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sábado, 18 de enero de 2025

Cómo cultivar un corazón para Dios

Cómo cultivar un corazón para Dios
Salmo 119.9-16

¿Cómo reacciona cuando lee que David era un hombre conforme al corazón de Dios (vea 1 Samuel 13.14)? Muchos de nosotros lo admiramos aunque decimos: Yo nunca podría ser así.

Pero el Señor no ha reservado este título para un solo hombre. Él quiere que todos lo busquemos como lo hacía David. Uno de nuestros problemas es la tendencia a enfocarnos en solo una parte de su historia. Tendemos a olvidar que el relato bíblico da un registro de toda la vida de David. Él tuvo que buscar al Señor de la misma manera que nosotros: poco a poco.

El anhelo del Padre celestial no suele aparecer de pronto, de forma madura, en nuestro corazón. Casi siempre es algo que debe ser cultivado, y el lugar más indicado para comenzar es la Biblia. Allí es donde escuchamos al Señor, hablándonos con su Palabra.

Otro elemento esencial es la oración. Cuando lea la Biblia, comience a hablar con Él. Si todo le parece aburrido y sin sentido, pídale a Dios que trabaje en su vida para hacer que las Sagradas Escrituras cobren vida para usted. A Él le encanta responder las oraciones que están de acuerdo con su voluntad.

El siguiente paso es la meditación. No le dé demasiada importancia al tiempo, para decir que ya leyó la Biblia. Haga una pausa para pensar en lo que ha leído. Hágase la pregunta: ¿Qué estoy descubriendo en cuanto a Dios?

El último paso es poner empeño. Es posible que su anhelo de Dios no se desarrolle de inmediato, pero recuerde que está buscando tener un corazón transformado que dure toda una vida, no una fugaz experiencia emocional. Continúe llenando su vida con el combustible que produce transformación: la Palabra de Dios, la oración y la meditación.


sábado, 17 de febrero de 2024

Para conocer a Cristo personalmente



Para conocer a Cristo personalmente

Filipenses 3.12-21

No importa dónde esté en este momento en su andar con Cristo, nunca es demasiado tarde para buscar una relación más profunda con Él. Ya sea usted un apasionado seguidor de Cristo, o lo conozca solo superficialmente, haría bien en seguir el consejo de Pablo, de “[proseguir] a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Fil 3.14). Para empezar, siga estos seis pasos:

1. Estudie la Biblia. Nadie puede conocer a Dios sin su Palabra, porque Él nos habla por medio de ella, mostrándonos quién es Él y lo que hace.

2. Dispóngase a pasar tiempo a solas con el Señor en oración, meditación y adoración. Una de las principales razones por la que algunos cristianos no tienen una relación estrecha con Jesús, es porque no están dispuestos a invertir el tiempo necesario para llegar a conocerlo de manera personal.

3. Confíe en el Señor. La profundidad de cualquier relación depende del nivel de confianza.

4. Obedézcale. Cuando damos cada paso de obediencia, Dios revela más de sí mismo.

5. Observe cómo trabaja Cristo en su vida. Al prestar atención a cómo actúa el Señor, usted se familiarizará con sus caminos y sus propósitos.

6. Haga de Jesús su prioridad. Deje a un lado todo lo que compita con su devoción al Señor. Conocer a Cristo es una meta alcanzable. La clave es la perseverancia; por tanto, deje atrás el pasado. Encuentre un modelo a imitar. 




sábado, 10 de febrero de 2024

Otros fundamentos de la meditación efectiva

 



Otros fundamentos de la meditación efectiva

Salmo 19.14

Ya hemos analizado tres fundamentos de la meditación efectiva. Hoy completaremos la lista añadiendo los siguientes:

4. Silencio. ¡Esta puede ser una lucha muy grande! ¿Con qué frecuencia se sienta usted a orar, y termina siendo el único que habla? El profeta Isaías nos recuerda que “en quietud y confianza será [nuestra] fortaleza” (Is 30.15). Sin embargo, por lo general no estamos quietos en la oración. A veces, pasamos de una a otra petición, sin dar nunca al Padre la oportunidad de responder. ¿Cómo podemos saber realmente lo que desea para nosotros, si no hacemos una pausa y le escuchamos en silencio?

5. Dominio propio. Esto significa simplemente reconocer que necesitamos ocuparnos de algunas cosas en nuestra vida. Dios está purificándonos continuamente, y convirtiéndonos en las personas que Él quiere que seamos. A medida que nos entreguemos más y más a su voluntad, necesitaremos reconocer que tales áreas ya no están bajo nuestro control.

6. Sometimiento. Finalmente, los creyentes debemos someternos a Dios. Toda la oración y toda la meditación que hagamos, no cambiará nada en nuestra vida si tenemos un espíritu rebelde. Dios desea conocerle, usarle y moldearle conforme al buen plan que tiene para usted específicamente. Pero esto no puede suceder si no se somete intencionalmente a la actividad de Dios en su vida.

La meditación puede resultar difícil, pero como sucede con el ejercicio, las recompensas bien valen el esfuerzo. Pida la ayuda del Espíritu Santo y tome la decisión de comenzar a meditar hoy.

Fundamentos de la meditación efectiva

 



Fundamentos de la meditación efectiva

Salmo 46.10

Usted pudiera preguntarse: ¿Cómo puedo incorporar la meditación bíblica y genuina a mi vida? Creo que hay varios fundamentos sobre la meditación que le permitirán obtener grandes beneficios en su camino de fe.

1. Un tiempo sin prisas. ¿Se apresura en su tiempo de oración para poder hacer otras cosas? Piense en el ejemplo que nos dio Jesús. ¿Alguna vez se apuró Él para terminar su tiempo de oración? No. Él hacía de su comunión con el Padre su prioridad, y todo lo demás era secundario.

2. Quietud. Leemos el llamado a la quietud en el Salmo 46.10. Pero, podemos preguntarnos: ¿Qué significa “estad quietos”? En pocas palabras, dejar todo lo demás. Esto puede ser difícil para nosotros en este mundo acelerado y donde hay que hacer tantas cosas. ¡Nos hemos acostumbrado a hacer una docena de cosas a la vez! Pero la verdadera meditación requiere que enfoquemos nuestra mente en Dios todopoderoso.

3. Aislamiento. Esto es algo con lo cual el Señor tuvo siempre que luchar en su ministerio, ya que estaba constantemente rodeado de gente. Pero, a pesar de que atendía sus necesidades, también protegía su necesidad de aislamiento. A menudo, vemos a Jesús en los evangelios retirándose para tener un tiempo privado e íntimo con el Padre. No importaba lo que estuviera sucediendo, Él insistía siempre en tener períodos, de vez en cuando, para descansar en el Espíritu, enfocarse en su relación con el Padre y recuperar fuerzas.

¿Está su vida de oración caracterizada por el tiempo apartado y protegido para poder estar quieto y a solas con Dios? Comprométase hoy a incorporar estos elementos esenciales a su vida cotidiana.