lunes, 11 de diciembre de 2017
Condiciones de una influencia piadosa
viernes, 8 de enero de 2016
Servirnos unos a otros
Leer | 1 Corintios 12.12-25
Los creyentes tenemos dos responsabilidades:
amar a Dios, y amar al prójimo (Mt 22.37-40).
Y una manera de hacerlo es sirviendo. Dónde servir y cómo hacerlo dependerá de nuestros talentos, capacidades, y del llamado especial. Pero el lugar donde se espera que todos demos de nosotros es la iglesia local.
Cuando usted acepto a Cristo, el Señor le sello por medio del Espíritu Santo y le hizo miembro de su iglesia el cuerpo de creyentes en todo el mundo, que está unido por la fe en Jesucristo. Usted decidió, entonces, de acuerdo con la voluntad de Dios, ser parte de un grupo local y autónomo de creyentes. Él le puso allí porque sabía que usted lo necesitaba (1 Co 12.18). Usted es importante para su iglesia local.
La iglesia es más que una comunidad. Es un cuerpo interdependiente con miembros que fueron creados por Dios para funcionar en comunión unos con otros. Nosotros, los cristianos, al igual que el mundo en general, somos un grupo diverso, lo cual significa que tenemos que esforzarnos en pro de la unidad. Sin embargo, nuestras diferencias son realmente algo para celebrar, porque cada persona contribuye de manera especial al propósito de Dios. Una congregación que funciona en unidad con todos sus dones, talentos, personalidades y capacidades enfocados hacia los objetivos del reino de Dios debe ser una imagen hermosa a los ojos del Señor.
El cristianismo no es una religión de espectadores. El cuerpo de Cristo funciona mejor y más hermosamente cuando todos los miembros deciden servir a Dios y servirse unos a los otros según sus capacidades (v. 25). ¿Qué está usted haciendo en pro de su congregación ?
sábado, 2 de enero de 2016
Un varón conforme al corazón de Dios
Leer | Hechos 13.13-22
¿Ha visto alguna vez una lápida grabada con un conmovedor epitafio acerca de la persona allí enterrada? No es raro ver descripciones como “Una madre dedicada” o “Un amigo querido por muchos”. En un futuro distante, ¿qué quisiera usted que las personas leyeran en su tumba? ¿Qué epitafio resumiría lo mejor de su vida?
En el libro de Hechos, vemos la manera como el poderoso rey David ha sido recordado a lo largo de la historia. En un sermón a un grupo mayormente judío, el apóstol Pablo habla de David, quien, por supuesto, era bien conocido por la audiencia. Al recordar todos los grandes logros de su reinado, ¿cómo decide Pablo describirlo? Dice que David fue la persona a quién Dios llamó “varón conforme a mi corazón” (Hch 13.22; 1 S 13, 14).
¿Qué significa ser un varón conforme al corazón de Dios? Para David, era relacionarse de manera cercana e íntima con el Padre celestial (Sal 63.1, 6-8). Esto implica mucho más que tener una rutina para repetir oraciones memorizadas; por el contrario, esta intimidad está basada en el deseo intenso de crecer lo más unido posible a Dios (Sal 42.1).
¿Qué se necesitaría para que usted sea descrito como un hombre o una mujer conforme al corazón de Dios? ¿De qué actividades debería apartarse? ¿Qué prácticas debería añadir a su estilo de vida? Pídale a Dios que le ayude a hacer los ajustes que sean necesarios, y también le ayude a tomar la decisión de hacer de este epitafio la meta de su vida.
