lunes, 24 de julio de 2017


Andar en la Palabra

Leer | Salmo 119.97-104
La gente toma un montón de decisiones a diario. La mayoría de las opciones se presentan rápidamente, dejando poco tiempo para sopesar los pros y los contras. Así que, actuamos con el instinto. Pero los creyentes que quieran andar sabidamente en medio de los peligros de este mundo necesitan algo más fiable que el instinto carnal. Necesitamos conocimiento y principios de acuerdo con lo que Dios dice.
Menciono a menudo en mis escritos y predicaciones la meditación en las Sagradas Escrituras, y lo hago por una buena razón. La Biblia es la clave para conocer a Dios y obedecer su voluntad. Los creyentes no podemos desatender el pasar tiempo estudiando sus palabras. Si usted quiere saber cuál es el sentir del Señor en cuanto a un asunto, vaya a esta fuente para llenar su mente con la verdad.
Todos tenemos, en cierto modo, un modelo en nuestra mente. Está formado por los principios que nos enseñaron cuando niños, los hábitos que nos hemos formado, y la información que aceptamos como verdadera. La nueva información que nos llega pasa a través de ese patrón y es, o bien asimilada o bien rechazada. Así que, el diablo desea infiltrarse en su vida y ganar terreno en su mente y en su espíritu.
Algunos de los dardos que Satanás dispara a su mente parecen inofensivos o incluso buenos; es por eso que actuar con el instinto es tan peligroso. Un patrón mental revestido con la verdad bíblica es esencial para los creyentes, ya que identifica y rechaza todo lo que es pecaminoso, inconveniente, o simplemente impropio para los hijos de Dios.

sábado, 22 de julio de 2017

¿Por qué permite Dios el mal?


¿Por qué permite Dios el mal?

Leer | Génesis 2.15-17
Cuando los creyentes hablan de cómo y cuándo entró el mal en el mundo, la mayoría señala la tentación de la serpiente a Eva. Pero, en realidad, hay que remontarse al momento en que Dios plantó el árbol de la ciencia del bien y el mal. Al ofrecer a Adán y Eva la alternativa de elegir entre la obediencia y la rebeldía, Dios permitió que el mal entrara en su creación perfecta.
Ahora bien, usted probablemente se estará haciendo la pregunta que inquieta a muchos creyentes y no creyentes: ¿Por qué Dios permite el mal? Por años, se han dado algunas respuestas insatisfactorias; por ejemplo, que eso no le importa al Señor, o que Él es impotente para evitar el mal. Tales respuestas contradicen lo que Dios dice de sí mismo en las Sagradas Escrituras (Ro 5.8; Sal 47.8). La verdad es que nuestro amoroso Padre celestial tiene autoridad absoluta sobre este mundo.
Dios tuvo una razón para dejar que el mal entrara al mundo. El árbol del conocimiento era un campo de prueba. Adán y Eva tuvieron que elegir entre la rebeldía y el amor, el mal y el bien, la desobediencia y la obediencia. Puesto que el Señor deseaba el amor de los seres humanos que Él creó, tenía que ofrecer una alternativa, o bien prescindir de todo el proceso de la creación, o bien programar a la humanidad como robots que le dieran gloria y alabanzas.
El Señor nos asegura dos cosas en cuanto al mal. Primero, su propósito no es que pequemos (Stg 1.13). Él desea que tengamos intencionalmente una vida santa, para que el mal no encuentre lugar en nuestros corazones. Segundo, cuando seamos tocados por el mal, Él usará la situación para nuestro bien (Ro 8.28).

viernes, 21 de julio de 2017

Maneras prácticas de llevar las cargas

Maneras prácticas de llevar las cargas
Leer | 1 Tesalonicenses 5.14
En todas partes hay personas que sufren, pero a veces no sabemos qué decir o hacer para aliviar su dolor. He aquí seis maneras prácticas para ayudar a llevar las cargas de los demás:
1. Estar allí. A veces el mejor “método” de ayudar es simplemente estar presente. En nuestras horas más tristes, no necesitamos a alguien que trate de arreglarlo todo; solo necesitamos un amigo.
2. Escuchar. No intente dar respuestas o decirle a la persona qué es lo que tiene que hacer. Las almas heridas muchas veces solo quieren tener un oído atento para poder expresar lo que hay en su mente.
3. Compartir. Nunca haga alarde de ser alguien que al parecer tiene todas las respuestas. En vez de eso, comparta sus fracasos, y permita que ayuden a otros.
4. Orar. Hay poder en pronunciar delante del Señor los nombres de las personas. Cuando los demás escuchan a alguien hablar con Jesús a su favor, comienza a menudo a producirse la sanidad.
5. Dar. A veces, ayudar a los demás implica más que un apretón de manos o un abrazo cálido. Tal vez necesiten algo económico o material. Una de las mejores maneras de medir nuestra sinceridad es nuestra disposición a dar a los demás.
6. Sustituir. Usted puede conocer a alguien que está llevando la carga de cuidar a otra persona. Si interviene y toma su lugar por un tiempo, está imitando a su Salvador —Él, también, fue un sustituto.
Ya que no éramos capaces de hacerlo por nosotros mismos, Jesús cargó con todos nuestros pecados y sufrimientos. Si Cristo hizo eso por nosotros, ¿cómo podemos decir: “Estoy demasiado ocupado para llevar la carga de otra persona”?


jueves, 20 de julio de 2017

Cómo llevar las cargas de otros


Cómo llevar las cargas de otros
Leer | Romanos 15.1, 2

La Biblia ordena a los cristianos a llevar las cargas de otros. Hacer esto de manera efectiva requiere tres cosas.


• Sensibilidad. Si usted no es sensible a las luchas de quienes le rodean, ¿cómo puede ayudar? Cada domingo se sienta en la iglesia rodeado de personas que sufren. El Señor conoce la profundidad de su sufrimiento y desea liberarlos de la esclavitud, pero a menudo actúa por medio de sus hijos. Afortunadamente, contamos con su Espíritu para hacernos sensibles a las necesidades que haya en medio de nosotros.


• Aceptación. No estamos llamados a llevar cargas de otros basándonos en cómo nos sintamos en cuanto a ellos. Jesús no hace discriminación sobre a quiénes amar o ayudar. Si queremos ser como Cristo, debemos estar dispuestos a ayudar a los demás, sin importar quiénes sean.

• Disponibilidad. A veces, los cristianos piensan que es responsabilidad del pastor cuidar a toda la congregación. Pero él también tiene sus cargas. Su pastor quiere ayudar a todo el mundo en todas las formas posibles, pero si él es el único que está disponible para ofrecer apoyo a la congregación, tanto él como la iglesia colapsarán. Hágase la pregunta de si habrá una manera en que usted pueda ayudar a llevar la carga.
La Biblia nos dice que toda la ley se resume en un solo mandamiento: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Gá 5.14). Después de amar al Señor con todo nuestro corazón, este es el segundo gran mandamiento (Mt 22.39). Por tanto, cuando nos solidarizamos con la angustia y las cargas de otra persona, cumplimos con una gran ley de Dios.


miércoles, 19 de julio de 2017

Los peligros de las enseñanza falsas



Los peligros de la enseñanza falsa
Leer | Gálatas 1.6-9
La Palabra de Dios es viva y eficaz, y penetra el alma humana (He 4.12). Considere cuán poderosa es la Sagrada Escritura que puede transformar los corazones, salvar vidas de la condenación eterna y dar esperanza a los desesperados.
¿Es de extrañar, entonces, que la Biblia sea un campo de batalla para Satanás? El diablo hará todo lo posible para destruir su mensaje y tergiversar su verdad.
Nuestro Padre celestial nos ha permitido, por su gracia, saber que el resultado de esta batalla es la victoria de la verdad. Pero aunque el Señor tiene la victoria final, Satanás puede ganar terreno entre las personas. Sus tácticas son peligrosas y engañosas para los incautos. Por esta razón, debemos evitar sus ataques, que son difíciles de reconocer a menos que estemos preparados.
La enseñanza falsa es una de las tácticas preferidas de Satanás para llevarnos por el mal camino. A primera vista, esa enseñanza parece coincidir con la Biblia, pero no se deje confundir por el engaño. Dos cosas son esenciales para mantenerse firme contra estas escurridizas falacias: estar bien arraigados en la verdad de la Palabra de Dios, y escuchar a su Santo Espíritu. Solo entonces podremos identificar el error, y evitar las trampas de las mentiras del enemigo.
Satanás anhela inducir al error a los creyentes para hacerlos inútiles para el reino. También quiere mantener a todas las almas lejos de la salvación que hay en Jesucristo. Hermano, prepárese para la batalla, crezca en el conocimiento de la verdad y apóyese en el Espíritu de Dios para que Él le guíe en todo momento.

Mar del Plata – Argentina
E-mail: pasosdefe@hotmail.com.ar
Facebook: Templo Cristiano Pasos de Fe

martes, 18 de julio de 2017

Cómo responder a la crítica

Cómo responder a la crítica
Leer | Proverbios 15.31-33
A nadie le gusta ser criticado, pero es inevitable; por tanto, tenemos que aprender a responder correctamente. Aunque usted pueda sentirse tentado a ponerse a la defensiva, mantenga la calma y escuche. Las palabras pueden herir, pero quienes prestan atención a lo que se les dice pueden salir beneficiados.
Si nos negamos a aceptar la reprensión, limitaremos nuestro potencial para madurar espiritualmente. Algunas de las mejores lecciones de la vida se reciben por medio de las experiencias difíciles. Si el Señor permitió la situación, usted puede tener la seguridad de que Él quiere utilizarla para transformarle a la imagen de su Hijo. Ya sea que la crítica sea legítima o no, o sea hecha con gentileza o dureza, lo que usted debe hacer es responder de una manera que glorifique al Señor.
Cuando alguien le critique, manténgase callado y escuche hasta que la otra persona haya terminado. Haga contacto visual para demostrarle atención y respeto. Cuando quien le critique termine de hablar, dele las gracias por hacerle saber su preocupación, y dígale que usted pensará en lo que dijo. Pregúntele al Señor si la acusación es legítima. Deje que Él escudriñe su corazón, bien sea para confirmar su inocencia o para convencerle de su falta.
Cada reprensión es una oportunidad que viene de Dios. Es una ocasión para demostrarle amor a quien le critica. Si la persona le está atacando airadamente, su actitud respetuosa y su gentileza se convertirán en un testimonio poderoso. La crítica es también una ocasión para que usted se humille y acepte la corrección del Señor.


sábado, 15 de julio de 2017

EL escudo de la fe

El escudo de la fe
Leer | Efesios 6.14-17
El apóstol Pablo escribió acerca de la guerra espiritual para que podamos conocer a nuestro enemigo y saber cómo luchar contra él. Comparó la armadura y las armas que Dios nos ha dado, con el equipo de un soldado: un casco para proteger nuestra mente, una coraza para cubrir nuestro corazón, zapatos especiales para ayudarnos a mantenernos firmes, un cinturón de la verdad de Dios para mantener unidas todas las partes de la armadura, la poderosa espada del Espíritu, y el escudo protector de la fe.
Los soldados romanos tenían grandes escudos y cuando enfrentaban un ataque, permanecían de pie, hombro con hombro, teniendo a su lado otros escudos que podían tocar. Luego, cuando las flechas enemigas volaban hacia ellos, se arrodillaban al mismo tiempo levantando sus escudos por sobre sus cabezas, manteniendo siempre el contacto con los escudos que tenían a cada lado. Nada podía penetrar esa defensa.
Esta es una ilustración de cómo debemos luchar cuando Satanás lance dardos de fuego a nuestro camino. Estos dardos entran a nuestra vida en forma de tentaciones, dudas y ansiedades. Cuando mantenemos levantado nuestro escudo de la fe, el ataque falla. Sin embargo, si lo bajamos o dejamos de mantenernos unidos como el cuerpo de Cristo, las flechas penetrarán.
Nuestro Padre Celestial ha dado todo lo que necesitamos para vivir en un campo de batalla. Ha garantizado la victoria por medio de Jesucristo, ha destruido el poder del pecado sobre nosotros, y nos ha dado una armadura para que nos la pongamos. Nuestra parte es andar por fe, creyéndole a Dios en todo momento.


viernes, 14 de julio de 2017

La fe para perseverar


La fe para perseverar

Leer | Hebreos 12.3-11

A veces la vida puede parecer un largo y oscuro túnel. Tal vez no podemos descubrir la solución para un problema, o no podemos encontrar alivio al dolor. Independientemente de la dirección que tomemos, no podemos encontrar esperanza para nada mejor que nuestras circunstancias actuales.
Afortunadamente, servimos a un Dios que siente nuestro dolor y conoce nuestras limitaciones. Jesucristo caminó por el valle de sombra de muerte, y clamó: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mr 15.34). Esto significa que cuando nuestra fe llega al límite, nuestras fuerzas se agotan, y nuestros sueños se hacen añicos, Jesús lo entiende. Él nos pide que perseveremos, aun cuando queremos renunciar.
Renunciar no es más que abandonar la ayuda de Dios para valernos de nuestras propias fuerzas. Tratamos de manipular una situación o simplemente evitar el dolor. En esencia, elegimos creer que Satanás, con su poder terrenal, es más poderoso que Cristo dentro de nosotros (1 Jn 4.4). Por supuesto, el diablo no es más poderoso, pero nosotros dejaremos que gane una batalla si renunciamos a la seguridad de que Dios nos ayudará en la dificultad. Cuando tenemos esa actitud, perdemos la bendición del Padre y limitamos nuestra utilidad en su reino.
Aunque no podamos detectar su presencia, Dios está actuando en cada detalle de nuestro problema. Pero tenemos que confiar en su tiempo perfecto para que nos muestre la respuesta. El Padre celestial conoce su dolor, y Él vendrá a su auxilio en ese oscuro túnel. No se rinda antes de recibir su bendición.

miércoles, 12 de julio de 2017

Éxito y dinero

Éxito y dinero
Leer | Lucas 12.13-21
Existe una gran mentira que hace que las personas arriesguen sus familias, su salud y su integridad. Ésta es que el éxito se define por nuestra riqueza material. Muchos de nosotros decidimos que somos un fracaso sin ella. Y con ella, de alguna manera nos sentimos exitosos. Para descubrir la verdad, solo tenemos que preguntarnos: ¿Cómo nos ve el Señor?
Dios ve que algunos de nosotros tenemos una actitud idolátrica hacia la riqueza. La vida gira en torno al tema del dinero —conseguirlo, guardarlo y tener suficiente. Pero un concepto adecuado de la riqueza ve al dinero como un medio de intercambio dado por Dios para que podamos ayudar a los demás y satisfacer nuestras necesidades básicas. Nuestra adoración solo es para Dios, no para las riquezas.
El Señor nos hace una advertencia en cuanto a nuestra actitud materialista (Mt 6.24). La búsqueda de riqueza puede alejarnos de Él, o minimizar el poder de la Palabra en nuestras vidas. Incluso, puede esclavizarnos cuando tratamos de alcanzar la seguridad económica. El Señor dice que Él —no lo material— debe ser el centro de nuestras vidas; nuestra seguridad se encuentra en Él solo. Se nos insta a dar los pasos necesarios para protegernos contra las tentaciones que vienen con desear o tener riquezas.
Ninguno de nosotros es inmune al atractivo del dinero o a la tentación de definirnos como exitosos cuando lo tenemos. Pídale a Dios que le muestre con claridad la actitud que usted tiene hacia el dinero y el éxito. Luego, confiese cualquier actitud pecaminosa. Él puede usar nuestro dinero para el bien de su reino, si rendimos nuestras vidas a Él.


martes, 11 de julio de 2017

El placer momentáneo

El placer momentáneo
Leer | Hebreos 13.5, 6
Hay todo tipo de anuncios publicitarios en la televisión y en la radio. Con frecuencia, cuando se trata de los defectos del producto, el locutor habla tan rápido que usted no es capaz de seguirle. ¿Por qué habla tan rápido? Porque está leyendo la parte que la compañía no quiere que usted escuche. El mensaje que ellos quieren que usted capte es: ¡Cómprelo ya!
Satanás hace una presentación parecida: No te preocupes por el futuro; ¡puedes tener satisfacción inmediata ahora mismo! Él enfatiza que las cosas del mundo están disponibles de inmediato, sin mencionar el mañana. Debido a que quiere que perdamos nuestro futuro, nos invita a exigir la satisfacción inmediata de nuestros deseos. Pero no hay nada en este mundo que valga la pena como para salirnos de la voluntad de Dios o perder los privilegios y las oportunidades que Él ha preparado para nosotros. El Señor tiene un plan para nuestra vida, y no hay absolutamente nada que pueda compararse con su voluntad, su propósito y sus objetivos.
Nuestra relación con Dios es el aspecto más importante de nuestra existencia. Ninguna experiencia de la vida se compara en lo más mínimo con conocer al Señor. Sin embargo, la realidad es que continuamente somos tentados a preferir lo que Satanás ofrece, en lugar de esperar lo que Dios quiere.
Sacrificamos nuestro futuro cuando tomamos decisiones irrevocables en momentos de debilidad emocional. Jesucristo puede ayudarnos a enfrentar cualquier tentación o prueba que Satanás puede ponernos en el camino. El Señor está con nosotros, y Él nunca nos desamparará, ni nos dejará.


lunes, 10 de julio de 2017

Cómo perdonarnos

Cómo perdonarnos
Leer | 1 Juan 3.20
¿Alguna vez escuchó decir a alguien: “Sé que Dios me ha perdonado, pero nunca voy a ser capaz de perdonarme a mí mismo”? Aunque tal autocondenación puede tener diversos orígenes, es un enemigo que el Señor ya ha derrotado. Romanos 8.1 nos dice: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús”. Pero ¿cómo debemos, entonces, lidiar con ella?
Primero, debemos distinguir entre remordimiento y culpa. Tenemos razón para sentir tristeza y remordimiento por acciones del pasado, pero cargar con la culpa por ellas no es necesario. La Biblia nos asegura que si confesamos nuestros pecados, Dios es fiel para perdonarnos (1 Jn 1.9). Los sentimientos persistentes de culpabilidad son enemigos que tratan de robarnos nuestra libertad en Cristo.
A veces, los sentimientos de culpabilidad surgen del concepto equivocado de que todavía tenemos que pagar por nuestros pecados, por lo que inconscientemente aceptamos el remordimiento perpetuo como una manera de reparar los errores del pasado. Tal práctica sugiere la idea errónea de que la preciosa sangre de Cristo no fue suficiente para cubrir todos los pecados de nuestro pasado, presente y futuro. Una vez que nos damos cuenta de que Él pagó por completo nuestra cuenta, no debemos jamás intentar aliarnos con quienes quisieran hacernos creer lo contrario.
Ya que nuestro Padre Celestial nos ha dado su Palabra, podemos rechazar todas las voces acusadoras y descansar en su promesa: “Si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas” (1 Jn 3.20).


sábado, 8 de julio de 2017

Cómo amar a nuestras madres

Cómo amar a nuestras madres
Leer | 1 Corintios 13.4-7

De niños, mostrábamos amor a nuestra madre con abrazos, dibujos y mimos. Pero ahora que somos adultos, algunos no estamos seguros de cómo demostrarle amor. A veces, esto se debe a que la relación es problemática. Atender sus necesidades a medida que envejece puede ser agotador emocionalmente y requerir mucho tiempo. Quizás resentimientos o experiencias de conflictos en el pasado, de maltratos o rechazo en la niñez, han creado una barrera.
Sin embargo, a pesar de las historias del pasado y de las dificultades en el presente, no podemos ignorar el mandamiento bíblico de honrar a nuestros padres (Ef 6.2). Permítame sugerirle cuatro maneras de respetar y amar a su madre, a pesar de lo que haya sucedido en su relación.
1. Ámela con paciencia. Todos cometemos errores. Piense simplemente en cuán paciente es Dios con usted, y haga lo mismo con su madre.
2. Trátela con amabilidad. La rudeza sólo revela nuestras propias imperfecciones y en nada ayuda a su madre o mejora la relación.
3. Actúe con generosidad. Estamos llamados a seguir el ejemplo de Cristo de servir con generosidad, en vez de lo que nos convenga o resulte cómodo.
4. Recuerde que el amor requiere perdón. Guardar resentimiento no solamente nos envenena; también impide que se cultive una buena relación.
Ahora bien, todo esto suena imposible, y lo es —si Cristo no está viviendo en usted. Él sabe exactamente cómo amar a su madre. El Señor le guiará y le dará el poder para responder como Él lo haría, si le da el control de su vida.


viernes, 7 de julio de 2017

Benignidad: Una cualidad admirable

Benignidad: Una cualidad admirable
Leer | Jeremías 9.23, 24

Ayer leímos acerca del fruto producido en una vida llena del Espíritu Santo, y señalamos que todas las demás cualidades son expresiones de la primera —el amor (Gá 5.22-23). El pastor y escritor Ray Stedman dijo: “Después de todo, gozo es amor que se goza en sí mismo; paz es amor que descansa; paciencia es amor que espera; benignidad es amor que reacciona; bondad es amor que decide; fidelidad es amor que cumple su palabra; mansedumbre es amor que empatiza; y templanza es amor que resiste la tentación”.
Enfoquémonos en la benignidad, la cual se revela en...
• Pensamientos de bien que buscan encontrar en otros lo bueno y no lo malo.
• Palabras delicadas para el rebelde que necesita disciplina, y de alabanza para el que se porta bien.
• Respuestas amables ante la ira o la injusticia.
• Acciones deliberadas que ayudan a otros, sin la búsqueda del interés egoísta.
Piense en sus acciones. ¿Hay alguna reacción o palabra que desearía borrar?
La benignidad no es algo que nos ponemos para ciertas ocasiones, es un atributo que Dios desea reproducir en nosotros. Tómese el tiempo para reconocer lo benigno que ha sido con usted el Padre celestial. Confiese cualquier acción poco bondadosa, y reciba el perdón que Él promete (1 Jn 1.9). Pídale que siga obrando por medio del Espíritu Santo para producir el fruto de la benignidad en usted, reconozca que la benignidad es una de las cualidades en las que Él se deleita, y exprese su deseo de que este atributo sea evidente en su persona.


jueves, 6 de julio de 2017

Un amor imposible hecho posible

Un amor imposible hecho posible
Leer | Gálatas 5.22, 23

Cuando un doctor de la ley preguntó a Jesús cuál de los mandamientos era el más grande, su respuesta fue: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente”. Citó también el segundo: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mt 22.37, 39). ¡Qué tarea tan grande!
Con nuestras propias fuerzas, ninguno de nosotros podría cumplir con esta obligación, pero Dios ha proporcionado una manera para que los cristianos hagan lo imposible. El Espíritu Santo que habita en nosotros, obra para producir su fruto en nosotros, y el primero de la lista es el amor (Gá 5.22). De hecho, las otras ocho cualidades son, realmente, descripciones de la expresión del amor.
Cada vez que demostramos bondad, paciencia, o mansedumbre, vemos el amor del Señor en acción por medio de nosotros, sobre todo cuando la otra persona ha sido poco amable y no merece ese trato afable. Este fruto no se produce por esforzarnos en llenarnos de buena voluntad para con alguien con quien es difícil llevarse bien. En vez de eso, piense en el proceso más como la savia que corre a través de una rama en una vid. La rama no produce uvas; la savia sí. De la misma manera, el Espíritu fluye a través nuestro, produciendo el amor de Dios, para que nosotros, a su vez, podemos darlo a otros.
El amor ágape es la razón por la que somos capaces de amar a alguien que nos trate mal -—es obra de Dios, no nuestra. Incluso la adoración que ofrecemos al Señor no es algo que podemos producir en nuestro corazón sin su ayuda. Aunque el mandamiento de amar es tremendo y pesado, la gracia de Dios es suficiente.


miércoles, 5 de julio de 2017

Un modelo de oración poderosa

Un modelo de oración poderosa
Leer | Colosenses 1.9-14

Si alguien le preguntara: “¿Cómo puedo orar por usted?”, sería capaz de darle una respuesta clara? Muchas veces, no sabemos qué decir, y lo mismo sucede cuando hacemos esa pregunta a nuestros amigos —recibimos con frecuencia una respuesta vaga. Saber cómo orar unos por otros no es algo natural, por lo tanto, requiere que aprendamos cómo hacerlo.
Es por eso que la Biblia contiene muchos modelos sobre la oración eficaz. Uno de ellos se encuentra en la epístola de Pablo a los creyentes en Colosas. Oró para que ellos fueran “llenos del conocimiento de su voluntad” (Col 1.9). El hecho de que el apóstol hiciera esa oración, significa que podemos llegar a saber lo que Dios está haciendo en nuestras vidas, cuando entendemos su voluntad.
La oración de Pablo incluyó también otras peticiones a favor de los colosenses. Pidió que Dios los bendijera con el conocimiento de lo correcto. Pero más que eso, pidió que anduvieran de una manera digna de Cristo, y que fueran fortalecidos con todo poder (vv. 10, 11).
Cuando eso sucede en la vida de un creyente, los testigos de esto se sienten atraídos por lo que ven. Algunos, incluso, pueden llegar a reconocer la actividad del Señor en la vida de un cristiano que refleja el poder del Padre celestial para perdonar los pecados y andar delante de Él en santidad.
Estas son peticiones específicas que usted debe hacer al orar por los demás. De hecho, haría bien en pedir las mismas cosas para usted mismo. Puede tener la seguridad de que la poderosa oración será contestada, porque está de acuerdo con la voluntad de Dios.


martes, 4 de julio de 2017

Orar en las crisis

Orar en las crisis
Leer | Números 21.6-8

¿Cuándo fue la última vez que usted clamó a Dios por algo que no fuera un problema personal? A menudo estamos tan involucrados en nuestras vidas, que no somos capaces de ver las crisis que enfrentan otros.
Estoy hablando de situaciones que no afectan a su familia directamente -—problemas políticos de otras naciones o desastres naturales —¿acaso no siente como si tales asuntos fueran demasiado grandes para que su oración pudiera tener alguna influencia?
Pues bien, no es así. El enemigo quiere que demos por sentado que la mayoría de los problemas son demasiado grandes para nuestras oraciones. Pero la Biblia nos asegura que “la oración eficaz del justo puede mucho” (Stg 5.16). Y el versículo 17 nos da un ejemplo grandioso: “Elías era un hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses”.
Dios todopoderoso tiene el poder de sanar, dar paz y cambiar las circunstancias. Él permite que sus hijos tengan parte en esto por medio de la oración. Él nos dice que hablemos con Él de lo que sea (Fil 4.6), y promete escuchar cuando el pecado no obstaculice nuestra comunicación (Sal 66.18).
La próxima vez que usted sepa de una tragedia o un problema —independientemente de que eso afecte a extraños o a personas que usted conozca— resista la tentación de distanciarse de la situación. Usted puede tener un impacto en las vidas de otros cuando ore a favor de ellos. Por tanto, permita que la noticia de una crisis se convierta en un motivo para orar.


lunes, 3 de julio de 2017

Su diario personal de esperanza

Su diario personal de esperanza
Leer | Deuteronomio 7.17-19

Al igual que una liebre inmovilizada por la repentina aparición de los faros de un automóvil, nosotros también podemos quedar paralizados por emociones o circunstancias inesperadas. Con nuestras mentes en blanco y nuestras emociones congeladas, Satanás y sus huestes están listos para susurrar mentiras a nuestro oído y desenfocarnos de la verdad.
La Biblia ocupa un lugar invalorable, sobre todo a la hora de señalarnos la verdad. Ella es un registro de la relación y la obra de Dios en y por medio de la nación de Israel y la iglesia del Nuevo Testamento. Somos bendecidos cuando leemos la manera como Dios ha obrado en la vida de las personas. Es importante cultivar el hábito de leer la Biblia para que nuestra respuesta automática sea acudir a ella cuando enfrentemos una crisis.
Un diario personal también tiene un valor incalculable, ¿por qué razón? Porque es un registro de cómo el Señor ha obrado en nuestra propia vida. Si no se escriben, muchos detalles se olvidan. Estos detalles dan un testimonio maravilloso de la presencia de Dios en nuestra vida, y de su intervención en beneficio nuestro.
En el Antiguo Testamento se le dice a menudo a Israel que recuerde lo que Dios había hecho. Poner por escrito cómo se ha dado Dios a conocer personalmente a usted, le ayudará a recordar su misericordia. Esto también le ayudará en la lucha contra las mentiras del enemigo, que dice que usted está indefenso. La Palabra de Dios y lo que usted ha escrito en cuanto a la obra del Señor en su vida son un arma poderosa para hacer huir al desaliento.


sábado, 1 de julio de 2017

Cuando se sienta desalentado

Cuando se sienta desalentado
Leer | 2 Crónicas 20.5-12

Ayer vimos lo que hizo Josafat cuando se encontró en una situación de evidente impotencia. Hoy sacaremos otro principio del relato para aprender cómo manejar momentos similares.
En los versículos 5 al 12, Josafat sigue centrado en el Señor, lo cual debe ser también nuestra primera respuesta al temor. Pero observe lo que hace en esta oración, él no está hablando de su temor por lo que podría suceder. En vez de eso, está recordando el pasado, evocando los tiempos en la historia de la nación cuando Dios sacó a Israel de situaciones parecidas.
¿Cuántas veces ha hecho el Señor un milagro a favor de usted? Él está activamente involucrado en nuestras vidas, sin embargo a veces le damos gracias en el momento y luego olvidamos lo que ha hecho por nosotros. Más tarde, cuando tenemos temor otra vez, es difícil recordar cómo ha dado el Señor evidencias de Él en nuestras vidas.
Todos necesitamos aliento cuando nos sentimos desanimados. En esos momentos, nos ayuda pensar en lo que el Señor ha hecho a lo largo de la historia por la humanidad, y recordar las maneras en que ha obrado en nuestras vidas.
Dios sabe que nuestra fe se fortalece cuando tomamos en cuenta su historial. Es por eso que la Biblia nos dice a menudo que recordemos lo que el Señor ha hecho, y nos invita a compartir esa información con nuestros familiares.
Al pensar en sus muchas bendiciones, usted contemplará la obra de Dios desde una nueva perspectiva. Comenzará a ver cómo está entretejiendo cada hilo de su vida para crear un hermoso tapiz y así glorificarse por medio de su vida.


viernes, 30 de junio de 2017

Cómo hacer frente a la impotencia

Cómo hacer frente a la impotencia
Leer | 2 Crónicas 20.1-4

¿Se ha sentido usted alguna vez totalmente impotente? ¿Puede recordar cuando enfrentó una situación o emergencia en la que se vio completamente impotente? Esta es una experiencia seria para cualquier persona. Aun a las personas que dicen depender de Dios en todo, les gusta sentirse como si tuvieran un poco de control sobre sus circunstancias.
Josafat enfrentó un momento así. En los versículos de hoy, el buen rey se vio confrontado con noticias peligrosas: tres ejércitos diferentes habían unido sus fuerzas para destruir a Israel. Mientras escuchaba el informe, “una gran multitud” de los atacantes ya estaba en camino (v. 2).
¿Cuál fue la respuesta del rey? El versículo 3 nos dice que “tuvo temor”. Sin embargo, supo exactamente qué hacer. La Biblia no dice: “Josafat tuvo temor y huyó”, o “Josafat tuvo temor, pero se lanzó a la batalla”. No, la Biblia nos dice que “Josafat tuvo miedo y se dispuso a buscar al Señor (LBLA) (énfasis añadido).
Esa fue la respuesta perfecta a una situación de impotencia. El rey sabía que este no era, ni el momento de rendirse, ni tampoco el de tomar acción motivado por el temor. En vez de eso, hizo lo único que podía hacer: oró. Y, además, pidió que los demás también oraran. De repente, toda la situación cambió, porque Dios había sido invitado a actuar en una situación de impotencia.
Cuando nos sintamos impotentes, lo primero que debe salir de nuestra boca debe ser: “Padre celestial”. A partir de ese momento, la impotencia ya no es un problema, porque Dios nos dará lo que necesitemos.


jueves, 29 de junio de 2017

De pie ante la puerta abierta

De pie ante la puerta abierta
Leer | 2 Corintios 2.12, 13

En el pasaje de hoy, Pablo escribió acerca de puertas abiertas; utilizó esa figura retórica para dar a entender que se nos presentan grandes oportunidades para predicar el evangelio. Esas “puertas” eran importantes porque las limitaciones físicas, tecnológicas y geográficas obstaculizaban su trabajo considerablemente.
Piense nada más en cuán diferentes son los esfuerzos de evangelización hoy. Estamos viviendo en el momento más oportuno para alcanzar al mundo entero para el Señor Jesús. Tenemos la tecnología para penetrar en todos los países y culturas.
En momentos como éste, debemos preguntarnos qué lugar ocupamos en el plan de Dios. Puede haber todo tipo de razones por las que nos consideremos incompetentes, pero ya es hora de que dejemos las excusas. Todos podemos leer y estudiar la Biblia, y hablar de ella con los demás. Si usted ha puesto su fe en el Salvador Jesucristo, entonces ha recibido de Él la vida eterna, y en usted mora su Santo Espíritu. Por tanto, debe ser capaz de hablar de Él.
Este es el momento de alcanzar al mundo entero con el Evangelio de Jesucristo. Ya no podemos seguir pensando en términos de “mi lugar de trabajo”, “mi ciudad”, o “mi país”; todo el mundo importa. Comencemos en donde vivimos, pero sin detenernos hasta que hayamos alcanzado hasta lo último de la Tierra.
Jesús murió para redimir a los hombres de toda tribu, lengua y nación. No se descalifique ni se excluya. Puede pasar por las puertas que Dios ha puesto delante de usted, y tener un papel importante llegando al mundo con las buenas nuevas de Cristo.


miércoles, 28 de junio de 2017

Porque Él vino, debemos ir

Porque Él vino, debemos ir
Leer | Juan 20.19-23

¿Puede usted imaginar la impresión de los discípulos cuando Jesús se les apareció? Después de días de estar escondidos, temiendo por sus vidas y lamentando la pérdida de su Maestro, los seguidores de Cristo quedaron atónitos al verlo de pie ante ellos en una habitación que estaba cerrada con llave.
Como si el impacto que les causó su aparición no hubiese sido suficiente, les hizo la siguiente declaración: “Como me envió el Padre, así también yo os envío” (Jn 20.21). El peso de esas palabras debió haberles parecido abrumador. Después de años de escuchar a Jesús hablar de su propósito divino, ahora los discípulos recibían un encargo semejante. Así como el Padre había enviado a Jesús, Él los estaba enviando ahora al mundo para extender el evangelio, sanar a los enfermos, servir a los necesitados y glorificar al Padre celestial.
Muchos cristianos leen este pasaje, y piensan: “Me alegro de no haber estado allí para recibir esa “orden de movilización”. Pero ¿sabe una cosa? Sí estaba. Esa habitación no albergaba solo a los once apóstoles restantes. Lucas 24.33 dice que otros seguidores “estaban con ellos”. De modo que, cuando Jesús dijo en Juan 20.21: “Así también yo os envío”, estaba hablando a todo el cuerpo de creyentes.
El mandato de Jesús de hacer discípulos “de todas las naciones” (Mt 28.19) es una tarea demasiado grande para un puñado de personas. Es un llamado para que cada creyente, de cada país y en cada generación, acepte la misión nuevamente. Cristo le está enviando a algún lugar con un propósito. ¿Está listo para ir?


martes, 27 de junio de 2017

Equipados para hacer su voluntad

Equipados para hacer su voluntad
Leer | Romanos 6.1-7

He conocido a personas que saben que Dios las ha llamado a hacer algo, pero están tan enfocadas en lo que piensan en cuanto a sus capacidades, que siguen diciéndole: “Es que no puedo”. ¿Sabía usted que esa es una forma de rebelión? Es decirle al Señor que no es lo suficientemente poderoso como para equiparlas, y que el cumplimiento de su voluntad depende de las capacidades naturales de cada persona.
Al ser llamado a sacar a los israelitas de la esclavitud, Moisés se quejó de que él no era la persona adecuada para la tarea con la excusa de que no sabía hablar bien (Éx 4.10). La respuesta de Dios enfatiza que Él no solo era más que capaz de equipar a su líder escogido, sino que también lograría sus propósitos con o sin Moisés.
Es el Señor quien nos da la capacidad de vivir dentro de su voluntad. Dios ha prometido que si le creemos y seguimos adelante en obediencia, nos mostrará lo que quiere que hagamos, y después nos capacitará para hacerlo. Filipenses 2.13 dice: “Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad”. No hay nada que temer; usted nunca tendrá que hacer algo para Dios para lo cual Él no le haya equipado. Nuestro Padre celestial se ha comprometido a equipar a sus hijos para que hagan lo que les pida.
Como seguidor de Cristo, usted tiene la responsabilidad personal de decir “sí” cuando Dios le llame, y permitir que Él logre sus propósitos por medio de usted. Dios no le defraudará. Ver cómo trabaja en su vida fortalecerá su fe e impulsará el proceso de conformarle a la imagen de Cristo.


sábado, 24 de junio de 2017

La verdad que nos hace libres

La verdad que nos hace libres
Leer | Juan 8.25-32

Dios desea lo mejor para cada uno de sus hijos, pero a veces quedamos atrapados por hábitos, conceptos y sentimientos negativos que interfieren con sus planes para nosotros. Pero el Señor Jesús nos ofrece una salida. Si continuamos en su Palabra, conoceremos la verdad que nos hace libre de todo lo que nos esté manteniendo cautivos.
“Continuar” en la Palabra significa leerla regularmente y aplicarla a nuestra vida. Entonces sabremos lo que Dios dice, y seremos capaces de reconocer las artimañas que amenazan con atraparnos. Además de esto, entenderemos los beneficios que acompañan a nuestra salvación y que nos permiten mantenernos firmes en la verdad para no ser extraviados. Estos beneficios incluyen...
• Nuestra posición: Por la fe en Cristo, hemos comenzado una relación personal con Dios. Ahora, como sus hijos, tenemos libre acceso a su trono, junto con la seguridad de que Él escucha nuestras oraciones.
• Nuestra provisión: Dios nos dio la Biblia para guiarnos y alentarnos.
• Nuestras promesas: Al confiar en las promesas que Él nos ha dado, seremos participantes de la naturaleza de Dios, y escaparemos de la influencia corruptora del mundo (2 P 1.4).
• Nuestra protección: Al caminar con Cristo, Él nos fortalece y nos protege para que no caigamos en las trampas del maligno (2 Ts 3.3).
El primer paso para vivir en libertad es reconocer cualquier pecado que esté dominando su vida. Luego, apóyese en la verdad de la Biblia y reclame las promesas y la provisión de Dios por fe.


viernes, 23 de junio de 2017

Nuestro Salvador resucitado

Nuestro Salvador resucitado
Leer | 1 Corintios 15.12-19

La vida, la muerte y la resurrección de Jesús constituyen la base de nuestra fe. La Biblia nos dice que Jesús vivió sin cometer pecado. Como el Cordero de Dios inmaculado, Él fue voluntariamente a la cruz y se sacrificó por nosotros (1 P 1.18, 19). Cristo llevó nuestros pecados y sufrió nuestro castigo para que pudiéramos ser reconciliados con Dios.
La muerte del Salvador fue aceptada por el Padre celestial como el pago total por nuestros pecados, y despejó el camino para que podamos estar en paz con Él (Ro 5.1). Tres días después de la crucifixión, Jesús fue levantado de la muerte a la vida. El Cristo resucitado había vencido la tumba. Ascendió victoriosamente al cielo y ahora está sentado a la diestra del Padre.
La muerte y la resurrección de Cristo son una ilustración de lo que sucedió en el momento que fuimos salvos. Al reconocernos como pecadores que no podían pagar sus transgresiones, expresamos fe en nuestro Salvador. Entonces, “nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él” (Ro 6.6), y renacimos espiritualmente. Por su sacrificio, fuimos perdonados, reconciliados con Dios y adoptados en su familia.
Pablo enfatizó la importancia de la resurrección, pues, de no haber sido cierta, nuestra fe sería vana.
El Cristo resucitado apareció a muchas personas. Dejó que Tomás lo tocara para que supiera que estaba vivo. Después que el Señor ascendió al cielo, el Padre envió a su Espíritu Santo a morar en los creyentes y a dar testimonio de la verdad de la resurrección. Nuestra fe está basada en el fundamento seguro de un Salvador resucitado.


jueves, 22 de junio de 2017

La clave para el contentamiento

La clave para el contentamiento
Leer | Filipenses 4.6, 7

Mientras se encontraba preso, Pablo escribió preciosas palabras acerca de la suficiencia de Cristo. Tenemos la tendencia de acompañar la idea del goce (o contentamiento) con vacaciones en la playa o en la montaña, pero el apóstol escribió que no debemos estar ansiosos en ninguna circunstancia, porque tenemos la paz del Señor.
El contentamiento es el patrimonio del creyente. La paz es parte del fruto espiritual que nos pertenece cuando ponemos nuestra fe en el Salvador (Gá 5.22). El pasaje de hoy lo describe como una paz interior que sobrepasa todo entendimiento (Fil 4.7). Jesús experimentó el conflicto con una sensación de paz interior; y gracias a su Espíritu que mora en nosotros, esa paz asombrosa pertenece también a los hijos de Dios, incluso en los momentos en que nos encontramos con problemas que no tienen solución terrenal.
He aquí la otra cara de la moneda: “No hay paz para el malvado, dice el Señor” (Is 48.22 NVI). La cultura moderna llama malvado a quien comete las acciones más viles, pero la definición de Dios es mucho más amplia. Malvado es quien deliberadamente rechaza el derecho que tiene Dios de perdonar sus pecados y de tener el señorío sobre su vida. Si usted no le ha entregado su vida a Cristo, no es capaz de experimentar el contentamiento real y duradero.
Cuando nacemos de nuevo (Jn 3.3-8), nos convertimos en hijos del Dios vivo, y herederos legítimos de todo lo bueno que ofrece. Esto incluye la paz interna y el gozo que pueden soportar cualquier prueba. ¿Qué daño puede sufrir aquel que le pertenece al Señor (He 13.6)?


miércoles, 21 de junio de 2017

Para entender la santidad de Dios

Para entender la santidad de Dios
Leer | Levítico 22.29-33

Si alguna vez ha leído el libro de Levítico completo, es posible que se preguntado por qué Dios dio a los israelitas tantas reglas y tantos detalles en cuanto a los sacrificios y las formas de adoración. Cuando era niño, recuerdo haber pensado que todas esas vacas podrían haber alimentado a mucha gente. Para mí, los sacrificios parecían un gran desperdicio, pues no entendía lo que el Señor estaba enseñando a su pueblo.
Hoy tenemos las Sagradas Escrituras completas para ayudarnos a entender quién es Dios y lo que desea de nosotros. Pero en los días del Antiguo Testamento, Él enseñaba a su pueblo con ejemplos. Quería que entendieran tres cosas: su santidad; el pecado y las consecuencias de la desobediencia; y el cuidado que tenía de ellos —que Él era la fuente de todo bien. Las normas y los reglamentos que Él instituyó eran ejemplos visibles.
En cada detalle, Dios revelaba su santidad y en cada sacrificio, el costo del pecado. Las reglas del tabernáculo enseñaban al pueblo que no tomaran la adoración ligeramente. Era un privilegio serio y maravilloso acercarse a un Dios santo y justo.
Hoy día, es muy fácil perder de vista la santidad del Señor. Por tanto, es bueno reexaminar el sistema de sacrificios del Antiguo Testamento para mantener presente la seriedad de la adoración.
Dios es nuestro Padre celestial, y tenemos acceso inmediato a la sala del trono, pero debemos preguntarnos si lo estamos tratando con la reverencia que se merece. En la iglesia, en lugar de estar desatentos y distraídos, debemos recordar el gran privilegio que es venir a su presencia.


martes, 20 de junio de 2017

El señorío de Jesús

El Señorío de Jesús
Leer | Filipenses 2.5-11

Ya sea que usted haya sido creyente por muchos años, o puesto su fe en Cristo como su Salvador hace poco tiempo, hay una cosa importante que debe determinar en su corazón. Muchos cristianos entienden que Jesús murió en la cruz por sus pecados. Pero ¿quién es Él hoy?
La Biblia nos dice que Jesús es el Hijo de Dios, que se hizo carne y que entró en nuestro mundo en la forma de un siervo. Vino a vivir entre nosotros y a hacer posible que conociéramos a Dios. Luego, después de su muerte, su sepultura y su resurrección, fue exaltado de nuevo a su legítimo lugar como Señor y Soberano.
Es esencial que todo creyente entienda la persona y la posición de Jesucristo. A menudo lo llamamos “Señor”, pero ¿qué significa eso? La respuesta es que, como Señor y Creador, Él hizo y sostiene todas las cosas (Col 1.16, 17). Al poner nuestra fe en el Salvador, aceptamos su legítimo lugar en nuestra vida.
Como Señor, Él tiene autoridad sobre cada aspecto de nuestra vida. Somos ovejas que debemos seguir al Pastor (Jn 10.2-15). ¿Se niega usted a reconocer que Él tiene el derecho de determinar lo que hace y dónde va? Puede tener la seguridad de que el plan de Dios resulta siempre en plenitud de vida.
Jesús no es un gobernante distante y arbitrario; es su maravilloso y comprensivo Señor que le ama y ha preparado el terreno para que usted sea salvo, después de haber vivido una vida humana y sufrido inimaginablemente. Por eso, cuando Él dice: “Sígueme; yo haré que tu vida tenga significado”, puede tener la seguridad de que el Señor es digno de su confianza en todo momento.


lunes, 19 de junio de 2017

La Sangre preciosa de Jesús

La sangre preciosa de Jesús
Leer | 1 Pedro 1.17-19
¿Qué valora usted? Tal vez sea una reliquia familiar que no solamente es costosa sino que también tiene un valor sentimental. O tal vez los seres que más ama. O pueden ser su salvación, la Biblia, o su familia de la iglesia; pero si usted es realmente sincero, la sangre de Jesús probablemente no estuvo en la lista.
La cultura cristiana de hoy necesita una versión objetiva de la salvación. Hablamos de la gracia y el perdón de Dios, y cantamos de su amor por nosotros, pero rara vez mencionamos la sangre de Jesús. Sin embargo, esa es la única base para nuestra salvación. Porque el Señor es recto y justo, Él no puede amar a los pecadores de modo que alcancen el cielo, o perdonarlos, simplemente porque se lo pidan. Cada pecado cometido tiene que recibir su justo castigo, y la paga del pecado es la muerte (Ro 6.23).
El Señor tuvo solo dos disyuntivas para ocuparse de la humanidad caída. Podía dejar que la justicia llevara a la condenación a toda la humanidad, o podía proveer un sustituto para que pagara el castigo por cada persona. Pero este sustituto tenía que ser sin defecto (Dt 17.1). La única manera de salvarnos de la separación eterna en el infierno, fue enviar a su Hijo amado a la Tierra como el Dios-hombre, quien viviría sin cometer pecado y moriría en nuestro lugar.
La sangre que manó de las heridas de Cristo compró nuestra salvación. Si quiere valorar realmente lo que Él hizo, piense en Él colgando en esa cruz solo por usted. Con ese pensamiento en mente, considere cómo debería vivir. Él se entregó sin reservas por usted, ¿qué le está dando usted a Él?


sábado, 17 de junio de 2017

El camino de la independencia

El camino de la independencia espiritual
Leer | Lucas 15.11-24
Independencia espiritual significa vivir fuera de la voluntad de Dios, y elegir agradarnos a nosotros mismos.
Lamentablemente, los deseos pueden cegarnos. O bien queremos lo que no tenemos, o bien no estamos satisfechos con lo que sí tenemos. Nos exasperamos ante la invitación a negarnos a nosotros mismos para obedecer a Dios (Lc 9.23). La satisfacción personal se convierte en una prioridad, exponiéndonos al engaño. El enemigo pinta un cuadro hermoso, pero falso, de cómo serán las cosas si simplemente se produce un cambio en nuestras circunstancias. Empezamos a creer la mentira de que la gratificación puede encontrarse en otra parte, y a olvidar la verdad de que nuestra vida está completa en Cristo (Ef 1.3).
Cuando esta mentira nos influencia, es crucial que tomemos decisiones centradas en Cristo. A menos que filtremos nuestros deseos a la luz de la voluntad de Dios y nos aferremos a la verdad de que su gracia es suficiente (2 Co 12.9), tomaremos decisiones que parecerán buenas y que aparentarán ser inofensivas, pero nos apartaremos de la buena y perfecta voluntad de Dios. Durante un tiempo podemos encontrar placer en caminar fuera de su plan. Hacer lo que queremos en vez de lo que Dios quiere produce placer temporal, pero luego viene la desesperación y, muchas veces, el desastre.
No importa cuán lejos haya usted vagado espiritualmente, vuelva al Señor. Al igual que el padre en la historia del hijo pródigo, Dios espera darle una calurosa bienvenida. En Él, usted encontrará todo lo que necesita (Ef 3.18, 19).


viernes, 16 de junio de 2017

La marcha del creyente a la cruz

La marcha del creyente a la cruz
Leer | Juan 12.23-27

Todos sabemos que Jesús marchó al Calvario, pero ¿sabía usted que los creyentes también marchamos a la cruz? Todos hemos sido crucificados con Cristo, pero los que tienen hambre de Él participan de una experiencia más profunda de esta realidad. Jesús toma amorosamente sus manos y les guía a la cruz. Aunque este es el último lugar adonde cualquier persona quisiera ir, es la única manera de ser partícipes de lo mejor que tiene Dios para nuestras vidas.
El camino a la cruz no es uno que usted hace con su familia o sus amigos. Es un viaje solitario con el Señor Jesús. Él le quita todas las personas y todo de lo cual ha dependido para que aprenda a confiar solamente en Él. Mientras estamos en la cruz, Él quita las capas de las mentiras que hemos creído hasta que comenzamos a vernos a nosotros mismos como Él nos ve. Pronto nuestro egocentrismo, insuficiencia y fracasos son puestos al desnudo.
La cruz nos quebranta para que demos fruto. Si nos aferramos a nuestras vidas, y nos negamos a hacer este recorrido, seremos como un grano de trigo que nunca es sembrado y jamás germina. Pero quienes estén dispuestos a morir a sí mismos producirán abundante fruto espiritual. La única manera en que Cristo puede vivir por medio de nosotros es permitiéndole que nos crucifique.
Dios no quiere que usted esté satisfecho con solamente su salvación. Hay mucho más que desea darle y llevar a cabo por medio de usted. ¿Está dispuesto a marchar a la cruz con Él? Sí, es doloroso, pero las recompensas en esta vida y en la eternidad superan con creces cualquier sufrimiento que usted experimentará.


jueves, 15 de junio de 2017

Más allá de la decepción

Más allá de la decepción
Leer | Juan 11.3-6
Cuando uno se siente decepcionado, es fácil culparse a uno mismo y a los demás. Con frecuencia, es difícil saber qué decir o qué hacer debido a lo doloroso que es identificar la causa o el propósito de la frustración.
La decepción es una respuesta emocional a nuestro propio fracaso —o al de otra persona— por alcanzar un sueño o una meta. Esto puede resultar en la pérdida de fe en una persona en quien confiábamos.
El Evangelio de Juan nos dice que Jesús amaba a Marta, María y Lázaro. Por esto, las dos mujeres no sintieron la necesidad de decirle al Señor nada más que “el que amas está enfermo” (Jn 11.3). Su expectativa era que tan pronto como el Señor Jesús oyera estas palabras vendría a sanar a Lázaro. Pero el Señor no se presentó sino dos días más tarde.
Cuando Marta se encontró con el Señor Jesús, estaba decepcionada porque Él no había venido de inmediato, y su demora permitió que Lázaro muriera. No entendía por qué no había respondido a tiempo.
Pero, en verdad, Dios tiene una razón para las decepciones que permite en nuestra vida. Podría evitarlas, pero quiere que descubramos su propósito. Su deseo es que vivamos por fe, y que permitamos que nuestras circunstancias lo glorifiquen (Jn 11.4, 25).
Cuando vengan las decepciones, ¿se apartará de la voluntad del Señor para su vida? ¿O descubrirá que está comenzando a entender el propósito de Dios, para que pueda aprender de esas situaciones? La respuesta correcta es simplemente confiar en Él.


miércoles, 14 de junio de 2017

Como tener paz interior

Cómo tener paz interior
Leer | Lucas 8.22-25
Jesús prometió darnos su paz (Jn 14.27), la misma que le permitió mantenerse dormido durante una feroz tormenta. Sin esa paz, seríamos como los discípulos que se sintieron perdidos y asustados. Pero con ella, tendremos serenidad interior en medio de la tormenta.
Para tener la paz del Señor, debemos cumplir ciertos requisitos. El primero es recibir al Señor Jesús como nuestro Salvador personal. Antes de ser salvos éramos, por naturaleza, contrarios a Dios. Pero nuestra redención nos cambió. La Biblia dice que ahora tenemos paz con Él (Ro 5.10) y somos miembros de su familia, en vez de ser sus enemigos. El temor a la muerte —una de las razones por las que carecemos de paz— desaparece cuando conocemos la gloriosa verdad de que pasaremos la eternidad con Dios.
Creer en la soberanía del Señor es la segunda condición para tener un corazón tranquilo. En este mundo aquejado de problemas, la seguridad personal es una gran preocupación. Para combatir el temor, debemos confiar en que Dios está en control de todas las cosas.
La tercera cosa que debemos hacer es entender que Dios conoce nuestras necesidades, y que ha prometido ocuparse de ellas (Fil 4.19). Él es un Padre que se deleita en dar cosas buenas a sus hijos. Es posible que no recibamos todo lo que queremos, pero nos dará lo que sea necesario para llevar a cabo su plan para nosotros.
Una vez que hayamos recibido a Cristo como nuestro Salvador, el Espíritu Santo nos recordará que nuestro futuro está asegurado, y que nuestro amoroso y soberano Dios se encargará de que tengamos todo lo que necesitamos.


martes, 13 de junio de 2017

Nuestro hogar celestial

Nuestro hogar celestial
Leer | Filipenses 3.20, 21

Como creyentes, tenemos garantizado un lugar en el cielo, y anhelamos tener una idea de cómo será. Aunque todas nuestras preguntas no serán contestadas antes de que lleguemos allá, la Biblia sí ofrece información en cuanto a la vida futura del cristiano.
¿Quiénes estarán allí? La verdad más maravillosa que sabemos es que estaremos en la presencia de nuestro Dios trino: el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. Además de miles y miles de ángeles (Ap 5.11), allí estarán los santos del Antiguo Testamento y todos los creyentes.
¿Cómo seremos diferentes físicamente? Tendremos cuerpos glorificados, y la Biblia ofrece pistas en cuanto a lo que esto significará. Después de la resurrección, Jesús tuvo una forma material visible, por lo que sabemos que nosotros, también, tendremos un cuerpo físico. Nuestra forma será incorruptible, y tendrá una imagen celestial (1 Co 15.42, 49). Aunque la Biblia no describe el proceso de glorificación, sabemos que nuestros cuerpos transformados estarán adaptados perfectamente a nuestro nuevo ambiente.
¿Nos reconoceremos unos a otros? Aunque diferentes, nuestros cuerpos serán identificables. María, aunque estuvo confundida al comienzo, reconoció al Jesús resucitado (Jn 20.14-16). Porque seremos como Él, seremos reconocidos en nuestra forma resucitada, y reconoceremos a los demás.
Trate de imaginar cómo será estar en su cuerpo glorificado, con creyentes de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas (Ap 7.9). La vida en el cielo superará sus más grandes sueños y expectativas.


lunes, 12 de junio de 2017

Comentario Bíblico de Matthew Henry, Génesis 37


Génesis 37
Versículos 1—4. José, amado por Jacob, odiado por sus hermanos. 5—11. Los sueños de José. 12—22. Jacob manda a José a ver a sus hermanos—Conspiración para matarlo. 23—30. Los hermanos de José lo venden. 31—36. Jacob engañado—José vendido a Potifar.

Vv. 1—4. En la historia de José vemos algo de Cristo que, primero fue humillado, y luego exaltado. También muestra la suerte de los creyentes que deben pasar por muchas tribulaciones para entrar al reino. Es una historia que no tiene igual en que exhibe variadas formas de obrar de la mente humana, tanto para el bien como para el mal, y la providencia singular de Dios al hacer uso de ellas para cumplir sus propósitos. —Aunque José era el favorito de su padre, no fue criado ocioso. No aman verdaderamente a sus hijos, aquellos que no los ocupan en los negocios y trabajos, y cosas que requieren esfuerzo. Con buena razón se dice que mimar a los hijos es echarlos a perder. Los que han sido educados para no hacer nada es probable que sean buenos para nada. —Pero Jacob dio a conocer su amor vistiendo a José más finamente que el resto de sus hijos. Malo es que los padres hagan diferencias entre uno y otro hijo a menos que haya una gran razón para ello, por la obediencia o desobediencia de los hijos. Cuando los padres hacen diferencias, los niños pronto la captan y eso conduce a conflictos familiares. —Cuando estuvieron fuera del alcance de su vista, los hijos de Jacob hicieron lo que no hubieran hecho en casa con él; pero José daba cuenta a su padre de la mala conducta de ellos para que los reprimiera. No como chismoso para sembrar discordia, sino como hermano leal.

Vv. 5—11. Dios dio tempranamente a José la perspectiva de su progreso, para sostenerlo y consolarlo en sus largos y dolorosos problemas. Obsérvese que José soñó su exaltación pero no soñó su encarcelamiento. Así, muchos jóvenes, cuando salen al mundo, no piensan en otra cosa que no sea la prosperidad y el placer, y nunca sueñan con los problemas. Sus hermanos interpretaron correctamente el sueño aunque aborrecieron la interpretación. Aunque cometieron delitos para derrotar el sueño, fueron los instrumentos para su cumplimiento. Así los judíos entendieron lo que Cristo dijo de su reino. Decididos a que Él no reinara sobre ellos, tuvieron consejo para matarlo, pero por su crucifixión abrieron el camino para la exaltación que pensaron impedir.

Vv. 12—22. ¡Con cuánta atención espera José las órdenes de su padre! Los niños que son más amados por sus padres deben ser los más dispuestos a obedecerles. Véase cuán deliberadamente estaban los hermanos de José en su contra. Ellos pensaban matarlo con maldad premeditada y a sangre fría. Quien odia a su hermano es un homicida, 1 Juan 3:15. Los hijos de Jacob odiaban a su hermano porque su padre lo amaba. Nuevas ocasiones como sus sueños y cosas semejantes, les dieron mayor impulso, y produjeron un resentimiento constante en sus corazones, hasta que resolvieron matarle. Dios tiene todos los corazones en su mano. —Rubén tenía mayor razón para estar celoso de José puesto que era el primogénito, aunque resulta ser su mejor amigo. Dios obró para que todo sirviera su propósito: el hacer de José un instrumento para salvar la vida a mucha gente. José era un tipo de Cristo; pues aunque era el Hijo amado de su Padre, y fue odiado por un mundo malo, el Padre lo mandó, no obstante, desde su seno a visitarnos con gran humildad y amor. Vino del cielo a la tierra a buscarnos y salvarnos; sin embargo, contra Él hicieron malignas conspiraciones. Los suyos no sólo no le recibieron; le crucificaron. Él se sometió a esto como parte de su designio para redimirnos y salvarnos.

Vv. 23—30. Arrojaron a José a un pozo para que pereciera de hambre y frío; tan crueles eran sus tiernas misericordias. No le tuvieron consideración cuando estaba sufriendo y no se dolieron por el quebrantamiento de José, véase Amós 6:6, pues cuando estaba en el fondo del pozo, se sentaron a comer pan. No tuvieron remordimiento de conciencia por el pecado. Pero la ira del hombre alabará a Dios y reprimirá el resto de la ira, Salmo 76:10. Los hermanos de José fueron milagrosamente impedidos de matarlo y su venta resultó en forma igualmente maravillosa en alabanza para Dios.

Vv. 31—36. Cuando Satanás ha enseñado a los hombres a cometer un pecado, les enseña a tratar de ocultarlo con otro, a esconder el robo y el homicidio con mentiras y juramentos falsos: pero el que encubre su pecado no prosperará. Los hermanos de José ocultaron el suyo y lo hicieron mutuamente por un tiempo, pero su villanía salió a la luz finalmente, y aquí quedó publicada para el mundo. —Para apesadumbrar a su padre le mandaron la túnica de colores de José y al ver la túnica ensangrentada él pensó inmediatamente que José había sido despedazado. Que quienes conozcan el corazón de un padre imaginen la agonía del pobre Jacob. Con toda bajeza sus hijos fingieron consolarlo, pero todos eran consoladores miserables e hipócritas. Si realmente hubieran deseado consolarlo, lo hubieran podido hacer de una vez diciéndole la verdad. El corazón es extrañamente endurecido por el engaño del pecado. —Jacob se negó a ser consolado. El gran afecto hacia una criatura prepara para una gran aflicción o nos amarga cuando nos es quitada: el amor indebido termina corrientemente en pena indebida. —Sabiduría de los padres es no criar a sus hijos con delicadeza, pues no saben qué dificultades pueden encontrar antes de morir. —De todo este capítulo vemos con asombro los caminos de la providencia. ¡Pareciera que los malos hermanos se salieron con la suya; los mercaderes, a los que no les importa con qué comercian con tal de ganar, también han conseguido lo suyo; y Potifar, también ha logrado lo suyo, teniendo un excelente y joven esclavo! Pero los designios de Dios, por estos medios, están listos para ser ejecutados. Ese suceso terminará en el descenso de Israel a Egipto; y eso termina en que son liberados por Moisés; eso, en establecer la religión verdadera en el mundo y, en su difusión a todas las naciones por medio del evangelio. Así, pues, la ira del hombre alabará al Señor y Él reprimirá el resto de la ira.

La guía divina para vivir en victoria


La guía divina para vivir en victoria
Leer | Proverbios 3.5, 6

Si usted se extraviara en un bosque, y encontrara una brújula en su bolsillo, es muy posible que no ignorara su orientación por seguir su propia intuición.
Al igual que una brújula, la Biblia ofrece una guía segura para la vida. Un pasaje particularmente útil es Proverbios 3.5, 6 (NVI), porque resume cuatro verdades fundamentales:
1. Confía en el Señor. Dios merece nuestra plena confianza pues Él nunca cambia (He 13.8; Stg 1.17).
2. No confíes en tu propia inteligencia. Puesto que la mente humana es finita, su entendimiento es limitado. Sólo Dios es omnisciente. Él lo ve todo, incluso los pensamientos y los motivos (He 4.13).
3. Reconócelo en todos tus caminos. Como el Creador de todo y el Planificador de la salvación, Dios tiene el derecho de hacer planes para cada vida. Él entreteje la vida de cada persona en el vientre materno, ofrece la salvación por medio de Jesucristo, y da los dones espirituales para que sean utilizados en su nombre. Así como el niño acude a su padre en busca de ayuda, los creyentes debemos depender de nuestro Padre celestial.
4. Dios promete enderezar tus sendas. Espiritualmente, el camino directo es más rápido y más fácil para viajar, pero no está libre de obstáculos. Si obedecemos los tres primeros puntos, el Padre celestial actuará para derribar los obstáculos que haya a lo largo de nuestro camino. ¿Se dejará usted guiar por la brújula de Dios, y confiará en Él? Al rechazar la autosuficiencia, y al reconocer su dependencia de Él, se mantendrá en la senda recta de la vida de santidad.


sábado, 10 de junio de 2017

Cuando sufrimos

Cuando sufrimos
Leer | Juan 16.33

La Biblia nos enseña varias lecciones prácticas sobre el sufrimiento:
Primero, está bien pedir una alternativa al sufrimiento, como lo hizo Jesús, pero debemos elegir la voluntad de Dios por encima de todo. Nuestra mejor respuesta a la adversidad es “Señor, ¿qué quieres que aprenda por medio de esto?”
Segundo, en la noche que fue traicionado, el Señor Jesús pidió a sus amigos más cercanos que se mantuvieran despiertos para orar. Necesitamos contar con el apoyo de amistades cristianas, especialmente durante las pruebas. Los amigos verdaderos nos dirán la verdad con afabilidad, animarán y orarán por nosotros.
Tercero, es natural que tengamos dificultades para orar cuando el dolor es intenso. En esos momentos, un simple “Ayúdame” es suficiente. Dios quiere que reconozcamos su señorío, pero no espera que tengamos las palabras perfectas. Él sabe lo que necesitamos antes de pedir, y tiene el poder de dárnoslo.
Cuarto, debemos resistir la tentación de culpar a otros. Jesús fue traicionado y rechazado, pero le pidió a Dios que perdonara a quienes lo crucificaron. Del mismo modo, no debemos culpar a los demás por nuestro dolor. Al acudir a Dios en tiempos difíciles, elegimos confiar en su autoridad final. Es posible que nuestro Padre celestial no haya causado la dificultad, pero sí la permitió, y la usará para su gloria y para nuestro bien.
Por amor, Dios permite el dolor, pero también le pone un límite a su duración e intensidad. Usted no sufre sin que esté presente Aquel que le sostendrá, ayudará y, al final, le sacará adelante en su angustia.


viernes, 9 de junio de 2017

El poder de la oración

El poder de la oración
Leer | Mateo 7.7-11

Jesús conocía la importancia de la oración, y la practicaba con regularidad. Se escabullía con frecuencia para estar en comunión con Dios. Después recibía la dirección y la fuerza necesaria para realizar la obra de su Padre.
Al enseñar acerca del poder de la oración, Jesús utilizó tres palabras para ayudarnos a orar de manera efectiva:
Pedid—Debemos venir a Dios con nuestras peticiones. Al hacerlo, estamos reconociendo tanto nuestra necesidad como la capacidad de Dios de atenderla. El Señor Jesús nos asegura que toda petición será concedida en conformidad con lo mejor que tenga el Padre celestial para nosotros y para otras personas.
Buscad—A veces, el Señor nos pide que nos involucremos en la situación por la que estamos orando. Por ejemplo, podemos estar pidiéndole que nos ayude a encontrar un nuevo empleo. Él quiere que busquemos su instrucción y su guía, pero también que demos pasos prácticos para descubrir nuevas oportunidades.
Llamar—Para llevar a cabo el plan del Padre celestial nos encontraremos con obstáculos en el camino. Para vencerlos, es posible que tengamos que orar de manera sostenida y persistente. Llamar implica un nivel de fuerza que se aplica para que la puerta se abra. Una vez que Dios presente la solución, ya no necesitamos seguir pidiendo. Cuando el Señor abre un camino, debemos andar por éste.
La oración es muy poderosa (Stg 5.16). Involucra al Señor en las vidas de las personas, y también en los asuntos de gobierno. Es la manera para experimentar la unidad con nuestro Padre y recibir lo que hace falta para llevar a cabo su obra.


martes, 2 de mayo de 2017

Cómo robustecer nuestra fe




Cómo robustecer nuestra fe

Leer | Judas 1.20-23

Aunque hemos examinado algunas maneras de poder identificar a los falsos maestros, es imposible evitar esta destructiva influencia por completo. Por tanto, es importante que afiancemos nuestra fe para poder mantenernos firmes contra la pervertidora atracción del mundo.
Primero, debemos saturar nuestras mentes con la Palabra de Dios. Para que el Espíritu Santo renueve nuestros pensamientos a medida que maduramos espiritualmente.
Segundo, debemos dedicarnos a orar en el Espíritu Santo (Ef 6.18). Para que nos guíe en cuanto a qué, cuándo y cómo orar.
Tercero, debemos mantenernos en el amor de Dios. Por supuesto, nunca podremos estar más allá del alcance del amor divino, y por tanto no debemos abusar de la asombrosa gracia del Señor. Con esto en mente, tenemos que preservar nuestra comunión con Él, asegurándonos de pasar tiempo en su presencia sin interrupciones.
Cuarto, debemos esperar ansiosamente el regreso del Señor. Desde la perspectiva cristiana, la segunda venida de Cristo es el evento más esperado de la historia, y necesitamos mantener puesta nuestra mirada en ese objetivo. El pensamiento de que Cristo puede regresar en cualquier momento, es una toma de conciencia purificadora y preservadora para el creyente (1 Jn 3.2, 3).
No existe una “fórmula mágica” para el crecimiento espiritual, pero estos sencillos pasos que se encuentran en los vv. 20-23 de Judas, pueden servir como guía cuando nos esforzamos por proteger nuestra fe de las trampas del mundo.