sábado, 30 de marzo de 2013

Ilustración: EL RELIGIOSO Y EL CARNICERO




EL RELIGIOSO Y EL CARNICERO

Hay una vieja narración que nos cuenta de un religioso muy “santo” que vivía en el desierto, ayunaba a menudo y había abrazado la más abnegada pobreza.

Mucha gente de los alrededores lo tenía por santo, y se decía que era el hombre que estaba más cerca de Dios.

Así parecía, puesto que este religioso se pasaba mucho tiempo en serena contemplación y diálogo con Dios.

Un día llegó a oídos del religioso lo que la gente decía de él, y picado por la curiosidad le preguntó a Dios:

Dime, Señor ¿es cierto lo que la gente dice de mí, que soy el hombre más santo y el que está más cerca de Ti?..
¿De veras quieres saberlo? ¿Por qué estás tan interesado? le preguntó Dios...

El religioso le contestó: No es la vanidad la que me mueve a preguntarte esto, sino el deseo de aprender. Si hay alguien más santo que yo, debo ser su discípulo para saber acercarme más a Ti...

Dios entonces le dijo:
"Muy bien, baja por el sur del desierto al pueblo más cercano y pregunta por el carnicero del pueblo, él es el más santo"…
El religioso se sorprendió mucho con la respuesta de Dios, pues en aquella época los carniceros gozaban de muy mala fama, pero obediente hizo lo que el Señor le indicó.

Llegó al pueblo y pudo observar a sus anchas al carnicero, y no encontró en él nada extraordinario. Al verlo incluso llegó a dudar, le pareció de bruscos modales, algo malhumorado y observó con preocupación, que cada chica hermosa que llegaba a la carnicería, era mirada de forma "no muy santa " por el carnicero…

Cuando terminó de atender a la gente y se disponía a cerrar el negocio, el carnicero, sorprendido le preguntó que quería. El religioso le contó lo que le había llevado a verlo y el carnicero quedó más sorprendido todavía.

"Mire, yo no dudo de su palabra pero me sorprende mucho que Dios le haya dicho eso, yo soy un gran pecador, aunque voy a la Iglesia no lo hago con la frecuencia con que debería. Pero en fin, mi casa es su casa". Y le invitó a pasar y a comer con él, en tanto él entraba a una habitación en donde un anciano acostado en un lecho recibió todo el cuidado del carnicero, que le dio de comer en la boca y lo arropó con cariño para que durmiera…

"Perdone mi indiscreción le dijo el religioso al carnicero - ¿es su padre?

"No lo es" le respondió. "En realidad es una larga historia"…

"¿Podría contármela?" le dijo el monje.

"A usted se la contaré pues sé que los monjes saben guardar secretos. Este hombre fue quien mató a mi padre. Cuando vino al pueblo, mi primer impulso fue matarlo para vengarme pero estaba viejo y enfermo y sentí pena por él.

Luego recordé a mi padre, que siempre me enseñó a perdonar y en su nombre decidí tratarlo con amor, como hubiera tratado a mi padre, si aún viviera"…

No está más cerca de Dios el que dedica mucho tiempo a realizar actos religiosos, sino aquel que ama y perdona aún al que lo odia.
Porque quien obra así hace lo mismo que Dios...

“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” Mateo 7:21

Mensaje en Audio: "Dos maneras de recibir bendición"


miércoles, 27 de marzo de 2013

El predicador y la oración: La casa de Dios



LA CASA DE DIOS

La Iglesia, determina a la adquisición del poder temporal, casi ha abandonado sus deberes espirituales. Y su imperio, el cual descansa sobre fundamentos espirituales, se va desmenuzando con su caída, amenazando con pasar de largo como una visión que no tiene sustancia.                                                                                                                                       Lea´s Inquisition



La oración se relacio9na con lugares, épocas, ocasiones y con circunstancias. Tiene que ver con Dios y con todo aquello que este relacionado con Él. Pero también esta íntima y especialmente relacionada con su casa: a saber, La Iglesia, un lugar sagrado, apartado para adorar a Dios y predicar su Palabra. Si, la oración tiene un lugar preponderante en la Casa de Dios.
Allí Dios se encuentra con su pueblo y se deleita en la adoración de sus santos. No es, pues, un lugar común…
Nuestro Señor puso un énfasis peculiar sobre lo que es la Iglesia cuando echó a los mercaderes del Templo, repitiendo las palabras de Isaías:
“¿no esta escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.” (Mr. 11:17).
Así, aquellos que descuidan hoy también la oración y buscan minimizarla, dándole un lugar secundario, pervierten la Iglesia de Dios. Porque la oración pertenece a la Casa de Dios, donde tiene sus derechos divinos.
Es más, la vida, el poder y la gloria de la Iglesia es la oración. Esta hace que el mismo edificio se convierta en un santuario, algo separado en espíritu y en propósito, diferente en todo a cualquier otro edificio.
Así sucedía con el Tabernáculo, el cual aun siendo movido de sitio en sitio, era santo porque allí moraba la presencia de Dios.
Sin oración, una Iglesia viene a ser entonces como un cuerpo sin espíritu, algo muerto e inanimado. Podrá tener un hermoso y un costoso edificio, con todos los adelantos y comodidades, pero si en su seno carece de oración, será fría y yerta.

Por consiguiente, puesto que la Casa de Dios es una Casa de Oración, la intención divina es que su pueblo deje sus hogares y vaya a encontrarse con Él en su propia Casa.
Dios ha hecho promesa especial de encontrarse con su pueblo allí, y el deber de todo creyente es acudir a la Iglesia para ese fin específico.
De hecho la oración debería ser la principal atracción para los creyentes espirituales, los demás lugares, aunque no todos pecaminosos o malos, son seculares y humanos, y no tienen una concepción especial de Dios con ellos. Pero la Iglesia es esencialmente espiritual y divina. Lo que se hace en otros lugares es hecho sin especial referencia a Dios, mientras que en la Iglesia, Dios es reconocido, invocado y adorado. La oración es, en definitiva, la marca distintiva de la Casa de Dios, el lugar sagrado en donde los creyentes fieles se encuentran con su Señor.
La oración debe de tomar parte en cada una de las actividades que se llevan a cabo en la Iglesia y de su templo; siendo una de sus importantísimas funciones la de crear y educar a la gente de oración, hombre y mujeres santos que pasen largo tiempo sobre sus rodillas.
Cualquier Iglesia que se llame Casa de Dios y que no dé a la oración un lugar prominente en sus actividades y que no enseñe las grandes lecciones que la Escritura contiene sobre ella, debería ajustarse inmediatamente al patrón y guía divina o cambiar el nombre de su edificio.
El hallazgo del libro de la ley dado a Moisés supuso algo sin precedentes en la historia de Israel. Cuando fue llevado a Josías, éste rasgó sus vestidos y se afligió en gran manera por el abandono que había existido en su reino con respecto a la Palabra de Dios, cuyo resultado natural había sido irremediablemente la iniquidad que abundaba por toda la Tierra.
Entonces, Josías pensó en Dios, y mandó a Hilcías, el sacerdote, a que fuera e inquiriera acerca de lo hallado. ¡Un abandono de la Palabra de Dios era demasiado serio para ser tratado livianamente! Toda la nación, sin duda, debía de mostrar un sincero arrepentimiento. Y éstas fueron las palabras de este fiel rey:
“andad, consultad a Jehová por mi y por el remanente de Israel y de Judá acerca de las palabras de l libro que se ha hallado; porque grande es la ira de Jehová que ha caído sobre nosotros, por cuanto nuestros padres no guardaron la Palabra de Jehová, para hacer conforme a todo lo que esta escrito en este libro” (2 Cro 34:21).
Pero esto no fue todo… Josías promovió un avivamiento dentro de su reinado; de modo que le encontramos reuniendo a todos los ancianos de Jerusalén y a los ancianos de Judá para llevar a cabo tal propósito.
Una vez reunidos, el rey entro en la Casa del Señor y leyó las palabras del libro del Pacto que fue encontrado en la Casa del Señor.

Gracias a este rey justo, la Palabra de Dios tomó una importancia relevante. Josías la estimó de tal manera que consultó a Dios en la oración sobre su propia Palabra, y se cuido de instruir a la gente que le rodeaba sobre las maravillas de su contenido.
Asimismo, cuando Esdras volvió de Babilonia y buscaba la restauración de su nación, todo el pueblo se reunió como un solo hombre en la plaza que estaba delante de la Puerta de las aguas;
“… y dijeron a Esdras, el escriba, que trajese el libro de la ley de Moisés, el cual había dado a Israel. Y el sacerdote Esdras trajo la ley delante de la congregación, así de hombres como de mujeres y de todos de los que podían entender, el primer día del mes séptimo. Y leyó en el libro delante de la plaza que esta delante de la puerta de las Aguas, desde el alba hasta el mediodía, en presencias de hombres y mujeres y de todos los que podían entender; y los oídos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la Ley” (Neh. 8:1-3).
¡Este fue el gran día de la lectura de la Palabra de Dios en Judá! Un verdadero avivamiento; los líderes leían la Ley delante de el pueblo, cuyos oídos estaban atentos a lo que Dios tenía que decirles. Pero no solo fue un día de lectura de las Escrituras; fue también un tiempo de predicación de la Palabra, así como lo indica el siguiente pasaje:
“y leían en el libro de la Ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura” (Neh. 8:8)
He aquí la definición escritural dela predicación: leer la Palabra de Dios de modo que la gente pueda oír y entender las palabras, no desviándonos de su contenido. Esta es la clase de predicación que necesitamos hoy día, una predicación clara y expositora, para que la Palabra de Dios pueda tener efecto en los corazones.
Es cierto que la predicación tópica, polémica, histórica y otras formas de sermones tienen sus usos en determinados momentos. Pero la predicación expositora, aquella que nos da a entender claramente el contenido de la Palabra de Dios, es la numero uno por excelencia.
Sin embargo, para lograr un fin exitoso, el predicador necesita ser un hombre de oración. Por cada hora que pase estudiando su mensaje, deberá estar dos horas de rodillas en oración. Por cada hora que dedique a un pasaje oscuro de la Escritura, habrá de estar dos a solas con su Señor. Y es que la oración y la predicación no pueden permanecer separadas…

martes, 26 de marzo de 2013

Tesoros de David, Salmos 48 de Charles Spungeon


Salmos 48
Título: «Cántico y Salmo de los hijos de Coré». Un cántico de gozo y un Salmo de reverencia.
¡Ay!, no todo cántico es un Salmo, porque no todos los poetas han nacido del cielo, y no todo Salmo es un cántico, porque al acudir delante de Dios hemos de expresar confesiones penosas lo mismo que alabanzas exultantes.
gún su-ceso de la historia judía. Su autor y fecha son desconocidos. Registra la retirada de ciertos reyes confederados de Jerusalén, cuando les falló el coraje antes de dar un golpe.
 
Ver. 1. Grande es Jehová. Hasta, qué punto es grande, nadie puede concebirlo; pero podemos ver que El es grande en la liberación de su pueblo, grande en la estimación de los que son librados, y grande en los corazones de sus enemigos, a quienes desparramó con sus propios temores. En vez del grito de Efeso: «Grande es Diana», damos un testimonio razonable, demostrable y evidente por sí mismo: «Grande es Jehová.» C. H. S.
Mayor (Job 33:12); el mayor (Salmo 95:3). La misma grandeza (Salmo 95:3). Un grado que está
más alto que el superlativo. John Trapp

Vers. 2. El gozo de toda la tierra, es el monte de Sión. Jerusalén era la estrella del mundo; toda luz existente en la tierra la habían pedido prestada de los oráculos preservados en Israel. C. H. S.
Cuando estuve aquella mañana en la cumbre del Olivete y miré hacia abajo a la ciudad coronada por alturas almenadas y rodeada de fosos y barrancos oscuros, exclamé involuntariamente:
Hermoso por su situación, el gozo de toda la tierra, es el monte de Sión, a los lados del norte, la ciudad del gran Rey. Y, al mirar, los rayos rojos del sol del orto formaban un halo alrededor de la cima del castillo de David; luego teñían de oro los minaretes, y doraban la cúpula de cada mezquita e iglesia, y al final, bañados en una luz rubicunda, los terrados de la ciudad, y la hierba y el follaje, las cúpulas, pavimentos y los muros colosales de la Haram. Ningún humano podría sentirse decepcionado al ver por primera vez a Jerusalén desde el Olivete. J. L. Porter

Vers. 5. Y apenas la vieron, se maravillaron. Llegaron, miraron, pero no conquistaron. No hubo veni, vidi, vici para ellos. Tan pronto como percibieron que el Señor estaba en la Santa Ciudad se alejaron. Antes que el Señor entrara a golpes con ellos, se desmayaron y se dieron a la fuga. C. H. S.
 
Vers. 5, 6. Los potentados del mundo vieron los milagros de los apóstoles, el valor y constancia de los mártires y el incremento diario en la iglesia, a pesar de todas sus persecuciones; contemplaron con asombro el rápido progreso de la fe por todo el Imperio Romano; llamaron a sus dioses, pero sus dioses no les dieron ayuda alguna; la idolatría había expirado al pie de la cruz victoriosa. George Horne

Vers. 7. Con el viento solano quiebras tú las naves de Tarsis. Herejías especulativas, que pretendían traernos riquezas lejanas, están asaltando constantemente a la iglesia, pero el aliento del Señor las empuja pronto a su destrucción. La iglesia, muchas veces, confía en exceso en la sabiduría de los hombres, y estas ayudas humanas pronto naufragan; con todo, la iglesia misma está segura bajo el cuidado de su Dios y Rey.
 
Vers. 9. Nos acordamos. Los santos son hombres reflexivos; no permiten que las maravillas de Dios pasen delante de sus ojos y se deslían en el olvido, sino que meditan profundamente en ellas.
De tu misericordia, oh Dios. ¡Qué tema tan deleitoso! Las mentes devotas nunca se cansan de un tema tan divino.
En medio de tu templo. Los recuerdos de la misericordia deben asociarse con la continuidad de la alabanza. Junto a la mesa del pan de la proposición que conmemora su abundancia ha de haber el altar del incienso que denota nuestra alabanza.

Vers. 10. Conforme a tu nombre, oh Dios, así es tu loor hasta los confines de la tierra. Gran fama pertenece a su gran Nombre. La gloria de las proezas de Jehová traspasa los límites de la tierra; los ángeles las contemplan con asombro, y de cada estrella inteligencias contentas proclaman su fama más allá de los confines de la tierra.
Si los hombres se callan, los bosques, los mares y las montañas, con todas sus tribus incontables y todos los espíritus invisibles que andan por ellas, están llenos de la alabanza divina. Así como en una concha podemos escuchar los murmullos del mar, también en las órbitas de la creación podemos oír las alabanzas de Dios.
De justicia está llena tu diestra. Tu cetro y tu espada, tu gobierno y tu venganza son todos ellos justos. Tu mano nunca está vacía, sino llena de energía, abundancia y equidad. Ningún santo ni pecador hallará al Señor con las manos vacías. En uno y otro caso El tratará con justicia suma: al uno, por medio de Jesús, será justo perdonándole; al otro, condenándole.
 
Vers. 13. Considerad atentamente su antemuro. La seguridad del pueblo de Dios no es una doctrina que haya que guardar al fondo. Se puede enseñar en primer plano, y con frecuencia hay que ponderarla. Sólo los corazones bajos creerán que esta verdad gloriosa es perjudicial. Los hijos de perdición hacen una piedra de tropiezo incluso del mismo Señor Jesús; ¿es de extrañar que tergiversen la verdad de Dios con respecto a la perseverancia final de sus santos? C. H. S.

Vers. 14. Así es Dios, nuestro Dios eternamente y para siempre. ¡Qué porción, pues, es la del creyente! El dueño de la tierra no puede decir de sus campos: «Estos campos son míos para siempre.» El rey no puede decir de su trono: «Este trono es mío para siempre.» Estas posesiones serán entregadas a otros dueños; estos posesores se mezclarán con el polvo, e incluso la tumba que ellos mismos ocuparán no será suya mucho tiempo.
Pero la felicidad singular y suprema de todo cristiano es decir, o tener el derecho a decir: «Este Dios glorioso con todas sus perfecciones divinas es mi Dios para siempre, y aun en la muerte no me separaré de su amor.» George Burder
Dios no sólo es una porción satisfactoria que llena cada resquicio de tu alma con luz de gozo y consuelo; y una porción universal; no la salud, o la riqueza, los amigos o los honores, la libertad o la vida, la casa, la esposa, el hijo, el perdón o la paz, la gloria, la tierra, el cielo, sino todos ellos, e infinitamente más; pues también Él es tu porción eterna. Este Dios será tu Dios para siempre y eternamente. ¡Oh dulces palabras, para siempre! Tú eres la corona de la corona de los santos, y la gloria de su gloria. George Swinnock

Enciclopedia explicativa de dificultades biblicas: "¿De quién tuvo temor Caín?




¿DE QUIEN TUVO TEMOR CAIN?

P. Si Caín y Abel fueron los primeros hijos de Adán y Eva, ¿de quién tuvo temor Caín al decir cualquiera que me hallare me matará?

R. Desde el punto de vista de los predicadores evolucionistas la respuesta es fácil, ya que suponen que Adán no fue el primer hombre sobre la tierra. Pero nuestra respuesta es desde el punto de vista bíblico, y, en este caso, lo mismo que en la pregunta sobre ¿con quién se casó Caín?, la respuesta es el versículo 5 de este capítulo que dice que Adán tuvo hijos e hijas. Sabemos que habían pasado 130 años desde la creación de Adán, comparando Génesis 4:20 con este pasaje. Si Adán cumplió desde el primer año de su vida la orden divina de «creced y multiplicaos », pudo haber tenido muchos hijos y nietos en más de un siglo. Según este texto, Abel y Caín no fueron los únicos hijos de la primera pareja, como se piensa comúnmente.

La pregunta es, pues: ¿Por qué tenemos la historia de estos dos hijos de Adán con tanto detalle, y no aparecen sino por referencia todos los demás?
Ya lo hemos indicado al hablar del Sacrificio Redentor, del que probablemente Dios enteró a Adán con más extensión de lo que parece. Caín y Abel son tipos representativos del hombre que obedece a Dios y del que trata de hacer las cosas a su manera, y por eso tenemos la historia del primer asesinato en el mundo, como un aleccionador ejemplo.
En aquel primer siglo es seguro que todos los hijos de Adán se consideraban hermanos y no había habido ningún atentado terrorista. Caín fue el primero en levantar su mano contra un hermano, y este mismo hecho histórico es suficiente para el detalle con que nos es referido.
Hebreos 11:4 nos amplía un poco la visión del carácter de Abel, como un hombre justo y temeroso de Dios, lo que hace más propio que su muerte alevosa haya quedado consignada en las Sagradas Escrituras.
Caín temería, pues, de alguno de sus parientes que se habían esparcido sobre la tierra, aunque probablemente no muy lejos de Mesopotamia, y la misma impresión que debía producirle ver a su hermano inerte, tras haberle herido le inducía al temor de que a él le pudiera ocurrir lo mismo.
Acerca de la marca que Dios le puso se han hecho muchas hipótesis. Puesto que los hombres en aquel tiempo no sabían leer, no podía ser una prohibición escrita; por esto los exégetas del texto sagrado opinan que la marca era más bien una señal de una promesa de Dios para la propia seguridad del delincuente, que un mandato a sus contemporáneos. Del mismo modo que el arco-iris era una señal de la promesa de Dios para Noé de que no habría otro diluvio.
Pero, ¿en qué consistía la propia señal?
Los antiguos padres de la Iglesia dicen que la señal era un continuo temblor en todo su cuerpo, acompañado
de un semblante atroz que daba a conocer la agitación de su conciencia. En tal caso la misma señal era un castigo para Caín. (1. En la Biblia traducida por Petisco-Torres Amat hallamos la siguiente nota: «Los padres creen que esta señal fue un temblor de todo su cuerpo acompañado de un semblante atroz, que daba a conocer la agitación de su conciencia.» (La Sagrada Biblia, pág. 7, nota 15.))
La señal de Caín, fuera lo que fuera, era con todo una seguridad para el propio malhechor de que la sangre de su hermano no sería vengada inmediatamente, así Dios concedía al primer criminal un plazo para un posible arrepentimiento y perdón mediante el prometido Redentor, simbolizado por el mandato de sacrificios sangrientos. Esto sin duda expresa el ver. 7. Muchos exégetas entienden: «El que lleva el pecado» en esta enigmática expresión. Dios no podía decirlo claramente a Caín antes de cometer su crimen para no alentarlo al mismo, pero nos lo da a entender a nosotros; que aun para el primer homicida habría habido perdón, como lo ha habido para millares de criminales que se han arrepentido a través de los siglos y se
han acogido a la muerte redentora de Jesucristo.
Debemos tener en cuenta que en aquellos tiempos los hombres tendrían absoluta fe en que el Ser misterioso que había tratado con el patriarca Adán como una teofanía visible, era poderosísimo y su palabra se cumplía. Pero una cosa es fe y otra obediencia. Todo el relato muestra que Caín tenía fe en Dios, pero como la de los demonios; en cambio, Abel tenía una fe obediente. Por esto, en Hebreos 11, nos es puesto como un ejemplo de fe.

Comentario Biblico de Matthew Henry, Genésis 31


Genésis 31
Versículos 1—21. Jacob se va en secreto. 

22—35. Labán persigue a Jacob. 

36—42. Jacob se queja de la conducta de Labán. 

43—55. El pacto de ellos en Galaad.
 
Vv. 1—21. Los asuntos de estas familias se relatan con mucho detalle aunque no se mencionan los (así llamados) grandes sucesos de los estados y reinos de ese período. La Biblia enseña a la gente los deberes corrientes de la vida, cómo servir a Dios, cómo disfrutar las bendiciones que Él otorga y hacer el bien en las variadas situaciones y deberes de la vida. Los hombres egoístas se consideran despojados de todo lo que queda fuera de su alcance y la codicia se traga hasta el afecto natural. La sobrevaloración de la riqueza mundana que los hombres hacen es un error que es raíz de la codicia, la envidia y de todo mal. Los hombres del mundo se entrometen en el camino ajeno y cada uno parece estar quitándole a los demás; de ahí surgen el descontento, la envidia y la discordia. Pero hay ciertas posesiones que bastan por todo; feliz aquel que las busca en primer lugar. En todos nuestros cambios debemos respetar el mandamiento y la promesa de Dios. Si Él está con nosotros, no tenemos que temer. Los peligros que nos rodean son tantos que, en realidad, nada más puede dar ánimo a nuestros corazones. Recordar las temporadas favorecidas por la comunión con Dios es muy refrescante cuando uno está en dificultades; y a menudo debiéramos recordar nuestros votos, para que no dejemos de cumplirlos.
 
Vv. 22—35. Dios puede poner freno en la boca de los hombres malos para restringir su maldad aunque no cambie sus corazones. Aunque no amen al pueblo de Dios, lo fingirán y tratarán de hacer méritos por necesidad. ¡Necio Labán! ¡Llamar dioses todas esas cosas que podían ser robados! Los enemigos pueden robar nuestros bienes pero no nuestro Dios. Aquí Labán culpa a Jacob de cosas que no sabía. Quienes encomiendan su causa a Dios no tienen la prohibición de rogar por ella con mansedumbre y temor. Cuando leemos que Raquel roba las imágenes de su padre, ¡qué escena de iniquidad se abre! La familia de Nacor, que dejó a los caldeos idólatras, ¿esta misma familia se vuelve idólatra? Así es. Parece que la verdad es que eran como algunos de tiempos posteriores, que juraron por Jehová y juraron por Milcom, Sofonías 1.5; y como otros de nuestros tiempos que desean servir simultáneamente a Dios y a Mamón. Grandes muchedumbres reconocerán de palabra al Dios verdadero pero sus corazones y casas son albergues de la idolatría espiritual. Cuando un hombre se entrega a la codicia, como Labán, el mundo es su dios; y sólo tiene que residir entre idólatras groseros para volverse uno de ellos o, por lo menos, un favorecedor de sus abominaciones.

Vv. 36—42. Si Jacob se dejaba voluntariamente ser consumido por el calor del día y la helada de la noche, por llegar a ser el yerno de Labán, ¿qué tendríamos que negarnos a soportar por llegar a ser hijos de Dios? Jacob habla de Dios como del Dios de su padre; él se tenía por indigno de ser considerado en sí mismo pero era amado por amor de su padre. Él lo llama el Dios de Abraham y el temor de Isaac, pues Abraham estaba muerto e ido a ese mundo donde el perfecto amor echa fuera todo temor pero Isaac estaba vivo aún, santificando al Señor en su corazón con temor y temblor.

Vv. 43—55. Labán no podía justificarse a sí mismo ni condenar a Jacob, por tanto, desea no saber más del asunto. No está dispuesto a reconocer su falta como debiera haber hecho. Propone un pacto de amistad entre ellos con lo cual concuerda rápidamente Jacob. Se levanta un montón de piedras para conservar el recuerdo del hecho, pues entonces no se sabía escribir o se usaba poco. Se ofreció un sacrificio de ofrenda de paz. La paz con Dios pone un verdadero consuelo en la paz con nuestras amistades. Ellos comieron juntos el pan, y participaron de la fiesta por el sacrificio. En las épocas antiguas, las partes ratificaban el pacto de amistad comiendo y bebiendo juntos. Dios es el juez de las partes litigantes y Él juzgará con justicia: el que hace mal, lo hace por su cuenta y riesgo.
—Ellos dieron un nuevo nombre al lugar, Majano del testimonio. Después de la airada discusión de las condiciones, se separaron amigos. Dios suele ser mejor para nosotros que nuestros temores y dirige a favor nuestro los espíritus de los hombres, más allá de lo que pudiésemos esperar; porque no es en vano confiar en Él.

Bosquejo Biblico de Samuel Vila: La sed del alma



LA SED DEL ALMA
(Salmo 63)

1. Súplica (vv. 1, 2):
a) Comunión (v. 1): no todas las almas que están sedientas buscan a Dios. Cuando decimos, «Tú eres mi Dios», entonces sí deseamos Su presencia.
b) Consuelo (vv. 2): cuando el alma busca a Dios, nunca encuentra temor, sino siempre consuelo y confortamiento.

2. Contentamiento (vv. 3–6):
a) Dedicación (v. 3): «Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón». (Lc. 12:34). Una dedicación total moldea el juicio y controla los deseos.
b) Acción de gracias (vs. 4–6): un Dios tan inmensamente bueno que satisface los profundos deseos del alma, es digno de toda alabanza.

3. Convicción (vv. 7, 8):
a) Escudo (v. 7): ¡Tal vez el «Shekinah» estaba en la mente del autor de este salmo! Es el cántico de un alma satisfecha que halla su escudo en Dios.
b) Sostenimiento (v. 8): el alma tiene profundos anhelos de Dios y siente que está segura en los brazos eternos.

4. Confianza (vv. 9–11):
a) Castigo (vv. 9, 10): un declive extraño, al parecer, pero está dicho en un sentido que expresa confianza, y no un sentir vindicativo. Es la seguridad que ha de triunfar la justicia.
b) Propiedad (v. 11): el salmista no se regocija por lo tanto en la caída del enemigo, sino en Dios quien trae gloria al corazón honesto.

lunes, 18 de febrero de 2013

Un archivo que necesitamos: AMOR.COM


Cliente: ¿Estoy llamando al Departamento de Atención al Cliente?

Empleado: Así es. Buenos días. ¿En qué puedo ayudarlo?

Cliente: Estuve revisando mi equipo y encontré un sistema que se llama AMOR; pero no funciona. ¿Me puede ayudar con esto?

Empleado: Seguro que sí. Pero yo no puedo instalárselo; tendrá que instalarlo usted mismo, yo lo dirijo por teléfono ¿le parece?

Cliente: Sí, puedo intentarlo. No sé mucho de estas cosas, pero creo que estoy listo para instalarlo ahora. ¿Por dónde empiezo?

Empleado: El primer paso es abrir su CORAZÓN. ¿Ya lo localizó?

Cliente: Sí, ya. Pero hay varios programas ejecutándose en este momento. ¿No hay problema para instalarlo mientras siguen ejecutándose?

Empleado: ¿Cuáles son esos programas?

Cliente: Déjeme ver......... Tengo...... DOLORPASADO.EXE, BAJAESTIMA.EXE, IRA.DOC y RESENTIMIENTO.COM ejecutándose en este momento.

Empleado: No hay problema. AMOR borrará automáticamente DOLORPASADO.EXE de su sistemas operativo actual. Puede que se quede grabado en su memoria permanente, pero ya no afectará otros programas. AMOR eventualmente reemplazará BAJAESTIMA.EXE con un módulo propietario del sistema llamado ALTAESTIMA.EXE. Sin embargo, tiene que apagar completamente los programas IRA.DOC y RESENTIMIENTO.COM. Estos programas evitan que AMOR se instale adecuadamente. ¿Los puede apagar?

Cliente: No sé cómo apagarlos. ¿Me puede decir cómo?

Empleado: Con gusto. Vaya al menú INICIO e invoque PERDON.EXE. Ejecútelo tantas veces como sea necesario hasta que CORAJE.EXE y RESENTIMIENTO.COM hayan sido borrados completamente.

Cliente: Ok, listo. AMOR ha empezado a instalarse automáticamente. ¿Es esto normal?

Empleado: Sí. En breve recibirá un mensaje que dice que AMOR estará activo mientras CORAZÓN esté vigente. ¿Puede ver ese mensaje?

Cliente: Sí, sí lo veo. ¿Ya se terminó la instalación?

Empleado: Sí, pero recuerde que sólo tiene el programa base. Necesita empezar a conectarse con otros CORAZONES para poder recibir actualizaciones.

Cliente: Oh, oh... Ya me apareció un mensaje de error. ¿Qué hago?

Empleado: ¿Qué dice el mensaje de error?

Cliente: Dice: "ERROR 412 - PROGRAMA NO ACTIVO EN COMPONENTES INTERNOS". ¿Qué significa eso?

Empleado: No se preocupe, ese es un problema común. Significa que AMOR está configurado para ejecutarse en técnicas complicadas de la programación, pero en términos no técnicos significa que tiene que "AMAR" tu propio equipo antes de poder "AMAR" a otros.

Cliente: Entonces, ¿qué hago?

Empleado: ¿Puede localizar el directorio llamado "AUTOACEPTACION"?

Cliente: Sí, aquí lo tengo.

Empleado: Excelente, aprende rápido.

Cliente: Gracias.

Empleado: De nada. Haga click en los siguientes archivos para copiarlos al directorio MI CORAZON: AUTOPERDON.DOC, AUTOESTIMA.TXT, VALOR.INF y REALIZACION.HTM. El sistema reemplazará cualquier archivo que haga conflicto y entrará en un modo de reparación para cualquier programa dañado. También debe eliminar AUTOCRITICA.EXE de todos los directorios y después borrar todos los archivos temporales y la papelera de reciclaje, para asegurar que se corre completamente y nunca se active.

Cliente: Entendido. ¡Hey! Mi CORAZÓN se está llenando con unos archivos muy bonitos. SONRISA.MPG se está desplegando en mi monitor e indica que CALOR.COM, PAZ.EXE y FELICIDAD.COM se está replicando en todo mi CORAZÓN.

Empleado: Eso indica que AMOR está instalado y ejecutándose. Ya lo puede manejar de aquí. Una cosa más antes de irme...

Cliente: ¿Sí?

Empleado: AMOR es un software sin costo. Asegúrese de dárselo, junto con sus diferentes módulos, a todos los que conozca y se encuentre. Ellos, a su vez, lo compartirán con otras personas y le regresarán unos módulos agradables.

Cliente: Eso haré, gracias por su ayuda.

“Pues toda la ley se puede resumir en una sola frase: "Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Gálatas 5:14

sábado, 16 de febrero de 2013

Genesis 30, Comentario Biblico de Matthew Henry



Versículos 1—13. Otro relato más de la familia de Jacob. 
14—24. Raquel da a luz a José. 
25—43. El nuevo acuerdo de Jacob con Labán para servirle por el rebaño.

Vv. 1—13. Raquel envidiaba a su hermana: la envidia es dolerse porque el prójimo está bien; no hay pecado que sea más odioso para Dios que ese o más dañino para nuestro prójimo y nosotros mismos. Ella no consideró que Dios establece la diferencia y que en otras cosas ella tenía la ventaja. Cuidadosamente estemos vigilantes contra todos las apariciones y obras de esta pasión en nuestra mente. Que nuestro ojo no sea malo para con ninguno de nuestros consiervos porque el ojo de nuestro Amo es bueno. 
—Jacob amaba a Raquel y, por tanto, la reprendió por hablar mal. Las reprimendas fieles revelan un verdadero afecto. Dios puede ocupar el lugar de cualquier criatura en nosotros pero es pecado y necedad poner a una criatura en el lugar de Dios y depositar en la criatura la confianza que sólo a Él debe darse. 
—Jacob, convencido por Raquel, tomó a Bilha, doncella de ella, como esposa para que, conforme a las costumbres de la época, sus hijos fueran de su señora. Si su corazón no hubiera estado influido por las malas pasiones, Raquel hubiera pensado en los hijos de su hermana, más cercanos a ella y con más derecho a su cariño que los de Bilha. Pero le eran más deseables los hijos a quienes ella tenía derecho de mandar que los hijos a quienes ella tenía más razón para amar. Como ejemplo precoz de su poder sobre estos hijos, ella se complace en darles nombres que llevan en sí la marca de su rivalidad con su hermana. Véase lo que son las raíces de amargura, envidia y discordia y cuánto mal hacen entre los seres queridos. 
—Jacob, convencido por Lea, tomó a Zilpa, su doncella, como esposa también. Véase el poder de los celos y la rivalidad y admírese la sabiduría del designio divino, que une a un solo hombre con una sola mujer; porque Dios nos ha llamado a la paz y a la pureza.

Vv. 14—24. El deseo de ser la madre de la Simiente prometida, bueno en sí mismo, pero a menudo demasiado grande e irregular, junto con el honor de tener muchos hijos y el reproche de ser estéril, fueron algunas causas de esta inconveniente disputa entre las hermanas. La verdad parece ser que ellas estaban influidas por las promesas de Dios a Abraham a cuya posteridad se le dio la promesa de las más ricas bendiciones, y de quienes iba a venir el Mesías.

vv. 25—43. Pasados los catorce años, Jacob estaba deseoso de partir sin provisión, salvo la promesa de Dios. Pero en muchas formas, tenía un justo reclamo sobre la fortuna de Labán y era voluntad de Dios que él recibiera provisión de ella. Él refirió su causa a Dios en vez de acordar los salarios estipulados con Labán, cuyo egoísmo era muy grande. Pareciera que actuó honestamente cuando no se halló ningún ganado entre los suyos sino aquellos de los colores acordados. Labán pensó egoístamente que su ganado produciría pocos de color diferente de los suyos. 
—Se ha considerado que la conducta de Jacob después de este acuerdo, es un ejemplo de su política y administración. Pero ocurrió así a instancias de Dios y como señal de su poder. El Señor de una u otra manera defenderá la causa del oprimido y honrará a los que sencillamente confían en su providencia. Tampoco pudo Labán quejarse de Jacob puesto que no tenía nada más que lo que fuera libremente acordado; tampoco fue dañado, sino muy beneficiado por los servicios de Jacob. Que todas nuestras misericordias sean recibidas con acción de gracias y oración, para que viniendo de su generosidad, nos lleven a alabarle.

viernes, 15 de febrero de 2013

EL PREDICADOR Y LA ORACIÓN, E.M.Bounds "El carácter y la predicación"



 "El carácter y la predicación" 

Estamos constantemente en tensión si no en un esfuerzo, para trazar nuevos métodos, nuevos planes, nuevas organizaciones, para hacer avanzar la Iglesia para el evangelio.
Este modo de ser de la época tiene la tendencia a perder de vista al hombre o hacerle desaparecer del plan u organización.
El plan de Dios es hacer mucho del hombre, mucho más de él que cualquier otra cosa.
Los hombres son el método de Dios.
La Iglesia está buscando mejores "Fue un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan".
La dispensación que heraldizó y preparó el camino para Cristo, estuvo ligado a aquel hombre Juan. "Un niño nos es nacido, hijo nos es dado".
La salvación del mundo viene por aquel Hijo nacido.
Cuando Pablo apela al carácter personal de los hombres que enraizaron el evangelio en el mundo, explica el misterio de su éxito.
La gloria y eficien­cia del evangelio están apostadas sobre los hombres que lo proclaman. Cuando Dios declara que "los ojos de Jehová contemplan la tierra, para corroborar a los que tienen corazón perfecto para con El", declara la necesidad de hombres y su dependencia de ellos, como un canal a través del cual El despliega su poder en el mundo.
Esta verdad, urgente y vital, es la que esta edad de la maquinaria está pronta a olvidar.
El olvido de ella es tan mortífero en la obra de Dios, como lo sería el quitar el sol de su esfera. Obscuridad, confusión y muerte serían el resultado.
Lo que la Iglesia necesita hoy día, no es más o mejor mecanismo, no nuevas organizaciones o más y modernos métodos, sino hombres a quienes el Espíritu Santo pueda usar; hombres de oración, hombres poderosos en oración.
El Espíritu Santo no fluye a través de los métodos, sino a través de los hombres. El no desciende sobre los mecanismos, sino sobre los hombres.
El no unge planes sino hombres, hombres de oración.
Un eminente historiador ha dicho que los inci­dentes del carácter personal tienen más que hacer con las revoluciones de las naciones que lo que cualesquiera de los historiadores filosóficos, o políticos democráticos quieran admitir.
Esta verdad tiene su aplicación plena en el Evangelio de Cristo ¡el carácter y la conducta de los seguidores de Cristo cristianizan el mundo, transfiguran las naciones y los individuos.
Esto es eminentemente cierto con respecto a los predicadores del Evangelio.
El carácter, así como la suerte del Evangelio están confiados al predicador. El hace o deshace el mensaje de Dios al hombre. El predicador es el conducto áureo a través del cual fluye el aceite divino. El conducto debe ser, no solamente áureo, sino que debe estar bien abierto y sano para que el aceite pueda, tener una corriente plena, ininterrum­pida y sin pérdida.
El hombre hace al predicador.
Dios debe hacer al hombre.
El mensajero, es, si es posible, más que el mensaje.
El predicador es más que el sermón.
El predicador hace al sermón.
Así como la leche del seno materno que da vida, no es sino la vida de la madre, así todo lo que el predicador dice está teñido e impregnado por lo que el predicador es.
El tesoro está en vasos de barro y el gusto del barro puede impregnarlo y descolorarlo.
El hombre, el hombre entero, está detrás del sermón.
La predicación no es la obra de una hora.
Es la manifestación de una vida.
Se necesitan veinte años para hacer un sermón porque se necesitan veinte años para hacer al hombre.
El verdadero sermón es una obra de la vida.
El sermón crece, porque el hombre crece.
El sermón es poderoso, porque el hombre es poderoso.
El sermón es santo porque el hombre es santo.
El sermón es lleno de la unción divina, porque el hombre es lleno de la unción divina.
Pablo lo designó "mi Evangelio", no que lo había degradado por su excentricidad personal y desviado por su apropiación egoísta, sino el evangelio que fue puesto en el corazón y el alma del hombre Pablo, como una confianza personal que debía ser ejecutada por sus características paulinas, para ser inflamado y potencializado por la fogosa energía de su alma ardiente.
Los sermones de Pablo —¿qué fueron ? ¿dónde están ? ¡Esbozos, fragmentos dispersos, flotando en el mar de la inspiración! Empero, el hombre Pablo, más grande que sus sermones, vive para siempre, en forma completa, rasgos y estatura, con su moldeadora mano en la Iglesia. La predicación no es sino una voz.
La voz en el silencio muere, el texto se olvida, el sermón huye de la memoria ¡más el predicador vive!
El sermón no puede dar más vida que la que tiene el hombre que lo produce.
Los hombres muer­tos, dan sermones muertos, y los sermones muertos matan.
Todo depende del carácter espiritual del predicador.
Bajo la dispensación judía el Sumo Sacerdote tenía escrito con letras enjoyadas en su frontal: "Santidad a Jehová". Así, todo predicador en el ministerio de Cristo debe ser modelado en y dirigido por esta misma divisa santa.
Es vergonzoso para el ministerio cristiano caer más bajo en santidad de carácter y santidad de mira, que el sacerdocio judío.
El evangelio de Cristo no se mueve por olas populares, él no tiene poder propio para propagarse.
Se mueve, de la manera que los hombres encargados de él se mueven.
El predicador debe personificar el evangelio.
Su divinidad, el rasgo más distintivo, debe estar incorporado en él.
El poder constriñente de amor, debe ser en el predicador como una fuerza de proyección excéntrica, que todo lo domina y se olvida de sí misma.
La energía de su negación de sí mismo debe ser su ser, su corazón, y su sangre, sus huesos. Debe ir como un hombre entre los hombres, vestido de humildad, viviendo en mansedumbre prudente como una serpiente, sencillo como una paloma; las obligaciones de un siervo con el espíritu de un rey, un rey con porte noble, real e independiente, con la simplicidad y dulzura de un niño.
El predicador debe abandonarse a sí mismo, con todo el abandono de una perfecta falta de fe en sí mismo, y un perfecto celo que lo consume en su obra por la salvación de los hombres. Sinceros, heroicos, compasivos, sin temor al martirio, deben ser los hombres que se toman el trabajo de apode­rarse y modelar una generación para Dios.
Si ellos son tímidos contemporizadores, buscadores de honores; si tratan de agradar al hombre o temen al hombre ; si su fe tiene un débil apoyo en Dios o su Palabra; si su abnegación se quebranta por cualquier fase de sí mismos o del mundo, ellos no pueden apoderarse de la Iglesia ni del mundo para Dios.
La predicación más potente y severa del pre­dicador debe ser hacia sí mismo.
Su más difícil delicada, laboriosa y cabal obra, debe ser consigo mismo.
La instrucción de los doce fue la grande, difícil y paciente labor de Cristo.
Los predicadores no son hacedores de sermones, sino hacedores de hombres, y hacedores de santos, y solamente está bien ejercitado para este trabajo quien se ha hecho si mismo un hombre y un santo.
No son los grandes talentos, ni gran erudición, ni grandes predicadores los que Dios necesita, sino hombres grandes en santidad, grandes en fe, grandes en amor, grandes en fidelidad, grandes para Dios —hombres que siempre predican por sermones santos en el pulpito, y por vidas santas fuera de él.
Estos pueden modelar una generación para Dios.
He aquí el orden en que fueron formados los primitivos cristianos.
Fueron hombres de sólido molde, predicadores del tipo celestial —heroicos, fuertes, militantes y santos.
Predicando por medio de una negación de sí mismos, crucificando el yo; graves, laboriosos, mártires del trabajo.
Se aplicaron a su labor de tal manera, que impresionaron a su generación y formaron en su seno una generación que todavía no había nacido para Dios.
El hombre que predica, debe ser un hombre de oración.
La oración es el arma más poderosa del predicador.
Es una fuerza omnipotente en sí misma, que da vida y fuerza a todo.
El sermón real hecho en la cámara secreta.
En hombre —el hombre de Dios— es hecho en la cámara secreta.
Su vida y sus profundas convic­ciones fueron nacidas en su comunión secreta con Dios.
La opresión y agonía llorosa de su espíritu, sus más importantes y más dulces mensajes, fueron adquiridos cuando estuvo a solas con Dios.
La oración hace al hombre, la oración hace al predica­dor, la oración hace al pastor.
El pulpito de hoy día es débil en oración.
El orgullo de erudición está en pugna con la humilde dependencia en la oración.
La oración en el pulpito, muy a menudo, es solamente oficial (formulismo) —un cumplimiento en la rutina del culto.
La oración no es para el pulpito moderno, la fuerza poderosa que fue en la vida o el ministerio de Pablo.
Todo predicador que no hace de la oración un factor poderoso en su propia vida y ministerio, es débil como un factor en la obra de Dios y es falto de poder para proyectar la causa de Dios en este mundo.

ENCICLOPEDIA EXPLICATIVA DE DIFICULTADES BIBLICAS, ¿DONDE HALLO CAIN A SU ESPOSA?





¿DONDE HALLO CAIN A SU ESPOSA?

«Y salió Caín... y habitó en la tierra de Nod... y conoció Caín a su mujer...» (Gén. 4:16, 17.)

P. No se cansan los incrédulos de repetir esta pregunta Adán y Eva, piensan, tenían dos hijos, Caín y Abel, y luego dicen: Salió Caín y habitó en la tierra de Nod y tomó allí esposa. Y encuentran así una contradicción en la Biblia o se figuran que halló en Nod una raza distinta de la de Adán, acusando a la Biblia de mentirosa, por decir que venimos todos de una sangre.

R. 1.°. La Biblia no dice que sólo tenían dos hijos, Adán y Eva, sino que, además de Caín, Abel y Seth, Adán, en su larga vida, engendró hijos e hijas; numerosos, sin duda. (Génesis 5:1-4.) Nadie, en el mundo, puede decir cuántos hijos e hijas.

2° La Biblia no dice que Caín tomó esposa en Nod. No hay cristiano ni incrédulo en el mundo que pueda encontrar esta afirmación en la Biblia. Con toda seguridad, Caín ya tenía esposa cuando salió para Nod. Eso sí, la Biblia dice que Caín conoció a su esposa en Nod. Si el incrédulo funda su idea en esta palabra, sólo da prueba de su ignorancia respecto a su significado bíblico. Pues, léanse Gén. 4:1; Mat. 1; 25, y lo comprenderá. ¿Quién fue, pues, su esposa y dónde la halló? Sin duda se casó con una de las numerosas hijas de su padre Adán, en cuyo caso se dirá que «se casó con una de sus hermanas.» Por supuesto, así fue
necesario entonces, y esto aun según la ley divina respecto al matrimonio, en aquellos días de superior pureza sanguínea (Gén. 1:28). Nótese bien que una vez cumplido el primer objeto de la ley de la multiplicación, Dios proclama otra ley de matrimonio, escribiéndola tan profundamente en la naturaleza misma de los seres humanos, que quien se atreva a traspasarla, habrá de deplorar en su procreación hijos deformes, idiotas y desgraciados debido a su consanguinidad
prohibida.

En resumen, Caín se casó con una de las hijas de Adán y el misterio que se imaginan algunos que existe en este asunto, no es tal misterio.

viernes, 8 de febrero de 2013

¿CONFÍAS EN EL EQUILIBRISTA?




El gran equilibrista había tendido una cuerda desde un borde al otro de un acantilado. El se aprestaba a hacer su demostración y la multitud, situada abajo, esperaba ansiosa.

-¿Creen que puedo cruzar al otro lado caminando por la cuerda?

- preguntó el artista.

-¡Sí!- contestó la multitud.

Y allá fue el hombre llegando a la orilla opuesta en medio de los aplausos y el bullicio.

-¿Creen que puedo cruzar al otro lado llevando una carretilla?-

-¡Sí!- se escuchó nuevamente.

-Ahora: ¿Creen que puedo cruzar llevando una persona en la carretilla?- preguntó.

-¡Sí! nuevamente fue la respuesta.

Entonces el artista dijo: -¿Quién es voluntario para subir a la carretilla?.

Se hizo un silencio total. Todos se estremecieron. Todos temieron. Todos creían siempre y cuando no estuviera en juego su seguridad personal. En realidad no creían. No confiaban en él.

Entonces, de la multitud surgió un niño, que rápidamente corrió y subió a la carretilla.

Ambos el equilibrista y el niño llegaron sin demora al otro lado, corriendo por la cuerda. Ese niño era el hijo del artista, que confiaba con todo su corazón en su papá.

¿Cuántas veces nosotros decimos que creemos pero no es así. Pensamos que Cristo es el Salvador del Mundo pero no creo que sea mi Salvador. Creemos que Él libró a otros pero no creo que me librará a mí. Creo que sanó a otros pero no creo que me sanará a mí. No me atrevo a emprender alguna tarea difícil, porque creo que no me sostendrá.


¡Ojalá nuestra fe sea como la de ese niño!

Génesis 29; Comentario de Matthey Henry




Versículos 1—8. Jacob llega al pozo de Harán. 
9—14. Su encuentro con Raquel—Labán lo atiende. 
15—30. El contrato de Jacob por Raquel—El engaño de Labán. 
31—35. Los hijos de Lea.

Vv. 1—8. Jacob prosiguió alegre su viaje después de la dulce comunión que tuvo con Dios en Betel. La providencia lo llevó al campo donde tenían que abrevar los rebaños de su tío. Lo que se dice del cuidado de los pastores por sus ovejas puede recordarnos la tierna preocupación que nuestro Señor Jesús, el gran Pastor de las ovejas, tiene por su rebaño, la iglesia; pues Él es el buen Pastor que conoce a sus ovejas y a quien ellas conocen. La piedra de la boca del pozo era para cerrarlo; el agua era escasa, no estaba ahí para que cualquiera la usara: pero los intereses particulares no nos deben impedir que nos ayudemos unos a otros. Cuando se juntaban todos los pastores con sus rebaños, entonces, juntos, como buenos vecinos, abrevaban a sus rebaños. La ley de clemencia al hablar tiene un poder obligatorio, Proverbios 31. 26. Jacob fue bien educado con estos extranjeros y halló que ellos eran bien educados con él.

Vv. 9—14. Vea aquí la humildad y laboriosidad de Raquel. Nadie tiene que avergonzarse del trabajo honesto y útil, ni debe impedírselo la preferencia de alguien. Cuando Jacob comprendió que ésta era su parienta, estuvo muy dispuesto a servirla. 
—Labán, aunque no del mejor humor, le dio la bienvenida y se dio por satisfecho con el relato que Jacob le hizo de sí mismo. Aunque evitemos estar neciamente dispuestos a creer todo lo se nos diga, debemos tener cuidado de ser suspicaces en forma poco caritativa.

Vv. 15—30. En el mes que Jacob se pasó como huésped, no estuvo ocioso. Dondequiera estemos es bueno ocuparnos en algo útil. Labán estaba deseoso de que Jacob siguiera con él. No se debe sacar ventaja de las relaciones con los subordinados; es nuestro deber recompensarlos. 
—Jacob hizo saber a Labán el afecto que tenía por su hija Raquel. Careciendo de bienes mundanos con los cuales dotarla, promete siete años de servicio. El amor hace cortos y fáciles los servicios largos y difíciles; de ahí que leemos del trabajo del amor, Hebreos vi, 10. Si sabemos valorar la felicidad del cielo, los sufrimientos de este tiempo presente serán como nada para nosotros. Una era de trabajo no será sino unos pocos días para los que aman a Dios y anhelan la venida de Cristo. 
—Jacob, que se había aprovechado de su padre, ahora es utilizado por Labán, su suegro, con un engaño parecido. De aquí, que por injusto que haya sido Labán, el Señor fue justo: ver Jueces i, 7. Aun los justos, si dan un paso en falso, así les paga Dios en la tierra. Muchos que como Jacob no son desengañados por la persona, en sus matrimonios, pronto se hallan, para su gran dolor, desencantados por el carácter. La elección de esta relación debe hacerse con buen consejo y pensamiento por ambas partes. Hay razones para creer que la excusa de Labán no era cierta. Su modo de zanjar la cuestión empeoró lo malo. Jacob se vio llevado al problema de las muchas esposas. Él no podía rechazar a Raquel porque la había desposado; mucho menos podía rechazar a Lea. Todavía no había un mandamiento expreso contra casarse con más de una esposa. Era pecado de ignorancia en los patriarcas, pero no justifica la misma costumbre actual cuando la voluntad de Dios está claramente dada a conocer por la ley divina, Levítico 18. 18, y más plenamente desde que, por nuestro Salvador, pueden unirse solamente un hombre y una mujer, 1 Corintios 7. 2.

Vv. 31—35. Los nombres que Lea da a sus hijos expresaban su respeto y consideración tanto hacia Dios y hacia su esposo. Rubén, o Mira un hijo, con este pensamiento, Ahora mi marido me amará; Leví, o unido con la expectativa de que Esta vez mi marido se unirá conmigo. El afecto mutuo es a la vez el deber y el consuelo de la relación conyugal; y los compañeros de yugo deben considerar el agradarse uno a otro, 1 Corintios 7. 33-34. Ella reconoce, agradecida, la bondadosa providencia de Dios al escucharla. En todo lo que nos sostenga y consuele en las aflicciones o se ocupe de nuestra liberación de ellas, es Dios quien debe ser reconocido en eso. Llamó Judá a su cuarto hijo, o alabanza diciendo, Esta vez alabaré a Jehová. De este, según la carne, es que vino Cristo. Cualquiera sea la razón de nuestro regocijo debe ser el tema de nuestra acción de gracias. Los favores frescos deben apresurarnos a alabar a Dios por los favores anteriores. Esta vez alabaré a Jehová más y mejor de lo que lo he hecho. Todas nuestras alabanzas deben centrarse en Cristo, como objeto de ellas y como Mediador de ellas. Él descendió, según la carne, de aquel cuyo nombre era “Alabanza”, y Él es nuestra alabanza. ¿Está Cristo formado en mi corazón? Esta vez alabaré a Jehová.

lunes, 4 de febrero de 2013

Tesoros de David, Salmos 47; de Charles Spungeon



Título: «Al músico principal.» Hay muchos cánticos dedicados a este director del coro, pero no le sobraban. El servicio de Dios es un deleite tal que nunca puede cansarnos; y lo mejor del mismo, el canto de sus alabanzas, es tan placentero que podemos sacar mucho gozo del mismo.
Nuestro oído se ha acostumbrado al sonido de las composiciones de David, y estamos totalmente seguros que lo tenemos en este Salmo. Todo experto podría descubrir aquí el autógrafo del hijo de Isaí sin temor a equivocarse.
Algunos han aplicado este Salmo a la ascensión de Cristo, pero habla de su segunda venida. El Poderoso está sentado pacíficamente en su trono. Se nos indica el Salmo 45. Andrew A. Bonar

Vers. 1. Pueblos todos, batid palmas. La más natural y más entusiástica de las muestras de ensalzamiento que usamos ante las victorias del Señor y su reino universal. Nuestro gozo en Dios puede ser demostrativo, y, con todo, El no lo censura.
El gozo se extiende a todas las naciones; Israel puede llevar la batuta, pero todos los gentiles han de seguir en la marcha de triunfo, porque tiene una parte igual en este reino en que no hay ni judío ni griego, sino Cristo en todos. C. H. S.
Pueblos todos, batid palmas; aclamad a Dios con gritos de júbilo. Esto hay que hacerlo:
1) Alegremente: Batid palmas, porque esto es una señal de gozo interior (Nahum 3:19).
2) Universalmente: «Batid palmas, pueblos todos.»
3) Vocalmente: Aclamad a Dios con gritos de júbilo.
4) Frecuentemente: Cantad a Dios, cantad; cantad a nuestro RQV cantad (v. 6); y de nuevo: cantad con destreza (v. 7). No es posible excederse con la frecuencia. 5) Con discreción y entendimiento: «Cantad vuestras alabanzas con entendimiento»; sabiendo la razón por la que le alabáis. Adam Clarke
Estas expresiones son de afecto piadoso y devoto, que a algunos les pueden parecer impropias o irreverentes, pero que no deben ser censuradas ni condenadas, y mucho menos ridiculizadas; porque salen de un corazón recto, Dios las acepta por el afecto, y excusa la debilidad de su expresión. Matthew Henry

La voz de la melodía no es tanto para ser pronunciada por la lengua como por las manos; esto es:
son nuestros hechos, no nuestras palabras, los que alaban aquí a Dios. Del mismo modo que vemos el ejemplo en El, al que hemos de seguir: «Jesús empezó a hacer y a enseñar.» J. M. Neale

Vers. 2. Porque Jehová. El que existe por sí mismo, el único Dios -el Altísimo- el que es omnipotente, alto en dominio, eminente en sabiduría, elevado en gloria- es temible.
Omnipotencia para aplastar, Omnipotencia para proteger.
Rey grande sobre la tierra. Nuestro Dios no es una divinidad local; rige el universo en su infinita majestad, árbitro del destino, el único monarca de todas las tierras, Rey de reyes y Señor de señores. No se excluye de su dominio ni una aldea ni una islita. ¡Qué tiempo tan glorioso será cuando esto sea visto y conocido por todos, cuando en la persona de Jesús toda carne contemplará la gloria del Señor!

Vers. 4. Él nos elegirá nuestras heredades. Nos sometemos a su voluntad, nuestra elección, nuestro deseo, nuestro todo. Nuestra heredad aquí y después la dejamos a El, que El haga con nosotros según le parezca. C. H. S.
Se dice que a una mujer, estando enferma, le preguntaron si quería vivir o morir, y contestó: «Lo que plazca a Dios». «Pero» dijo uno» «si Dios lo pusiera en tus manos, ¿qué escogerías?»
«Verdaderamente» -replicó la mujer-, «se lo devolvería para que Él decidiera.»
Así el hombre recibe su voluntad de Dios si se le somete del todo. No hemos de alterarnos por no recibir más de Dios, pero hemos de preocuparnos por no hacer más por Dios. Cristianos, si el Señor se complace en vosotros como personas, ¿no deberíais estar complacidos con vuestras condiciones? Hay más razón para que estés contento con ellas que no para que El esté contento contigo.
Los creyentes deberían ser como ovejas, que cambian sus pastos según la voluntad del pastor; o como vasijas en casa, que están llenas o vacías según el placer de su dueño. El que navega en el mar de este mundo por su cuenta va a hundirse al fin en un océano sin fondo. William Secker
Es posible que seas piadoso y pobre. Está bien; pero puedes decir, caso de no ser pobre, ¿querrías ser piadoso? Sin duda Dios nos conoce mejor que nosotros a nosotros mismos y, por tanto, puede adecuar mejor el estado a la persona. Giles Fletcher
La gloria de Jacob, al cual amó. Nuestra hermosura, nuestra gloria, nuestro tesoro, consiste en tener un Dios así en quien confiar, un Dios que nos ama.

Vers. 5. Sube Dios entre aclamaciones. La fe oye al pueblo que ya está aclamando. La orden del primer versículo aquí pasa a ser un hecho. La lucha ha terminado, el vencedor asciende en su carro triunfal, y avanza hacia las puertas de la ciudad que está resplandeciendo por el gozo de su regreso.

Las palabras son plenamente aplicables a la ascensión del Redentor. No dudamos de que los ángeles y los espíritus glorificados le dieron la bienvenida con aclamaciones. El que no vino sin cánticos, ¿podemos imaginamos que regresará en silencio?
Acompañado del sonido de trompeta. Jesús es Jehová. El sonido vibrante y gozoso de la trompeta corresponde al esplendor de su triunfo.

Vers. 7. Porque Dios es el Rey de toda la tierra. Los judíos del tiempo de nuestro Salvador estaban resentidos por esta verdad, pero si sus corazones hubieran sido rectos se habrían regocijado en ella. Preferían guardarse a su Dios para ellos solos, y ni aun permitían a los perros gentiles que comieran las migajas bajo su mesa. ¡Ay!, que el egoísmo torna la miel en hiel.
Cantad a Dios con destreza. Es de temer se refiere a la forma en que algunos cantan, que es ruido más bien que sonido, pues consideran que con tal que se oiga ya basta. Por otra parte, cuando se presta atención extrema a la mera música, nos causa tristeza que el significado no tenga efecto sobre ellos. No es un pecado alegrar los oídos con sonidos dulces cuando adoramos al Señor.
Pero, ¿qué tiene que ver el deleite de órganos, cánticos y música especial con la devoción? ¿No confundimos aquí los efectos físicos con los impulsos espirituales? ¿No se ofrecen a Dios acordes destinados a la diversión humana más que a la aceptación divina? Y el entendimiento iluminado por el Espíritu Santo es el único que puede ofrecer alabanza digna. C. H. S.
El no entender lo que cantamos dice poco a nuestro espíritu; es descuido o dureza de corazón; es un servicio impropio. ¿Por qué cantar en lengua extraña como hacen los romanistas? Dios no desea un servicio que nosotros no entendemos. Una de las primeras cosas creadas fue la luz, y ésta ha de hallarse en cada uno de nuestros deberes. John Wells

Vers. 8. Se sentó Dios sobre su santo trono. Inconmovible, Él ocupa un trono no disputado; sus decretos, actos y órdenes son la misma santidad. ¿Qué trono hay semejante a éste? Nunca fue manchado por la injusticia o contaminado por el pecado. Y el que está sentado en él no desmaya ni vacila. Está sentado en serenidad, porque conoce su poder y ve que su propósito se realizará.
Aquí tenemos bastantes razones para el cántico santo. C. H. S.

viernes, 1 de febrero de 2013

ENCICLOPEDIA EXPLICATIVA DE DIFICULTADES BÍBLICAS de Samuel Vila: LA MUERTE DE ADÁN Y LA NUESTRA




1

LA MUERTE DE ADÁN Y LA NUESTRA

P. En Génesis 2:17 leemos que Dios dijo a Adán: «El día que de él comieres morirás», pero en el cap. 5:5 dice: «Y fueron todos los días que vivió Adán 930 años y murió.»

¿No hay contradicción entre ambos textos? Pues Adán no murió el día que desobedeció a Dios, sino mucho después.

R. En lugar de haber contradicción tenemos aquí una prueba de la inspiración de la Biblia, pues el hebreo dice textualmente: «El día que de él comieres muriendo morirás.» Pero como esta traducción literal del hebreo sería un mal castellano, los últimos revisores de la Biblia de Valera han traducido:
«Ciertamente morirás.» Nacar y Colunga (traductor católico) traduce: «infaliblemente morirás». Es decir, Dios advirtió a Adán que si pecaba empezaría a morir desde el mismo día que cometiera la desobediencia hasta el final en que la sentencia quedaría plenamente cumplida. Y esto es lo que nos está sucediendo a todos; que estamos muriendo desde el mismo día en que nacemos, porque nuestra vida se encamina a la vejez y a la muerte. Adán murió legalmente el día que se separó de Dios, que es la fuente de la vida, y engendró una sucesión de seres mortales, o sea condenados a morir.

Afortunadamente esta condición, que nos asemeja a los irracionales, que no se dan cuenta de que el tiempo pasa, produciendo el rechazo a la muerte que todos sentimos, por poseer un alma hecha para la eternidad, queda remediada, cuando por la fe nos unimos de nuevo a Dios por Jesucristo, Dios-Hombre, quien dijo: «Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en Mí aunque muerto vivirá, y el que vive y cree en Mí no morirá eternamente.» Es decir, pasa de la condición de hijo natural de Adán después de su pecado, a la de hijo de Dios a través de la persona de Jesucristo, quien vino a redimirnos, no sólo del pecado del primer Adán, sino también de nuestro propio pecado, al cual tenemos tendencia por nuestra condición pecadora.

Por eso Pablo llama a Jesucristo: «el nuevo Adán». (Véase Romanos 5:12-21.)

miércoles, 30 de enero de 2013

Bosquejo Biblico Samuel Vila: Almas sacudidas por la tormenta



ALMAS SACUDIDAS POR LA TORMENTA
(Salmo 46)
1. El poder de Dios (vv. 1–3):
a) Refugio (v. 1): nuestra verdadera seguridad reside no en las armas humanas, sino en el Dios todopoderoso. Todas las otras promesas de seguridad ofrecen falsas esperanzas y son, al final, inútiles.
b) Reposo (vv. 2, 3): Él ordena el caos cósmico, y la confusión da paso al reposo. Él no es sólo un refugio, sino que es de fácil acceso, de manera que Su poder y ayuda están siempre a nuestra disposición. El contenido de los vv. 2 y 3 tienen estrecha relación con los vv. 7 y 11.

2. La presencia de Dios (vv. 4–7):
a) Consolación (vv. 4, 5): la escena cambia, y ahora es la omnipresencia de Dios más que Su omnipotencia lo que nos trae consolación. El tumulto cesa, y la presencia de Dios llena de gracia es el retiro seguro de un alma sacudida por la tormenta, como un cielo de descanso después de una tempestad.
b) Bienestar (vv. 6, 7): Dios es eterno, inmutable, el Dios de los ángeles, y el Dios de un hombre, aun de alguien tan débil como Jacob. Si a pesar de todos los fracasos de Jacob, el Señor quiere ser su Dios, entonces también querrá ser el Dios nuestro y el Dios de cada débil pecador.

3. La paz de Dios (vv. 8–11):
a) La Providencia (vv. 8–10): los caminos de Dios a veces no son fáciles de entender, pero en cada acontecimiento está la Providencia, que hace que todas las cosas obren para bien. Esto trae la paz a un alma azotada por la tempestad.
b) Protección (vv. 11): nuevamente el gozoso refrán que suena como música al oído de los afligidos. Dios es nuestra segura defensa y protección. Su presencia es la promesa de victoria y lo único que puede traernos una auténtica paz.

lunes, 28 de enero de 2013

Predica en audio: Llendo mas lejos


Usos y Costumbres en los tiempos biblicos: "La religión en el hogar"


EL PADRE COMO SACERDOTE EN TIEMPOS PATRIARCALES

En los días de los primeros patriarcas, el padre era el sacerdote de toda la familia, y este honor y responsabilidad de ejercer el sacerdocio comúnmente pasaba al hijo mayor a la muerte del padre. Esta práctica continuó hasta que la ley de Moisés transfirió si’ derecho a la tribu de Leví de cuya tribu salieron los sacerdotes para Israel como nación.

El Altar. La religión en los hogares de aquellos antiguos tiempos se centralizaba
grandemente en torno a un altar sobre el cual los animales sacrificados se ofrecían a Dios. Así cuando Abrahán llegó a la Tierra, levantó su tienda en la región de Bethel, la Escritura nos dice que "edificó allí altar a Jehová, e invocó el nombre de Jehová" (Gen. 12:8) - Se dice que más tarde él mismo edificó un altar en Hebrón (Gen. 13 :18). Asimismo dice que Jacob edificó un altar en Síchem (Gen. 33:18-20). Después, en obediencia al mandato de Dios, fue a Bethel, y
como su abuelo, edificó un altar al Señor allí. Antes de hacer esto, dijo a su familia "Levantémonos, y subamos a Bethel; y haré allí altar a Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha sido conmigo en el camino que he andado” (Gen. 35:3). El altar en la vida del hogar en aquellos días antiguos ayudaba a producir el sentido de pecado, una realización de la autoridad de Dios, y un conocimiento de que el camino para acercarse a El era a través del
sacrificio. El altar era el precursor de la vida familiar de oración en un hogar cristiano actual, que se basa en el perdón del pecado a través de la sangre de Cristo, de quien el sacrificio de los animales era símbolo.

El Terafín. En la tierra de Babilonia de donde originalmente llegó Abrahán, había
adoración familiar a sus dioses, y el hogar su altar con figuras de arcilla de estos dioses, que se llamaban “terafin". Estos dioses familiares servían como ángeles guardianes en el hogar. A la muerte del padre, estos dioses del hogar, o terafín, siempre dejados al hijo mayor, en la inteligencia que los demás miembros de la familia tenían derecho de adorarlos.

Cuando Jacob dejó el hogar de Labán en Harán, nos dice el libro del Génesis, "Raquel hurtó los ídolos (terafin) de su padre.” (Gen. 31:19). Labán estaba muy perturbado por este hurto, siguió a Jacob con todo lo que éste llevaba y le dijo, "¿Por que has hurtado mis dioses?"
(Gen. 31:30). ¿Por qué Labán tenía interés en descubrir el terafín perdido? Sir Charles Leonard

Woolley, quien tuvo a su cargo las excavaciones en Ur de los Caldeos dice de un ladrillo de la región que revela una ley que arrojaba sobre el robo de Raquel. El Dr. Woolley dice que en la ley se afirma "La posesión de estos dioses del hogar confiere el privilegio de primogenitura".

Así Raquel debe haber hurtado el derecho de su hermano cuando se llevó el terafín de su padre, y buscaba por medio que Jacob fuera el heredero legal de la riqueza de Labán forma antigua de la idolatría estaba ligada vitalmente a los asuntos familiares. Parecería que Raquel se trajo aquel serafín hurtado cuando la familia estaba para movilizarse de Sichem a Bethel, entonces Jacob dijo a su familia: "Quitad los dioses ajenos que están entre vosotros, limpiaos y mudad vuestros vestidos" (Gen. 35 La presencia de estas reliquias de antaño indicaban un esfuerzo para combinar la superstición y los maleficios paganos de una adoración idolátrica, con la adoración del Dios vivo y verdadero. 
El terafin apareció en distintas ocasiones en la historia postrera de Israel.

EDUCACION RELIGIOSA BAJO LA LEY

La ley de Moisés era muy diferente en los requerimientos que los padres debían
entrenar a sus hijos en el conocimiento de Dios y sus leyes. Con relación a estas divinas enseñanzas dice: "Y enseñarlas has a tus hijos, y a los hijos de tus hijos”(Deut. 4:9). Y en lo referente al cumplimiento de los mandamientos, un escritor ha dicho: "La educación religiosa de la familia vino a ser, como ha continuado siendo, una marca especial del judaísmo". Vino a ser una obligación solemne de los padres hebreos enseñar a sus hijos los mandamientos de la ley,
y también explicarles el significado real de las observancias religiosas. Sin duda ha sido este énfasis en la educación religiosa en la familia lo que ha contribuido grandemente a la permanencia del judío en la historia. También es cierto que cualquier fracaso de los judíos para llenar la misión dada por Diós en el mundo puede ser trazada en parte cuando menos a su fracaso en el entrenamiento religioso de la familia.

PEREGRINACIONES FAMILIARES AL SANTUARIO

Una parte muy importante en la vida de la familia hebrea era la peregrinación que se hacía al santuario. "Tres veces en el ano será visto todo varón tuyo delante del Señoreador Jehová, Dios de Israel” (Ex. 34:23). La familia entera podía ir, pero se requería que todo miembro varón fuese en la peregrinación. Las fiestas del Señor se celebraban en esas tres estaciones del año. Los elementos de la acción de gracias eran muy enfatizados en la mayoría de ellos. El Señor hizo una promesa especial a los que iban en esas peregrinaciones a la casa de Dios. "Ninguno codiciará tu tierra, cuando subieres para ser visto delante de Jehová tu Dios"

(Ex. 34:24), todos los hombres fuera de sus hogares, era la promesa de Dios cuidar de esos hogares contra cualquier ataque posible de algún enemigo, mientras la familia iba en la peregrinación.

La familia de Elcana tenía el hábito de hacer tales peregrinaciones. "Y subía aquel varón todos los años de su ciudad, a adorar y sacrificar a Jehová de los ejércitos en Silo" (1 Sam. 1:3), y en tales peregrinaciones que Ana oró por el niño, y en el tiempo debido nació Samuel.

El ejemplo más famoso de una familia en peregrinación a Jerusalén, es por supuesto la de José, María y Jesús. Lucas nos dice: "E iban sus padres todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Y cuando fue de doce años, subieron ellos a Jerusalén conforme a la costumbre del día de la fiesta" (Luc. 2:41, 42). Difícilmente podemos imaginar lo que aquel viaje a la Ciudad Santa significaba para el niño Jesús. Solamente la jornada era conmovedora para un niño, pero para el estar en la Casa de su Padre era lo que más emocionaba (Luc. 2:49).

Algunos lectores de la Biblia se han sentido perplejos porque Lucas dice que José y María caminaron la jornada de un día de descubrir que el niño Jesús no iba en la peregrinación con ellos. Pero la costumbre actual siríaca de las peregrinaciones de una familia religiosa arroja luz sobre lo acontecido. Lucas dice: “buscaban entre los parientes y entre los conocidos” (Luc. 2:44) esas peregrinaciones los parientes y conocidos viajaban juntos en grandes grupos, y los niños del grupo se consideraban completamente seguros mientras permanecían en el. En estos viajes los padres a menudo caminan varias horas sin ver a sus hijos. Es posible que Jesús estuviera con la caravana cuando ésta salió, y después se separó de sus familiares volviendo a la ciudad al Templo.

LA BIBLIA EN LOS HOGARES JUDIOS EN TIEMPO DE CRISTO

En los días cuando Jesús crecía como un niño en su hogar de Nazareth, con cualquier parte de la Escritura hebrea que el joven deba haber conocido, ellos crecían para ver recitada la plegaria llamada "El Shemá". Esta plegaria era en realidad el resumen de tres pasajes del Pentateuco. Era repetida mañanas y tardes por los hombres. El niño judío, cuando llegaba a la edad de los doce años, ya debía repetir esta oración. Los tres pasajes que componían "El Shemá" eran: Deut. 6:4-9; Deut. 11:13-21; y Números 15:37-41. Es muy posible que Jesús
después que retornó de la peregrinación a Jerusalén pidiera prestado el manuscrito de la Sinagoga de Nazareth (si es que en su hogar no tenían una copia de las Escrituras) y estudiar en ésta especialmente los libros de Moisés y los Profetas. En sus enseñanzas El siempre se refiere a estos escritores y sentía especial inclinación por Isaías y Jeremías.

El uso muy extendido de "El Shemá" en los tiempos de Cristo vino a ser con otros muchos, una mera fórmula, con muy poco y ningún significado. Es probable que esta oración llegase a ser tan vana como una oración pagana. Sin duda Cristo protestó por el uso inmoderado de ello cuando dijo: "y orando no seáis prolijos, como los gentiles" (Mat. 6:7). La práctica de las filacterias, de la cual los fariseos hicieron un uso muy grande, estaba basada en algunas de las Escrituras en "El Shemá" y como ellos hacían mucho uso de ellas Jesús las condenó.

HOSPEDAR COMPAÑEROS-CREYENTES EN LOS TIEMPOS DEL NUEVO TESTAMENTO

En los días de los apóstoles, se daba mucha importancia a la obligación de hospedar a los compañeros-creyentes que llegaban a su pueblo. En los tiempos de la persecución, tal hospitalidad era de gran valor. Lucas alude a un tiempo de persecución así: “los que fueron esparcidos, iban por todas partes anunciando la palabra" (Hech. 8:4). ¡Qué bienvenido sería un hogar cristiano de refugio a quien tuviese que huir de su hogar por el testimonio de Cristo! El apóstol Pablo se hospedó en el hogar de Aquila y Priscila, mientras llevaba al cabo su trabajo
misionero en Corinto (18:1-3). Una de las calificaciones de un buen prelado, la dio en las palabras "dado a la hospitalidad" (1 Tim. 3:2). Y a los legos les expresó la importancia de estar "siguiendo la hospitalidad” (Rom. 12:13). Pedro decía a los santos "hospedaos los unos otros sin murmuraciones" (1 Ped. 4:9). La palabra traducida hospitalidad" aquí quiere decir "amigables con los extranjeros". Pedro no pensaba en que los creyentes hospedaran a sus amigos cristianos, sino más bien de hospedar a los cristianos-viajeros que necesitaban
alimento y techo. La hospitalidad entre los primeros cristianos movió a la camaradería cristiana, y así fortaleció el crecimiento fe. Debe haber ejercido una gran influencia entre la juventud que se levantaba en los hogares donde se practicaba. (Véase también el Cap. VII sobre "La Obligación Sagrada de la Hospitalidad")

ASAMBLEAS CRISTIANAS EN EL HOGAR

Los primeros lugares en que se reunían los cristianos para adorar, era el hogar. Las primeras excavaciones en que se encontró una iglesia por los arqueólogos, donde se ha establecido una fecha, es un cuarto dentro de una casa que fue apartado para la adoración y fue amueblado como capilla. Data del siglo tercero D. C., difícil para los cristianos del siglo XX reconocer que la mayoría, si no todas las primeras iglesias, se reunían en los hogares. El Dr.A.T. Robertson hace una lista de algunos de esos lugares de reunión:
"La iglesia de Jerusalén se reunía en casa de Mana (Hech. 12:12), la de Filipo en  la casa de Lidia (Hech. 16:40). En Efeso, en la casa de Aquila y Priscilia (1 Cor. 16:19), y mas tarde en Roma (Rom. 16:5); y de la misma manera había una iglesia que aparentemente se reunía en la casa de Filemón en Colosas (FiL 2). Seguramente estos hogares recibieron una bendición especial por este servicio. Había también grande responsabilidad".

martes, 22 de enero de 2013

Genesis 28; Comentario de Matthew Henry


Versículos 1—5. Isaac manda a Jacob a Padan-aram. 
6—9. Esaú se casa con la hija de Ismael. 
10—15. La visión de Jacob. 
16—19. La piedra de Betel. 
20—22. El voto de Jacob.

Vv. 1—5. Jacob tenía promesas de bendiciones para este mundo y para el venidero pero sale para trabajar en forma ardua. Esto lo ayudó a corregirse por el fraude perpetrado a su padre. La bendición le será conferida, pero tendrá agudo dolor por el curso indirecto tomado para obtenerla. 
—Jacob es despedido por su padre con un solemne encargo. Él no debe tomar esposa de las hijas de Canaán: Los que profesan la religión no deben casarse con quienes no se preocupan por la fe. Además, le da una bendición solemne. 
Isaac lo había bendecido antes sin querer; ahora lo hace deliberadamente. 
Esta bendición es más completa que la anterior; es una bendición evangélica. Esta promesa apunta tan alto como el cielo, del cual Canaán era un tipo. 
Esa era la patria mejor que Jacob y los demás patriarcas tenían en vista.

Vv. 6—9. Los buenos ejemplos impresionan aun al profano y malo. 
Pero Esaú pensó complacer a sus padres en una cosa para expiar los otros males cometidos. Los corazones carnales son dados a creerse tan buenos como debieran ser porque en algún aspecto no son tan malos como pudieran haber sido.

Vv. 10—15. La conducta de Jacob hasta ahora, según el relato, no era la de alguien que simplemente tiene temor de Dios y confia en Él. 
Pero ahora, con problemas, obligado a huir, sólo buscó a Dios para que le permita estar a salvo y poder acostarse a dormir a la intemperie con su cabeza sobre una piedra. Todo creyente verdadero debe estar dispuesto a arreglarse con la almohada de Jacob, supuesto que pueda tener la visión de Jacob. 
El tiempo de Dios para visitar a su gente con sus consolaciones es cuando están completamente privados de otros consuelos y de otros consoladores.
 —Jacob vio una escalera que iba de la tierra al cielo, los ángeles subiendo y bajando por ella y al mismo Dios en lo alto de ella. Esto representa: 
—1. La providencia de Dios, por la cual se mantiene un intercambio constante entre el cielo y la tierra. Esto hace saber a Jacob que él tenía a la vez un buen guía y un buen guardián. 
—2. La mediación de Cristo. Él es esta escalera; el pie en la tierra es su naturaleza humana; lo alto en el cielo es su naturaleza divina. Cristo es el Camino; todos los favores de Dios vienen a nosotros y todos nuestros servicios van a Él por Cristo, Juan 1. 51. Por este camino los pecadores se acercan al trono de la gracia con aceptación. Por fe vemos este camino y, en oración, nos acercamos a él. En respuesta a la oración recibimos todas las necesarias bendiciones de la providencia y la gracia. No tenemos camino para llegar al cielo sino por Cristo. Cuando el alma, por fe, puede ver estas cosas, entonces, todo lugar se volverá agradable y toda perspectiva, gozosa. Él nunca nos dejará hasta que su última promesa sea cumplida para nuestra felicidad eterna. 
—Dios habló ahora consoladoramente a Jacob. Le habló desde lo alto de la escalera. Todas las felices nuevas que recibimos del cielo vienen por medio de Jesucristo. El Mesías debía venir de Jacob. Cristo es la gran bendición del mundo. Todos los que son bendecidos, son bendecidos en Él, y nadie, de ninguna familia queda fuera de la bendición en Él sino aquellos que se excluyen a sí mismos. Jacob tenía que temer el peligro de su hermano Esaú, pero Dios promete guardarle. Él tenía un largo viaje por delante a un país desconocido pero, “He aquí, yo estoy contigo” y Dios promete traerlo de vuelta a esta tierra. Parecía abandonado por todos sus amigos, pero Dios le dio esta seguridad, Yo no te dejaré. Dios nunca abandona al que ama.

Vv. 16—19. Dios se manifestó Él mismo y su favor a Jacob cuando éste dormía. El Espíritu, como el viento, sopla cuando y donde quiere, y la gracia de Dios, como el rocío no se retrasa para los hijos de los hombres. Jacob procuró superarse a partir de la visita que Dios le hizo. Doquiera estemos, en la ciudad o en el desierto, en la casa o en el campo, en la tienda o en la calle, podemos mantener nuestra relación con el Cielo, si no es así, es nuestra propia falta. 
Pero mientras más veamos de Dios, más causa tendremos para un santo temblor delante de Él.

Vv. 20—22. En esta ocasión Jacob formuló un solemne voto. Obsérvese lo siguiente: 
—1. La fe de Jacob. Él confía que Dios estará con él y que le guardará; él confía en esto. 
—2. La moderación de Jacob en sus deseos. No pide ropa suave ni carne exquisita. Si Dios nos da mucho, tenemos que estar agradecidos y usarlo para Él; si nos da poco, tenemos que estar contentos y disfrutar alegremente de Él en lo poco. 
—3. La piedad de Jacob y su consideración de Dios, que se ven en lo que deseó, que Dios estuviera con Él y le guardara. No tenemos que desear más para que nos haga cómodos y felices. También su resolución es aferrarse al Señor como su Dios del pacto. Cuando recibimos más que la gracia común de Dios, debemos abundar en gratitud para Él. El diezmo es una proporción adecuada para consagrar a Dios y emplearla para Él aunque puede ser más o menos, según Dios nos prospere, 1 Corintios xvi, 2. Entonces, ¡recordemos nuestros Beteles, cómo estamos comprometidos por votos solemnes a rendirnos al Señor, para tomarlo por nuestro Dios y consagrar todo lo que tenemos y somos para su gloria!