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sábado, 17 de febrero de 2024

El Tesoro de David; Salmo 65 C.H.Spurgeon


 SALMO 65

Éste es un Salmo encantador. Viniendo después de los anteriores que son tan tristes, parece la aparición de la mañana después de las tinieblas de la noche. Hay la frescura del rocío en él, y desde el versículo nueve hasta el final hay una sucesión dulce de cuadros o paisajes que nos recuerdan la hermosura de la primavera; y verdaderamente es una descripción, en imágenes naturales, del estado feliz de la mente de los hombres que resulta del «Día de la Primavera que nos visita desde lo alto» (Lucas 1-7-8). O. Prscott Hiller

Vers. 1. A Ti es debida la alabanza en Sión, oh Dios. Los que han visto en Sión la sangre del rociamiento y saben que pertenecen a la iglesia del primogénito, nunca pueden pensar en ella sin presentar humildes alabanzas al Dios de Sión.

Seguiremos esperando, afinando nuestras arpas, en medio de las lágrimas de la tierra; pero, ¡oh!, qué armonías serán las que se oirán cuando llegue el momento y el Rey aparezca en su gloria. Ciertamente, cuando el alma está más llena de adoración y reverencia, menos contenta está con la forma en que se expresa, y siente más profundamente lo inadecuados que son todos los cantos mortales para proclamar la bondad divina. C. H. S.

El alma se encuentra muchas veces sin palabras para proclamar la gracia de Dios y expresar su grandeza. Alexander Carmichael

A Ti se cumplirán los votos. Se ha dicho: «El sentimiento más intenso es el menos expresivo, al ser condensado por la represión.» Y Hooker dice de la oración: «El mismo silencio con que nuestra indignidad nos deja, hace petición por nosotros, y esto en la confianza de su gracia. Al mirar hacia dentro nos quedamos mudos; al mirar hacia arriba hablamos y prevalecemos.» Horsley lo traduce: «Sobre Ti está el reposo de la oración.» Andrew A. Bonar

Ateneus dice que el silencio es algo divino; y Thomas a Kempis llama al silencio la nutrición de la devoción. Thomas Le Blanc

Vers. 2. Tú oyes la oración. Éste es tu nombre, tu naturaleza, tu gloria. Dios no sólo ha oído la oración, sino que ahora la está oyendo, y siempre tiene que oírla, puesto que es un Ser inmutable y nunca cambia en sus atributos. David, evidentemente, creía en un Dios personal y no adoraba una mera idea o abstracción.

A Ti vendrá toda carne, a causa de sus culpas. El acudir a Dios es la vida de la verdadera religión; acudimos llorando en la conversión, esperando en la súplica, gozándonos en la alabanza y deleitándonos en el servicio. Los dioses falsos, a su debido tiempo, pierden a sus engañados seguidores, porque cuando el hombre es iluminado no podrá seguir siendo embaucado; pero cuando uno ha probado al verdadero Dios, se siente animado por su propio éxito para persuadir a otros también, y así el reino de Dios llega al hombre, y los hombres llegan a él. C. H. S.

De modo tan seguro como que Dios es el Dios verdadero, así también es seguro que a ninguno de los que le buscan con diligencia le dejará sin una recompensa. Más bien podéis dudar de que sea Dios que dudar de que El no va a escuchar la oración o a recompensar. David Clarkson

Vers. 3. Las iniquidades prevalecen contra mí. Nuestros pecados, de no ser por la gracia, prevalecerían contra nosotros en el tribunal de la justicia divina, en el tribunal de la conciencia y en la batalla de la vida. Desgraciado el hombre que desprecia a sus enemigos, y peor todavía el que considera como amigos suyos a los que le calumnian y le acusan.

Mas nuestras rebeliones, Tú las perdonas. ¡Qué consuelo que las iniquidades que prevalecen c6ntra nosotros no, prevalezcan frente a Dios! Nos mantendrían alejados de Dios, pero El las barre de delante de su presencia y la nuestra. Es digno de ser notado que así como el sacerdote se lavaba en el lavatorio antes de sacrificar, también David nos lleva a obtener purificación del pecado antes de entrar en el servicio del canto. Cuando hemos lavado nuestras vestiduras y las hemos hecho blancas en su sangre, entonces nuestro cántico es aceptado: «Digno es el Cordero que fue inmolado.»

Vers. 4. Bienaventurado el que Tú escoges y atraes a Ti. Cristo, a quien Dios escogió, y a quien dijo: «Este es mi Hijo amado, en el cual me complazco», está verdaderamente «sobre todas las cosas, Dios bendito para siempre»,; pero en El también son bienaventurados sus elegidos. Por amor a El nosotros hemos sigo escogidos. En El, no en nosotros, que hemos sido aceptados por Dios, siendo aceptados en el Amado; y, por tanto, en El somos bienaventurados; El es nuestra bendición. De Un comentario sencillo sobre el libro de los Salmos

Como corona de todo ello, no llegarnos con peligro de destrucción como Nadab y Abihú, sino que nos acercamos como escogidos y aceptados para ser residentes de la casa divina; esto es una bienaventuranza acumulada más allá de toda concepción posible. C. H. S.

Vers. 5. Con portentos de justicia nos respondes, oh Dios de nuestra salvación. Buscamos santificación, y la respuesta es prueba; pedimos más fe, y resulta más aflicción; oramos por el esparcimiento del evangelio, y la persecución cae sobre nosotros. Sin embargo, es bueno que sigamos pidiendo, porque nada de lo que el Señor nos concede en su amor puede causarnos daño alguno. Los desastres van a resultar en bendiciones, después de todo, cuando vienen como respuesta a la oración. C. H. S.

Pides perdón; esto es agradable a Dios, pero entiende bien que no es agradable a la carne; mortifica la corrupción, quebranta el corazón, conlleva una vida santa., Ahora bien, Dios es terrible para la carne pecaminosa; allí donde El aparece, muere. Jacob, por tanto, si bien venció a Dios en oración, él mismo fue vencido, lo cual viene indicado por el toque en su muslo que fue dislocado, allí donde hay la tensión principal en la lucha. Cuando somos débiles, entonces somos fuertes; porque cuando Dios aparece, nosotros morimos a nosotros mismos y vivimos en El. William Carter en un sermón titulado «Luz en la oscuridad»

Esperanza de todos los términos de la tierra. La estabilidad de las montañas no ha de ser adscrita a ciertas leyes físicas, sino al poder de Dios. Sin el poder inmediato de Dios las leyes de la naturaleza no podrían producir su efecto. Qué consolador y satisfactorio es este modo de ver la Providencia divina, comparado con el de la filosofía infiel que nos prohíbe ir más allá del poder de ciertas leyes físicas, que si bien concede que fueron establecidas por Dios, pueden ejecutar su función sin El. Alexander Carson

Y de los más remotos confines del mar. Si la tierra dio ancianos a Moisés, el mar dio apóstoles a Jesús. Noé, cuando todo era océano, estaba tan tranquilo con Dios como Abraham en su tienda. La fe es una planta de crecimiento universal; es un árbol de vida en la ribera y una planta de renombre en el mar; y, bendito, sea Dios, los que ejercen fe en El en cualquier punto, hallarán que El es rápido y fuerte en contestar sus oraciones. C. H. S.

Vers. 6. Tú, el que afianza los montes con su poder. Los filósofos de la escuela que se olvida de Dios están demasiado absortos en sus leyes sobre cómo se elevan los montes, para pensar en Aquel que los eleva. Sus teorías de la acción volcánica y de los glaciares, etc., etc., con frecuencia son usadas como cerrojos para cerrar al Señor el paso a su propio mundo. Permitidme que hable como un simple, no como un filósofo, como David, porque él se hallaba más cerca de Salomón que ninguno de nuestros científicos modernos. C. H. S.

Ceñido de valentía. Aprendamos que somos seres minúsculos; si queremos ser establecidos de veras, tenemos que ir al que es fuerte en busca de fuerza. Sin El los montes eternos se desmoronarían; cuánto más lo harán nuestros planes, proyectos y labores. Reposa, oh creyente, allí donde los montes hallan sus bases, o sea, en la potencia incólume del Señor Dios. C. H. S.

Vers. 7. Y el tumulto de las naciones. La sociedad humana debe su preservación al continuado poder de Dios; las pasiones viles darían por resultado su disolución instantánea; la envidia, la ambición y la crueldad crearían la anarquía mañana si Dios no lo impidiera; de ello tenemos clara prueba a lo largo de la Historia.

Vers. 9. Cuidas de la tierra, y la riegas. Se nos presenta aquí como el jardinero que recorre su jardín, yendo alrededor de la tierra y dando agua a toda planta que la necesita, no en pequeñas cantidades, sino hasta que la tierra queda empapada y saturada con rica provisión de refrigerio. Oh Señor, de esta manera visita a tu iglesia, y a mi pobre, reseca y marchita piedad. Haz que tu gracia rebose en gracias en mí; riégame, porque no hay planta en tu jardín que lo necesite más. C. H. S.

El sol se levanta y se pone con regularidad; las estaciones se suceden las unas a las otras con fidelidad, y todo ello lo aceptamos como algo natural, por más que sea asombroso a toda comprensión y bueno para los deseos más amplios del corazón humano más noble. Si por un momento fallara en Dios su poder, su vigilancia su voluntad de hacer el bien, ¡ sobrevendría una ráfaga súbita de muerte y aniquilación por todo el universo! ¡Las estrellas vacilarían, los planetas expirarían, las naciones perecerían! Pero, aunque pasen las edades, no ocurre una catástrofe semejante, a pesar de los peores crímenes nacionales y del ateísmo que niega la mano que lo alimenta. William Howitt

Dios es inteligente, amante y libre; Dios lo rige todo y está por encima de todo. No es desplazado o sustituido por las fuerzas y agentes que emplea; no es absorbido por el cuidado de otros mundos; no es indiferente hacia la tierra. Samuel Martin

Preparas el grano de ellos. De modo tan seguro como el maná era preparado por Dios para las tribus, igualmente el trigo que necesitamos para nuestro uso diario nos lo envía Dios. ¿Qué diferencia hay si recogemos vasijas de maná o gavillas de trigo?, y ¿qué importa si viene de arriba o si crece desde debajo? Dios está tan presente en lo uno como en lo otro; es una maravilla tan grande que el alimento surja de la tierra como que caiga de los cielos. C. H. S.

Vers. 11. Tú coronas el año con tus bienes, y tus nubes destilan abundancia. Se dice que por donde pasaban las hordas de los tártaros no volvía a crecer la hierba allí donde quedaban las marcas de las herraduras de sus caballos; por el contrario, igual se dice que por donde pasa Jehová se puede seguir la abundancia que crea.

Vers. 12. Destilan sobre los pastos del páramo. Diez mil oasis sonríen cuando el Señor de toda misericordia pasa por ellos. Los pájaros del aire, las cabras monteses y los ciervos rápidos se regocijan cuando beben de los estanques, ahora llenados desde el cielo. Dios visita con amor a la más solitaria y desolada de las almas.

Vers. 13. Y aun cantan. En la naturaleza no hay discordancias. Sus aires son melodiosos; sus coros, llenos de armonía. Todo, todo es para el Señor; el mundo es un himno al Eterno. Bienaventurado el que, oyéndolo, se une al mismo y pasa a ser un cantor en el poderoso coro. C. H. S.

lunes, 21 de diciembre de 2020

El Tesoro de David; Salmo 60 C.H.Spurgeon

Él hollará a nuestros enemigos Plegaria pidiendo ayuda contra el enemigo (Sal. 108.6-13) Al músico principal; sobre Lirios. Testimonio. Mictam de David, para enseñar, cuando tuvo guerra contra Aram-Naharaim y contra Aram de Soba, y volvió Joab, y destrozó a doce mil de Edom en el valle de la Sal.(A) Sal 60:1 Oh Dios, tú nos has desechado, nos quebrantaste; Te has airado; ¡vuélvete a nosotros! Sal 60:2 Hiciste temblar la tierra, la has hendido; Sana sus roturas, porque titubea. Sal 60:3 Has hecho ver a tu pueblo cosas duras; Nos hiciste beber vino de aturdimiento. Sal 60:4 Has dado a los que te temen bandera Que alcen por causa de la verdad. Selah Sal 60:5 Para que se libren tus amados, Salva con tu diestra, y óyeme. Sal 60:6 Dios ha dicho en su santuario: Yo me alegraré; Repartiré a Siquem, y mediré el valle de Sucot. Sal 60:7 Mío es Galaad, y mío es Manasés; Y Efraín es la fortaleza de mi cabeza; Judá es mi legislador. Sal 60:8 Moab, vasija para lavarme; Sobre Edom echaré mi calzado; Me regocijaré sobre Filistea. Sal 60:9 ¿Quién me llevará a la ciudad fortificada? ¿Quién me llevará hasta Edom? Sal 60:10 ¿No serás tú, oh Dios, que nos habías desechado, Y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos? Sal 60:11 Danos socorro contra el enemigo, Porque vana es la ayuda de los hombres. Sal 60:12 En Dios haremos proezas, Y él hollará a nuestros enemigos.
SALMO 60 Título: Aquí tenemos un título largo, pero nos ayuda mucho a exponer los Salmos. «Al músico principal; sobre Lirios. Testimonio. Mictam de David». El Salmo cuarenta y cinco era sobre los lirios y representaba al guerrero victorioso en su hermosura yendo a la guerra; aquí le vemos dividiendo los despojos y dando testimonio de la gloria de Dios. C. H. S. Shushan-edut. Los lirios del testimonio: significa que este Salmo tiene por tema principal algo muy hermoso y animador de la ley, a saber, las palabras de promesas citadas al principio del versículo seis. T. C. Barth El valle de la Sal. El cerro de Usdum muestra de modo claro que es una formación peculiar; el cuerpo principal de la montaña es una masa sólida de sal de roca. Edward Robinson en Exploraciones bíblicas en Palestina Vers. 1. David se hallaba en posesión de un trono que se tambaleaba, perturbado por el doble mal de facciones internas e invasiones desde fuera. Achacó el mal a su verdadera fuente, y empezó en el manantial. Sus métodos políticos fueron la clemencia, que, después de todo, es el más sabio. C. H. S. Oh Dios, Tú nos has desechado. La palabra usada aquí significa propiamente ofensivo, rancio, hediondo; y luego tratar algo como teniendo estas características: despreciarlo, echarlo. Es un lenguaje fuerte, que significa que Dios ha decidido tratarlo como si fuera algo apestoso para El. Albert Barnes Nos quebrantaste. Estos dos primeros pasajes, con su confesión deprimente, han de ser considerados como exaltando altamente el poder de la fe, que en los versículos que siguen se goza, en días mejores, por medio del retomo de la gracia de Dios a su pueblo. Te has airado. Si nosotros te hubiéramos complacido, Tú te habrías complacido en nosotros; pero nosotros hemos andado apartándonos de Ti, y Tú has actuado en contra de nosotros. C.H.S. Vers. 2. Repara sus grietas. Como una casa que tiembla a causa de un terremoto y sus paredes se agrietan y aparecen fisuras, así era su reinado. C. H. S. Vers. 3. Has hecho ver a tu pueblo cosas duras. Dios tendrá cuidado en cultivar su huerto, y quitará las hierbas de su propio jardín, aunque crezcan en el resto del mundo o quede desolado. John Trapp Nos hiciste beber vino de aturdimiento. Esto es, que nos ha hecho tambalear. Algunos dicen estupefaciente. Benjamin Boothroyd Vers. 4. Da a los que te temen una bandera para que la alcen por la verdad. El Señor nos ha dado el estandarte del evangelio; vivamos para tenerlo en alto, y si es necesario muramos defendiéndolo. El publicar el evangelio es un deber sagrado; avergonzarse de él, un pecado mortal. La verdad de Dios estaba implicada en el triunfo de los ejércitos de David. El les había prometido la victoria y por ello en la proclamación del evangelio no hemos de vacilar, porque con la misma seguridad que Dios es veraz, El hará que su palabra triunfe. C. H. S. Vers. 6. Dios ha hablado en su santuario. La fe nunca es más feliz que cuando puede recaer sobre la promesa de Dios. La pone sobre toda clase de circunstancias desanimadoras; que las circunstancias externas digan lo que quieran, la voz de un Dios fiel ahoga todo sonido de temor. Dios había prometido la victoria a Israel, y a David el reino; la santidad de Dios aseguraba el cumplimiento de su propio pacto, y por tanto el Rey hablaba con confianza. La tierra había sido asegurada a las tribus por la promesa hecha a Abraham, y este don divino era una garantía suficiente para que los ejércitos de Israel creyeran que triunfarían en la batalla. Creyente, haz uso de esto y expulsa las dudas, porque las promesas permanecen. Me gozaré o «triunfaré». La fe considera la promesa no como una fantasía sino como un hecho, y por tanto bebe de gozo en ella, y abarca la victoria en ella. «Dios ha hablado; ¡qué alegría!»; aquí tenemos el emblema para todo soldado de la cruz. Repartiré a Siquem, y mediré el valle de Sucot. Cuando Dios ha dicho este divino «será», el yo «haré» pasa a ser no un gloriarse en vano, sino un eco apto del decreto divino. Creyente, levántate y toma posesión de las misericordias del pacto; divide a Siquem y mide el valle de Sucot. Que los legalismos y dudas cananeas no te mantengan fuera de la herencia de la gracia. C.H.S. Vers. 7. Judá es mi cetro. A todas las pretensiones de Roma, o de los concilios de los hombres, no hay que prestarles atención; estamos libres de toda regla eclesiástica, excepto la de Cristo. C. H. S. Vers. 8. Moab es una jofaina para lavarme. Una mera vasija para contener el agua en que mis pies han sido lavados. Una vez Moab desafió a Israel por consejo de Balaam, hijo de Beor, pero ya no podrá perpetrar más una bajeza así; es la jofaina de aquellos a quienes deseaba contaminar. C. H. S. Sobre Edom echaré mi calzado. No necesita desenvainar la espada para herir a este adversario tullido y abatido, porque si se atrevieran a rebelarse, bastaría con echarles el calzado y empezarían a temblar. Fácilmente somos vencedores cuando la Omnipotencia dirige el camino. C. H. S. Sobre Filistea cantaré victoria. Tan desesperada es la causa del infierno cuando el Señor entra en batalla, que incluso la hija más débil de Sión menea la cabeza ante el enemigo y los desprecia. C. H. S. Vers. 11. Vana es la ayuda de los hombres. Como habían experimentado últimamente en el caso de Saúl, un rey que ellos mismos habían escogido, pero que no había podido salvarlos de los filisteos. John Trapp

lunes, 15 de junio de 2020

El Tesoro de David; Salmo 58 C.H.Spurgeon


SALMO 58

Éste es el cuarto de los Salmos del «Secreto áureo» y el segundo de los «No destruyas». Estos
nombres, si no sirven para nada más, son útiles para ayudar a la memoria. Los hombres dan
nombres a sus caballos, joyas y otras posesiones, y estos nombres no significan más que una
distinción para reconocerlos, y en algunos casos exhiben la alta estima del poseedor sobre este
tesoro; de la misma forma, el poeta oriental da un título al canto que ama, y con ello ayuda a su
memoria y expresa su estimación del mismo. No siempre hemos de considerar que haya un
significado en estas inscripciones; basta con tratarlos como títulos de poemas o nombres de
tonos.

Vers. 1. Oh poderosos, ¿pronunciáis en verdad justicia? «Lo que todo el mundo dice, ha de ser
verdad», dice con labio mentiroso un proverbio, que pone fe en los números grandes. Si nos
hemos puesto todos de acuerdo en acosar a un hombre hasta su muerte, ¿quién se atreve a
suponer que estando tantos de acuerdo se hayan equivocado? Con todo, el perseguido pone el
hacha a la raíz, requiriendo a sus jueces que digan si están obrando conforme a la justicia. Sería
bueno que los hombres hicieran una pausa y contestaran la pregunta con franqueza. Algunos de
los que rodeaban a Saúl eran perseguidores pasivos más que activos; mantenían quieta su lengua
cuando era calumniada la persona objeto del odio real. El que se abstiene de defender el derecho
es un cómplice del entuerto. C. H. S.

Vers. 2. No, que de corazón maquináis iniquidades; hacéis pesar la violencia de vuestras
manos, en la tierra. ¡Ved con qué generación tienen que tratar los santos! Estos eran los
enemigos de nuestro Señor, una generación de víboras, una generación mala y adúltera;
procuraban matarle porque El era justo, pero disfrazaban su odio de bondad al acusarle de
pecado. C. H. S.

El Salmista no dice ya que hubiera maldad en su corazón, sino que ellos la maquinaban; el
corazón es una tienda interior, un obrador dentro; allí forjaban sus propósitos malignos, y los
preparaban para ponerlos en acción; hacían pesar la violencia de sus manos en la tierra. Esto es
una alusión a los mercaderes, que compran y venden por peso; ellos pesan la mercancía en onzas; no la dan al por mayor, sino con el peso exacto. Por ello dice el Salmista: «hacéis pesar la
violencia de vuestras manos»; no oprimen burdamente, sino que, con precisión y destreza, se
sientan para considerar cuánta violencia han de usar en un caso dado, y cuánto puede resistir una
persona en una oportunidad dada. Joseph Caryl

Los principios de los malignos son peor que sus prácticas y costumbres; la violencia premeditada
es doblemente culpable. George Rogers

Vers. 3. Torcidos están los impíos desde la matriz; extraviados y mentirosos desde que
nacieron. No es de extrañar que algunos persigan la simiente justa de la mujer, puesto que todos
ellos son la simiente de la serpiente y hay entre las dos enemistad. Tan pronto como nacen, se
hallan alienados de Dios; ¡ésta es la condición en que se encuentran! El que empieza tan
temprano por la mañana va muy lejos antes de la noche. El ser mentiroso es una de las pruebas
más seguras del estado caído, y como la falsedad es universal, también lo es la depravación
humana. C. H. S.

¡Qué pronto pecan los hombres! ¡Cuánto tardan en arrepentirse! Tan pronto como salieron de la
matriz ya estaban descarriados, pero si se les deja a sí mismos no van a regresar hasta que
mueran; nunca van a regresar. Joseph Caryl

De todos los pecados, ninguno puede llamar a Satanás padre como la mentira. Toda la
corrupción que hay en nosotros viene de Satanás, pero este pecado de forjar mentiras es más del
diablo que ninguno; sabe al diablo más que ninguno. Así como estando en el cuerpo, y sometidos
a todas las enfermedades, algunos son más propensos a unas enfermedades que a otras, así
también el alma es toda ella apta para pecar, y algunas con más tendencia a un vicio que otro;
pero todas muy inclinadas a mentir. Richard Capel en Tentaciones: su naturaleza, peligro, cura

La serpiente más joven puede llevar veneno al morder; y el sufrimiento en todos los casos es
grande, aunque la mordedura raramente es fatal. Joseph Roberts

Vers. 4. Veneno tienen como veneno de serpiente. Hay algo que llamamos veneno, pero ¿dónde
hallarlo? De todos los lugares, ¿quién lo buscaría en el hombre? Dios hizo el cuerpo del hombre
del polvo de la tierra; no mezcló veneno en él. Inspiró su alma en el cielo; no sopló veneno en
ella. Le alimentó con pan, que no lleva veneno consigo. ¿De dónde viene el veneno? En Mateo
13:27 los criados dicen a Jesús: «¿No sembraste, Señor, buena semilla en tu campo? ¿De dónde
viene la cizaña?» ¿De dónde? «El enemigo ha hecho esto.» Podemos percibir el diablo en ello.
La gran serpiente, el rojo dragón, ha derramado este veneno en los corazones malvados. Su
propio veneno, la maldad. «Cuando él derrama pecado, derrama veneno.»

El pecado es un veneno. La maldad original es llamada corrupción; veneno en realidad. La
violencia y la virulencia de esta característica venenosa no vienen al principio. Ningún hombre
se hace muy malo al principio. Todos hemos nacido corruptos, pero nos hemos hecho venenosos.
Hay tres grados, por así decirlo, tres edades en el pecado. Primero: el pecado secreto; una úlcera
en los huesos, pero con piel, por encima, de hipocresía. Segundo: pecado abierto, que sale fuera
en vileza manifiesta. El primero es corrupción y el segundo es erupción. Tercero: pecado
frecuente y confirmado, y éste es puro veneno, que emponzoña alma y cuerpo. Thos. Adams

Son como el áspid sordo que cierra su oído. El punto de la reprensión es que el áspid de que se
trata aquí puede oír hasta cierto grado, pero no quiere; tal como los jueces injustos o
perseguidores de David podían oír con sus oídos externos las apelaciones que hace en los
versículos 1 y 2, pero no querían. A. R. Fausset

Vers. 5. Por más hábil que sea el encantador. Los impíos no se ganan para el bien con
argumentos lógicos o apelaciones patéticas. ¡Prueba todas tus artes, predicador de la palabra!
Prepárate para contrarrestar todos los prejuicios y gustos de los pecadores, y acabarás
exclamando: «¿Quién ha creído nuestro anuncio?» La causa del fracaso no se halla en tu música,
sino en el oído del pecador, y es sólo el poder de Dios el que puede quitarla.

Vers. 6. Quiebra, oh Jehová, las muelas de su boca. Trátalos como los encantadores de
serpientes, sácales los colmillos.

Vers. 7. Sean disipados como aguas que se escurren. Marchaos, corrientes pestilentes; cuanto
antes hayáis desaparecido, mejor será para el universo.

Vers. 8. Pasen ellos como la babosa que se deslíe. Como la babosa se abre paso en el lodo y se
disuelve al hacerlo, y su piel se halla vacía como si el que había en ella se hubiera disuelto, así
también el malicioso devora su propia fuerza cuando prosigue en sus designios malévolos, y
desaparece.

Como el que nace muerto, no vean el sol. Son como si no hubieran sido. Su carácter es repulsivo,
informe. Son más aptos para estar escondidos en una tumba desconocida que para ser contados
entre los hombres. Su vida nunca madura, sus objetivos son abortivos, todos sus logros son traer
miseria a los demás y horror a sí mismos.

Hombres como Herodes, Judas, Alba, Bonner, ¿no habría sido mejor si no hubieran existido?
¿Mejor para las madres de las cuales nacieron? ¿Mejor para los países para los que fueron una
maldición? ¿Mejor para la tierra en que sus pútridos cadáveres fueron escondidos del sol? Todo
hombre no regenerado es un aborto. Pierde la verdadera forma de la humanidad hecha por Dios;
se corrompe en la oscuridad del pecado; nunca ve o verá la luz de Dios en su pureza en el cielo.
C. H. S.

Todos los inicuos son, por así decirlo, abortos humanos; son y serán para siempre seres
defectuosos que nunca han realizado el gran propósito de su existencia. El cielo es el objetivo
para el que el hombre fue creado, y el que se queda corto del mismo no alcanza el propósito de
su creación; es un aborto eterno. O. Prescott Hiller

Vers. 9. Antes que vuestras ollas sientan la llama de los espinos, verdes o quemados, que los
arrebate la tempestad. Que el fuego, la olla, la carne, todo desaparezca de golpe, arrebatado
hacia la destrucción.

A la mitad de la vida del hombre, en la furia de su furor contra los justos, el perseguidor es
abrumado por un huracán, sus designios son frustrados, sus intrigas desechas y él mismo
destruido. El pasaje es difícil, pero éste es su significado probablemente; sí, muy terrible. El desgraciado pone su gran caldera junto a la leña con la que piensa asar al bueno, como un
caníbal; pero no cuenta con el Señor de los ejércitos, y la tempestad inesperada se lleva todo
rastro de él mismo, de su fuego y de su fiesta en un solo momento.

Vers. 10. Se alegrará el justo cuando vea que se hace justicia. Al final diremos «Amén» ante la
condenación de los malvados y no sentiremos la menor disposición a hacer preguntas por la
forma en que Dios trata al impenitente. C. H. S.

Sin duda, a la vista de Sodoma, Gomorra, Adma y Zeboim destruidos, los ángeles vieron motivo
para regocijarse y cantar: «Aleluya». La maldad fue barrida; la tierra fue aliviada de una carga; la
justicia, la justicia de Dios, fue exaltada; el amor a sus otras criaturas fue desplegado al librarías
de la proximidad de contaminaciones infernales. Bajo el mismo principio (aunque entre más
profundamente en la mente del Padre y simpatice de lleno en su justicia), el mismo Señor Jesús,
y cada uno de sus miembros, exclamará «Aleluya» sobre las huestes destruidas del anticristo.
Andrew A. Bonar

Sus pies lavará en la sangre del impío. La condenación de los pecadores no va a alterar la
felicidad de los santos. C. H. S.

sábado, 6 de junio de 2020

El Tesoro de David; Salmo 57 C.H.Spurgeon


SALMO 57

Esta petición es una oración compacta, llena y breve, y digna de ser el emblema de un cántico
sacro. David había dicho: «No le destruyas», con referencia a Saúl, cuando lo tenía en su poder,
y ahora él se complace en emplear las mismas palabras en su súplica a Dios. Podemos inferir por
el espíritu de la oración al Señor que el Señor nos eximirá a nosotros si nosotros eximimos a
nuestros enemigos. Hay cuatro «No destruyas» en los Salmos, a saber: en el 57, el 58, el 59 y el
75. C. H. S.

Desde el punto de vista místico este himno se puede entender de Cristo, el cual en los días de su
carne se veía asaltado por la tiranía tanto de sus enemigos espirituales como de los temporales.
Sus enemigos temporales, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, se
agitaban furiosamente y tomaban consejo contra El. El principal de los sacerdotes, y los
príncipes, eran, según dice Jerónimo, como leones, y el pueblo como los cachorros de los leones,
todos ellos dispuestos a devorar su alma. Los gobernantes pusieron una red a sus pies con sus
interrogatorios capciosos, preguntando: «¿Es licito dar tributo a César, o no?» (Mateo 22:17); y
si la mujer tomada en adulterio debía ser apedreada o no (Juan 8:5).
El pueblo estaba soliviantado cuando vociferaban contra El, y sus dientes y lenguas eran como
lanzas y espadas clamando: «Crucifícale, crucifícale.» Sus enemigos espirituales también
buscaban el modo de devorarle; su alma se hallaba entre leones todos los días de su vida hasta la
hora de su muerte, y entonces de modo especial. El diablo, al tentarle, puso un lazo a sus pies; y
la muerte cavó una fosa para El con la idea de devorarle. Así como David se hallaba en la cueva,
lo mismo Cristo, el Hijo de David, se hallaba en la tumba. John Boys

Vers. 1. Ten misericordia de mí, oh Dios. Este Salmo excelente fue compuesto por David
cuando había suficiente para desconcertar al mejor hombre del mundo. John Flavel

Y en la sombra de tus alas me ampararé. No iba a esconderse en la cueva solamente, sino en la
Roca de los siglos hendida. C. H. S.

Hasta que pasen los quebrantos. Atanasio dijo de Juliano, que estaba furioso contra el Ungido
del Señor: «Nubecula est, cito transibit»; es decir: «Es una pequeña nube, que pronto pasará».
John Boys

Vers. 2. Clamaré. Está seguro, pero, con todo, ora, porque la fe nunca es muda. Ora porque cree.

Vers. 3. El enviará desde los cielos, y me salvará de la infamia del que me acosa. ¡ Oh perro
del infierno, no sólo seré librado de tu mordedura, sino incluso de tu ladrido! Nuestros enemigos
no tendrán el poder de burlarse de nosotros, sus burlas crueles y sus increpaciones serán
terminadas por el mensaje de los cielos, que nos salvará para siempre. C. H. S.

Selah. Ante una misericordia tan grande, tenemos que hacer una pausa y meditar. ¡Reposa,
cantor, porque Dios te ha dado descanso!

Dios enviará su misericordia y su verdad. El pedía misericordia y la verdad vino con ella. Así
nuestro Dios nos da más de lo que pedimos o pensamos. Sus atributos, como los ángeles, están
siempre dispuestos a acudir a rescatar a sus escogidos. C. H. S.

Vers. 4. Mi vida está entre leones. Once papas llevaron este nombre, de los cuales, todos menos
dos o tres eran leones rugientes, leones voraces que buscaban una presa. John Boys

Y yo me hallo como el que está en medio del fuego. Como la zarza de Horeb, el creyente se
halla con frecuencia en medio de llamas, pero nunca es consumido. Es un gran triunfo de la fe
cuando somos echados entre tizones y hallamos descanso, porque Dios es nuestra defensa. C. H.
S.

Los horrores de un foso de leones, y de un horno encendido, y el cruel azote de la guerra, son
imágenes vívidas que David usa aquí para describir el peligro y miseria de su condición presente.
John Morison

Vers. 6. Red han tendido a mis pasos; se ha abatido mi alma; cavaron una fosa delante de mí;
en ella han caído ellos mismos.

Selah. El mal es una corriente que un día refluye a su fuente. Selah. Podemos estar sentados en la
boca del foso y ver con asombro la retribución justa de la providencia a los malos.

Vers. 7. Mi corazón está dispuesto. Uno podría pensar que diría: «Mi corazón está fluctuante»,
pero no, está calmado, firme, contento, resuelto, fijo. Cuando el eje central está seguro, toda la
rueda es afirmada. Si nuestra anda de proa se mantiene firme, el barco no irá a la deriva.

Oh Dios, mi corazón está dispuesto. Estoy resuelto a confiar en Ti, a servirte y a alabarte.
Fijémonos que esta expresión se repite dos veces, para gloria de Dios, quien en consecuencia
consuela y fortalece el corazón de sus siervos. Y esta promesa, lector, es firme y segura también
para ti si tu corazón, una vez extraviado, se halla ahora resuelto a confiar en Dios y a proclamar
su gloria.

Cantaré, y trovaré salmos. Con mi voz y con instrumentos voy a celebrar tu adoración. Con el
labio y con el corazón te daré honor. Satanás no va a detenerme, ni Saúl, ni los filisteos. Haré
que Adullam resuene con la música, y todas las cuevas van a resonar con el eco del gozoso
canto. Creyente, haz una firme resolución de que tu alma, en todas las ocasiones, engrandecerá al
Señor.
Canta, aunque el sentido y la razón
Te dicen que es mejor que calles;
Canta y considera una traición
Que un santo no le dé alabanza.
—C. H. S.

Los santos, tanto si vencen como si son vencidos, siguen cantando. Bendito sea Dios por esto.
Que los pecadores tiemblen al contender con hombres de un espíritu tan celestial. Wm. S.
Plumer
La sinceridad hace que el cristiano cante cuando no tiene nada con que cenar. David no se
hallaba en mejor situación cuando se escondió en la cueva; con todo, nunca le hemos visto más
contento, y su corazón hace una música más dulce que su arpa. Wm. Gurnall

Vers. 8. Despierta, alma mía; despierta, salterio y arpa. Hemos de cantar con gracia y
entusiasmo. No sólo con la gracia habitual, sino con entusiasmo también; la música de los
instrumentos no deleita sino cuando son tocados. En este deber hemos de seguir el consejo de
Pablo a Timoteo (2 Timoteo 1:16), activar la gracia que hay en nosotros y exclamar como
David: «Despierta amor, despierta deleite.»

Es necesario dar cuerda al reloj si esperamos que nos indique la hora; el pájaro está contento, no
en su nido, sino en su canto; las campanas sólo repiquetean cuando dan vueltas. Por tanto,
pidamos al Espíritu Santo que sople sobre nuestro jardín, para que la fragancia de las especias
del mismo se desparrame cuando nos disponemos a este gozoso servicio. Dios ama la gracia
activa en el deber, para que el alma pueda estar ataviada cuando se presenta ante Cristo para
adorarle. John Wells en Ejercicios Matutinos

Vers. 10. Y hasta las nubes tu verdad. Él pone el sello de su verdad, el arco iris, sobre las nubes,
el cual ratifica su pacto; en las nubes Él esconde su lluvia y la nieve, que demuestran su verdad al
traernos los tiempos de la siembra y la cosecha, el frío y el calor. C. H. S.

Vers. 11. ¡Álzate, oh Dios, sobre 105 cielos! Sobre toda la tierra sea tu gloria. Nunca salieron
de labios humanos mayores palabras de oración. Los cielos y la tierra tienen una historia
mutuamente entretejida, según implican, y el fin bendito y glorioso de esto es la sonrisa de la
gloria divina sobre ambos. Frank Delitzsch

miércoles, 3 de junio de 2020

El Tesoro de David; Salmo 56 C.H.Spurgeon



SALMO 56

Tenemos aquí los cánticos del siervo de Dios, que se regocija una vez más por su retorno del
destierro, y abandona los lugares peligrosos en que se había visto obligado a refugiarse y callar,
incluso ante lo bueno. Hay un conocimiento tan profundo y espiritual en este Salmo, que
podríamos decir de él: «Bienaventurado eres, David Bar-jonás, porque no te lo han revelado
carne y sangre.» C. H. S.

Vers. 1. Ten misericordia de mí, oh Dios. Ésta es para mí la fuente de todo lo que espero, la
fuente de todas las promesas: Miserere mei, Deus, miserere mei. Bernard
Porque me devoraría el hombre. No es más que una criatura, un mero hombre, pero es como un
monstruo, ávido de sangre; está acechándome; no sólo para herirme, alimentarse de mi sustancia,
sino que querría devorarme, poner fin a mi vida. Las bocas abiertas de los pecadores, cuando nos
rodean en su ira, deben hacernos abrir a nosotros la boca en oración. C. H. S.

Vers. 2. Todo el día mis enemigos me pisotean. No falla nunca en ellos su apetito de sangre. 
No es posible una tregua o armisticio. Son muchos y unánimes contra mí. No puedo hacer nada para
que desistan. A menos que me devoren no estarán contentos.
Son muchos los que pelean contra mí con altivez. Porque. Los pecadores son criaturas gregarias.
Los perseguidores van en hordas. Estos lobos de la iglesia raramente vienen uno a uno. C. H. S.

Vers. 3. En el día en que tengo miedo, yo en Ti confío. David no se jactaba, no era un
fanfarrón; no dice que nunca tenía miedo; no es un estoico que no teme nada y al cual falta
ternura. La inteligencia de David le impedía adoptar una actitud de indiferencia o ignorancia; se
daba cuenta del peligro y tenía miedo. Somos hombres, y por tanto podemos ser derribados;
somos débiles, y por tanto incapaces de impedirlo; somos pecadores, y por tanto lo merecemos, y
por estas razones tenemos miedo.

Pero la condición de la mente del Salmista era compleja, pues el temor no invadía toda su mente,
porque añade: yo en Ti confío. Es posible, pues, que el temor y la fe ocuparan la mente en el
mismo momento. Somos seres extraños, y nuestra experiencia en la vida divina es todavía más
extraña. Con frecuencia nos hallamos en un crepúsculo en que la luz y las tinieblas están
presentes las dos y es difícil decir cuál de las dos predomina.
Es un temor bendito el que nos lleva a la confianza. El temor no regenerado aleja de Dios; el
temor con la gracia lleva a El. Si temo al hombre, me basta con confiar en Dios, y tengo el mejor
antídoto. C. H. S.

No hay nada como la fe para ayudar en el momento de la necesidad; la fe disuelve las dudas
como el sol la niebla. Y para que no vaciles, recuerda que el momento para creer es siempre. Hay
momentos en que algunas gracias no son usadas, pero no hay un solo momento en que podamos
decir esto de la fe. Por lo tanto, la fe debe ser ejercida en toda ocasión.
La fe es el ojo, es la boca, es la mano, y uno de ellos por lo menos es usado durante todo el día.
La fe es ver, recibir, obrar, comer; y un cristiano debe ver, o recibir, u obrar, o alimentarse todo
el día. Que llueva, que truene o relampaguee, el cristiano debe seguir creyendo. «En el
momento» -dijo el hombre buen- «en que tema, confiaré en Ti.» John Bunyan

Una chispa divina puede vivir en el humo de las dudas sin que se levante en forma de llama.
Cuando hay gracia en el fondo de la duda, habrá dependencia en Cristo y súplicas vivas a El.
 La fe de Pedro vacila cuando empieza a hundirse, pero echa una mirada y dama a su Salvador,
reconociendo su suficiencia (Mateo 14:30): «Señor, sálvame.» Stephen Charnock

Es una buena máxima con la que entrar en un mundo de peligro; una buena máxima para entrar
en el mar; una buena máxima en la tormenta; una buena máxima cuando estamos en peligro en
tierra; una buena máxima cuando estamos enfermos; una buena máxima cuando pensamos en la
muerte y el juicio. «En el día en que tengo miedo, yo en Ti confío.» Albert Barnes

Vers. 4. En Dios alabaré su palabra. La fe hace brotar las alabanzas. El que puede confiar,
pronto va a cantar. C. H. S.

No temeré; ¿qué puede hacerme el hombre mortal? Una vez mas no hemos de temer a la carne.
Nuestro Salvador (Mateo 10), tres veces, en el espacio de seis versículos, nos manda que no
temamos al hombre; si tu corazón tiembla ante él, cómo vas a comportarte en la lid contra
Satanás, cuyo meñique es mas Poderoso que los lomos del hombre? Los romanos tenían arma
proelusoria, armas para dar golpes, que usaban antes de llegar a las armas de filo.
Si no puedes aguantar los golpes de las armas contundentes del hombre, ¿qué harás cuando
tengas la espada de Satanás en tu costado? Dios considera que se le hace reproche cuando sus
hijos temen al hombre; por tanto, hemos de santificar al Señor y no temerlos a ellos. William
Gurnall

Eusebio nos cuenta que Ignacio, hallándose en manos de sus enemigos, poco antes de sufrir hizo
un notable discurso en el que presentaba un espíritu de gran elevación, por encima del mundo y
d,e sí mismo. «No me importa nada, visible o invisible, con tal que este con Cristo. Sea el fuego,
la cruz, las fieras, el quebrantamiento de huesos, el arrancar mis miembros o que trituren todo mi
cuerpo, y los tormentos de los demonios pueden venir sobre mí, con tal que tenga a Cristo.» De
Jeremiah Burroughs

El temor del hombre es un ídolo hosco con la boca sanguinolenta; ¡a muchos hombres ha
devorado y los ha pisoteado hasta el infierno! Sus ojos están llenos de odio a los discípulos de
Cristo. Hay burla y mofa en sus ojos. La risa del escarnecedor está en su garganta. Echa al suelo
este ídolo. Te impide la oración privada, el adorar a Dios en la familia, el presentar tu caso ante
los ministros, el confesar abiertamente a Cristo. Tú que has sentido el amor de Dios y su Espíritu,
desmenuza este ídolo. «¿Quién eres tú que debas tener miedo al hombre que es mortal?» «No
temas, gusano de Jacob.» «¿Qué tengo yo que ver con los ídolos?» Robert Murray M’cheyne

Vers. 5. Todos los días ellos retuercen mis palabras. Ésta es una forma común de guerrear de
los impíos. Ponen tus palabras en el potro; les extraen significados que no contienen. Así la
profecía de nuestro Salvador con referencia al templo de su cuerpo, e innumerables acusaciones
contra sus siervos que fueron basadas en tergiversaciones y hechas a propósito. Hacen esto cada
día y adquieren en ello gran destreza. Un lobo siempre puede hallar en las palabras del cordero
una razón que justifique que se lo coma. Puedes hallar que las oraciones son blasfemias si
quieres leerlas de abajo arriba o diagonalmente. C. H. S.

Todos sus pensamientos contra mí son para mal. No hay mezcla de buena voluntad que atenúe
su malicia. Tanto si le consideraban como un rey, un salmista, un hombre, un padre, un guerrero,
un paciente, lo mismo daba; lo veían todo en un cristal coloreado y no había pensamiento alguno
generoso hacia él. Incluso se esforzaban por menospreciar las acciones suyas que habían sido una bendición indudable a la comunidad. ¡Oh fuente turbia, de la cual no mana ni una gota de
agua pura! C. H. S.

Vers. 6. Se esconden. Los hombres maliciosos son cobardes.

Vers. 8. Pon mis lágrimas en tu redoma. No hay alusión a los pequeños lacrimatorios que
estaban de moda entre los romanos; es una metáfora robusta que va más lejos; los torrentes de
lágrimas que David había llorado no podían ser contenidos en una redoma. C. H. S.

Es una observación aguda la de que Dios se dice en las Escrituras tiene una bolsa y una botella;
una bolsa para nuestros pecados y una botella para nuestras lágrimas; y que deberíamos ayudar a
llenar ésta, ya que tenemos la otra. Hay una alusión aquí en el original que no se puede traducir.
John Trapp

El ungimiento con el que la mujer en la casa del fariseo ungió los pies de Cristo era precioso;
pero sus lágrimas, con las que le lavó los pies, tenían más valor que el nardo. Abraham Wright

Vers. 9. El día en que yo clame. El clamor de la fe y la oración a Dios es más temido por
nuestros enemigos espirituales que el grito de guerra de los indios por sus enemigos. Adam
Clarke

Vers. 13. Para que ande delante de Dios en la luz de los que viven. Aquí se alcanza el grado
más elevado de la ambición del hombre: el residir con Dios, el andar con justicia delante de El, el
regocijarse en su presencia y en la luz y gloria suyas. C. H. S.

lunes, 17 de junio de 2019

El Tesoro de David; Salmo 55 C.H.Spurgeon

SALMO 55

Sería inútil intentar establecer el tiempo y ocasión para este Salmo de modo dogmático. Da la
impresión de haber sido escrito al tiempo de Absalón y Ahitofel. C. H. S.

Una oración del Hombre Cristo en su humillación, despreciado y rechazado por los hombres,
cuando El fue hecho pecado por su pueblo, para que pudiéramos ser hechos justicia de Dios en
El, cuando El estaba a punto de sufrir su castigo, pagar su deuda y satisfacer su rescate. John
Noble Coleman

Vers. 1. Escucha, oh Dios, mi oración. Pero notemos bien que no es nunca el mero acto de
oración lo que satisface al hombre piadoso; busca audiencia en el cielo y respuesta del trono, y
no puede quedar satisfecho sin ello.

Vers. 2. Atiéndeme, y respóndeme. Esta es la tercera vez que hace la misma oración. Es sincero,
profunda y amargamente sincero. Si su Dios no le escucha, considera que todo ha terminado para él. Le ruega a Dios que le escuche y le conteste.

Clamo en mi oración, y me desasosiego. ¡Qué consuelo poder tener esta familiaridad con Dios!
No podemos quejarnos de El, pero sí quejarnos a El. Nuestros pensamientos que desvarían cuando estamos angustiados, podemos presentarlos a El, y es posible que no sean muy coherentes, más sonidos que lenguaje. «Gemidos que son inexpresables», son con frecuencia oraciones que no pueden ser rehusadas. Nuestro mismo Señor clamó a gran voz, con lágrimas, y fue oído en lo que temía.

Vers. 3. Y con furor me persiguen. Con un odio casi enfermizo detestaron al santo. No era una
animosidad aparente, sino un verdadero y genuino rencor moral que anidaba en el fondo de sus corazones. No hace falta demostrar cómo se aplican estas palabras a nuestro Señor.

Vers. 4. Y terrores de muerte sobre mí han caído. Pensemos en nuestro Señor en el jardín, con su «alma en extremo angustiada hasta la muerte», y tenemos un paralelo con la pena del Salmista. Quizá, querido lector, si tú no ’has andado por esta senda tenebrosa lo tendrás que hacer pronto; entonces ten por seguro que notarás las pisadas de tu Señor en esta parte cenagosa del camino. C.H.S.
En tanto que el cristiano está atendiendo sólo a sus propios hábitos y temperamento, siempre será un desgraciado; pero si mira a la gran Seguridad, Cristo Jesús, sus perspectivas deprimentes pronto se transforman en gozo. Si nuestra fe fuera ejercida con más frecuencia, nos veríamos capacitados para ver más allá de las tristes mansiones de la tumba con la plena esperanza de la inmortalidad. Condensado de un Sermón de John Grove

El temor de la muerte se halla en toda carne. No es una señal de valor el no tenerlo. El vencerlo en la senda del deber es valor; el afrontar la muerte con paciencia es fe; pero el no temerla es, o bien un don especial de la gracia, o una insensibilidad peligrosa. Henry Edw. Manning

Vers. 5. El temor y el temblor vinieron sobre mí. Los murmullos misteriosos y solapados de la
calumnia con frecuencia hacen que una mente noble les tema más que ante sus enemigos abiertos; podemos arrostrar el ataque de un enemigo franco, pero las conspiraciones cobardes y las intrigas nos desconciertan y angustian. C. H. S.

Temor. ¡Qué natural es esta descripción! Está en angustia, gime, solloza, suspira; su corazón está herido y no espera otra cosa que la muerte; esto produce temor, y produce temblor, que termina en la profunda aprehensión de una ruina inevitable e inminente que le abruma de horror. Ningún hombre ha descrito un corazón herido como David. Adam Clarke

Vers. 6. Y dije: ¡Quién me diese alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría. Es una cobardía el huir de la batalla que Dios quiere que luchemos. Haríamos mejor en dar la cara al enemigo, porque no tenemos armadura a nuestra espalda. Necesitaba un método de transporte más veloz que las alas de la paloma para evitar la calumnia; se halla en mejor reposo el que no huye pero encomienda su caso a Dios.
Este texto era predilecto entre los antiguos teólogos y sobre él se han predicado algunos de los sermones más asombrosos.

Rastrearon en Plinio y Aldrovando en busca de las fábulas más disparatadas sobre las palomas, sus ojos, sus hígados, sus buches, incluso su estiércol, y luego hallaron toda clase de emblemas de cristianos en hechos y fábulas.

Griffith Williams se extiende minuciosamente en el hecho de que David no deseaba alas como de un saltamontes para saltar de flor en flor, como las almas apresuradas que saltan en religión pero no siguen perseverantes; ni como un avestruz, que no pierde contacto con el suelo aunque es un pájaro, así como los hipócritas, que nunca se elevan a las cosas celestiales; ni como un águila, o un pavo real, o un abejorro, o un cuervo, o un milano, o un murciélago; y después de haber mostrado de muchas maneras la semejanza entre la piedad y las palomas, habla de Hugo Cardinalis y de varios otros.

No creemos que fuera edificante llenar estas páginas de semejantes excentricidades. Esta frase del obispo Patrick basta: «Más bien deseaba que esperaba escapar.» No veía manera de escapar excepto por algún medio imposible o improbable. C. H. S.

Doquiera que el Salmista ponía el ojo, veía inscrita vanidad y aflicción. Un diluvio de pecado y de miseria cubría el mundo, de modo que, como la paloma de Noé, no podía hallar descanso para el pie, por lo que dirige su curso hacia el cielo, y dice: ¡Quién me diera alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría. Thos. Sharp en Consuelos divinos

Cuando los galos hubieron probado los vinos de Italia, buscaron el lugar de donde procedían las uvas y no estuvieron tranquilos hasta que llegaron allá. Del mismo modo puedes gritar: ¡Oh, si tuviera alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría. Un creyente está dispuesto a perder el mundo para poder gozar la gracia; y está dispuesto a dejar el mundo para disfrutar de la gloria. Wm. Secker

Vers. 8. Me apresuran a escapar del viento borrascoso, de la tempestad. Había viento borrascoso y tempestad fuera, y lo que era peor, tumulto y alboroto en sus pensamientos. Un hombre puede escapar de las confusiones externas, pero, ¿cómo puede escapar de sí mismo? Thos. Sharp

Vers. 11. Sólo hay insidias en medio de ella. El mismo corazón de la ciudad estaba envilecido. En los lugares de autoridad el crimen se daba la mano con la calamidad. Los elementos más inicuos dominaban; la escoria flotaba; la justicia era desconocida; la población estaba desmoralizada; la prosperidad se había desvanecido.

Y la violencia y el fraude no se apartan de sus plazas. En todas partes, lenguas astutas intentaban persuadir a la gente con halagos. Los demagogos agitaban al pueblo. Su buen rey era difamado en todas formas, y cuando vieron que se marchaba, vilipendiaron a los gobernantes que él había elegido. El foro era un reducto de fraudes, una convención de astucia. ¡Pobre Jerusalén, víctima del pecado y de la vergüenza! ¡La virtud pisoteada y el vicio reinando! Sus solemnes asambleas interrumpidas, los sacerdotes habían escapado, el rey exiliado, las tropas sin disciplina dedicadas al pillaje. Había bastante desconcierto que queda reflejado en estos tres versículos.

Vers. 12. El lector hará bien observando lo preciso de la descripción del Salmista en su propio Salmo cuando dice: «Desmayo en mi queja», y «Suelta mis pensamientos», porque va de un punto a otro en su aflicción, deteniéndose acá y acullá, en una confusión de pausas breves que no dan idea clara de que cambia el tema.

Porque no me afrentó un enemigo, lo cual habría soportado. Los reproches de nuestros íntimos, en quienes confiamos, son los que más hieren; y conocen bien nuestras peculiares debilidades, y pueden tocar las cuerdas más sensibles, y hablar de forma que más nos hiera.
Podemos tolerar a Simeí, pero no podemos sufrir a Ahitofel.

Ni se alzó contra mí el que me aborrecía, porque me hubiera ocultado de él. Si nuestros orgullosos enemigos se jactan acerca de nosotros, podemos ofrecer resistencia, pero cuando los que hacen ver que nos aman nos miran con desdén, ¿adónde iremos? Nuestro bendito Señor tuvo que sufrir su peor desengaño e infidelidad de un discípulo favorecido; no nos sorprendamos cuando se nos llama a seguir el camino que pisaron sus pies. C. H. S.

Vers. 13. Sino Tú. Con qué justicia podía haber señalado el Señor a Judas, y decir Sino Tú pero su espíritu manso advirtió al hijo de perdición en la forma más suave, y si Iscariote no hubiera sido, diez veces un hijo del infierno, habría renunciado a su infame propósito. C. H. S.

Vers. 14. Que andábamos en amistad en la casa de Dios. Hay una medida de impiedad de carácter detestable en el engaño que rebaja la unión de hombres que han hecho profesión de piedad. ¿Se ha de ver el mismo altar de Dios ensuciado por la hipocresía? ¿Han de verse las mismas asambleas del templo contaminadas por la presencia de la traición? Todo esto era verdad de Ahitofel y, hasta cierto punto, de Judas. Su unión con el Señor era a causa de la fe; estaban unidos en la más santa de las empresas; había sido enviado a dar el mensaje más lleno de gracia.
Su cooperación con Jesús para servir sus fines abominables le marca como un primogénito del infierno. Mejor le hubiera sido no haber nacido.

Que todos los profesos engañosos sean advertidos por su fin, porque como Ahitofel, fue a su lugar por su propia mano, y retiene una horrible preeminencia en el calendario del crimen notorio. Aquí hay una fuente de quebranto del corazón para el Redentor, compartida por sus seguidores. De la nidada de la serpiente quedan aún algunas víboras que pican la mano que las acaricia y venden por plata a los que les han levantado a la posición en que pueden hacerse traidores abominables. C. H. S.

Vers. 15. Que la muerte les sorprenda. Los traidores de esta clase merecen la muerte; no hay vida en ellos. La tierra está contaminada por sus pisadas; silos espías son fusilados, mucho más deberían serlo estos villanos que acechan a traición. C. H. S.

Esta oración es una profecía sobre la ruina final y permanente de todos los que abierta o secretamente se oponen y se rebelan contra el Mesías del Señor. Matthew Henry

Desciendan vivos al Seol. Aún en el vigor de la vida, que se hundan en el Seol; que cambien el goce de los vivos por el sepulcro de los muertos. Sin embargo, no hay necesidad de leer este versículo como una imprecación; es más bien una expectativa confiada, o una profecía.
Porque la maldad anida en sus moradas, en el interior de ellos. Hay justicia en el universo; el amor mismo la requiere; compadecer a los que se rebelan contra Dios no es virtud: oramos por ellos como criaturas, pero los aborrecemos como enemigos de Dios. Necesitamos en estos días guardarnos contra la iniquidad disimulada que simpatiza con el mal y considera el castigo como una crueldad y dureza de una época pasada. C. H. S.

Vers. 17. Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré. Con frecuencia, pero no con demasiada frecuencia. Las ocasiones de gran necesidad requieren períodos más frecuentes de devoción. Los tres períodos escogidos son los más apropiados: el empezar, seguir y terminar el día con Dios es una sabiduría suprema. Cuando el tiempo, de modo natural, ha puesto un límite, allí hemos de acumular nuestras piedras para el altar. El Salmista dice que él va a orar siempre; seguirá en la oración a lo largo del día, e irá siguiendo al sol con sus peticiones. De día y de noche veía a sus enemigos ocupados (vers. 10), y por tanto él quería cubrir sus actividades con oración continua. C. H. S.

Esta era la costumbre de los hebreos piadosos (ver Daniel 6:10). Los judíos empezaban el día por la tarde, y por ello David menciona la tarde primero. Los rabinos dicen que los hombres deben orar tres veces al día porque el día cambia tres veces. Esto era observado en la iglesia primitiva; pero los tiempos variaban en los diferentes lugares.

Si nuestros cuerpos, pobres y débiles, necesitan el refrigerio del alimento tres veces al día, quien conoce nuestra propia debilidad dirá que necesita un refrigerio no menos frecuente para nuestros espíritus pobres y frágiles. Wm. S. Plumer

Vers. 19. Dios oirá, y los humillaré luego. Hacen ruido, también, como yo, y Dios también les oirá. La voz de la calumnia, de la malicia y el orgullo no sólo es oída por los que la sufren. Llega también al cielo; penetra en los oídos divinos, exige venganza y la tendrán.

Por cuanto ellos no se enmiendan ni temen a Dios. Su propio sentimiento reverencial hace que recuerde la atrevida impiedad de los inicuos; siente que sus tribulaciones le han llevado a su Dios, y declara que la prosperidad ininterrumpida de ellos ha sido la causa, en sus vidas, de un descuido tal del Altísimo. Es un hecho manifiesto que el placer y la comodidad prolongados producen las peores influencias en el hombre sin gracia; aunque las tribulaciones no los convierten, la ausencia de las mismas hace que su corrupta naturaleza se desarrolle más. El agua estancada se corrompe rápidamente. En verano cría insectos nocivos. El que no pasa por tribulaciones con frecuencia no hace caso de Dios. Es una prueba notable de la depravación humana que el hombre transforma la misericordia de Dios en nutrición para el pecado; el Señor nos salve de ello. C. H. S.

Vrs. 21. Los dichos de su boca son más blandos que la mantequilla. Elogia y unta al hombre que quiere perder. Le unta de halagos y de malicia. Cuidado con un hombre que tiene demasiada miel en la lengua; es una trampa de la que hay que sospechar. Las palabras suaves, blandas y untuosas son abundantes allí donde la verdad y la sinceridad son más escasas. C. H. S.

Vers. 22. Echa sobre Jehová tu carga, y Él te sustentará. No dejará para siempre caído al justo. El remedio que sugiere el Salmo, y quizá el único recurso en una dificultad de esta clase, en que los enemigos de la verdadera religión están luchando bajo la capa de la amistad, es anunciado por la voz profética de Dios: «Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo.» R. H. Ryland

Dios no se deleita en ver lágrimas en tus ojos y palidez en tu semblante; tus gemidos y sollozos no son música a sus oídos. Más bien quiere que te veas libre de tu carga echándosela sobre sus hombros, para que puedas regocijarte en su gozo y consuelo. Samuel Blackerby

domingo, 9 de junio de 2019

El tesoro de David: Salmos 54, de Charles Spurgeon




SALMO 54

La monotonía es a menudo la muerte de la alabanza congregacional. La providencia es variada, y por ello deberían serlo nuestros cantos.
De los versículos 1 al 3, cuando la palabra Selah hace una pausa, el Salmista suplica a Dios; y luego, en el resto del Salmo, poniendo a un lado toda duda, canta un himno de triunfo gozoso. El vigor de la fe es la muerte de la ansiedad y el nacimiento de la seguridad. C. H. S.
David, cuyo atrevimiento es bien conocido en otras cosas, no se atreve a levantar sus manos, ni aun contra los enemigos de Dios, hasta que primero las haya elevado en humilde súplica al Señor pidiendo ayuda. J. Dolben

Vers. 1. Oh Dios, sálvame. Tú eres mi Salvador; a mi alrededor hay enemigos y los que colaboran con ellos. No tengo refugio. Todos me rechazan y me niegan cobijo. Pero Tú, oh Dios, me das refugio y me librarás de todos mis enemigos. C. H. S.

 Vers. 2. Escucha mi oración, oh Dios. Ésta ha sido siempre la defensa de los santos. En tanto que Dios tenga campos y aire libre, no podemos ser encerrados en la tribulación. Todas las demás armas es posible que sean inútiles, pero la oración siempre está disponible. Mas de qué sirve la oración si Dios no la escucha? C. H. S.

Vers. 3. Porque extranjeros se han levantado contra mí. Sería mejor que ellos se ocuparan de sus propias cosas. C. H. S.
Y hombres violentos buscan mi vida. Los reyes generalmente acuñan sus propios semblantes. C. H. S.
No han puesto a Dios delante de sí. No tienen consideración para el derecho o la justicia, como si no supieran que hay Dios o no les importara. David consideraba que el ateísmo se hallaba en el fondo de la enemistad de los que le perseguían. Los hombres buenos son aborrecidos por causa de Dios, y Ésta es una buena alegación a presentar contra ellos.
Selah. Basta ya de esto. C. H. S.

Vers. 4. “He aquí” -dice David-: “He presentado un hecho cierto, bien conocido, demostrado con una nueva prueba, digno de atención; la partícula he aquí contiene esta amplitud de significado.” Hermann Venema
He aquí, Dios es el que me ayuda. David veía enemigos por todas partes, y ahora con alegría mira al lado de sus defensores y ve a Uno cuya ayuda es mejor que toda la ayuda de los hombres; se siente lleno de gozo al reconocer a su divino Campeón, y grita: He aquí. No es Éste un tema para la exaltación piadosa en todos los tiempos, el que el gran Dios nos proteja, a su propio pueblo: “Qué importa el número y la violencia de nuestros enemigos cuando El levanta el escudo de su omnipotencia para preservamos y la espada de su poder para ayudarnos? Poco nos importan los desafíos del enemigo mientras tenemos la defensa de Dios. C. H. S.
Hay más gozo en la presencia de Dios que pena al sentir la tribulación, porque el pasaje “He aquí, Dios es el que me ayuda”, es más consolador para David que no era gravosa para Él la aspereza de sus amigos y la malicia de los extranjeros. David Dickson

El Señor está con los que sostienen mi vida. Es una gran misericordia tener a algunos amigos, pero mayor misericordia es ver que el Señor está en medio de ellos, porque, como con las cifras, nuestros amigos cuentan como cero, en tanto que el Señor se pone El mismo como la gran Unidad delante de ellos.

Vers. 6. De todo corazón te ofreceré sacrificios. Espontáneamente te ofreceré ofrendas. Tan cierto está de su liberación, que ofrece un voto anticipadamente. Su gratitud rebosa y quiere llenar los altares de Dios de víctimas presentadas con alegría. Cuanto más recibimos, más hemos entregar. Lo espontáneo de nuestros dones es un gran elemento en su aceptación: “El Señor ama al dador alegre.” C. H. S