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jueves, 8 de enero de 2026

Cómo expresar gratitud a Dios


Cómo expresar gratitud a Dios
Salmo 100

Si usted es cristiano, uno de los métodos mencionados con más frecuencia para dar gracias es el canto. Las canciones a menudo pueden decir lo que siente nuestro corazón pero le resulta difícil expresar. A medida que las palabras de nuestros himnos o canciones de alabanza favoritos fluyen de nuestros labios, se nos recuerda quién es Dios y la magnitud de su salvación y su amor por nosotros. Pero cantar no está reservado solo para el templo. Cuando estamos llenos de gratitud, podemos encontrarnos tarareando canciones que magnifican al Señor dondequiera que estemos.

Otra manera de expresar gratitud es servir a Dios, ya sea por medio de actos de bondad, al enseñar en la escuela dominical o en el estudio bíblico, al servir en un ministerio, al cuidar de los desamparados, al compartir el evangelio con quienes no conocen a Cristo, al ayudar a alguien en necesidad, o al dar para los necesitados. 

Cada una de estas cosas puede ofrecerse a Dios con una actitud de acción de gracias por todo lo que Él ha hecho por nosotros.

En última instancia, mostramos al Señor nuestra gratitud mediante la obediencia. Una vida de santidad fluye de un corazón lleno de agradecimiento por la gracia, la misericordia, el amor y la salvación de Dios. En vez de vivir para nosotros y para nuestros placeres, desearemos exaltar a Cristo en todo lo que hagamos, digamos y pensemos. Y al permitir que el Espíritu de Dios nos controle, nos capacitará siempre para vivir de una manera agradable y que le honre.


lunes, 28 de julio de 2025

Las recompensas del servicio

Las recompensas del servicio
Hebreos 6.7-12

Algún día, usted y yo estaremos de pie en la presencia del Dios santo, y nuestra vida será evaluada. En ese día, nuestras obras serán juzgadas, y seremos recompensados como corresponda.

Será un momento muy solemne, porque algunos sufrirán grandes pérdidas, mientras que otros recibirán grandes recompensas. Aquí no estoy hablando de la salvación, porque la salvación nunca es una recompensa por el servicio; ella es, simplemente, un regalo que se da a todos los que reciben a Jesucristo como Salvador. Pero las recompensas son diferentes; están unidas al servicio.

Jesús nos dice mucho en la Biblia en cuanto a las recompensas que recibiremos por servir. También utilizó palabras fuertes para referirse al hombre que había escondido su talento en vez de ponerlo a producir. En la parábola, su amo lo llamó “malo y negligente”, y luego le quitó lo que le había dado antes (Mt 25.26).

El Señor nos hizo también otra advertencia: No debemos realizar el servicio cristiano para asegurarnos de que las personas que nos rodean nos vean. Cuando eso sucede, Él dice que perderemos nuestra recompensa en el cielo (6.1-6). Todo lo que pueda haber sido reservado para beneficio propio se perderá, y lo único que ganaremos será el reconocimiento de los demás.

La mejor manera de servir a Dios es hacerlo por amor a Él. Cuanto más conozca usted a Dios, más lo amará y más deseará servirlo. Y cuanto más lo sirva, más honrará Él su servicio. Esto nos lleva a amar más a Dios, y ese ciclo continuará por toda la eternidad.

viernes, 25 de julio de 2025

La clave para el servicio

La clave para el servicio
Juan 13.3-16

Algunos cristianos aún no han entendido que el verdadero servicio es más que asistir a la iglesia; implica dedicar nuestras vidas al servicio de los demás. Jesús demostró esto cuando lavó los pies de los discípulos en el aposento alto durante la Última Cena.

El ejemplo del Señor nos enseña que la clave es la humildad. A menos que estemos dispuestos a inclinarnos y a ensuciarnos las manos para servir a los demás, no habremos entendido cuál es la clave del servicio. Además, un siervo verdadero…

- No espera que le pidan ayuda. Nadie le pidió a Jesús que fuera y lavara los pies de los discípulos. Así como Él vio e hizo lo que era necesario, un siervo verdadero está alerta para identificar la necesidad y luego servir como voluntario para atenderla. Lo hará calladamente sin buscar ningún reconocimiento o recompensa. Está satisfecho y muy gozoso por el simple hecho de ayudar.

- Debe aprender a recibir y también a dar. Esto es, por lo general, muy difícil para un siervo. Jesús dijo a sus discípulos que si no le permitían que les lavara los pies, no tendrían parte con Él. Pedro se había negado rotundamente porque era demasiado orgulloso para recibir tal atención (v. 8). No debemos estar tan atados a los convencionalismos o al orgullo, que digamos no a alguien que, por amor, desee “lavar nuestros pies”.

Como seguidores de Jesús, debemos verlo a Él como nuestro ejemplo de siervo. Si Dios mismo tomó “la naturaleza de siervo” (Fil 2.6-7 DHH) para hacer una tarea tan humilde para sus discípulos, ¿qué excusa podemos presentar nosotros para no servir a los demás?

jueves, 24 de julio de 2025

Los requisitos del Servicio

Los requisitos del Servicio
Lucas 19.1-10

Con el tiempo, los creyentes debemos ser más como Cristo. Y para eso debemos entender las necesidades de los demás y al mismo tiempo...

- Mantenernos conscientes. Jesús se detuvo debajo del sicómoro porque estaba consciente de que Zaqueo estaba en el árbol. ¿Cuántas personas necesitadas están “ocultas en los árboles” mientras nosotros pasamos al lado de ellas sin darnos cuenta?

- Estar disponibles. Al notar al cobrador de impuestos, Jesús no hizo una cita para ir a verlo varias semanas después. Estar disponible era una prioridad tan grande, que fue en ese mismo momento a la casa de Zaqueo.

- Aceptar a las personas. Jesús no esperó que Zaqueo estuviera limpio y hubiera enderezado su vida. El Señor lo aceptó tal y como era. Nunca debemos olvidar cómo nos aceptó Jesús, sucios y cubiertos de pecados.

- Permanecer en Cristo. Cuando fuimos salvos, fuimos injertados en la vid de Jesucristo. Permanecer en Él es la única manera de encontrar los recursos que necesitamos para servir de la misma manera a las personas que necesitan ser ayudadas.

- Abandonar el egoísmo. Dios nos llama a abandonar nuestros deseos egoístas. Solo cuando dejamos atrás nuestro egocentrismo somos libres para servir de verdad a los demás.

Jesús vino, no para ser servido, sino para dar su vida en rescate por muchos (Mt 20.18). Él nos dice que vayamos y hagamos lo mismo. Cuando lo recibimos como Salvador y nos entregamos a Él, nuestras vidas se convierten en una expresión viva de Aquel que vino para ser siervo de todos.

jueves, 7 de noviembre de 2024

Lecciones de una buena vida

Lecciones de una buena vida
2 Timoteo 4.6-8

La segunda carta del apóstol Pablo a Timoteo fue escrita desde la cárcel. Esta vez, estaba seguro de que el emperador lo haría ejecutar. Pero el fiel siervo de Dios estaba preparado para dar el siguiente paso de fe.

No debe sorprendernos que Pablo enfrentara la muerte con esa tranquila aceptación. Él vivió cada día —desde su conversión en el camino a Damasco, hasta sus momentos finales— sirviendo a Dios, lo que significaba soportar cualquier adversidad en el nombre de Jesús. “He peleado la buena batalla”, escribió a Timoteo. Por sus cartas, sabemos que Pablo batalló con los mismos enemigos que nosotros enfrentamos —la carne, el mundo y Satanás (Ro 7.14-25; 1 Co 4.11-13; Ef 6.12). Por eso, cuando usted se sienta tentado a pensar que Pablo era más santo que usted, medite en estos pasajes. Él perseveró por fe, y lo mismo debemos hacer nosotros.

A pesar de su gran sabiduría y de su capacidad como apóstol, misionero y líder de la iglesia, Pablo no era muy diferente a nosotros. No fue perfecto, y tuvo derrotas espirituales. Pero no se quedaba caído.

Volvía de nuevo a la lucha. Por esta razón, y por la vida que había vivido, sabía que le aguardaba una rica recompensa en la eternidad. Dijo, además, que los tesoros del cielo eran no solamente para él, sino también para todos los que amaban la venida del Señor Jesús (cp. 2 Ti 4.8).

El apóstol Pablo tuvo las mismas luchas que tiene todo creyente. Pero conservó la fe, y usted puede hacer lo mismo.

Pelee la buena batalla, hermano. Enfrente sus enemigos eligiendo poner su confianza y obediencia en el Señor. Así lo honrará, y almacenará tesoros en el cielo.

viernes, 27 de septiembre de 2024

La rendición personal de cuentas

La rendición personal de cuentas
Romanos 14.12


Si usted no tiene a alguien a quien rendirle cuentas de sus acciones, entonces se está perdiendo de uno de los mejores regalos de la vida. La Biblia nos dice que el Señor Jesús rendía cuentas al Padre celestial (Jn 8.28, 29); la iglesia está sujeta a Cristo (Ef 5.24); y Pablo se sentía responsable ante la iglesia de Antioquía (Hch 14.27).

Cuando tenemos a alguien con quien compartir nuestros fracasos, debilidades, aciertos y anhelos, nos beneficiamos de muchas maneras.

Con nuestra rendición de cuentas a un hermano en la fe, desarrollamos un sentido de responsabilidad que conduce a un mejor desempeño en todo lo que hacemos. Dar cuentas a nivel personal fomenta la integridad y nos protege del mal uso de nuestra libertad.

Además, aprender a examinarnos a nosotros mismos y a evaluar a otros nos protege de relaciones insanas y nos mantiene tomados de la mano de Dios, lo cual nos ayuda a madurar.

Puesto que un confidente puede ver nuestros puntos ciegos y debilidades, está en una buena posición para aconsejarnos, alentarnos o reprocharnos con amor. Para escoger la persona adecuada, hay que buscar un creyente lleno del Espíritu Santo dispuesto a dar dirección santa basada en la Palabra de Dios. Asimismo, necesitamos rendir cuentas a una persona que nos acepte y nos ame tal como somos, pero que también tenga la valentía de encararnos cuando estemos equivocados. Es importante encontrar a alguien que realmente vele por lo que más nos conviene.

Entonces, ¿dónde encontrar una persona así? En el banco, en la iglesia o entre sus amigos. Comience a orar hoy por alguien a quien rendir cuentas, y pídale a Dios que le muestre claramente a la persona correcta.

lunes, 23 de septiembre de 2024

Busque al Señor con fervor

Busque al Señor con fervor
Salmo 27.4-8

Sacando cuentas llevó mis primeros cuarenta años en el Evangelio y en cierta manera mi vida fue influenciada por gente que buscaban apasionadamente al Señor. Yo quería tener esa misma clase de relación con Dios, y sabía que la única manera de que fuera así, era si yo le buscaba con fervor.

Después de todos estos años, puedo decir sinceramente que lo más emocionante de mi vida es humillar mi rostro delante de Dios en una comunión íntima.

Pero esta clase de relación no sucederá por casualidad.

Requiere la decisión deliberada de volver a poner en orden nuestras prioridades, para hacer espacio a la búsqueda de Dios.

La intimidad con Él no es algo que uno puede adquirir en una inspiradora conferencia de un fin de semana, no se logra leyendo un capítulo o dos de la Biblia, ni orando durante diez minutos cada día. Buscar a Dios con fervor es un compromiso tenaz que dura toda una existencia, día tras día, y año tras año.

Demasiados creyentes están satisfechos con tener una relación superficial con el Señor. Buscan respuestas a la oración en momentos de sufrimiento, pero no están dispuestos a sentarse tranquilamente por un buen tiempo, solo para llegar a conocer a Dios mediante la oración y su Palabra.

Cuando en realidad, la ocupación más importante en la vida de un creyente en Jesucristo es cimentar su relación con Dios. Renunciar a esta gran bendición es una tragedia.

Dios no necesita nada de usted, pero desea tener su amorosa devoción y su comunión. ¿Es eso lo que usted quiere, también? Buscar al Señor no es algo que se puede hacer apresuradamente. Le costará tiempo y esfuerzo, pero las recompensas valdrán cualquier sacrificio.

viernes, 20 de septiembre de 2024

El ajetreo del domingo

El ajetreo del domingo
Salmo 100.1-5

Para muchos creyentes, la mañana del domingo comienza apagando la alarma del reloj, para luego seguir durmiendo, porque la diversión de la noche del sábado parecía más emocionante que las responsabilidades de las primeras horas del domingo. Luego saltan apurados de la cama. Despiertan a sus hijos a gritos. Corren por toda la casa, sacan a las mascotas, toman dos o tres mates apurados y hacen planes para el almuerzo con algún familiar. Escoltan a los hijos (medios dormidos aún) mientras intentan responder a la pregunta: “¿Por qué siempre estamos retrasados?” Tratan de encontrar un lugar  en la iglesia. Entran corriendo al santuario. Se desploman en un banco. Empiezan a cantar las alabanzas por la mitad porque llegaron tarde.

Escuchan la predicación. Salen de la iglesia para encontrarse con los parientes.
Vuelven a casa y toman una siesta.

¿Le suena familiar? Obviamente, algo no está bien en este escenario: ¿Dónde está la adoración? Sí, claro; esta familia fue a la iglesia, pero el tiempo apartado para la alabanza y el estudio de la Palabra fue simplemente algo más en su lista de actividades. Fue algo que hicieron porque sintieron que tenían que hacerlo. No hubo espacio para un encuentro con Dios, ya que el tiempo de adoración parecía ser una interrupción de su domingo, no el eje del mismo.

El Salmo 100.1-5 nos dice: “Entrad . . . por sus atrios con alabanza”. ¿Caracteriza esta admonición su entrada a la adoración cada semana? No deje que el “ajetreo del domingo” se convierta en un problema para su familia. Recuerde que la adoración no es algo que usted tiene que hacer; es algo que usted quiere hacer.

Por tanto, planifique con anticipación y prepare su corazón, mente, y familia para encontrase con el Rey.

miércoles, 11 de septiembre de 2024

La escuela de la obediencia

La escuela de la obediencia
Proverbios 3.5-6

Bienvenido a la Escuela de la Obediencia a Dios. Hoy y mañana estudiaremos una lección llamada “Introducción a la obediencia”. Para algunos, será un material nuevo; para otros, un buen repaso. Trataremos de profundizar en cuanto a los elementos fundamentales para tener una vida obediente y que honre a Dios.

Confiar. Este es un requisito fundamental que el Señor espera de nosotros (Pr 3.5). Él sabe que la respuesta obediente es el resultado de la fe, mientras que la mayoría de las rebeliones se derivan de la falta de ella. Por tanto, para tener vidas obedientes debemos creer que Dios es quién ha dicho ser.

También debemos aceptar sus planes, métodos y tiempo. Podemos sentir más confianza obedeciendo y estando atentos a la respuesta del Señor. Recuerde que Dios se goza en bendecir a aquellos que hacen lo que Él dice.

Esperar. La paciencia es la que parece desafiarnos más. Muchas veces, cuando no sabemos qué hacer, actuamos confiando en nuestro juicio, esperando que Dios apruebe y bendiga nuestras acciones, lo cual no es bíblico. Dios está muy dispuesto a mostrarnos la manera en que debemos actuar. Nos ha dado su Espíritu como nuestro maestro, porque quiere que sepamos cómo proceder. Debemos esperar con una actitud de confianza hasta que estemos seguros de su voluntad.

Dios se hace totalmente responsable de dirigirnos. El Señor desea indicarnos el siguiente paso que debemos dar, pero tenemos que venir a Él con un corazón confiado y con la disposición de esperar antes de que nos indique lo que debemos hacer.

sábado, 20 de enero de 2024

Pies y corazón limpios

 


Pies y corazón limpios

Juan 13.3-15

Puede que Israel sea una tierra polvorienta, y los pies calzados con sandalias se ensucian yendo de un lado a otro. En la antigüedad, la persona que entraba en una casa se quitaba las sandalias y se lavaba los pies. O si los dueños de casa eran ricos, los sirvientes eran quienes se los lavaban. Esta desagradable pero necesaria tarea le tocaba al sirviente que tenía la jerarquía más baja en la casa. Imagínese la sorpresa de los discípulos cuando el Hijo de Dios tomó el papel de un humilde sirviente para arrodillarse a lavar sus pies. La necesidad de este servicio era enorme, ya que habían estado viajando por un tiempo. Pero nadie se había ofrecido para hacerlo.

Pero Jesús hizo algo más que cubrir una necesidad: dio una lección. Como Él explicó: “Les he puesto el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes” (Jn 13.15 NVI). Algunas iglesias han interpretado erróneamente esto, haciendo del lavado de pies una ordenanza. Pero uno puede limpiar la piel de otra persona, sin pensar en el significado de la acción de Cristo.

En realidad, la acción en sí no es el punto principal; la actitud es lo que cuenta. Cristo desea que estemos dispuestos a humillarnos para servir a los demás. Él está buscando hombres y mujeres que dejen de lado el orgullo, la posición y el poder para hacer lo que sea necesario, dondequiera que haga falta, y en favor de quienes necesiten ayuda.

Jesús realizó sus más grandes y humildes actos de servicio en menos de veinticuatro horas. Lavó pies sucios, usando las dos manos que serían traspasadas por los clavos el día siguiente. La enseñanza aquí es que toda tarea que Dios nos da es importante para su reino.

El modelo de servicio

 


El modelo de servicio
Mateo 20.25-28

Según la manera de pensar del mundo, los hombres importantes son lo que tienen autoridad, prominencia y poder. Sin embargo, aunque Jesucristo tenía todo eso, lo dejó para convertirse en siervo (Is 42.1; Fil 2.7).

El Señor Jesús se entregó por completo para cumplir el plan de redención de su Padre, a pesar de que los beneficiarios, es decir, nosotros, no éramos dignos. Dios es santo y justo, y no puede estar en presencia del pecado. Por tanto, tiene que separarse de quienes están manchados por este. Lo cual incluye a toda la humanidad (Ro 3.23).

Todos nacemos cautivos de los deseos de la carne (Ro 6.16-18). Cuando alguien dice que está viviendo de acuerdo con “sus propias reglas”, en realidad está al servicio de lo que le apetece a su naturaleza humana. El castigo por ese falso sentido de libertad es la condenación (Ro 6.23).
El acto supremo de servicio del Señor Jesús fue dar su vida en rescate por muchos (Mt 20.28). La palabra rescate se refiere al precio pagado para liberar a alguien —Cristo compró voluntariamente nuestra libertad. Había solo una manera de que Dios pudiera quitar nuestra culpa y permanecer fiel a su propia ley: que alguien sin pecado pagara nuestra deuda de pecado.

El sacrificio de Jesús nos salvó de la condena que merecíamos. En cambio, recibimos el regalo de la gracia, y hemos sido declarados inocentes. Además, pasamos de ser esclavos, ¡a ser hijos del Todopoderoso! Jesús cumplió el propósito del Padre con fidelidad. Renunció a su derecho para llevar el peso de nuestra iniquidad. El Salvador no se reservó nada para sí y, por tanto, estableció un poderoso ejemplo de servicio que debemos imitar.

martes, 24 de enero de 2023

Cómo demostrar amor ágape

 


Cómo demostrar amor ágape 

 

1 Corintios 13 

 

El amor divino nos capacita para reaccionar con calma ante las dificultades, demostrar paciencia y sacrificarnos sin quejarnos. Demostramos el amor de Dios cuando podemos: 


Perdonar a los demás. En Lucas 15.13-14, el hijo pródigo desperdició su dinero viviendo de manera desenfrenada, lo que hizo que descubriera la naturaleza destructiva del pecado. Cuando regresó, su padre lo perdonó por completo. El amor hizo posible borrar el pasado (Sal 103.12). 


Actuar con generosidad. El hijo, que había estado alimentando cerdos, llegó a la casa del padre con pocas esperanzas. El padre lo recibió con calidez y lo vistió con las mejores ropas. El amor divino, que no guarda registro de errores, le permitió al padre demostrar gracia al hijo. 


Servir con alegría. ¡Qué celebración hizo el padre por el regreso del hijo pródigo! Su alegría por el regreso a casa de su hijo perdido se desbordó a otros. El amor se expresa con el servicio jubiloso a los demás. 


Restaurar a quienes caen. El que había abandonado a su padre y despilfarrado su herencia, recibió de nuevo todos sus derechos como hijo. 

Cuando nos complicamos la vida, nuestro Padre celestial espera con paciencia que volvamos a Él. Dios acepta nuestro arrepentimiento, se regocija por nuestro regreso y restablece nuestra relación con Él. El hermano mayor de esta parábola no entendió la situación por su actitud legalista (1 Jn 1.8).

No reconoció sus errores, ni las muchas veces que su padre le había mostrado amor y perdón. 

Dios nos llama a tener un estilo de vida de amor ágape. ¿A quién pudiera ofrecer el amor que perdona, restaura y sirve con generosidad y alegría? 

 

martes, 10 de noviembre de 2020

Mensaje en Audio: "Como reconocer un verdadero siervo de Dios en estos días"

 

BOSQUEJO PASTORAL 

TITULO: “¿COMO RECONOCER AL VERDADERO SIERVO DE DIOS EN ESTOS DÍAS?”

TEXTO: Mateo 25.19 

  INTRODUCCIÓN: Hoy en día existen muchos "líderes" que están; ejerciendo autoridad sobre muchas personas y por está razón podemos notar los problemas que esta pasando la iglesia, es por eso que como hijos de Dios debemos hacernos está pregunta ¿Como reconocer al verdadero siervo de Dios en estos días? Vamos a dejar que la Biblia nos hable y nos muestre como debe ser este siervo en los planes de Dios ya que el nos dejo este manual para que nos guiemos... Líder: Palabra anglosanjona que sig. "jefe", "dirigente" o "superior" La palabra correcta sería “Doúlos” sig. “Servidor” 1ª Corintios 4:l

CARACTERISTICAS DEL SIERVO DE DIOS 

  I. VIDA TRANSPARENTE 
a) El siervo de Dios no tiene nada que esconder, ni nada que reprocharle. 
1) En su vida tanto dentro como fuera de la iglesia: 1ª Timoteo 4: 12 
2) En su esfuerzo para no ser carga: 2ª Tesalonisenses 3: 6-10 

II. ES SIERVO DE OTROS: 
Filipenses 2:5-8 a) Enseña - Sana - Ora - Alimenta - aconseja – ayuda … Marcos 10:45 

III. NO TUERCE LA PALABRA: 
2ª Timoteo 2:15-16 a) Oración por las ofrendas - Tito 1:10-11 

IV. OYE LA VOZ DE DIOS Y LA OBEDECE: 
Hechos 16:6-7 a) Aunque paresca que es perdida: Hechos 8:4-8 y 26-40 

V. NO TRABAJA SOLO: 
1ª Cor .4: 16- 17 (No es el llanero solitario) 
a) Ejemplo Jesús busco sus doce  
b) Pablo a Silas, Bernabé, Timoteo y Tito. 
c) Moisés a Josué, Aaron y Hur. 

VI. IMPACTA A LAS VIDAS QUE LLEGA: 
Mateo 7:28-29 a) A las personas que llego nunca serán iguales Juan 7:46 

CONCLUSIÓN: Como conclusión diremos que el Siervo de Dios de este siglo debe conducirse y ser igual que en el lº siglo, ya que Dios no ha cambiado su plan para la humanidad. ¿Seremos esos siervos de Dios?

viernes, 19 de enero de 2018

Equipado para servir


Equipado para servir

El Señor ha dado una responsabilidad grandiosa a quienes ha salvado. Ha llamado a los creyentes a ser sus siervos, y a realizar su obra aquí en la Tierra. Piense solamente en lo importante que es que el Todopoderoso, que no necesita nada, y que puede hacer todas las cosas, nos invita a formar parte de lo que está haciendo.
Ser un siervo del Señor requiere que nos pongamos bajo su autoridad, escuchemos sus instrucciones, y llevemos a cabo sus mandatos. Con nuestras propias fuerzas, esta tarea está más allá de nuestras capacidades, pero cuando estamos caminando obedientemente con Él, nos da todo lo que necesitamos.
El Padre celestial nunca le delega tareas a sus hijos sin equiparlos previamente. Comienza desarrollando el carácter de Cristo en nosotros. Luego, al cooperar nosotros con su Santo Espíritu, Dios transforma un corazón egocéntrico en el corazón de un siervo que se deleita en atender las necesidades de los demás.
Para capacitarnos mejor, el Señor nos da dones espirituales que debemos utilizar en beneficio de otros. Con tareas específicas en mente para cada creyente, el Espíritu Santo concede los dones espirituales que necesitamos para cumplir con los propósitos de Dios.
La invitación ha sido hecha, y el poder y las capacidades están a nuestro alcance. Lo único que necesita son siervos dispuestos a participar en la aventura más emocionante de la vida. Únase al Señor en su trabajo, utilice sus dones espirituales, y deje una huella para Cristo en este mundo.

viernes, 12 de enero de 2018

Un pueblo especial para Dios


Un pueblo especial para Dios

Algunas veces, hasta los creyentes olvidamos cuál es nuestro propósito en la vida. Por el ajetreo del día a día es muy fácil olvidar que somos creaciones maravillosas a los ojos de nuestro Creador, y que tenemos un propósito en la vida. Es por eso que 1 Pedro 2. 9, 10 nos enseña que para el Señor somos . . .
1. Linaje escogido. Lo que quiere decir que usted no necesita luchar por ocupar un lugar en la casa del Señor, ya que Él le escogió. El Dios del universo le buscó activamente porque quería entablar una relación eterna con usted. ¡Usted fue seleccionado por Dios mismo!
2. Real sacerdocio. En los días del Antiguo Testamento, un rey no podía ser sacerdote, y un sacerdote no podía ser rey. Las dos funciones estaban separadas y eran distintas. Pero, en Cristo, Dios ha puesto a cada creyente en una nueva categoría. Ahora somos hijos del Rey, y tenemos acceso libre y personal al Dios todopoderoso. Somos del rey.
3. Nación santa. La palabra santa significa simplemente “apartada”. El Espíritu Santo ha sellado a todos los creyentes como hijos de Dios (Ef 4.30), y nada puede deshacer esa relación con el Padre.
4. Posesión de Dios. ¿Está consciente de cuán valioso es usted para el Padre celestial? Vale tanto para Él, que compró su salvación a un gran precio: La vida de su Hijo unigénito (1 Co 6.20).
Nada en cuanto a usted toma por sorpresa a nuestro Dios omnisciente, omnipotente y omnipresente. Él le hizo para que sea su representante en el mundo, y por eso le conoce totalmente. ¿Refleja su vida la posición que Dios le ha dado?

sábado, 6 de enero de 2018

El poder del Espíritu Santo




El poder del Espíritu Santo

Leer | Hechos 1.1-5
Días antes de morir crucificado, Jesús dijo a sus discípulos lo que vendría: Después de su resurrección, recibirían un Consejero —el Espíritu Santo— que estaría con ellos para siempre (Jn 14.16). Él moraría en cada creyente, dándole su poder para vivir en victoria. El Señor también nos investirá con su poder divino si cultivamos ciertas cualidades para que seamos más semejantes a Cristo:
• La pureza de corazón. Antes de ser salvos, el pecado nos separaba del Padre. Cuando recibimos al Señor Jesús como Salvador, Dios nos lavó y regeneró (Tit 3.5), nos vistió con la justicia de Cristo, y nos purificó para que pudiéramos convertirnos en su pueblo (2.14). Ahora, depende de nosotros buscar la santidad para que podamos ser más como el Señor. La confesión regular de nuestros pensamientos y acciones pecaminosas trae perdón y nos limpia de toda maldad (1 Jn 1.9).
• Un espíritu obediente. Antes de que fuéramos adoptados en la familia de Dios, nuestra naturaleza estaba en rebeldía contra su autoridad. Pero gracias a que hemos creído en Cristo, hemos sido liberados del poder del pecado sobre nosotros y hemos adquirido la capacidad de optar por la obediencia. Aunque nuestra vida no será perfecta, el Señor ve si nuestras mentes y nuestros corazones están dedicados a obedecerle.
Cuando hacemos de la santidad una prioridad, y demostramos obediencia al Señor, recibimos poder sobrenatural para escoger lo recto. Cada día, nos llenaremos de poder al confesar nuestros pecados (Sal 51.1, 2, 10), mantener nuestra dedicación a Dios, y obedecer la dirección del Espíritu Santo.

miércoles, 3 de enero de 2018

La pasión por conocer a Dios


La pasión por conocer a Dios

Como cristianos, debemos desear estar enfocados en conocer a Dios por medio de su Hijo Jesucristo (Jn 14.9). Pero, ¿cómo se demuestra tal pasión?
Primero, con ansias de conocer al Salvador. El Señor Jesús se describió a sí mismo como el buen pastor, el pan de vida, y la vid verdadera. Él nos invita a descubrir quién es. La complacencia —descansar en lo que ya sabemos— no tiene cabida en la vida cristiana.
Segundo, con un compromiso firme con el Señor. Esa dedicación tendrá una influencia duradera en nuestras finanzas, lugar de trabajo, amistades, y hogar. El cultivo de una relación estrecha con Dios, es una búsqueda de toda la vida.
Tercero, amando a Dios sobre todas las cosas y pasando tiempo con Él (Jer 31.34; Mr 12.30). Si Dios tiene el primer lugar en su corazón, usted buscará pasar tiempo con el Señor. Nuestros días se planificarán sobre la base de recibir y obedecer sus instrucciones. La oración consistirá tanto en escuchar al Señor, como en hablar con Él.
Por último, desechando cualquier deseo que obstaculice o sustituya nuestro anhelo ferviente de conocer al Salvador. Dar la espalda al pecado y a las actividades mundanas parecerá un pequeño precio a pagar por la bendición de caminar estrechamente con Dios.
Con el tiempo, al mantener el fuerte deseo de conocerlo, el firme compromiso de andar con Él, de tenerlo en primer lugar, y de sustituir nuestros deseos por los suyos, nuestra pasión por Él crecerá. ¿A quién ve usted cuando se mira en su espejo espiritual —a un creyente apasionado por Cristo, o a uno indiferente?

lunes, 9 de octubre de 2017

El riesgo de obedecer a Dios


El riesgo de obedecer a Dios
Leer | Lucas 5.1-11
Nadie podría haber sido más sorprendido por la orden del Maestro que Pedro. Después de trabajar arduamente toda la noche, ni él ni los otros pescadores tenían el fruto de sus esfuerzos. Estaban cansados y desanimados; la última cosa que querían hacer era lanzar otra vez las redes en otro intento inútil por atrapar unos pocos peces. ¿Qué podía estar pensando Jesús? ¿Qué propósito podía haber tenido al pedirles que salieran a pescar otra vez?
Poco tiempo después, cuando las abultadas redes eran arrastradas a la playa, estos hombres comenzaron a entender un principio eterno del que muchas personas no se han dado cuenta todavía: Dios nunca nos pedirá que hagamos algo, a menos que tenga un propósito específico y soberano para ello (Jer 29.11). La orden de Jesús debió haberles parecido innecesaria, por no decir disparatada. Después de todo, estos hombres eran expertos en la pesca; sin embargo, todavía les faltaba aprender que sin la intervención sobrenatural de Dios todopoderoso, nuestro esfuerzo es en vano.
Pedro y sus hombres nunca podrían haber imaginado qué clase de recompensa les esperaba por su obediencia. Lo que buscaban y deseaban más que nada era precisamente lo que Dios le dio: redes repletas de peces. La diferencia era que la segunda salida a pescar fue hecha a la manera de Dios y en el tiempo de Dios.
Por tanto, confíe en los planes de Dios para usted. Nunca conocerá la recompensa hasta que esté dispuesto a correr el riesgo —cuanto mayor es el riesgo, mayor es la recompensa.
Enviado desde el Templo Cristiano Pasos de Fe