El proceso de la tentación
1 Corintios 10.12-13
Muchas personas actúan como si no hubiera ninguna defensa contra la tentación. Con el primer indicio de deseo, tiran la toalla y ceden a cada pequeña provocación. ¿Se aplica esto a usted? Lo que debemos entender es que la tentación es un proceso gradual, y puede ser desechada en cualquier etapa.
La tentación, por lo general, comienza en la mente, donde experimentamos escenarios imaginarios.
La mente humana tiene una sorprendente capacidad para crear conversaciones y experiencias de la nada.
Mediante la fantasía, podemos disfrutar de algo sin siquiera traerlo al mundo real. Por consiguiente, dado que no es real, pensamos que es inofensivo.
Pero un mundo de fantasía conduce a una espiral descendente de esclavitud. Al final, nuestros pensamientos se concentran tanto en la tentación, que parece imposible pensar en otra cosa. En este punto, nuestras mentes permanecen cautivas del deseo. No importa a dónde vayamos o qué hagamos, ¡no podemos dejar atrás nuestros pensamientos! Y cuando nuestra vida se enfoca en algo que no sea Dios, quedamos atrapados.
Pero el Señor es fiel y dará la vía de escape. Puesto que la tentación comienza con los pensamientos, la única manera de interrumpir el proceso, es llenar nuestras mentes con la Palabra de Dios.
Cuando nos alimentamos de la Biblia, la Palabra obra en nosotros desarraigando el pecado, transformando nuestros pensamientos y derrotando la tentadora fantasía. ¡La Biblia es poderosa! Podemos confiar en que nos liberará de la carga de la tentación.
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miércoles, 9 de octubre de 2024
martes, 8 de octubre de 2024
La lucha con la tentación
La lucha con la tentación
Santiago 1.12-15
Si hay algo que todo hombre, mujer y niño han experimentado, eso es la tentación. Todos hemos visto algo nuevo, atractivo o inusual, y pensamos: tiene que ser mío.
¿Qué es “eso” para usted? El objeto de la tentación puede ser casi cualquier cosa, tal vez algo material como una casa bonita, o un auto nuevo, o tal vez el placer de una comida, del alcohol o de las drogas.
Otra posibilidad es una tentación emocional que acompaña a una nueva relación, o al reconocimiento por un trabajo bien hecho.
Cualquiera que sea el objeto, la tentación exige que debemos tenerlo, ¡ahora mismo! No nos detenemos a considerar si es bueno para nosotros, beneficioso para nuestra familia, o perjudicial para alguien que amamos. La cautela y la fidelidad son echadas por la borda cuando la tentación nos domina, y puede traer destrucción absoluta a nuestra vida si se deja sin control.
En términos sencillos, la tentación es la incitación a seguir nuestros deseos más allá de los límites que Dios ha dispuesto. Por ejemplo, el Señor le ha dado a la humanidad un regalo precioso en la sexualidad, y este deseo dado por Dios a menudo se saca fuera del contexto para el cual el Creador lo concibió. El deseo sexual es bueno, pero cuando no es controlado, daña nuestro juicio y nos conduce a problemas y sufrimientos.
¿Está usted permitiendo que un deseo particular controle su vida? ¿Está yendo una y otra vez más allá de los límites de lo que sabe que Dios aprueba? Entonces, es hora de que rompa con la tentación volviéndose a Dios en arrepentimiento, sometiéndose a su autoridad sobre sus deseos, y confiando en su poder para obtener la victoria.
Santiago 1.12-15
Si hay algo que todo hombre, mujer y niño han experimentado, eso es la tentación. Todos hemos visto algo nuevo, atractivo o inusual, y pensamos: tiene que ser mío.
¿Qué es “eso” para usted? El objeto de la tentación puede ser casi cualquier cosa, tal vez algo material como una casa bonita, o un auto nuevo, o tal vez el placer de una comida, del alcohol o de las drogas.
Otra posibilidad es una tentación emocional que acompaña a una nueva relación, o al reconocimiento por un trabajo bien hecho.
Cualquiera que sea el objeto, la tentación exige que debemos tenerlo, ¡ahora mismo! No nos detenemos a considerar si es bueno para nosotros, beneficioso para nuestra familia, o perjudicial para alguien que amamos. La cautela y la fidelidad son echadas por la borda cuando la tentación nos domina, y puede traer destrucción absoluta a nuestra vida si se deja sin control.
En términos sencillos, la tentación es la incitación a seguir nuestros deseos más allá de los límites que Dios ha dispuesto. Por ejemplo, el Señor le ha dado a la humanidad un regalo precioso en la sexualidad, y este deseo dado por Dios a menudo se saca fuera del contexto para el cual el Creador lo concibió. El deseo sexual es bueno, pero cuando no es controlado, daña nuestro juicio y nos conduce a problemas y sufrimientos.
¿Está usted permitiendo que un deseo particular controle su vida? ¿Está yendo una y otra vez más allá de los límites de lo que sabe que Dios aprueba? Entonces, es hora de que rompa con la tentación volviéndose a Dios en arrepentimiento, sometiéndose a su autoridad sobre sus deseos, y confiando en su poder para obtener la victoria.
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