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sábado, 2 de marzo de 2024

Tenemos un Guía confiable


Tenemos un Guía confiable

Salmo 32.8-9

En una de las paredes de mi oficina cuelga un retrato que he tenido por casi sesenta años. Muestra al Señor Jesús de pie detrás de un hombre joven cuyos ojos están centrados en la dirección que el Maestro apunta. La mano de Jesús está sobre el hombro del hombre, e imagino que le dice: “Este es el camino por el que vamos. Te llevaré a tu lugar de destino”. Aunque en la senda habrá alegrías y tristezas, el Señor guía a sus hijos durante todo el camino hasta la morada eterna.

Cualquier persona sincera reconocerá que no está preparada para andar por la vida sola. Nuestro Dios omnisciente nos creó con la necesidad de buscar su dirección. Con nuestras fuerzas, conocimientos y poder de razonamiento no podemos tomar las decisiones más prudentes. Pero la mano amorosa del Señor en nuestro hombro puede conducirnos por el camino correcto para tomar buenas decisiones.

El Señor está dispuesto y tiene el poder para guiarnos, si se lo permitimos. Caminar con Él no es difícil. Reconozca que se ha desviado a sendas que le han llevado al pecado y a la desobediencia. Decida seguir la dirección de Dios leyendo su Palabra y practicando los preceptos bíblicos. Y aprenda a traer delante de Dios sus decisiones grandes y pequeñas mientras busca la senda que Él ha dispuesto para usted.

Más allá de nuestro último latido del corazón se encuentra la eternidad. Es hacia allá donde nos está dirigiendo nuestro Salvador. Nuestra tarea es seguir en obediencia, para que podamos alcanzar el cielo y escuchar decir al Padre: “Bien, buen siervo y fiel”.

sábado, 17 de febrero de 2024

Para conocer a Cristo personalmente



Para conocer a Cristo personalmente

Filipenses 3.12-21

No importa dónde esté en este momento en su andar con Cristo, nunca es demasiado tarde para buscar una relación más profunda con Él. Ya sea usted un apasionado seguidor de Cristo, o lo conozca solo superficialmente, haría bien en seguir el consejo de Pablo, de “[proseguir] a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Fil 3.14). Para empezar, siga estos seis pasos:

1. Estudie la Biblia. Nadie puede conocer a Dios sin su Palabra, porque Él nos habla por medio de ella, mostrándonos quién es Él y lo que hace.

2. Dispóngase a pasar tiempo a solas con el Señor en oración, meditación y adoración. Una de las principales razones por la que algunos cristianos no tienen una relación estrecha con Jesús, es porque no están dispuestos a invertir el tiempo necesario para llegar a conocerlo de manera personal.

3. Confíe en el Señor. La profundidad de cualquier relación depende del nivel de confianza.

4. Obedézcale. Cuando damos cada paso de obediencia, Dios revela más de sí mismo.

5. Observe cómo trabaja Cristo en su vida. Al prestar atención a cómo actúa el Señor, usted se familiarizará con sus caminos y sus propósitos.

6. Haga de Jesús su prioridad. Deje a un lado todo lo que compita con su devoción al Señor. Conocer a Cristo es una meta alcanzable. La clave es la perseverancia; por tanto, deje atrás el pasado. Encuentre un modelo a imitar.