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jueves, 8 de enero de 2026

Un estilo de vida de obediencia

Un estilo de vida de obediencia
Génesis 6.9-22

Un estilo de vida de obediencia requiere compromiso y perseverancia. Noé necesitaba ambas cosas mientras obedecía las instrucciones del Señor de construir una gran barca con techo, puertas y tres cubiertas. Dios explicó las medidas exactas, el tipo de madera a usar, y la manera de hacer hermética la embarcación. Era esencial que Noé obedeciera todos los detalles si el arca albergaría a todos los animales y mantenerse a flote.

Las Sagradas Escrituras no describen cómo reaccionó ante el proyecto, pero podemos imaginar la incredulidad y el rechazo que experimentó Noé. Pero él trabajó fielmente hasta el final y “Noé hizo todo exactamente como Dios se lo había ordenado." (Gn 6.22 NTV).

El Señor quiere que sigamos sus instrucciones con precisión. Pero nos gusta agregar algunos de nuestros deseos y preferencias a su plan. 

Somos como un niño cuyo padre le asigna tres tareas. La primera la hace de manera satisfactoria, la segunda la posterga hasta otro día, y la tercera la omite porque la considera innecesaria. Esto no es obediencia. En nuestro caso, sabemos que estamos llamados a mostrar compasión y bondad, perdonando a otros como el Señor nos perdonó (Col 3.13). Pero nuestra naturaleza humana quiere escoger qué partes de la Biblia obedeceremos. Como creyentes, debemos tener presente que Dios honra a aquellos que le siguen de verdad (Jn 12.26).

Muchas personas de la Biblia vieron la obediencia como su objetivo. Abraham decidió ir adonde Dios lo guiara. Moisés se sentía inadecuado, pero aun así obedeció el plan de Dios. Pablo cambió para convertirse en discípulo de Cristo. Pídale al Espíritu Santo que le dé poder para obedecer la senda de la rectitud.

viernes, 19 de enero de 2018

Equipado para servir


Equipado para servir

El Señor ha dado una responsabilidad grandiosa a quienes ha salvado. Ha llamado a los creyentes a ser sus siervos, y a realizar su obra aquí en la Tierra. Piense solamente en lo importante que es que el Todopoderoso, que no necesita nada, y que puede hacer todas las cosas, nos invita a formar parte de lo que está haciendo.
Ser un siervo del Señor requiere que nos pongamos bajo su autoridad, escuchemos sus instrucciones, y llevemos a cabo sus mandatos. Con nuestras propias fuerzas, esta tarea está más allá de nuestras capacidades, pero cuando estamos caminando obedientemente con Él, nos da todo lo que necesitamos.
El Padre celestial nunca le delega tareas a sus hijos sin equiparlos previamente. Comienza desarrollando el carácter de Cristo en nosotros. Luego, al cooperar nosotros con su Santo Espíritu, Dios transforma un corazón egocéntrico en el corazón de un siervo que se deleita en atender las necesidades de los demás.
Para capacitarnos mejor, el Señor nos da dones espirituales que debemos utilizar en beneficio de otros. Con tareas específicas en mente para cada creyente, el Espíritu Santo concede los dones espirituales que necesitamos para cumplir con los propósitos de Dios.
La invitación ha sido hecha, y el poder y las capacidades están a nuestro alcance. Lo único que necesita son siervos dispuestos a participar en la aventura más emocionante de la vida. Únase al Señor en su trabajo, utilice sus dones espirituales, y deje una huella para Cristo en este mundo.

miércoles, 3 de enero de 2018

La pasión por conocer a Dios


La pasión por conocer a Dios

Como cristianos, debemos desear estar enfocados en conocer a Dios por medio de su Hijo Jesucristo (Jn 14.9). Pero, ¿cómo se demuestra tal pasión?
Primero, con ansias de conocer al Salvador. El Señor Jesús se describió a sí mismo como el buen pastor, el pan de vida, y la vid verdadera. Él nos invita a descubrir quién es. La complacencia —descansar en lo que ya sabemos— no tiene cabida en la vida cristiana.
Segundo, con un compromiso firme con el Señor. Esa dedicación tendrá una influencia duradera en nuestras finanzas, lugar de trabajo, amistades, y hogar. El cultivo de una relación estrecha con Dios, es una búsqueda de toda la vida.
Tercero, amando a Dios sobre todas las cosas y pasando tiempo con Él (Jer 31.34; Mr 12.30). Si Dios tiene el primer lugar en su corazón, usted buscará pasar tiempo con el Señor. Nuestros días se planificarán sobre la base de recibir y obedecer sus instrucciones. La oración consistirá tanto en escuchar al Señor, como en hablar con Él.
Por último, desechando cualquier deseo que obstaculice o sustituya nuestro anhelo ferviente de conocer al Salvador. Dar la espalda al pecado y a las actividades mundanas parecerá un pequeño precio a pagar por la bendición de caminar estrechamente con Dios.
Con el tiempo, al mantener el fuerte deseo de conocerlo, el firme compromiso de andar con Él, de tenerlo en primer lugar, y de sustituir nuestros deseos por los suyos, nuestra pasión por Él crecerá. ¿A quién ve usted cuando se mira en su espejo espiritual —a un creyente apasionado por Cristo, o a uno indiferente?

lunes, 13 de diciembre de 2010

MAS QUE UN SIMPLE ANILLO


Un muchacho entró con paso firme a la joyería y pidió que le mostraran el mejor anillo de compromiso que tuvieran. El joyero le presentó uno. La hermosa piedra solitaria brillaba como un diminuto sol resplandeciente.

El muchacho contempló el anillo y con una sonrisa lo aprobó, luego pidió el precio y se disponía a pagarlo cuando... Se va usted a casar pronto? - Le preguntó el joyero. No! - respondió el muchacho - Ni siquiera tengo novia. La muda sorpresa del joyero divirtió al comprador.

Es para mi mamá - dijo el muchacho - Cuando yo iba a nacer estuvo sola; alguien le consejo que me matara antes de que naciera, así se evitaría problemas.

Pero ella se negó y me dio el don de la vida. Y tuvo muchos problemas... muchos!. Fue padre y madre para mí, fue amiga y hermana, y fue mi maestra.
Me hizo ser lo que soy. Ahora que puedo le compro este anillo de
compromiso.

Ella nunca tuvo uno. Yo se lo doy como promesa de que si ella hizo todo por mí, ahora yo haré todo por ella. Quizás después entregue otro anillo de
compromiso.

Pero será el segundo. El joyero no dijo nada, solamente ordenó a su cajera que hiciera al muchacho el descuento que se hacía nada más a los clientes importantes.

Tenemos casas más grandes, pero familias más chicas. Tenemos más compromisos, pero menos tiempo. Tenemos más medicinas, pero menos salud.
Hemos multiplicado nuestras fortunas, pero hemos reducido nuestros valores.

Hablamos mucho, amamos poco y odiamos demasiado. Hemos llegado a la luna y regresamos, pero tenemos problemas para cruzar la calle y conocer a nuestro vecino.

Hemos conquistado el espacio exterior pero no el interior. Tenemos mayores ingresos, pero menos moral. Estos son tiempos con más libertad, pero menos alegría. Con más comida, pero menos nutrición. Son días en los que llegan dos sueldos a casa, pero aumentan los divorcios. Son tiempos de casas más lindas, pero más hogares rotos. POR ESO...

Siéntate en la terraza y admira la vista sin fijarte en las malas hierbas; pasa más tiempo con tu familia y con tus amigos, en el campo, en la playa; come tu comida preferida; visita los sitios que ames. La vida es una sucesión de momentos para disfrutar, no es solo para sobrevivir. Escribamos aquella carta que pensábamos escribir "Uno de estos días". Digamos hoy a nuestros familiares y amigos, cuanto los queremos.

Por eso no retardes nada que agregue risa y alegría en tu vida. Confía Plenamente en Dios. Ama a tu projimo como a ti mismo. Cada DIA, HORA, MINUTO
es especial.