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viernes, 24 de enero de 2025

Cuando nos sentimos agotados

Cuando nos sentimos agotados
Mateo 11.28-30

¿En qué piensa cuando escucha las palabras carga y agotado? Estos términos nos hacen respirar hondo, ¿cierto? En este mundo acelerado y agobiado, la mayoría de nosotros hemos sentido el cansancio de llevar demasiado peso sobre nuestros hombros, y demasiados compromisos. He aquí tres maneras de actuar frente a estos sentimientos:

Rendirnos a Cristo. El Señor dice que vengamos a Él. Hay un tranquilo descanso en el hecho de rendir nuestra carga al Señor. Sus manos son lo suficientemente grandes como para sostener todo lo que necesitamos que Él maneje. Si tratamos de controlar y administrar todo, nos agotaremos y al final comenzaremos a abandonar nuestras responsabilidades.

Depender de Cristo. El Señor nos invita a tomar su yugo y a dejarle nuestras cargas. Aunque al principio podemos entregar nuestras preocupaciones al Señor con facilidad, después de un tiempo podemos intentar tomar nuestra carga de nuevo para tratar de arreglar las cosas por nuestra cuenta. Pero al hacerlo, obstaculizamos la solución que Dios quiere brindar, y terminamos agotándonos. Solo Dios tiene el poder y la visión para llevar todos los asuntos a feliz término (Romanos 8.28).

Confiar en Cristo. El Salvador nos desafía a aprender de Él. Al llenar nuestra mente con la Palabra de Dios, aumenta nuestra confianza en Él. Su yugo se volverá fácil, y lo veremos como lo más seguro y placentero. Cuando sabemos que nunca tenemos que llevar solos las cargas, estas se vuelven más livianas.

¿Qué pudiera perder por seguir a Cristo, tomar su yugo y aprender de Él? Nada más que sus cargas de agotamiento, estrés y ansiedad.

martes, 10 de septiembre de 2024

La lucha con el sentimiento de culpa

La lucha con el sentimiento de culpa
1 Juan 1.5-9

Durante una vacaciónes hace varios años atrás, tuve problemas para relajarme.

Tenía sentimientos de culpa: ¿Por qué no estás estudiando más? ¿No deberías estar testificando de Cristo? El sentimiento de culpa se había colado en mi mente y me estaba impidiendo disfrutar de la vida.

Hay dos tipos de culpa: la bíblica y la falsa. La primera se origina por la violación de una ley bíblica. Este no es un sentimiento sino una realidad: hemos pecado y debemos arrepentirnos.

La segunda se refiere al sentimiento de culpa después de haber confesado un pecado, y no está basada en la Palabra de Dios. El Señor nos ha perdonado, por lo que no hay necesidad de sentirse culpable.

Las personas padecen de culpa por muchas razones. La enseñanza legalista, por ejemplo, presenta a la vida como una serie de reglas; sus seguidores a menudo se sienten mal porque les resulta imposible cumplirlas. También está la autocondenación, que puede crear expectativas demasiado difíciles de lograr. Y, por último, la baja autoestima.
Satanás utiliza el falso sentimiento de culpa para paralizarnos.

Inevitablemente, la culpa lleva a dudar del amor de Dios y de la salvación, lo cual prepara el terreno para el temor y la incapacidad de disfrutar de la vida.

El Señor quiere que vivamos libres de culpa. Si usted la está experimentando, pídale al Señor que le ayude a identificar su origen.

Después, recuerde que fue hecho a imagen de Dios y redimido por Él, amado por el Creador del universo y perdonado. Rechace, en el nombre de Jesús, cualquier culpa falsa que tenga.

jueves, 24 de marzo de 2011

Un llamado a la responsabilidad


PASAJE CLAVE: Mateo 25.14–30 |

LECTURAS DE APOYO: Génesis 2.15–17; 3.8–19 | Mateo 16.16–18, 21–23 Romanos 14.10–12 | Gálatas 5.1, 13


INTRODUCCIÓN:
A todos nos gusta la libertad.
Damos gracias a Dios por los paises que valoran y protegen la libertad. Sin embargo, la libertad no nos permite hacer lo que queramos, sino que conlleva responsabilidad de hacer lo correcto como ciudadanos.
Lo mismo ocurre con nuestra libertad en Cristo. Gálatas 5.13 dice «vosotros, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros». Un día, estaremos ante el tribunal de Cristo y rendiremos cuentas del modo cómo vivimos (Ro 14.10–12).
¿Cómo podemos prepararnos para aquel día? Siendo responsables ante el Señor y rindiendo cuentas de nuestras acciones los unos a los otros.
DESARROLLO DEL SERMÓN:
La responsabilidad es un principio bíblico.
El Señor Jesús ilustró la importancia de la responsabilidad de rendir cuentas en la parábola de los talentos (Mt 25.14–30). Se les dieron a los siervos talentos, según su capacidad de manejarlos; dos de los hombres invirtieron su parte sabiamente
y duplicaron sus recursos. El tercero tuvo miedo de su señor, y enterró su dinero. Cuando el señor regresó, elogió la administración sabia de los dos siervos y reprochó al que escondió su talento. Aunque esta parábola se refiere al manejo
del dinero, el principio se aplica al uso de nuestros dones espirituales, talentos, destrezas, oportunidades, compromisos, habilidades y tiempo, conforme a las capacidades con que Dios nos ha dotado.

¿Qué es responsabilidad? Es un medio de control y equilibrio en nuestra vida que
realmente nos protege del daño que nos haríamos nosotros mismos o del daño causado por otros.
¿Existen ejemplos bíblicos de responsabilidad?
Dios, Adán y Eva: El Señor les llamó a cuentas y les explicó las consecuencias de
su desobediencia (Gn 3.8–19).
Cristo y Pedro: El discípulo que por revelación de Dios lo había confesado como el Mesías, ahora por su falta de discernimiento procuraba desviarlo del camino de la cruz. Cristo reprendió a Pedro por permitir que Satanás influyera en sus pensamientos (Mt 16.21–23).
¿Cuál es la importancia de la responsabilidad?
Buena mayordomía: Una compañía que no llame a cuentas a sus empleados tendrá
problemas. La gente irresponsable es perjudicial para todos. Hacemos lo mejor cuando sabemos que alguien espera lo mejor de nosotros y nos llama a cuentas.
Es alentadora: La responsabilidad motiva cuando sabemos que rendiremos cuentas. En una prueba de entrenamiento para oficiales de reserva donde participaba mi nieto, él se sentía confiado mientras presentaba su prueba de resistencia, porque sabia que su abuelo oraba por él. Al terminar el entrenamiento, se sintió motivado a compartir los resultados con más entusiasmo.
Le ayuda a superarse: Es más frecuente que sean promovidos los subalternos no porque sean los más talentosos, sino porque sean dignos de confianza y colaboradores leales; nadie tiene que vigilarlos cuando se les asignan tareas.
La responsabilidad es un principio bíblico:
Dios no juzgó por igual al hombre de un talento que al de cinco; lo juzgó basándose en lo que cada uno hizo con lo que se le encomendó. Solo somos responsables de hacer nuestro trabajo de la mejor manera. Cuando alguien no tiene a quien rendir cuentas, está en terreno peligroso. El diablo trabaja y la tentación acecha al creyente,
distrayéndolo para que no rinda cuentas.
Promueve buenas relaciones: Necesitamos dar cuentas, para edificar nuestras vidas junto con otras personas. Si aquellos a quienes debemos rendir cuentas hacen lo correcto, nos alentarán y serán fuente de fortaleza para nosotros.
¿Existen requisitos sobre la responsabilidad?
Confiabilidad: Ser confiable, honesto(a), cumplido(a), transparente, sincero(a).
Convicciones: Tener principios bíblicos firmes.
¿Por qué se resiste la gente a ser responsable?
Las personas irresponsables, al ser confrontadas son prontas a quejarse, acusar a otros o a excusarse. Critican para defender su error.
Rebeldía: Algunos no quieren someterse al Señor. Aunque asisten a la iglesia están atrapados por la bebida, las adicciones y las malas palabras.
Pereza: Aquellos que fingen estar enfermo para no trabajar dañan su testimonio cristiano. O los que llegan tarde a su trabajo y se van antes de cumplir con su horario.
Orgullo: Algunos rehúsan humillarse, incluso ante Dios. Cerciórese de comenzar cada día pidiendo la dirección del Señor; así en la noche al entregar su día a Dios, podrá escucharle decir: «¡hiciste bien, siervo bueno y fiel!», (Mt 25:21, NVI).
¿Qué pasa si no somos responsables?
Bajo rendimiento: Perdemos la oportunidad de ayudar a otros.
Desperdicio de los bienes: Despilfarramos los recursos en cosas innecesarias.
Crecimiento espiritual débil: Maduramos lentamente. Como cristianos somos responsables de esforzarnos por proseguir hacia la madurez.
División: Para trabajar como equipo se necesita la unidad. Todos deben hacer su parte.
Malversación de recursos: Los funcionarios del gobierno deberían rendir cuentas al pueblo que confió en ellos. Cuando nos enteramos de malos manejos, tenemos derecho a cuestionar qué está pasando a quienes son responsable de administrar los recursos que les han sido confiados.
CONCLUSIÓN:
Debemos estar dispuestos a permitir que otros nos motiven y a tener amigos que puedan
alentarnos a vivir piadosamente. Cultivemos relaciones con quienes podamos rendir cuentas de nuestra responsabilidad, y la libertad para aceptar la verdad y asumir el desafío.
Si usted nunca ha rendido cuentas de su vida espiritual, hoy puede empezar. El Señor bendecirá su obediencia de maneras inimaginables. La responsabilidad nos motiva a querer «ser lo mejor, hacer lo mejor y lucir lo mejor» delante de Dios.