jueves, 13 de febrero de 2025
Cristo es el modelo
Si Cristo no hubiera llevado nuestra carga, todos estaríamos perdidos y en camino a la separación eterna de Dios. El Señor llevó nuestros pecados en la cruz para que vivamos haciendo el bien (1 P 2.24). Él dice a los cansados y oprimidos: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mt 11.28).
Gracias a que nuestra salvación es resultado de que Cristo haya llevado nuestro pecado, Él es nuestro modelo perfecto.
Dios nos predestinó para ser conformados a la imagen de Cristo (Ro 8.29). Por eso sufrir al lado de quienes atraviesan pruebas es parte de ser un hijo de Dios. El sello distintivo de un cristiano es el amor, y esto deber ser evidente en nuestra manera de tratar a los demás.
Pero llevar las cargas de otras personas es difícil, en particular cuando tenemos nuestras propias luchas y preocupaciones.
Sin embargo, no debemos esperar hasta que todos nuestros problemas estén resueltos para decidir imitar las acciones de Jesucristo. El apóstol Pablo, que enfrentó muchos obstáculos, continuó sirviendo a otros. Él dijo: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Fil 4.19).
Eso significa que podemos solidarizarnos con otra persona en medio de las cargas, aun cuando tengamos la nuestra. La gracia de Dios es más que suficiente para ambos.
Dios nunca está demasiado ocupado para hacerse cargo de nuestras preocupaciones.
Hay personas, hoy en día, que sufren en todo el mundo. El Señor sabe de qué manera usted puede servir a alguien que necesite afecto. Pídale que le use como un bálsamo sanador para traer libertad a otra persona.
miércoles, 11 de noviembre de 2020
lunes, 15 de junio de 2020
Bautizados a una nueva vida
Bautizados a una nueva vida
Romanos 6.1-7
La
sección de libros de autoayuda de las librerías no se vería tan concurrida si
más personas aceptaran la solución de Dios para su bienestar. La redención del
hombre no es la superación personal, sino el reemplazo total de la vieja
naturaleza “carnal”.
Quienes
reciben a Jesús como Salvador y aceptan su sacrificio por su pecado, son
crucificados juntamente con Él. Su viejo yo, lleno de pecado muere, y un nuevo
Espíritu sin mancha hace su residencia en el interior de la persona. El
bautismo es un acto simbólico que representa la transición de muerte a vida. No
solo simboliza la muerte, la sepultura y la resurrección de Jesús, sino también
manifiesta nuestra experiencia de ser sepultados con el Cristo crucificado, y
resucitados para vivir con Él.
En
nuestra nueva vida, somos libres de la esclavitud del pecado, y aunque nos
parezca que no podemos alcanzar una vida de santidad, nos esforzamos más para
hacer lo correcto. A veces, volvemos a la sección de autoayuda, cuando lo que
deberíamos hacer es volver al Libertador. Al redimirnos, Cristo se convirtió en
nuestra vida. Él vive en nosotros por su Espíritu que mora en nuestro interior,
y seguirá viviendo si le permitimos que lo haga.
Las
personas no pueden cambiarse a sí mismas. Jesús llama a los creyentes a una
relación en la que son transformados. Cuando Él es el centro de nuestra vida
—cuando leemos con entusiasmo la Sagrada Escritura, oramos pidiendo que se haga
su voluntad, y procuramos andar en su senda— cambiamos positiva y
permanentemente.
miércoles, 3 de junio de 2020
La sangre preciosa de Jesús

La sangre preciosa de Jesús
1 Pedro 1.17-19
¿Qué valora usted? Tal vez sea una reliquia familiar que no solamente es costosa sino que también tiene un valor sentimental. O tal vez los seres que más ama. O pueden ser su salvación, la Biblia, o su familia de la iglesia; pero si usted es realmente sincero, la sangre de Jesús probablemente no estuvo en la lista.
La cultura cristiana de hoy necesita una versión
objetiva de la salvación. Hablamos de la gracia y el perdón de Dios, y cantamos
de su amor por nosotros, pero rara vez mencionamos la sangre de Jesús. Sin
embargo, esa es la única base para nuestra salvación. Porque el Señor es recto
y justo, Él no puede amar a los pecadores de modo que alcancen el cielo, o
perdonarlos, simplemente porque se lo pidan. Cada pecado cometido tiene que
recibir su justo castigo, y la paga del pecado es la muerte (Ro 6.23).
El Señor tuvo solo dos disyuntivas para ocuparse de la
humanidad caída. Podía dejar que la justicia llevara a la condenación a toda la
humanidad, o podía proveer un sustituto para que pagara el castigo por cada
persona. Pero este sustituto tenía que ser sin defecto (Dt 17.1). La única manera de salvarnos de la separación
eterna en el infierno, fue enviar a su Hijo amado a la Tierra como el
Dios-hombre, quien viviría sin cometer pecado y moriría en nuestro lugar.
La sangre que manó de las heridas de Cristo compró nuestra salvación. Si quiere valorar realmente lo que Él hizo, piense en Él colgando en esa cruz solo por usted.
Con ese pensamiento en mente, considere cómo debería vivir.
Él se entregó sin reservas por usted, ¿qué le está dando
usted a Él?
lunes, 23 de enero de 2012
Los fundamentos de la vida cristiana: "El discipulado: Importancia y costo"
Juan 15:16 Lucas 14:26-35
Mateo 28:18-20
Mateo 10:37-39
Lucas 9:23
b) ¿Por qué el discipulado?
(I) Jesús demostró la importancia del discipulado al hacer del entrenamiento de los doce discípulos una prioridad durante los tres años y medio de su ministerio público en la tierra.
(II) Jesús comisionó a Sus seguidores a entrenar discípulos porque pretendía "fruto duradero".
(III) El discipulado es el mejor método para alcanzar nuestro mundo para Dios. El impacto que los doce discípulos de Jesús y Pablo tuvieron en el mundo nos demuestra el valor del discipulado. Un número pequeño de discípulos comprometidos, que han sido bien entrenados, alcanzarán mucho más para Dios que números grandes de conversos que carecen de profundidad espiritual. El discipulado es la estrategia escogida por Dios para alcanzar al mundo. Si un discípulo llevase a una sola persona a Cristo, y emplease todo un año para entrenarle, y al año siguiente ambos discípulo y maestro, hicieron un discípulo nuevo cada uno de ellos, y al próximo año estos cuatro hicieron cuatro más (uno cada uno), en unos treinta y dos años toda la población del mundo sería salva, según las matemáticas.
(IV) El resultado final son cristianos espiritualmente maduros. La madurez no viene automáticamente con el paso de los años y el aumento del conocimiento y experiencia, sino que es el resultado de un crecimiento espiritual gradual a base de obediencia a Cristo Jesús y su Palabra.
c) Siete señales de madurez espiritual
I) Ser fructíferos en nuestro servicio para Dios (Mateo 25:14-30).
(II) Una actitud humilde y voluntad de servir a los demás (Juan 13:12-17).
(III) Un nivel de excelencia en nuestra vida en general (2 Corintios 13:11).
(IV) Una relación cercana con Jesús (Galatas 2:20).
(V) El fruto del Espíritu manifestado en nuestra vida (Galatas 5:22-23).
(VI) Un caminar estable, consecuente y santo, ante Dios y el hombre (Efesios 4:11-16).
(VII) Un conocimiento sólido de la Palabra de Dios y, como resultado, discernimiento. (Hebreos 5:13-6:2),
NOTA: Esto se puede resumir como "semejanza a Cristo" (1 Juan 2:6).
d) La necesidad de madurez espiritual
(I) El crecimiento hasta la madurez en Cristo es lo que la Biblia sugiere que se espera de todos los cristianos (Efesios 4:11-16).
(II) Sin madurez no puede haber liderazgo, y los líderes son necesarios para que la iglesia crezca, porque son los pastores del rebaño de Dios (1 Pedro 5:1-3).
(III) Solamente los cristianos maduros podrán mantenerse firmes con eficacia contra el diablo y los poderes de las tinieblas, y esto es lo que Dios quiere que hagamos (Mateo 12:29).
(IV) Solamente los cristianos maduros tienen un impacto duradero para Dios en el mundo de hoy.
(V) Es solamente el discípulo maduro quien, a través de su ejemplo amoroso, es capaz de transmitir el carácter de Jesús al mundo.
Recuerda
Ganar conversos añade números de creyentes nacidos de nuevo, pero el discipulado hace discípulos que son reproductores maduros que en su turno multiplicarán los números de creyentes-discípulos nacidos de nuevo.
f) El costo de ser un discípulo verdadero
El discipulado es un asunto muy serio. Es algo costoso; así es como Jesús mismo lo veía. ¡No empezó ofreciendo a sus discípulos un mar de rosas! Dejó absolutamente claro desde el principio lo que implicaba. Para ser un discípulo de Jesús necesitamos llevar nuestra propia cruz y seguir a Jesús (Lucas 14:27). Necesitamos dar toda nuestra vida y todo lo que tenemos a Dios, para que lo use de acuerdo con su voluntad.
g) Muchos se han conformado con menos
Muchos cristianos se han conformado con una forma de discipulado que no se parece mucho a las enseñanzas y expectaciones de Jesús. Sus palabras son muchas veces comprometidas por conveniencia o para evitar costo personal. Corno resultado, muchos cristianos dejan de ser los testigos que Dios quiere que sean, y la iglesia es considerada débil, ineficaz o irrelevante. Los hijos de Dios han de mostrar al mundo la presencia transformadora de Jesús en sus vidas. Incluso dentro de la iglesia muchos cristianos encuentran el mínimo denominador común y se acomodan allí, esto es, que siguen a la persona peor o menos efectiva. Dios quiere que imitemos a sus mejores personas y en última instancia a Jesús mismo (1 Corintios 11:1).
h) Contar el costo
Dios llama a sus hijos a enfrentarse con las verdaderas implicaciones de un discipulado personal, a ser fieles y obedientes al Señor, cueste lo que les cueste. Por amor a Jesús, están dispuestos a aplicar sus valores a sus vidas. Un discipulado sin costo no es un discipulado verdadero. Los cristianos son llamados a negarse a sí mismos y tomar su cruz diariamente para poder seguir a Cristo Jesús. Su cruz no es una carga impuesta a ellos, sino algo que emprenden voluntariamente por amor del evangelio. Dios tiene el primer lugar en sus vidas, antes de considerarse a sí mismos o incluso a los demás: Su voluntad tiene preferencia sobre cualquier otra cosa. Poner a Dios primero es lo mejor, tanto para los discípulos como para todos sus amados. Como Jesús exigió un precio tan alto por el discipulado, desafió a todos a contar el costo primero (Lucas 9:57-62; Juan 6:60-66; Marcos 10:17-31). En vista del alto precio del discipulado que Jesús requería, no es sorprendente que terminara con pocos seguidores profundamente comprometidos: pero aquellos pocos fueron suficientes para cambiar el mundo.
i) El verdadero discipulado nos costará todo
(I) Vivir como discípulo no es una opción extra, sino el compromiso normal del cristiano que Jesús espera de todos sus seguidores.
(II) Un discípulo verdadero se da cuenta y acepta que Jesús merece en justicia ser el Señor de su vida entera. (Juan 13:13).
(III) Un discípulo verdadero es una persona que ha creído las palabras de Cristo y ha comprometido su vida a Cristo Jesús.
(IV) Es importante darse cuenta de que los discípulos de Jesús no pueden ser poco entusiastas o mediocres en nada que hagan, porque han de seguir a Jesús, y El vivió y murió por los principios del Reino de Dios.
j) Cinco precondiciones básicas para el discipulado bíblico
(I) Fidelidad
Sólo gente fiel o de confianza está plenamente calificada para el entrenamiento del discipulado.
(II) Amar a Jesús y ponerle a El primero
Esto significa vivir una vida de acuerdo con su voluntad, es decir obediencia.
(III) Voluntad de darnos a nosotros mismos, en sacrificio
Crecer en madurez espiritual exigirá sacrificios de tiempo, fuerza y a veces incluso relaciones. Dios tiene un programa de discipulado personal para cada uno de nosotros. Quiere que entreguemos nuesta vida a este programa para que seamos transformados en la imagen de su Hijo Jesús (Filipenses 2:13; 2 Corintios 9:8; 1 Tesalonicenses 5:23-24).
(IV) El hambre espiritual
Esto implica un deseo real de crecer espiritualmente y ser usado por Dios.
(V) Una actitud educable
La cual se demuestra cuando estamos dispuestos a someternos a la autoridad de la Palabra de Dios y a líderes espirituales que han sido impuestos por Dios sobre nosotros.
k) Preguntas y puntos de discusión
1. ¿Tuvo Jesús impacto a través de sus discípulos? ¿Por qué?
2. ¿Por qué debemos aspirar a la madurez espiritual? (Colosenses 1:28).
3. ¿Qué es la semejanza a Cristo? (Romanos 8:29).
4. ¿Qué significa tomar tu cruz? (Mateo 16:24-25).
5. ¿Por qué a la iglesia se le considera débil, inefectiva, o irrelevante? Discútelo.
6. ¿Deberíamos contar el costo de ser discípulos de Jesús? (Lucas 14:25-35).
7. ¿Merece Jesús ser hecho Señor de tu vida entera? (Colosenses 1:15-20).
8. ¿Qué tipo de personas está buscando Jesús para que le sirvan? (Lucas 16:10-12; Mateo 25:14-30).
9. ¿Qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo y perdiere su alma? (Mateo 16:26-27) Discútelo.
10. ¿Cómo salvamos nuestra vida, según Mateo 16:24-25 y 1 Juan 5:12?
11. ¿Dónde estará tu corazón? (Lucas 12:32-34).
12. ¿Qué necesitarías cambiar en tu vida si siguieses a Jesús como un verdadero discípulo?
Discútelo.
l) Resumen y aplicación
1. ¡Jesús hizo del discipulado una prioridad, y nosotros también deberíamos hacerlo!
2. El discipulado es la estrategia escogida por Dios para llegar al mundo.
3. Los cristianos espiritualmente maduros deberían ser el resultado final del discipulado.
4. Necesitamos tomar una decisión firme de seguir a Jesús y no conformarnos con menos. Seguir a Jesús es seguir el mismo camino que El, y nos avisó que sería costoso. Jesús dijo que nos costaría todo.
5. Los hijos de Dios deberían mostrar a Jesús al mundo y ser transformados a Su imagen.
6. Como discípulos deberíamos ser educables, fieles, espiritualmente hambrientos, y sacrificar todo por nuestro amor a Jesús.
7. A la naturaleza humana no le gusta la obediencia, tampoco le gusta enfrentarse con el costo. Es
8. fácil conformarse con un nivel de discipulado aceptable a nosotros e imaginarlo aceptable a Dios.
jueves, 18 de agosto de 2011
¿Qué es un Cristiano?
Antioquía (sur de la actual Turquía, en la frontera siria) era la tercera ciudad del imperio romano, después de Roma y Alejandría. Era una ciudad del imperio romano, después de Roma y Alejandría. Desempeñaba un papel clave para el comercio de la época. Era una ciudad muy corrupta, en la cual reinaba una gran inmoralidad. Fue en esa ciudad difícil en donde unos sencillos creyentes anónimos anunciaron la Buena Nueva de la salvación por Jesucristo. Muchas personas creyeron este mensaje y se convirtieron al Señor (Hechos 11:21). Su vida cambió tanto que el nombre de cristianos, “los que son de Cristo”, fue empleado por primera vez en ese momento.
Dos mil años después el término cristiano sigue empleándose, aun cuando su sentido a menudo, y por desdicha, haya sido desfigurado. Para ser cristiano, para ser de Cristo, es necesario haber nacido de nuevo, haber nacido del Espíritu(Juan 3:3, 7). Este nuevo nacimiento no se recibe mediante el bautismo, sino por la fe en Jesús, muerto y resucitado. Es un nuevo comienzo. El que ha nacido de nuevo tiene una nueva vida que le permite conocer a Jesús, amarle, honrarle y vivir en comunión con él.
Le transcribimos un pensamiento de un cristiano que vivió hace cuatro siglos: «El cristiano es un hombre que no vive para sí mismo, sino para Cristo y para su prójimo. Para Cristo por la fe, para su prójimo por el amor. Mediante la fe se eleva por encima de sí mismo hasta Dios. Para Dios, él se dedica por amor a su prójimo. Sin embargo, siempre mora en Dios y en su amor».

