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domingo, 4 de febrero de 2024

El Tesoro de David; Salmo 64 C.H.Spurgeon

 

SALMO 64 

Un Salmo de David. Su vida estaba llena de conflictos, y raramente terminaba un Salmo sin mencionar a sus enemigos; en este instante sus pensamientos están completamente ocupados en oración contra ellos. C. H. S. 

Este Salmo es aplicado por el rabino Abdías a Amán y a Mardoqueo. El enemigo es Amán, y el objeto de la ira de éste, Mardoqueo. John Gill 

El clamor del elegido de Dios cuando es perseguido por causa de la justicia. Arthur Pridham en Notas y reflexiones sobre los Salmos 

Vers. 1. Escucha, oh Dios, la voz de mi lamento. ¿No leemos que Moisés habló con sus labios en el mar Rojo, y que el Señor le dijo: "¿Por qué clamas a mí?" Las oraciones que no son oídas en la tierra pueden ser las mejor oídas en el cielo. Nuestro deber es notar de qué forma tan constante David hace uso de la oración; es su hacha de combate y su arma de guerra. C. H. S. 

Vers. 3. Que afilan como espada su lengua. El verbo significa dice Parkhurst- "afilar, amolar", lo cual se realiza mediante una fricción persistente con un objeto más duro; y esta hermosa metáfora es aplicada a la lengua malvada. Sin embargo, ha sido traducido también como "vibrar", tal como hace la serpiente con su lengua. Richard Mant 

El ingenio del hombre se ha aplicado de modo maravilloso a dos cosas: inventar armas de guerra destructivas, e ingeniarse métodos variados para ser la ruina de los hombres con palabras malignas. La lista de las primeras se halla en los escritos militares. Pero las varias formas de hablar mal apenas se pueden catalogar. 

Los que hablan mal disponen de flechas agudas con la punta mojada en veneno. Tienen "espadas llameantes, espadas de dos filos, espadas desenvainadas, sacadas en ira, con las cuales cortan y hieren y matan el buen nombre de su prójimo". Los pecados de la lengua son crueles, muy crueles. Cuando calumnian en secreto, como hacen comúnmente, uno no puede defenderse contra estos ataques. Sus cañones son infernales. Uno de ellos es: "Si una mentira es más útil que la verdad, di la mentira." Otro es: "¡Calumnia, algo quedará!" William S. Plumer 

Lanza cual saetas sus palabras amargas. Se afanan, y con fuerza preparan sus palabras como saetas, y luego las lanzan habiéndolas mojado en amargura. Al clavarse causan angustia, para destruir según es su intento. C. H. S. 

Vers. 3, 4. Vimos en el Museo de Venecia un instrumento con el cual los antiguos tiranos de Italia acostumbraban clavar agujas envenenadas a los que hacían objeto de su malignidad. Pensamos en las murmuraciones y calumnias secretas, y deseamos que estos artefactos malévolos tengan fin. Las armas de la insinuación solapada y la murmuración parecen tan insignificantes como agujas; pero su veneno instilado es mortal para la reputación de muchos. C. H. S. 

Hasta qué punto, pues, debe andar un hombre con prudencia para no dar motivo justo de reproches y no hacerse objeto de la burla de los necios del mundo; mas si es reprochado (y no cabe duda que lo será), que sea por andar en derechura en los caminos de Dios, y no por sus pecados, para que el reproche pueda caer sobre la cabeza del que lo lanza, y su lenguaje escandaloso se les atragante. J. Burroughs 

Vers. 3,7-8. Las armas más ponzoñosas son las palabras malignas, "palabras amargas"; pero la Palabra es el arma principal del Espíritu Santo; y así como esta espada del gran Capitán hizo fracasar al tentador en el desierto, del mismo modo podemos vencer a "los obradores de iniquidad" con la verdadera hoja de Jerusalén. J. L. K. 

Vers. 4. Para asaetear a escondidas al inocente. La conducta sincera y recta no nos es una garantía contra los ataques de la calumnia. El diablo asaeteó al mismo Señor, y nosotros podemos estar seguros que él tiene saetas también para nosotros. C. H. S.

¿Quién podría haber pensado que hubiera un diablo en Pedro que tentaba al Maestro, o sospechado que Abraham fuera su instrumento para traicionar a su amada esposa para que cometiera un pecado? Con todo, fue así. Si, a veces lo hace de modo tan secreto que dispara sus saetas con el arco de Dios, y el pobre cristiano es trastórnado, pensando que es Dios el que le reprende y está airado con El, cuando es el diablo que le tienta para que lo crea, y sólo imita fraudulentamente la voz de Dios. William Gurnall 

Le tiran de improviso y nada temen. Hemos visto en la vida diaria la saeta de la calumnia hiriendo gravemente a su víctima; pero, aun así, no hemos podido descubrir el lugar desde el cual fue disparada el arma, ni averiguar cuál fue la mano que forjó la saeta o la mojó con veneno. 

¿Es posible que la justicia invente un castigo lo bastante severo para que sea proporcionado al daño que causa el malvado que ensucia el buen nombre de una persona y permanece escondido? Un mentiroso a la vista es un ángel comparado con este demonio. Las víboras y las cobras son inocentes comparadas con un reptil así. El diablo mismo debería sonrojarse de ser el padre de una descendencia tan baja. C. H. S. 

Vers. 5. Obstinados en su inicuo designio. Los hombres buenos se hallan desanimados con frecuencia y no es raro que se desanimen el uno al otro, pero los hijos de las tinieblas son astutos en su generación, y persisten en su estado de ánimo, y se anima el uno al otro. 

Calculan para tender lazos ocultos. Saben cuál es el beneficio de la cooperación; ponen sus experiencias en común; se enseñan el uno al otro, nuevos métodos. 

Y dicen: ¿Quién podrá verlo? Se olvidan que hay un ojo que todo lo ve y una mano que todo lo descubre, que será dura sobre ellos. Por tanto, no temáis vosotros que tembláis, porque el Señor está a vuestra mano derecha, y no os causará daño el enemigo. C. H. S. 

Vers. 6. Inventan maldades. Es triste que para causar la ruina de un buen hombre los malvados muestren con frecuencia tanta diligencia como si estuvieran buscando un tesoro. C. H. S. 

Es una señal de que la malicia está hirviendo en los corazones de los hombres cuando son activos en la búsqueda de algo contra sus prójimos. El amor prefiere no ver o escuchar los fallos de los demás; y si esto es inevitable, se ocupa en curarlos y reformarlos dentro de lo que está en su poder. John Milward en Ejercicios matutinos 

Vers. 8. Sus propias lenguas los harán caer. Las calumnias y mentiras producirán su efecto sobre ellos mismos. Con sus propias lenguas se cortarán el cuello. C.H.S. 

Un refrán común dice que "las palabras son viento"; pero son un viento que puede soplar para llevar al alma a un cielo de reposo si son santas, salutíferas, espirituales y edificantes, o bien puede llevarla al mar Muerto de la miseria eterna si son profanas, necias, espuma y sin provecho. Edward Reyner en Reglas para el gobierno de la lengua 

Se asombrarán todos los que los vean. ¿A quién le gusta estar cerca de Herodes cuando los gusanos le están royendo?, ¿o en el mismo carro de Faraón cuando las olas le rodean? Los rodean a un perseguidor poderoso y se arrastran a sus pies son los que primero le abandonan en el día de la ira. ¡Ay de vosotros mentirosos! ¿Quién deseará vuestra compañía cuando os halléis en el lago de fuego? 

Vers. 9. Entonces temerán todos los hombres, y anunciarán la obra de Dios. Tan espantoso y decisivo ser· el derrocamiento de los malvados por el SeÒor que todo el mundo hablar· de ello. C. H. S.

jueves, 1 de febrero de 2024

El Tesoro de David; Salmo 63 C.H.Spurgeon

 


SALMO 63 

Título: ¨Un salmo de David, cuando estaba en el desierto de Judá. Este salmo fue escrito probablemente cuando huía de Absalón; ciertamente en el tiempo que lo escribió, era rey (vers. 11) y está apurado por los que procuraban matarle.

La palabra distintiva de este Salmo es ¨temprano¨. Cuando la cama es más blanda, nos sentimos tentados de levantarnos tarde, pero cuando no hay comodidad, y la cama es dura, si nos levantamos más temprano para buscar al Señor, tenemos mucho que agradecer a la aspereza o al desierto. C. H. S. 

Hay salmos propios para el desierto o la soledad; y tenemos razones para agradecer a Dios que es el desierto de Judá, el lugar en que estamos, no el desierto de pecado. Matthew Henry 

Agar vio a Dios en el desierto y llamó un pozo según el nombre derivado de la visión Beer-lahai- roi (Génesis 16:13-14). Moisés vio a Dios en el desierto (Éxodo 3:1-4). Elías vio a Dios en el desierto (1º Reyes 19:4-18). David vio a Dios en el desierto. La Iglesia cristiana verá a Dios en el desierto (Apocalipsis 12:6-14). Toda alma devota que anhela ver a Dios en su casa, tendrá el refrigerio de visiones de Dios en el desierto de la soledad, la aflicción, la enfermedad y la muerte. Christopher Wordsworth 

Era éste el Salmo favorito de M. Schade, el famoso predicador de Berlín, Salmo que él oraba diariamente con tal fervor y aplicación a si mismo, que era imposible escucharle sin emoción. E. W. Hentstenerg 

Vers. 1 Oh Dios, mi Dios eres tú. El último Salmo dejó resonando en nuestro oído el eco del poder; y aquí nos es recordado. C. H. S. 

Oh Dios. Esta es una expresión solemne; lastima que algunos la usen como una simple exclamación, sin darle ningún sentido. Matthew Henry 

En hebreo, el Salmo empieza Elohim, Eh. Ahora bien, Elohim es plural, y Eh es singular, para expresar el misterio de la Trinidad, el misterio de la Unidad, la subsistencia distinta de las (tres) hipóstasis y su consustancialidad. Salterium Quin. Fabri Stapulensis 

De madrugada te buscaré. La posesión engendra deseo. La plena seguridad no es un obstáculo a la diligencia, sino el resorte principal de la misma. ¿Cómo puedo yo buscar el Dios de otro hombre? Pero busco con ardiente deseo a Aquel a quien sé que es mío. Observa el afán implicado en el tiempo mencionado; no va a esperar hasta el mediodía ni el fresco del atardecer, sino que se levanta al cantar el gallo, para reunirse con su Dios. Mi alma tiene sed de Ti. La sed es un anhelo insaciable hacia algo que es uno de los pilares más esenciales de la vida; no hay modo de razonar con ella, ni de olvidarla, ni de despreciarla, ni vencerla con indiferencia estoica. La sed se hace notar; todo el hombre ha de ceder a su poder; del mismo modo ocurre con el deseo divino que la gracia de Dios crea en el hombre regenerado. C. H. S.

 ¡Oh, si Cristo viniera cerca, y estuviera quieto, y me diera permiso para contemplarle! Porque el mirar parece el privilegio del pobre, puesto que sin pagar nada en absoluto puede contemplar el sol. Samuel Rutherford

 Vers. 2. Como te contemplaba en el santuario, para ver tu poder y tu gloria. Nuestra miseria es que tenemos muy poca sed de estas cosas sublimes y mucha de las bagatelas insulsas del tiempo y del sentido. La vista de Dios era suficiente para David, pero nada inferior a ella le contentaba. C. H. S. 

El deseo de todo cristiano es, o debería ser, el ver y gozar mas y más de la gloria de Dios. Una mirada a la gloria divina crucifica nuestros deseos carnales y da muerte a las corrupciones de nuestro corazón. John Angell James 

Vers. 3. Porque mejor es tu misericordia que la vida. El morar con Dios es mejor que la mejor vida que podamos imaginarnos: una vida de comodidades, en un palacio, con salud, honores, riquezas y placeres; sí, mil vidas no son iguales a la vida eterna que se halla en la sonrisa de Jehová. C. H. S. 

El favor divino es mejor que la vida; sí, es mejor que muchas vidas juntas. Sabemos hasta qué punto tan elevado los hombres consideran sus vidas; y para preservarlas van a sangrar, sudar, separarse de sus posesiones, incluso de sus propios miembros. Ahora bien, aunque la vida sea tan cara y preciosa para el hombre, un alma abandonada valora las recompensas del favor divino por encima de la vida, sí, por encima de muchas vidas. Muchos hombres se han sentido hastiados de sus vidas, como es evidente por la Escritura y la Historia, pero ningún hombre se ha cansado del amor y del favor de Dios. No hay persona que dé más valor a poder contemplar el sol que el que ha languidecido largos años en un oscuro calabozo. Thomas Brooks 

¿Qué hay de deseable en la vida si un hombre no tiene lugar en el corazón de Dios? Ésta es la mayor bendición temporal y nada puede superarla excepto el favor del Dios de nuestra vida; y esto es excelente en verdad. ¿Qué comparación hay entre el aliento de nuestras narices y el favor del Dios eterno? Timothy Cruso

Mis labios te alabarán. ¿Es posible que un hombre ame a otro y no le alabe o no hable de él? Si tienes un halcón o un sabueso al que quieres mucho, vas a alabarlo; y ¿puedes amar a Cristo sin hablar nunca o raramente de Él, o de, su amor, sin alabarlo nunca a otros, para que ellos se enamoren de Él también? Puedo asegurarte que será una razón principal por la que desees vivir el que des a conocer al Señor Jesús a tus hijos, amigos, conocidos, de modo que en la edad venidera su nombre pueda resonar y su memoria ser un olor suave de generación en generación. Thomas Sheppard en El creyente sano 

Vers. 4. En tu nombre alzaré mis manos. Las manos no tienen que colgar inertes cuando Dios nos atrae en amor. El nombre de Jesús con frecuencia ha hecho saltar a un cojo como si fuera un ciervo, y ha hecho prorrumpir en aplausos de alegría al triste. C. H. S. 

Vers. 5. Como de meollo y de enjundia será saciada mi alma. Con frecuencia David se encontraba sin tener nada más que el suelo duro como cama, y las piedras como almohada, y los setos como cortina, y los cielos como dosel; sí, en esta condición Dios era más dulce que el tuétano y la enjundia para él. Thomas Brooks

Cuando el Señor pone su Espíritu en nosotros, entonces nuestras almas hambrientas empiezan un festín; porque su Espíritu bendito nos muestra las cosas de Cristo y nos las aplica, y por este medio estamos capacitados para comer su carne y beber su sangre. Y después de recibir de este modo el Espíritu Santo, El ya no nos lo quita. Bosquejo de un sermón de John Fraser 

Vers. 7. Porque has sido mi socorro. Ésta es la gran utilidad de la memoria, el proporcionarnos pruebas de la fidelidad, del Señor y guiarnos hacia adelante a una confianza creciente en El. C. H. S. 

El modo más seguro y más asequible de echar mano de Dios es la consideración de todo lo que El ya ha hecho, que era el método de David aquí; porque, dice David, ésta era la manera con que Dios me trató antes, por tanto esperaré en Dios del mismo modo. No puedo tener mejor seguridad para el presente o el futuro que las antiguas misericordias que Dios me ha mostrado. Abraham Wright 

Dios ayuda a los suyos a saber llevar con paciencia las cruces que El pone sobre ellos. El participa en sus sufrimientos, y en todas las aflicciones de ellos El es afligido, según nos dice con frecuencia. El no les impone cargas que El mismo no les ayude a llevar y les capacite para soportar. Thomas Horton 

Y así en la sombra de tus alas me regocijaré. La misma sombra de Dios es dulce para el creyente. C. H. S. 

Como el pájaro se cobija del calor del sol en el follaje frondoso y canta alegremente, también el creyente entona sus cantos de alabanza a la sombra de las alas de Dios. Augustus F. Tholuck 

Vers. 8. Mi alma está apegada a Ti. Éste es el lenguaje del hombre bueno en sus peores momentos; porque cuando ha perdido su proximidad a Dios, estará desasosegada hasta que la haya obtenido de nuevo y la seguirá con toda su fuerza. Es también su lenguaje en sus mejores circunstancias; porque cuando saborea y goza al máximo de Dios, quiere conocerle y gozar de El más aún. El objeto de su afán no es el cielo ni la tierra meramente, sino Dios mismo. Condensado de Benjamin Bednome. Sermón: "La búsqueda del cristiano"

El primer sentido es agglutinavit, pegarse; de ahí pasa al sentido figurado de "asociarse", adherirse, estar unido con; y de modo particular estar unido firmemente con afecto fuerte. "Por tanto, dejará el hombre a su padre y madre, y se unirá a su mujer"; en realidad, el estar unido y adherido a su esposa con el afecto más permanente. Samuel Chandler 

La adhesión del espíritu de David era un pegarse al Espíritu del Señor; un matrimonio hecho por el Señor no lo puede deshacer el diablo. Alexander Pringle

Vers. 9. Caerán en las honduras de la tierra. Todo golpe dirigido a los fieles va a repercutir en el perseguidor; el que golpea a un creyente, clava un clavo a su propio ataúd. 

Vers. 10. Serán pasto de los chacales. Ni aun merecen ser comida de los leones; los chacales husmearán sus cadáveres y festejarán en su carne. C. H. S.

¿No es contra la ley de la naturaleza que el hombre sea carne para las fieras? Sí, la carne de estos animales es carroña, no la carne de los hombres. Con todo, la naturaleza da su consentimiento a esta clase de castigo por crímenes contra ella. Porque es conforme a razón que la ley de la naturaleza sea quebrantada con el castigo de los que la quebrantan con su pecado; que los que devoran a los hombres como fieras sean devorados por las fieras; que los que con sus manos ofrecen violencia no natural a su Soberano sufran de las garras y dientes de las fieras. 

San Agustín, exponiendo toda esta profecía de Cristo, presenta una razón especial para este juicio de Dios, por el cual los judíos fueron condenados a los chacales. Los judíos dice mataron a Cristo para no tener que perder su país; pero, en realidad, con ello perdieron su país, porque mataron a Cristo; porque rehusaron, al Cordero de Dios y prefirieron a Herodes, una zorra, antes que a El, por lo que la retribución justa del Todopoderoso es que fueran entregados a las zorras y chacales como su porción. Damel Featley en Clavis mystica 

Qué sentencia es la que pronuncia David sobre los que buscan el alma de los justos para destruirla: Serán pasto de las zorras; o lo que es igual, de los chacales. Estos animales, cuando se ven acuciados por el hambre, buscan alrededor de las tumbas, y luchan entre sí cuando devoran sus presas. Su banquete máximo es lo que queda sobre el campo después de la batalla. ¡Oh!, no quiero ni aun soñar en uno que haya caído por la espada y esté echado en el suelo, sea destrozado, roído y arrastrado por estos repugnantes animales. W. M. Thomson en La tierra y el libro. 

Vers. 11. Porque la boca de los que hablan mentira será cerrada. Y cuanto antes mejor. Si no por la vergüenza, o el temor, o la razón, sea cerrada por unas paladas de tierra del sepulturero; porque el mentiroso es un diablo humano, es la maldición de los hombres, maldito por Dios, que ha dicho de modo general: "Todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre." Ved la diferencia entre la boca que alaba a Dios y la boca que fabrica mentiras; la primera nunca será cerrada, sino que cantará para siempre; la segunda será cerrada ante el tribunal de Dios. C. H. S.

lunes, 18 de enero de 2021

El Tesoro de David; Salmo 61 C.H.Spurgeon


SALMO 61

Tema y división: Este Salmo es una perla. Es corto, pero precioso. A muchos que estaban enlutados les ha proporcionado expresión cuando la mente no podía hallar palabras para hacerlo.
Fue compuesto evidentemente después que David hubo llegado al trono (vers. 6). El versículo segundo nos lleva a creer que fue escrito por el Salmista durante su exilio forzado del tabernáculo, que era la  residencia visible de Dios; si es así, se ha sugerido que el período que corresponde a su creación es el de la rebelión de Absalón, y Delitzsch correctamente lo titula «Oración y acción de gracias de un rey expulsado, a su regreso al trono». C. H. S.

Vers. 1. Oye, oh Dios, mi clamor. Estaba en una necesidad extrema; clamaba; levantaba su voz. 
Los fariseos pueden reposar en sus oraciones; los verdaderos creyentes están deseosos de obtener una respuesta a las suyas; los ritualistas pueden estar satisfechos cuando han «dicho y cantado» sus letanías y colectas, pero los hijos vivos de Dios nunca van a reposar hasta que sus súplicas hayan entrado en los oídos del Señor Dios de Sabaot. C. H. S.

A mi oración atiende. Aquino decía que algunos leen estas palabras así: Intende ad cantica mea:  «atiende a mis cantos», y así se pueden leer del hebreo ranah que significa gritar de gozo -para notar que las oraciones de los santos son como cánticos agradables y deleitosos a los oídos de Dios-. No hay cántico ni música que nos agrade tanto a nosotros como son agradables a Dios las oraciones de los santos. (Cantares 2:14; Salmos 141:2). Thomas Brooks

Vers. 2. Desde el confín de la tierra clamaré a Ti. Ningún punto es demasiado árido, ninguna condición demasiado deplorable; sea el fin del mundo o el fin de la vida, la oración siempre está disponible. El orar en ciertas circunstancias requiere resolución, y el Salmista lo expresa aquí: clamaré. Era una resolución sabia, porque si hubiera cesado de orar habría pasado a ser una víctima de la desesperación; el hombre llega a su fin cuando pone fin a sus oraciones.

Cuando mi corazón desmaye. Es difícil orar cuando el mismo corazón está ahogándose; pese a todo, el hombre que tiene gracia suplica mejor en estas ocasiones. La tribulación nos acerca a Dios y acerca a Dios hacia nosotros. Los grandes triunfos de la fe son conseguidos en medio de las pruebas más difíciles. Todo se me ha caído encima, la aflicción está sobre mí; me circunda como una nube, se me traga como el mar, me encierra en su espesa oscuridad; con todo, Dios está cerca, bastante cerca para oír mi voz, y yo clamaré a El. C. H. S.

Cuando la actividad del corazón se paraliza, aunque sea temporalmente, todos los miembros lo sienten, hay un escalofrío que hace vibrar cada miembro; Satanás lo sabe bien, y así todos sus ataques son ataques al corazón, esfuerzo para paralizar la misma fuente de la vida. Philip Bennett Power

Llévame a la roca inaccesible para mí. Hay una mina de significado en esta breve oración.  Nuestra experiencia nos lleva a comprender este versículo inmediatamente, porque hubo un tiempo cuando estábamos tan asombrados por causa del pecado en nuestra alma, que, aunque sabíamos que el Señor Jesús era la salvación segura de los pecadores, con todo, no podíamos acudir a Él por causa de nuestras dudas y presentimientos. C. H. S.

La imagen que presenta es la de uno que ha sido sorprendido por la marea, y que se apresura por llegar a un punto más alto, y, no obstante, a cada paso ve que las olas se le están acercando; oye su rugido, y la arena se hunde bajo sus pies, unos minutos mas y las olas le habrán alcanzado; la desesperación se apodera de su corazón; cuando en la misma profundidad de su agonía ve una roca por encima de las olas. «¡Oh, si pudiera alcanzar esta roca estaría a salvo!» Y entonces viene el clamor, agonizante, a Aquel que puede salvarle: Llévame a la roca que es inaccesible para mí. Es el clamor del pecador al Salvador del pecador. Barton Couchier en Maná en el corazón

Vers. 3. Porque Tú eres mi refugio, y torre fuerte delante del enemigo. La experiencia nutre la fe. Es inefablemente dulce recordar la bondad del Señor en nuestros días antiguos, porque El es inmutable y, por tanto, sigue guardándonos de todo mal. 

Vers. 4. Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre. Los que residen en las tiendas de Jehová han de ser más envidiados que los príncipes que viven en los pabellones de los reyes. Lo mejor de todo es que nuestra residencia con Dios no es para un período limitado, sino para siempre; sí, por los siglos de los siglos, para el tiempo y la eternidad; éste es nuestro privilegio más alto y más celestial: Habitaré en tu tabernáculo para siempre.

Estaré seguro bajo el amparo de tus alas. Oh, si tuviéramos más confianza; no puede quedar más claro: bajo una protección así nuestro reposo será ininterrumpido. C. H. S.

Vers. 5. Porque Tú, oh Dios, has oído mis votos; me has dado la herencia que otorgas a los que temen tu nombre. Si sufrimos, es la herencia de los santos; si somos perseguidos, nos hallamos en la pobreza o la tentación; todo esto está incluido en la escritura de la herencia de los escogidos. Tenemos la misma herencia que el Primogénito mismo; ¿qué puede ser mejor?

Se describe a los santos como los que temen el nombre de Dios; son adoradores reverentes; respetan con reverencia la autoridad de Dios; temen ofenderle; sienten su nulidad a la vista de Aquel que es infinito.

El compartir con estos hombres, el ser tratado por Dios con el mismo favor que El concede a ellos, es cosa que merece agradecimiento sin fin. Todos los privilegios de todos los santos son también los privilegios de cada uno. C. H. S.

Vers. 7. Que reine para siempre delante de Dios; qué la misericordia y la verdad lo guarden. Aunque esto es verdad de David en un sentido modificado, preferimos ver al Señor Jesús aquí como el descendiente del linaje de David y representante de su estirpe real. Jesús está entronizado delante de Dios por toda la eternidad; aquí tenemos nuestra seguridad, dignidad y deleite. Así como los hombres exclaman «¡Viva el rey!», nosotros también aclamamos a nuestro Emmanuel en el trono y gritamos: ¡Que la misericordia y la verdad lo guarden! C. H. S.

Vers. 8. Así cantaré tu nombre para siempre. Debería haber un paralelismo entre nuestras súplicas y nuestras acciones de gracia. No deberíamos saltar en la oración y cojear en la alabanza. C. H. S.

martes, 29 de septiembre de 2020

El Tesoro de David; Salmo 59 C.H.Spurgeon

 

SALMO 59

A quien Dios guarda, Satanás no puede destruirlo. El Señor puede incluso preservar las vidas de sus profetas por medio de cuervos, que suelen, por su naturaleza, arrancar los ojos de otros.

David siempre halló un amigo para ayudarle cuando su situación era en extremo peligrosa, y este amigo se hallaba en la misma casa de su enemigo; en este caso se trataba de Mical, la hija de Saúl, como en otras ocasiones había sido Jonatán, el hijo de Saúl. «Mictam de David». Este es el quinto de los «Secretos áureos» de David. El pueblo escogido de Dios tiene muchos de ellos.


Sal 59:1  Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío; 

 Ponme a salvo de los que se levantan contra mí.


Vers. 1. Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío. Estaba a punto de ser capturado, vivo o muerto, sano o enfermo, y llevado a la matanza. La incredulidad habría sugerido que la oración era palabras vanas, pero no pensó así el hombre bueno, porque hace de ella su único recurso. 

Nótese que pone el título «Dios mío» frente a las palabras «mis enemigos». Este es el método debido de capturar y apagar los dardos ardientes del enemigo en el escudo de la fe. C. H. S.


Hay dos alegaciones de las que hace uso el Salmista; la una era que Dios era su Dios (vers. 1); la otra que era el poder y fuerza de sus enemigos. John Hill


Sal 59:2  Libramé de los que cometen iniquidad, 

 Y sálvame de hombres sanguinarios.


Vers. 2. Líbrame de los que cometen iniquidad, y sálvame del hombre sanguinario. Saúl tenía más motivos que David para temer, porque el arma invencible de la oración era usada contra él, y el cielo era despertado para presentarle batalla. 


Sal 59:3  Porque he aquí están acechando mi vida; 

 Se han juntado contra mí poderosos. 

 No por falta mía, ni pecado mío, oh Jehová;


Vers. 3. Porque he aquí, están acechando mi vida. En tanto que el enemigo esta en acecho, nosotros esperamos en oración, porque Dios espera ser misericordioso con nosotros y terrible para con nuestros enemigos. 

Se han juntado contra mil poderosos. Ninguno de ellos estaba ausente cuando se trataba de dar muerte a un santo. Era para ellos una diversión. C. H. S. 

Sal 59:3  Porque he aquí están acechando mi vida; 

Se han juntado contra mí poderosos. 

No por falta mía, ni pecado mío, oh Jehová;

Sal 59:4  Sin delito mío corren y se aperciben. 

 Despierta para venir a mi encuentro, y mira.

Vers. 3, 4. Alega su propia inocencia no respecto a Dios, pero sí en cuanto a sus perseguidores.

Nota que:

1. La inocencia del hombre piadoso no le es una

garantía contra la malignidad de los inicuos. Los

que son inocentes como palomas, sin embargo, por

causa de Cristo, son odiados por todos los hombres

como si fueran perjudiciales como serpientes, y

tratados en consecuencia.

2. Aunque su inocencia no les asegura contra las

tribulaciones, con todo, serán grandemente

apoyados y consolados en estas tribulaciones. El

testimonio de nuestra conciencia de que nos hemos

comportado bien hacia aquellos que se comportan

mal con nosotros está a nuestro lado y esto será

causa de gozo en el día malo. Si somos conscientes

de nuestra inocencia podemos con humilde

confianza apelar a Dios y pedirle que defienda

nuestra causa, lo que hará a su debido tiempo.

Matthew Henry.

Vers. 4. Sin delito mío corren y se apostan. Para el hombre valeroso el peligro no causa desazón en la mente, comparado con la injusticia a que se ve sometido. C. H. S.


Sal 59:5  Y tú, Jehová Dios de los ejércitos, Dios de Israel, 

 Despierta para castigar a todas las naciones; 

 No tengas misericordia de todos los que se rebelan con iniquidad. Selah 


Vers. 5. Tú, Jehová, Dios de los ejércitos, Dios de Israel. 

1) Dios de los ejércitos, y por tanto poderoso; 

2) Dios de Israel, y por tanto dispuesto. Andrew A. Bonar


Levántate para castigar. ¡ Qué petición más potente se halla contenida en estas palabras! Castigar activamente, en la sabiduría del juez, con fuerza. No tengas misericordia de ninguno de los pérfidos traidores. Ten misericordia de ellos como hombres, pero no como transgresores; si continúan endurecidos en su pecado, no pases por alto su opresión. El pasar por alto el pecado en los transgresores sería dejar a los rectos bajo su poder; por tanto, no pases por alto sus ofensas, sino dales la retribución debida. C. H. S.


Sal 59:6  Volverán a la tarde, ladrarán como perros, 

 Y rodearán la ciudad.


Vers. 6. Volverán a la tarde, ladrarán como perros, y rondarán la ciudad. David compara a sus enemigos con los perros según se les considera en el Oriente: despreciados, sin dueño, asquerosos, degradados, macilentos y hambrientos, y los representa como ladrando en su decepción por no haber hallado el alimento que buscan.


Los guardas de Saúl y el mismo rey cruel tienen que haberse enfurecido al encontrar una estatua y la almohada de pelo de cabra en la cama en vez de David. Su vigilancia había sido vana, la víctima se les había escapado, librada por la hija del hombre que deseaba su sangre. Id, perros, a vuestras perreras y roed vuestros huesos, porque este hombre bueno no es carne para vuestras mandíbulas. C. H. S.


Sal 59:6  Volverán a la tarde, ladrarán como perros, 

 Y rodearán la ciudad. 

Sal 59:7  He aquí proferirán con su boca; 

 Espadas hay en sus labios, 

 Porque dicen: ¿Quién oye?

Vers. 6, 7. 

1) Muestran diligencia en ello: vuelven por la tarde. 

2) Ladran como perros: amenazan atrevidos. 

3) Obstinados en su propósito: rondan la ciudad. 

4) Impudentes: míralos desbarrar a boca llena. 

5) Y sus palabras son sanguinolentas: espadas hay en sus labios. Adán Clarke


Vers. 7. Míralos desbarrar a boca llena. Sus discursos maliciosos brotan como de una fuente. Los malvados son volubles en la calumnia; su vocabulario de insultos es abundante y tan detestable como copioso. ¡Qué torrentes de imprecaciones proceden de sus bocas contra los hombres piadosos! No necesitan quien les instigue, sus sentimientos salen espontáneamente y forman sus propias expresiones.


Espadas hay en sus labios. Hablan como manejando cuchillos. Como el león esconde sus garras en la pata, sus labios esconden palabras de sangre. 

Porque dicen: ¿Quién lo oye? No tienen freno alguno, no temen ni a Dios ni a un gobierno de la tierra. Cuando los hombres no tienen que dar cuenta, no hay límites para lo que pueden hacer. David los llama perros, y sin duda eran una buena manada.


Sal 59:9  A causa del poder del enemigo esperaré en ti, 

 Porque Dios es mi defensa.

Vers. 9. Fortaleza mía, hacia Ti me vuelvo. Es decir, te estoy observando, aludiendo al título «Cuando envió Saúl a vigilar la casa para matarlo». David pone su vigilancia ante Dios, contra la vigilancia sobre él para matarlo. A. R. Fausset 


Por débil que el creyente se encuentre, y por muy poderoso que considere al enemigo, es lo mismo para él, ya que no tiene otra cosa que hacer que poner su fe en acción y esperar hasta que Dios obre. David Dickson


Sal 59:10  El Dios de mi misericordia irá delante de mí; 

 Dios hará que vea en mis enemigos mi deseo.


Vers. 10. Mi Dios me saldrá al encuentro con su misericordia. Estas son palabras importantes (1ª Pedro 5:10), el Dios de toda gracia. Dios tiene en El toda clase de gracias para sus santos. Tiene gracia perdonadora, avivadora, fortalecedora, consoladora y preservadora. Su misericordia es una misericordia rica, abundante, inagotable, segura. Las riquezas del hombre son su gloria; Dios se gloría en su misericordia; es su deleite, descansa en ella; y así también podemos nosotros, porque hay una plenitud inconcebible de misericordia en Él (2ª Corintios 1:3). Dios no es llamado el autor de nuestras misericordias, sino el Padre de ellas, para mostrar lo abundantemente que vienen de El. John Hill, Condensado de sermón


Dios hará que vea la derrota de mis enemigos. La idea en el hebreo es que David espera ver a sus enemigos sin tener temor de ellos. Dios hará que su siervo pueda contemplar a su enemigo sin trepidar; estará sosegado en la hora del peligro; y antes de poco verá a sus mismos enemigos derrotados, destruidos. C. H. S. 


Así miraba Cristo a sus verdugos. Así pudo Esteban verlos cuando ellos crujían los dientes contra él. «Todos los que estaban sentados en el Sanedrín, fijando en él los ojos, vieron el rostro de un ángel» (Hechos 6:15). Christopher Wordsworth


Sal 59:11  No los mates, para que mi pueblo no olvide; 

 Dispérsalos con tu poder, y abátelos, 

 Oh Jehová, escudo nuestro.


Vers. 11. No los mates de repente, para que mi pueblo no lo olvide. Implica gran fe por parte de David que aun cuando su casa estaba rodeada de enemigos, él está, con todo, plenamente seguro de derrotarlos, y lo cree de modo tan absoluto que presenta la petición específica de que no sean exterminados demasiado pronto ni de modo demasiado completo.


La victoria de Dios sobre la astucia y crueldad de los inicuos es tan fácil y tan gloriosa que produce lástima que el conflicto termine tan pronto. El barrer a los conjurados de repente sería terminar el gran drama de la retribución abruptamente. No, el que los justos sean zarandeados un poco más, y que el opresor jactancioso se enorgullezca durante un tiempo, va ayudar a que Israel tenga en cuenta la justicia del Señor y hará que el grupo valeroso que está al lado del campeón de Dios se acostumbre a las  intervenciones divinas. Sería una lástima que el hombre bueno no tuviera detractores, viendo que la virtud brilla aún más cuando tiene como fondo la calumnia. 

Los enemigos ayudan a mantener a los siervos del Señor despiertos. Un diablo vivo, que aflija, es menos de temer que un espíritu adormilado, olvidadizo, soñoliento. 


Sal 59:12  Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios, 

 Sean ellos presos en su soberbia, 

 Y por la maldición y mentira que profieren.


Vers. 12. Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios, y por la maldición y mentira que profieren. Los pecados de los labios son pecados reales y punibles. Los hombres no han de pensar que por el hecho de que el odio no vaya más allá del vilipendio y la blasfemia pueda por eso ser excusado. El que considera el querer como el hacer, considerará la palabra por el hecho y lo tratará en  consecuencia. Los que persiguen con las palabras, queman y apuñalan con la lengua, tendrán que dar cuenta de sus intentadas transgresiones. El orgullo, aunque no se muestre en hechos sino en palabras, es un pecado; y el orgullo perseguidor, aunque no amontone haces en el quemadero, sino que ultraja con los labios, tendrá que responder de ello entre la nefasta horda de inquisidores.


Y por la maldición y mentira que profieren. Los pecados, como los perros, muchas veces cazan en pareja. El que no se avergüenza de maldecir delante de Dios, sin duda mentirá delante de los hombres. Uno que jura, también miente. La persecución lleva al perjurio. C. H. S. 


Aunque los perseguidores no cumplan sus propósitos contra el justo, con todo, su orgullo, sus jactancias, sus mentiras, sus calumnias y sus maldiciones contra los justos son suficientes para la condenación y la ira que caerá sobre ellos. David Dickson


Sal 59:13  Acábalos con furor, acábalos, para que no sean; 

 Y sépase que Dios gobierna en Jacob 

 Hasta los fines de la tierra. Selah 

Vers. 13. Acábalos con tu furor, acábalos, para que no existan más. Si se pueden reformar, sería infinitamente mejor; pero si no pueden, si han de seguir comportándose de esta forma, mejor les sería cesar de ser. ¿Quién desea que una generación así se perpetúe? 

Y sépase que Dios gobierna en Jacob, hasta los confines de la tierra. Que todos lo sepan. La derrota de un Napoleón es una homilía para todos los monarcas; la muerte de Tom Paine es una advertencia para todos los infieles; el sitio de París es un sermón para todas las ciudades. C. H. S.


Sal 59:14  Vuelvan, pues, a la tarde, y ladren como perros, 

 Y rodeen la ciudad.

Vers. 14. Volverán a la tarde, ladrarán como perros, y rondarán la ciudad. Se ríe ante la idea de que toda la ciudad sabrá que han sido burlados, y todo Israel sabrá la historia de la estatua y la almohada de pelo de cabra en la cama. No hay nada que produzca más jolgorio en el Oriente que un caso en que la astucia es burlada, y no hay nada que haga a un hombre objeto de irrisión como el ser burlado por una mujer, como en este caso Saúl y sus verdugos lo fueron por Mical (lº Samuel 19). C. H. S.


En Tiro, como en muchas ciudades orientales, nos llegaron noticias al parecer verdaderas y alarmantes. Los perros, hambrientos como lobos, que «van por los alrededores de las ciudades (Alejandría, por ejemplo), se reúnen en manadas, como los chacales, y merodean por los estercoleros, y gruñen si no están satisfechos»; o bien los perros sin amo, sueltos, como nuestros perros en Tiro, merodean «fuera» de la ciudad. A éstos podemos aplicar las definiciones que encontramos en la Escritura, que a nuestros oídos suenan tan mal, acostumbrados como estamos a considerar a los perros, leales, fieles, pacientes, etc., que guardan los ganados como los pastores. De Andanzas por tierras y mares bíblicos


Los que se arrepienten de sus pecados cuando están en tribulación, gimen como palomas; aquellos cuyos corazones están endurecidos cuando sufren tribulación, ladran como perros. Matthew Henry


Sal 59:15  Anden ellos errantes para hallar qué comer; 

 Y si no se sacian, pasen la noche quejándose.

Vers. 15. Y si no se sacian, pasan la noche gruñendo. Ved el desasosiego de los malvados; éste aumenta a medida que aumenta su enemistad contra Dios, y en el cielo tendrán su tormento infinito. El estado de los perdidos no es sino la condición de un campo de rebeldes que han esposado una causa perdida y no quieren ceder, al ser impelidos por sus pasiones para desvariar contra la causa de Dios, de la verdad y de su pueblo. C. H. S. 

lunes, 15 de junio de 2020

El Tesoro de David; Salmo 58 C.H.Spurgeon


SALMO 58

Éste es el cuarto de los Salmos del «Secreto áureo» y el segundo de los «No destruyas». Estos
nombres, si no sirven para nada más, son útiles para ayudar a la memoria. Los hombres dan
nombres a sus caballos, joyas y otras posesiones, y estos nombres no significan más que una
distinción para reconocerlos, y en algunos casos exhiben la alta estima del poseedor sobre este
tesoro; de la misma forma, el poeta oriental da un título al canto que ama, y con ello ayuda a su
memoria y expresa su estimación del mismo. No siempre hemos de considerar que haya un
significado en estas inscripciones; basta con tratarlos como títulos de poemas o nombres de
tonos.

Vers. 1. Oh poderosos, ¿pronunciáis en verdad justicia? «Lo que todo el mundo dice, ha de ser
verdad», dice con labio mentiroso un proverbio, que pone fe en los números grandes. Si nos
hemos puesto todos de acuerdo en acosar a un hombre hasta su muerte, ¿quién se atreve a
suponer que estando tantos de acuerdo se hayan equivocado? Con todo, el perseguido pone el
hacha a la raíz, requiriendo a sus jueces que digan si están obrando conforme a la justicia. Sería
bueno que los hombres hicieran una pausa y contestaran la pregunta con franqueza. Algunos de
los que rodeaban a Saúl eran perseguidores pasivos más que activos; mantenían quieta su lengua
cuando era calumniada la persona objeto del odio real. El que se abstiene de defender el derecho
es un cómplice del entuerto. C. H. S.

Vers. 2. No, que de corazón maquináis iniquidades; hacéis pesar la violencia de vuestras
manos, en la tierra. ¡Ved con qué generación tienen que tratar los santos! Estos eran los
enemigos de nuestro Señor, una generación de víboras, una generación mala y adúltera;
procuraban matarle porque El era justo, pero disfrazaban su odio de bondad al acusarle de
pecado. C. H. S.

El Salmista no dice ya que hubiera maldad en su corazón, sino que ellos la maquinaban; el
corazón es una tienda interior, un obrador dentro; allí forjaban sus propósitos malignos, y los
preparaban para ponerlos en acción; hacían pesar la violencia de sus manos en la tierra. Esto es
una alusión a los mercaderes, que compran y venden por peso; ellos pesan la mercancía en onzas; no la dan al por mayor, sino con el peso exacto. Por ello dice el Salmista: «hacéis pesar la
violencia de vuestras manos»; no oprimen burdamente, sino que, con precisión y destreza, se
sientan para considerar cuánta violencia han de usar en un caso dado, y cuánto puede resistir una
persona en una oportunidad dada. Joseph Caryl

Los principios de los malignos son peor que sus prácticas y costumbres; la violencia premeditada
es doblemente culpable. George Rogers

Vers. 3. Torcidos están los impíos desde la matriz; extraviados y mentirosos desde que
nacieron. No es de extrañar que algunos persigan la simiente justa de la mujer, puesto que todos
ellos son la simiente de la serpiente y hay entre las dos enemistad. Tan pronto como nacen, se
hallan alienados de Dios; ¡ésta es la condición en que se encuentran! El que empieza tan
temprano por la mañana va muy lejos antes de la noche. El ser mentiroso es una de las pruebas
más seguras del estado caído, y como la falsedad es universal, también lo es la depravación
humana. C. H. S.

¡Qué pronto pecan los hombres! ¡Cuánto tardan en arrepentirse! Tan pronto como salieron de la
matriz ya estaban descarriados, pero si se les deja a sí mismos no van a regresar hasta que
mueran; nunca van a regresar. Joseph Caryl

De todos los pecados, ninguno puede llamar a Satanás padre como la mentira. Toda la
corrupción que hay en nosotros viene de Satanás, pero este pecado de forjar mentiras es más del
diablo que ninguno; sabe al diablo más que ninguno. Así como estando en el cuerpo, y sometidos
a todas las enfermedades, algunos son más propensos a unas enfermedades que a otras, así
también el alma es toda ella apta para pecar, y algunas con más tendencia a un vicio que otro;
pero todas muy inclinadas a mentir. Richard Capel en Tentaciones: su naturaleza, peligro, cura

La serpiente más joven puede llevar veneno al morder; y el sufrimiento en todos los casos es
grande, aunque la mordedura raramente es fatal. Joseph Roberts

Vers. 4. Veneno tienen como veneno de serpiente. Hay algo que llamamos veneno, pero ¿dónde
hallarlo? De todos los lugares, ¿quién lo buscaría en el hombre? Dios hizo el cuerpo del hombre
del polvo de la tierra; no mezcló veneno en él. Inspiró su alma en el cielo; no sopló veneno en
ella. Le alimentó con pan, que no lleva veneno consigo. ¿De dónde viene el veneno? En Mateo
13:27 los criados dicen a Jesús: «¿No sembraste, Señor, buena semilla en tu campo? ¿De dónde
viene la cizaña?» ¿De dónde? «El enemigo ha hecho esto.» Podemos percibir el diablo en ello.
La gran serpiente, el rojo dragón, ha derramado este veneno en los corazones malvados. Su
propio veneno, la maldad. «Cuando él derrama pecado, derrama veneno.»

El pecado es un veneno. La maldad original es llamada corrupción; veneno en realidad. La
violencia y la virulencia de esta característica venenosa no vienen al principio. Ningún hombre
se hace muy malo al principio. Todos hemos nacido corruptos, pero nos hemos hecho venenosos.
Hay tres grados, por así decirlo, tres edades en el pecado. Primero: el pecado secreto; una úlcera
en los huesos, pero con piel, por encima, de hipocresía. Segundo: pecado abierto, que sale fuera
en vileza manifiesta. El primero es corrupción y el segundo es erupción. Tercero: pecado
frecuente y confirmado, y éste es puro veneno, que emponzoña alma y cuerpo. Thos. Adams

Son como el áspid sordo que cierra su oído. El punto de la reprensión es que el áspid de que se
trata aquí puede oír hasta cierto grado, pero no quiere; tal como los jueces injustos o
perseguidores de David podían oír con sus oídos externos las apelaciones que hace en los
versículos 1 y 2, pero no querían. A. R. Fausset

Vers. 5. Por más hábil que sea el encantador. Los impíos no se ganan para el bien con
argumentos lógicos o apelaciones patéticas. ¡Prueba todas tus artes, predicador de la palabra!
Prepárate para contrarrestar todos los prejuicios y gustos de los pecadores, y acabarás
exclamando: «¿Quién ha creído nuestro anuncio?» La causa del fracaso no se halla en tu música,
sino en el oído del pecador, y es sólo el poder de Dios el que puede quitarla.

Vers. 6. Quiebra, oh Jehová, las muelas de su boca. Trátalos como los encantadores de
serpientes, sácales los colmillos.

Vers. 7. Sean disipados como aguas que se escurren. Marchaos, corrientes pestilentes; cuanto
antes hayáis desaparecido, mejor será para el universo.

Vers. 8. Pasen ellos como la babosa que se deslíe. Como la babosa se abre paso en el lodo y se
disuelve al hacerlo, y su piel se halla vacía como si el que había en ella se hubiera disuelto, así
también el malicioso devora su propia fuerza cuando prosigue en sus designios malévolos, y
desaparece.

Como el que nace muerto, no vean el sol. Son como si no hubieran sido. Su carácter es repulsivo,
informe. Son más aptos para estar escondidos en una tumba desconocida que para ser contados
entre los hombres. Su vida nunca madura, sus objetivos son abortivos, todos sus logros son traer
miseria a los demás y horror a sí mismos.

Hombres como Herodes, Judas, Alba, Bonner, ¿no habría sido mejor si no hubieran existido?
¿Mejor para las madres de las cuales nacieron? ¿Mejor para los países para los que fueron una
maldición? ¿Mejor para la tierra en que sus pútridos cadáveres fueron escondidos del sol? Todo
hombre no regenerado es un aborto. Pierde la verdadera forma de la humanidad hecha por Dios;
se corrompe en la oscuridad del pecado; nunca ve o verá la luz de Dios en su pureza en el cielo.
C. H. S.

Todos los inicuos son, por así decirlo, abortos humanos; son y serán para siempre seres
defectuosos que nunca han realizado el gran propósito de su existencia. El cielo es el objetivo
para el que el hombre fue creado, y el que se queda corto del mismo no alcanza el propósito de
su creación; es un aborto eterno. O. Prescott Hiller

Vers. 9. Antes que vuestras ollas sientan la llama de los espinos, verdes o quemados, que los
arrebate la tempestad. Que el fuego, la olla, la carne, todo desaparezca de golpe, arrebatado
hacia la destrucción.

A la mitad de la vida del hombre, en la furia de su furor contra los justos, el perseguidor es
abrumado por un huracán, sus designios son frustrados, sus intrigas desechas y él mismo
destruido. El pasaje es difícil, pero éste es su significado probablemente; sí, muy terrible. El desgraciado pone su gran caldera junto a la leña con la que piensa asar al bueno, como un
caníbal; pero no cuenta con el Señor de los ejércitos, y la tempestad inesperada se lleva todo
rastro de él mismo, de su fuego y de su fiesta en un solo momento.

Vers. 10. Se alegrará el justo cuando vea que se hace justicia. Al final diremos «Amén» ante la
condenación de los malvados y no sentiremos la menor disposición a hacer preguntas por la
forma en que Dios trata al impenitente. C. H. S.

Sin duda, a la vista de Sodoma, Gomorra, Adma y Zeboim destruidos, los ángeles vieron motivo
para regocijarse y cantar: «Aleluya». La maldad fue barrida; la tierra fue aliviada de una carga; la
justicia, la justicia de Dios, fue exaltada; el amor a sus otras criaturas fue desplegado al librarías
de la proximidad de contaminaciones infernales. Bajo el mismo principio (aunque entre más
profundamente en la mente del Padre y simpatice de lleno en su justicia), el mismo Señor Jesús,
y cada uno de sus miembros, exclamará «Aleluya» sobre las huestes destruidas del anticristo.
Andrew A. Bonar

Sus pies lavará en la sangre del impío. La condenación de los pecadores no va a alterar la
felicidad de los santos. C. H. S.

miércoles, 3 de junio de 2020

El Tesoro de David; Salmo 56 C.H.Spurgeon



SALMO 56

Tenemos aquí los cánticos del siervo de Dios, que se regocija una vez más por su retorno del
destierro, y abandona los lugares peligrosos en que se había visto obligado a refugiarse y callar,
incluso ante lo bueno. Hay un conocimiento tan profundo y espiritual en este Salmo, que
podríamos decir de él: «Bienaventurado eres, David Bar-jonás, porque no te lo han revelado
carne y sangre.» C. H. S.

Vers. 1. Ten misericordia de mí, oh Dios. Ésta es para mí la fuente de todo lo que espero, la
fuente de todas las promesas: Miserere mei, Deus, miserere mei. Bernard
Porque me devoraría el hombre. No es más que una criatura, un mero hombre, pero es como un
monstruo, ávido de sangre; está acechándome; no sólo para herirme, alimentarse de mi sustancia,
sino que querría devorarme, poner fin a mi vida. Las bocas abiertas de los pecadores, cuando nos
rodean en su ira, deben hacernos abrir a nosotros la boca en oración. C. H. S.

Vers. 2. Todo el día mis enemigos me pisotean. No falla nunca en ellos su apetito de sangre. 
No es posible una tregua o armisticio. Son muchos y unánimes contra mí. No puedo hacer nada para
que desistan. A menos que me devoren no estarán contentos.
Son muchos los que pelean contra mí con altivez. Porque. Los pecadores son criaturas gregarias.
Los perseguidores van en hordas. Estos lobos de la iglesia raramente vienen uno a uno. C. H. S.

Vers. 3. En el día en que tengo miedo, yo en Ti confío. David no se jactaba, no era un
fanfarrón; no dice que nunca tenía miedo; no es un estoico que no teme nada y al cual falta
ternura. La inteligencia de David le impedía adoptar una actitud de indiferencia o ignorancia; se
daba cuenta del peligro y tenía miedo. Somos hombres, y por tanto podemos ser derribados;
somos débiles, y por tanto incapaces de impedirlo; somos pecadores, y por tanto lo merecemos, y
por estas razones tenemos miedo.

Pero la condición de la mente del Salmista era compleja, pues el temor no invadía toda su mente,
porque añade: yo en Ti confío. Es posible, pues, que el temor y la fe ocuparan la mente en el
mismo momento. Somos seres extraños, y nuestra experiencia en la vida divina es todavía más
extraña. Con frecuencia nos hallamos en un crepúsculo en que la luz y las tinieblas están
presentes las dos y es difícil decir cuál de las dos predomina.
Es un temor bendito el que nos lleva a la confianza. El temor no regenerado aleja de Dios; el
temor con la gracia lleva a El. Si temo al hombre, me basta con confiar en Dios, y tengo el mejor
antídoto. C. H. S.

No hay nada como la fe para ayudar en el momento de la necesidad; la fe disuelve las dudas
como el sol la niebla. Y para que no vaciles, recuerda que el momento para creer es siempre. Hay
momentos en que algunas gracias no son usadas, pero no hay un solo momento en que podamos
decir esto de la fe. Por lo tanto, la fe debe ser ejercida en toda ocasión.
La fe es el ojo, es la boca, es la mano, y uno de ellos por lo menos es usado durante todo el día.
La fe es ver, recibir, obrar, comer; y un cristiano debe ver, o recibir, u obrar, o alimentarse todo
el día. Que llueva, que truene o relampaguee, el cristiano debe seguir creyendo. «En el
momento» -dijo el hombre buen- «en que tema, confiaré en Ti.» John Bunyan

Una chispa divina puede vivir en el humo de las dudas sin que se levante en forma de llama.
Cuando hay gracia en el fondo de la duda, habrá dependencia en Cristo y súplicas vivas a El.
 La fe de Pedro vacila cuando empieza a hundirse, pero echa una mirada y dama a su Salvador,
reconociendo su suficiencia (Mateo 14:30): «Señor, sálvame.» Stephen Charnock

Es una buena máxima con la que entrar en un mundo de peligro; una buena máxima para entrar
en el mar; una buena máxima en la tormenta; una buena máxima cuando estamos en peligro en
tierra; una buena máxima cuando estamos enfermos; una buena máxima cuando pensamos en la
muerte y el juicio. «En el día en que tengo miedo, yo en Ti confío.» Albert Barnes

Vers. 4. En Dios alabaré su palabra. La fe hace brotar las alabanzas. El que puede confiar,
pronto va a cantar. C. H. S.

No temeré; ¿qué puede hacerme el hombre mortal? Una vez mas no hemos de temer a la carne.
Nuestro Salvador (Mateo 10), tres veces, en el espacio de seis versículos, nos manda que no
temamos al hombre; si tu corazón tiembla ante él, cómo vas a comportarte en la lid contra
Satanás, cuyo meñique es mas Poderoso que los lomos del hombre? Los romanos tenían arma
proelusoria, armas para dar golpes, que usaban antes de llegar a las armas de filo.
Si no puedes aguantar los golpes de las armas contundentes del hombre, ¿qué harás cuando
tengas la espada de Satanás en tu costado? Dios considera que se le hace reproche cuando sus
hijos temen al hombre; por tanto, hemos de santificar al Señor y no temerlos a ellos. William
Gurnall

Eusebio nos cuenta que Ignacio, hallándose en manos de sus enemigos, poco antes de sufrir hizo
un notable discurso en el que presentaba un espíritu de gran elevación, por encima del mundo y
d,e sí mismo. «No me importa nada, visible o invisible, con tal que este con Cristo. Sea el fuego,
la cruz, las fieras, el quebrantamiento de huesos, el arrancar mis miembros o que trituren todo mi
cuerpo, y los tormentos de los demonios pueden venir sobre mí, con tal que tenga a Cristo.» De
Jeremiah Burroughs

El temor del hombre es un ídolo hosco con la boca sanguinolenta; ¡a muchos hombres ha
devorado y los ha pisoteado hasta el infierno! Sus ojos están llenos de odio a los discípulos de
Cristo. Hay burla y mofa en sus ojos. La risa del escarnecedor está en su garganta. Echa al suelo
este ídolo. Te impide la oración privada, el adorar a Dios en la familia, el presentar tu caso ante
los ministros, el confesar abiertamente a Cristo. Tú que has sentido el amor de Dios y su Espíritu,
desmenuza este ídolo. «¿Quién eres tú que debas tener miedo al hombre que es mortal?» «No
temas, gusano de Jacob.» «¿Qué tengo yo que ver con los ídolos?» Robert Murray M’cheyne

Vers. 5. Todos los días ellos retuercen mis palabras. Ésta es una forma común de guerrear de
los impíos. Ponen tus palabras en el potro; les extraen significados que no contienen. Así la
profecía de nuestro Salvador con referencia al templo de su cuerpo, e innumerables acusaciones
contra sus siervos que fueron basadas en tergiversaciones y hechas a propósito. Hacen esto cada
día y adquieren en ello gran destreza. Un lobo siempre puede hallar en las palabras del cordero
una razón que justifique que se lo coma. Puedes hallar que las oraciones son blasfemias si
quieres leerlas de abajo arriba o diagonalmente. C. H. S.

Todos sus pensamientos contra mí son para mal. No hay mezcla de buena voluntad que atenúe
su malicia. Tanto si le consideraban como un rey, un salmista, un hombre, un padre, un guerrero,
un paciente, lo mismo daba; lo veían todo en un cristal coloreado y no había pensamiento alguno
generoso hacia él. Incluso se esforzaban por menospreciar las acciones suyas que habían sido una bendición indudable a la comunidad. ¡Oh fuente turbia, de la cual no mana ni una gota de
agua pura! C. H. S.

Vers. 6. Se esconden. Los hombres maliciosos son cobardes.

Vers. 8. Pon mis lágrimas en tu redoma. No hay alusión a los pequeños lacrimatorios que
estaban de moda entre los romanos; es una metáfora robusta que va más lejos; los torrentes de
lágrimas que David había llorado no podían ser contenidos en una redoma. C. H. S.

Es una observación aguda la de que Dios se dice en las Escrituras tiene una bolsa y una botella;
una bolsa para nuestros pecados y una botella para nuestras lágrimas; y que deberíamos ayudar a
llenar ésta, ya que tenemos la otra. Hay una alusión aquí en el original que no se puede traducir.
John Trapp

El ungimiento con el que la mujer en la casa del fariseo ungió los pies de Cristo era precioso;
pero sus lágrimas, con las que le lavó los pies, tenían más valor que el nardo. Abraham Wright

Vers. 9. El día en que yo clame. El clamor de la fe y la oración a Dios es más temido por
nuestros enemigos espirituales que el grito de guerra de los indios por sus enemigos. Adam
Clarke

Vers. 13. Para que ande delante de Dios en la luz de los que viven. Aquí se alcanza el grado
más elevado de la ambición del hombre: el residir con Dios, el andar con justicia delante de El, el
regocijarse en su presencia y en la luz y gloria suyas. C. H. S.

domingo, 24 de abril de 2016

Tesoros de David: Salmos 53, de Charles Spurgeon



SALMO 53

Título: «Al músico principal». Si el dirigente del coro tiene el privilegio de cantar los jubileos de
la gracia divina.
Esta es la segunda vez que se le confía este Salmo (ver Salmo 14), y por tanto tiene que tener
más cuidado al cantarlo.
«Sobre Mahalat». La palabra Mahalat al parecer significa, en algunas formas de la misma,
«enfermedad», y verdaderamente este Salmo es «El canto de la enfermedad del hombre»: la
mancha mortal, hereditaria, del pecado. No es una copia del Salmo catorce enmendada y
revisada por mano extraña; es otra edición por el mismo autor, que pone énfasis en ciertas partes
y vuelve a escribirlas con otro propósito.
Tema: La naturaleza malvada del hombre se presenta aquí ante nuestra vista por segunda vez y,
casi, en las mismas palabras inspiradas. Las repeticiones no son innecesarias. Somos lentos en
aprender y hemos de ir línea tras línea. David, después de una larga vida, halló que los hombres
no eran mejores entonces de lo que eran en su juventud. C. H. S.
Probablemente los dos Salmos se refieren a períodos distintos: el catorce, a la parte anterior del
mundo, o a la historia judía; el cincuenta y tres, a un período posterior, quizá, entonces, aún en el
futuro. Jehová, por medio de Cristo, se dice frecuentemente que mira al mundo para ver cuál es
su condición, y siempre con el mismo resultado. «Toda carne se había corrompido por su
camino» en los días de Noé, y «cuando el Hijo del Hombre venga», de nuevo se insinúa que no
va a hallar casi «fe en la tierra». Los dos Salmos también se aplican a personas diferentes. R.
Ryland en Los Salmos restaurados del Mesías
El estado de la tierra deberíamos sentirlo profundamente. El mundo postrado en la maldad
debería ocupar gran parte de nuestros pensamientos. La culpa enorme, la contaminación
inconcebible, el ateísmo provocador de esta provincia caída del dominio de Dios, podría ser un
tema para nuestra meditación incesante y luctuosa. Para hacer más hincapié en ello e impresión
en nosotros, pues, el Salmo repite lo que ya ha cantado en el Salmo 14. Andrew A. Bonar
Este Salmo es una variación del Salmo 14. En cada uno de estos dos Salmos ocurre siete veces el
nombre de Dios. En el Salmo 14 es tres veces Elohim y cuatro veces Jehová; en el Salmo
presente es siete veces Elohim. Christopher Wordsworth

1. El hecho del pecado. Dios es un testigo del mismo.
2. La culpa del pecado. Es iniquidad (vers. 1, 4).
3. La fuente del pecado. ¿Por qué son tan malos los hombres?
4. La locura del pecado. Es un necio el que alberga pensamientos tan corruptos.
5. La inmundicia del pecado. A pesar de toda la decencia que pretenden los pecadores orgullosos, es cierto que la maldad es lo más nefasto del mundo.
6. El fruto del pecado. Ved hasta qué grado de barbaridad lleva finalmente a los hombres.
7. El temor y la vergüenza que siguen al pecado (vers. 5). Matthew Henry

Vers. 1. Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Y esto es lo que le hace un necio. El ser un
necio le hace hablar conforme a su naturaleza; el ser un gran necio le hace meterse en un gran
tema y llegar a una conclusión disparatada. El ateo, moral y mentalmente es un necio, un necio
en el corazón así como un necio en la cabeza; un necio en lo moral así como en la filosofía. Con
la negación de Dios como punto de partida, podemos llegar a la conclusión de que el progreso
del necio es rápido, tumultuoso, ruinoso. El que empieza en la impiedad está listo para todo. Una
vez se ha interpuesto el «No hay Dios», significa que no hay ley, ni orden, ni restricción a la
concupiscencia, ni límite a la pasión. C. H. S.
Es en su corazón que lo dice; éste es el deseo secreto de todo pecho no convertido. Si el pecho de
Dios estuviera al alcance de los hombres, lo habrían apuñalado un millón de veces, en un
momento. Cuando Dios se manifestó en la carne era hermoso; El no tenía pecado; El fue por el
mundo haciendo bienes sin cesa, y,,con todo, le prendieron, le colgaron de un madero, se
mofaron de El y le escupieron encima. Y ésta es la forma en que los hombres tratarían a Dios silo
tuvieran de nuevo a mano.
Aprendamos.
Primero: La corrupción espantosa del corazón humano, el nuestro. Me atrevo a decir que no hay un hombre no convertido presente que tenga la más remota idea de la monstruosa maldad albergada en su pecho. Espera a que llegue al infierno, y va a irrumpir sin restricciones. Pero, con todo, permíteme que te diga que tienes un corazón que mataría a Dios si pudiera. Si el pecho de Dios se hallara a tu alcance y de un golpe pudieras librar al universo de Dios, tu corazón es capaz del acto.

Segundo: El asombroso amor de Cristo. «Cuando aún éramos enemigos, Cristo murió por nosotros.» Robert Murry M’cheyne
Se han corrompido. Es inútil hacerles el cumplimiento de decir que son sinceros al dudar y pensar, pues lo que son, es corruptos. Se considera y trata el ateísmo hoy en día con guantes de cabritilla; no es un error inofensivo, sino que es un pecado ofensivo, putrefacto, y los justos tendrían que verlo bajo esta luz. Todos los hombres, en cuanto son más o menos ateos en espíritu, son también corruptos en este mismo grado; su corazón es repulsivo, y su naturaleza moral corrupta. C. H. S.
E hicieron abominable maldad. Si todos los hombres no son exteriormente viciosos, hay que explicarlo por el poder de otros principios mejores, pero dejados al espíritu del «No hay Dios», tan universal en la Humanidad, no producirían nada más que actos en extremo detestables. C. H. S.
No hay quien haga el bien. El necio típico se reproduce en toda la raza; sin una sola excepción, los hombres han olvidado el camino recto. Esta acusación se hace dos veces en el Salmo, y la repite por tercera vez el inspirado apóstol Pablo, y es una acusación solemne y extensa, pero Aquel que no puede errar, sabe lo que hay en el hombre; no pondrá más a cargo del hombre de lo que puede probar. C. H. S.

Vers. 2. Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres para ver si había alguno sensato que buscara a Dios. Lo hizo en épocas pasadas y sigue haciéndolo desde su alto observatorio. Si hubiera habido un hombre entendido, un verdadero amante de su Dios, el ojo divino lo habría escubierto.
Los paganos puros y los salvajes admirables de que hablan tanto los hombres no son visibles, al
parecer, a los ojos del Omnisciente, siendo así que viven sólo en el reino de la imaginación. El Señor no buscaba grandes gracias, sino sólo sinceridad y deseo recto, pero no pudo hallarlos. Vio todas las naciones, y los hombres de todas las naciones, y los corazones de todos los hombres, y los movimientos de cada corazón, pero no vio una cabeza clara ni un corazón limpio entre todos ellos. Donde los ojos de Dios no ven un signo favorable, podemos estar seguros que no hay ninguno.C.H.S.

Vers. 3. Se habían corrompido en masa (neelachu). Se han vuelto rancios, han fermentado como la leche que se vuelve agria, sin valor. Adam Clarke
No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. La raza humana caída, dejada a su propia energía, no ha producido un solo hombre que ame a Dios o haga lo santo; ni nunca lo habrá.
La gracia ha de interponerse, o no se hallará ningún ser humano que siga lo bueno y verdadero.
Este es el veredicto de Dios después de mirar la raza. ¿Quién puede contradecirlo? C. H. S.
Los hombres malos no sólo son culpables de pecados de comisión, habiendo hecho iniquidades
abominables, sino que también son culpables de pecados de omisión. De hecho, nunca han realizado un solo acto santo. Pueden ser morales, decentes, amables, e incluso pertenecer a la iglesia; pero «no hay ninguno que haga bien, ni uno». Wm. S. Plumer

Vers. 5. Temblarán de pavor donde no hay nada que espante. David ve el fin de los impíos y el triunfo final de la simiente espiritual. La marcha rebelde y furiosa contra la gracia, pero súbitamente se apodera de ellos un pánico inmotivado. Los que se jactaban impávidos antes, ahora tiemblan como las hojas de un álamo, asustados de sus propias sombras. En esta cláusula y en este versículo este Salmo difiere mucho del catorce. C. H. S.
He aquí qué infierno tan espantoso es una conciencia herida. Nicholas Gibbins

Vers. 4. ¿No tienen conocimiento todos los que hacen iniquidad? La conciencia es un medio para frenar y restringir, controlar y reprender a la naturaleza corrupta y las formas crecientes de la misma. No está en calidad de habitante nativo, sino como una guarnición plantada en una ciudad rebelde por el gran Gobernador del mundo, para mantener la rebelión de sus habitantes dentro de límites, pues de otro modo estallaría en una indescriptible confusión. Thomas Goodwin
Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan. No tienen conciencia ni escrúpulos. El obrar mal es para ellos tan común como el comer un bocado de pan.

Vers. 5 Temblarán de pavor donde no hay nada que espante. David ve el fin de los impíos y el triunfo final de la simiente espiritual. La marcha rebelde y furiosa contra la gracia, pero súbitamente se apodera de ellos un pánico inmotivado. Los que se jactaban impávidos antes, ahora tiemblan como las hojas de un álamo, asustados de sus propias sombras. En esta cláusa y en este versículo este Salmo difiere mucho del catorce. C. H. S.
He aquí que infierno tan espantoso es una conciencia herida. Nicholas Gibbins

martes, 4 de febrero de 2014

Tesoro de David: Salmos 52, charles Spurgeon


Salmos 52

Título: «Al músico principal». Incluso los Salmos cortos, que sólo registran un caso de la bondad del Señor y reprenden, aunque sea brevemente, el orgullo del hombre, son dignos de ser cantados por nosotros. Cuando vemos que cada Salmo es dedicado al «músico principal», debe hacernos valorar nuestro Salterio y enseñarnos a no alabar al Señor de modo descuidado. «Masquil».
Un Salmo con instrucción. Incluso la malicia de un Doeg puede proporcionar instrucción a un David. «Salmo de David». El era el objeto principal del aborrecimiento extremo de Doeg y, por tanto, la persona más apropiada para sacar del incidente la lección que lleva incluida en sí.

Vers. 1. ¿Por qué te jactas de maldad, oh tirano? Doeg no tenía mucho de qué alabarse, por haber procurado la matanza de un grupo de sacerdotes indefensos. Un hombre poderoso, sin duda, que mataba a otros hombres que nunca habían tocado una espada. Debía sentirse avergonzado de su cobardía. ¡No había motivo para su exultación! Títulos de honor que no son sino una ironía cuando el que los lleva es cruel y mezquino. C. H. S.
La misericordia de Dios dura todo el día. Contrasta la bondad de Dios con el poder y riqueza de Doeg, y el fundamento de la bondad de Dios, que permanece para siempre y se muestra efectiva. Hermann Venema

Vers. 2. Como navaja afilada su lengua trama engaños. La manera astuta y hábil de ejecutar una intriga malvada ni esconde ni atenúa su maldad. El asesinato con una navaja afilada es tan cruel como matar con un hacha. Una mentira formulada con maña y facilitada por el aceite del ingenio es una locura igual al intento burdo para engañar. William S. Plumer

Vers. 3. Selah. Hagamos una pausa y consideremos al mentiroso altanero y fanfarrón. Doeg ya no existe, pero hay otros perros que ladran al pueblo de Dios. El ganadero de Saúl está enterrado, pero el diablo tiene a otros que de buena gana llevarían a sus santos como ovejas al matadero.

Vers. 4. Has amado. Te gusta el lenguaje soez y bajo. Palabras perniciosas. Hay palabras que, como la boa constrictora, se tragan al animal entero, o como los leones, que los despedazan primero; estas palabras las mentes malvadas las tienen en gran estima. Su oratoria es siempre furiosa y sanguinolenta. Emplean lo que puede provocar más fácilmente las pasiones más bajas de los hombres, y creen que el alimentar la locura de los inicuos es hacer gala de elocuencia de primer orden.
¡Oh engañosa lengua! Los hombres pueden decir cosas perniciosas, y hacerlo bajo el pretexto de justicia. Dicen que sienten celo por el derecho, pero lo que procuran es derribar la verdad y la santidad, y lo hacen con astucia, bajo pretextos que son transparentes.

Vers. 7. He aquí. Mirad aquí, y leed el epitafio de un hombre poderoso, que se enseñoreó orgullosamente durante su corta hora y puso su talón sobre el cuello de los escogidos del Señor.
No puso a Dios por su fortaleza. ¡He aquí el hombre, grande, vanidoso! Fundó su fortaleza, no en Dios; se glorió en su poder, no en el Todopoderoso. ¿Dónde se encuentra ahora? ¿Qué tal le ha ido en la hora de su necesidad? Contemplad su ruina y recibid instrucción.
Si no que confió en la multitud de sus riquezas. Se enorgullecía de los bienes que había recogido y los atropellos que había cometido. La riqueza y la maldad eran sus compañeras; en combinación eran un monstruo. Cuando el diablo es el amo de la bolsa, es un diablo de veras.

Beelzebú y mamon calientan juntos el horno siete veces más para el hijo de Dios, pero al fin sólo
consiguen su propia destrucción. Siempre que vemos hoy a un hombre eminente en el pecado y en hacienda, haremos bien considerando su fin y poniendo este versículo en nuestra mente como su epitafio. C. H. S.