y problemas y pecados, trayéndonos un conflicto perpetuo, termina al final en las luchas agónicas de la muerte, entonces Dios «da sueño a sus amados».
Duermen en Jesús y despiertan en el gozo de una mañana que no se desvanecerá ni disminuirá: la mañana de gozo.
El Sol de justicia brilla sobre ellos. La luz se halla por todas partes. Y sólo pueden maravillarse cuando no recuerdan la desesperación, las tinieblas y la violencia de la vida terrenal, y dicen, como habían dicho varias veces sobre la tierra: «Por la noche nos visita el llanto, pero a la mañana viene la alegría.» Y nuestras penas, nuestras dudas, nuestras dificultades, nuestros anhelos hacia el futuro, desmayando de poder tener fuerza para resistir una noche de tribulación
tan prolongada, ¿dónde se hallan entonces? ¿No sentiremos cómo nos describen las hermosas palabras de nuestros himnos:
Cuando nos reunamos en la patria mejor, Veremos a los nuestros otra vez, Entonces nos será difícil comprender
Por qué antes teníamos que llorar y apenarnos..Mary B.M.Duncan
Su llanto sólo va a durar hasta la mañana. Dios va a transformar la noche invernal en un día de verano, sus suspiros en cantos, su pena en alegría, su duelo en música, su amargura en dulzura, su soledad en un paraíso.
Lo mejor para la salud del alma es que el viento del mediodía de la misericordia, y el viento del norte de la adversidad, soplen sobre ella; y aunque cada viento que sopla traerá bien a los santos, ciertamente sus pecados menguan y sus gracias prosperan cuando se hallan bajo el viento seco, helado e hiriente de la calamidad, tanto como bajo el viento cálido y acariciador de la misericordia y prosperidad. Thomas Brooks

Vers. 6. En mi prosperidad. Cuando todos los enemigos de David estaban quietos y su hijo rebelde había muerto, entonces fue el momento del peligro. Muchos navíos se hunden en la calma. Ninguna tentación es peor que la tranquilidad. C. H. S.
Nunca estamos en mayor peligro que bajo la caricia del sol de la prosperidad. El ser mimado por Dios y no probar nunca la tribulación es una muestra de que Dios nos tiene descuidados, más bien que de su tierno amor. William Struther
Dije: no seré jamás zarandeado. ¡Ah!, David, has dicho más de lo prudente, o incluso con sólo pensarlo, porque Dios ha fundado el mundo sobre las aguas para mostrar lo endeble, mudable e inconstante que es. ¡Desgraciado el que edifica sobre él! Se está construyendo una mazmorra para sus esperanzas.

Vers. 7. Jehová, con tu favor me afianzaste como monte fuerte. Compara su estado al de una montaña, aunque un montón de arena habría sido mejor; nunca pensamos demasiado poco de nosotros.
David se jacta de que su montaña es firme, y, con todo, antes, en el Salmo 29, hablaba del Sirón y el Líbano saltando como becerros.
¿Era el estado de David más firme que el Líbano? ¡Ah, engreimiento vano, común en todos! Qué pronto va a estallar esta burbuja cuando al pueblo de Dios se le sube este orgullo a la cabeza y piensa que va a gozar de inmutabilidad bajo las estrellas y constancia en el orbe circundante.
¡Qué conmovedora y aleccionadora es la forma en que Dios corrigió la equivocación de su siervo!
Pero escondiste tu rostro y quedé desconcertado. No hubo necesidad de aplicarle golpe alguno, bastó con que Dios escondiera el rostro. Esto prueba, primero, que David era un santo genuino, porque el que Dios esconda el rostro, en la tierra, no turba al pecador; y segundo, que el gozo del
santo depende de la presencia de su Señor. C. H. S.
Los goces engendran confianza; la confianza da lugar al descuido; el descuido hace que Dios se retire y da oportunidad para que Satán obre a escondidas. Y así como los ejércitos después de la victoria se sienten seguros, y entonces es cuando son sorprendidos, nosotros, con frecuencia, después de progresos espirituales somos derribados. Richard Gilpin
Ningún versículo puede enseñamos más claramente esta verdad gloriosa y consoladora, sobre la que a los escritores medievales les gusta insistir, de que el que Dios mire o no mire a sus criaturas es causa de la felicidad o desgracia de las mismas. John Mason Neale
Si Dios es tu porción, entonces no hay pérdida en todo el mundo que sea tan dura y pesada como la pérdida de Dios. La palabra hebrea bahal significa grandemente turbado o aterrorizado, como
se puede ver en 1º Samuel 28:21: «Y la mujer fue a Saúl, y vio que estaba turbado en gran manera.» Aquí tenemos la misma palabra hebrea, bahal. Thomas Brooks

Vers. 8. A Ti, oh Jehová, clamé. La oración es el recurso infalible del pueblo de Dios. Aun cuando se vean acorralados y sin saber por dónde volverse, todavía pueden acudir al propiciatorio. Cuando un terremoto hace temblar nuestra montaña, el trono de la gracia sigue firme y podemos ir a él. No nos olvidemos nunca de orar, no dudemos nunca del buen resultado de la oración. La mano que hiere puede curar; acudamos al que nos da el golpe, porque El quiere oírnos.
La oración es mejor solaz que la edificación de una ciudad por Caín o el procurarse música Saúl.
La alegría, la diversión y los deleites de la carne son una receta lamentable para la mente afligida y abatida; la oración triunfa donde todo lo demás falla. C. H. S.

Vers. 9. ¿Qué provecho hay en, mi sangre? Igualmente cuando los pobres santos de Dios acuden a El y le dicen en sus oraciones que El puede condenarlos, o echarlos, que puede fruncir el ceño
sobre ellos; negarles éstas u otras peticiones, por ciertas causas Justas, ¿que ventaja le reportará?
Dios puede conseguir muchas alabanzas, etc., al escucharlos y ayudarlos; pero, ¿qué bien resultará de verles oprimidos por los enemigos de sus almas?, o ¿qué deleite habrá para El en
verlos hundiéndose y desmayando bajo la terrible presión, etc.? Éste es un método permisible y útil de súplica. Thomas Cobbet
¿Te alabará el polvo? ¿Puede bastar algún número de almas para alabarte? ¿Puede haber bastantes bocas que declaren tu verdad? ¿Y no puedo yo ser una -ya sé que pecaminosa-, pero una en el número, si a Ti te agrada el eximirme de descender a la fosa? Sir Richard Baker
La oración que prevalece ante Dios es, a veces, una oración que presenta argumentos. A Dios le gusta que oremos razonando nuestra petición, puede considerar aceptables nuestros argumentos. Thomas Watson

Vers. 10. Señor, sé Tú mi ayudador. Una forma compacta y apropiada de oración. Es útil en centenares de casos para los hijos de Dios; es apropiada para un ministro cuando ha de ir a
predicar, para el que sufre en la cama del dolor, para el que trabaja en el campo de servicio, para el creyente bajo la tentación, para el hombre de Dios bajo la adversidad; cuando Dios ayuda, las dificultades desaparecen. C. H. S.

Vers. 11. Has cambiado mi lamento en una danza; desataste mi sayal, y me ceñiste de alegría. Esto puede ser verdad de David, librado de su calamidad; fue verdad de Cristo, al levantarse de
la tumba para no morir más; es verdad del penitente, cambiando su sayal por los vestidos de salvación; y se verificará en nosotros todos, el último día, cuando nos quitaremos los vestidos de deshonor de la tumba para brillar en gloria inmarcesible. George Horne

Vers. 12. A fin de que mi alma te cante y no esté callada. Jehová, Dios mío, te alabaré para siempre. A este fin, es decir, con este fin e intento -esto es, mi lengua o mi alma-, puede cantar alabanzas a Ti y no estar en silencio. Sería un crimen vergonzoso si, después de recibir las misericordias de Dios, nos olvidáramos de alabarle.
Dios no quiere que nuestras lenguas estén ociosas cuando hay tantos temas de gratitud a disposición. El no quiere que sus hijos estén mudos en la casa. Han de cantar en el cielo y, por
tanto, deben cantar en la tierra. Cantemos con el poeta:
Quiero empezar la música aquí, Y así mi alma debe elevarse;
Y con unas cuantas notas celestiales, Llevar mis afectos a los cielos.C. H. S.
El profeta de este Salmo empieza con la ira de Dios, pero termina con su favor; como en los tiempos antiguos, cuando entraban en el tabernáculo veían al principio cosas desagradables, como los cuchillos de los sacrificios, la sangre de las víctimas, el fuego que ardía sobre el altar y consumía las ofrendas, pero cuando pasaban un poco más adelante, hallaban el lugar santo, el candelero de oro, el pan de la proposición y el altar de oro en que se ofrecían perfumes; y más adentro estaban el Lugar Santísimo con el arca del pacto, el propiciatorio y los querubines, que velaban el rostro de Dios. Thimoty Rogers
¿Qué es alabanza? El arriendo que pagamos a Dios, y cuanto mayor es la finca, mayor debe ser el arriendo. G. S. Bowes

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